La depresión es una enfermedad mental que afecta a personas de todas las edades, incluidos los ancianos. Es un trastorno del estado de ánimo en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración están presentes casi todos los días durante al menos dos semanas, a menudo interfiriendo con la vida diaria. Aunque su prevalencia es alta en la población geriátrica, a menudo pasa desapercibida y no recibe tratamiento, siendo un problema de salud pública a nivel mundial.
Prevalencia y Reconocimiento de la Depresión Geriátrica
Los cambios demográficos en los países industrializados han producido un aumento constante de la población mayor, generando un problema tanto psicosocial como sanitario. La depresión constituye el trastorno del ánimo más frecuente en la población anciana y un importante problema de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, siendo la principal causa mundial de discapacidad y contribuyendo de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
La prevalencia de la depresión en adultos mayores de 65 años o más, varía entre el 7 y el 36% en pacientes ambulatorios y asciende al 40% en pacientes mayores hospitalizados. En España, en 2017, la depresión afectó al 5% de los ancianos en la comunidad, pero aumentó a más del 25% en residencias y hospitales. Entre las mujeres mayores en la comunidad, la prevalencia fue del 21,5% frente al 8,3% en hombres; en residencias, afectó al 35,4% de las mujeres y al 19,9% de los hombres.
Los síntomas depresivos en las personas mayores son frecuentemente subestimados por el personal sanitario, a pesar de los numerosos informes que indican un aumento de la prevalencia con la edad. Los síntomas, como los cambios de humor, pueden ser etiquetados como de "normalidad" en el envejecimiento o pueden confundirse con otras condiciones, como la demencia. Por ello, los profesionales de la salud, especialmente las enfermeras por su proximidad con las personas, se encuentran en una situación muy privilegiada para detectarlos.

Síntomas y Manifestaciones Clínicas de la Depresión en la Tercera Edad
La depresión en las personas mayores puede presentarse de formas diferentes a cómo se manifiesta en los jóvenes, siendo a menudo sutiles y fácilmente malinterpretados. A nivel emocional, la depresión está marcada por una profunda tristeza y soledad. La tristeza es una emoción caracterizada por sentimientos de melancolía, de pérdida y de aflicción prolongada. La soledad es un estado emocional en el que la persona experimenta un poderoso sentimiento de vacío y de aislamiento. Aunque la depresión y la tristeza puedan parecer ir de la mano, muchas personas mayores deprimidas afirman no sentirse tristes en absoluto; en cambio, pueden quejarse de escasa motivación, falta de energía o problemas físicos.
Sendra et al. identifican características de la depresión en el adulto mayor que sugieren discretas diferencias con otros grupos etáreos, describiendo una mayor frecuencia de quejas somáticas, dificultades en la concentración, alteraciones del apetito y del sueño, lentitud psicomotora o mayor agitación, e ideas hipocondríacas. Diversos estudios han analizado las posibles diferencias en la forma de expresión de la depresión en las personas mayores y la conclusión general es que, aunque no es posible hablar de una forma específica, a menudo existe un aumento en la frecuencia de síntomas somáticos tales como fatiga, problemas de sueño, dolor, pérdida de interés en la actividad sexual, o múltiples y persistentes síntomas vagos.
Signos Sutiles de Depresión en Adultos Mayores:
- Sentido constante de melancolía o retirada de pasatiempos: Un signo profundo es un sentido constante de melancolía o una retirada de pasatiempos previamente queridos. Las personas mayores que antes disfrutaban de actividades sociales, pasatiempos apreciados o interacciones familiares pueden comenzar a mostrar un marcado desinterés o reticencia a participar.
- Quejas físicas vagas y persistentes: Para muchas personas mayores, la depresión no se presenta únicamente como angustia emocional; a menudo se manifiesta en quejas físicas vagas. Dolores persistentes, molestias digestivas recurrentes o fatiga crónica sin un diagnóstico médico pueden indicar sufrimiento emocional.
- Alteraciones en el sueño: Las alteraciones en el sueño son frecuentemente uno de los primeros indicadores de depresión en personas mayores. Pueden lidiar con el insomnio, despertarse intermitentemente durante la noche o, por el contrario, dormir en exceso, teniendo dificultades para mantenerse alertas durante el día.
- Cambios en los hábitos alimenticios: Una repentina pérdida de interés en la comida puede llevar a una pérdida de peso no intencionada, mientras que buscar consuelo en la comida en exceso puede resultar en un aumento de peso.
- Problemas cognitivos: Si bien el leve olvido a menudo se atribuye al proceso natural de envejecimiento, también puede ser un indicador de depresión. Síntomas como la dificultad para concentrarse, la indecisión o los fallos de memoria pueden interpretarse erróneamente como un declive cognitivo.
- Irritabilidad o nerviosismo: En los hombres mayores, la depresión puede no presentarse como tristeza visible, sino como un aumento en la irritabilidad, la impaciencia o el nerviosismo. Cambios repentinos de humor, un temperamento rápido o una tendencia a molestarse por asuntos triviales pueden indicar luchas psicológicas más profundas.
- Sentimientos de culpa, inutilidad o ser una carga: Las expresiones de culpa, inutilidad o de sentirse una carga para los demás son signos significativos de depresión en personas mayores. Pueden reflexionar sobre errores pasados, centrarse en arrepentimientos o expresar una sensación abrumadora de futilidad.
- Negligencia en la higiene personal: La depresión a menudo erosiona la motivación para mantener la apariencia personal o la higiene. Las personas mayores que luchan con la depresión pueden descuidar su arreglo personal, llevar ropa desaliñada o mostrar un interés reducido en el cuidado personal.
- Aislamiento social: El aislamiento social es un claro signo de depresión en la tercera edad. Las personas mayores pueden retirarse gradualmente de su red social, evitar reuniones que antes apreciaban o abstenerse de participar en conversaciones con familiares y amigos.
- Preocupación por la muerte o pensamientos suicidas: En sus etapas más graves, la depresión en adultos mayores puede llevar a una preocupación por la muerte o pensamientos suicidas. Esto puede manifestarse como un repentino enfoque en arreglos finales, un deseo de resolver asuntos o conversaciones que insinúan la futilidad de la vida.

Factores de Riesgo y Causas Asociadas
La depresión en los ancianos puede tener diferentes causas, ya sea que haya comenzado en etapas más tempranas o que sea de aparición tardía. En esta etapa de la vida, interactúan diversos factores biológicos, sociales y psicológicos que pueden conllevar a un envejecimiento saludable o patológico, y los cambios que experimentan los adultos mayores se asocian con factores de riesgo para la aparición de problemas de salud mental, entre ellos la depresión. Se han realizado estudios que señalan factores de riesgo y grupos vulnerables, dentro de estos últimos se incluyen los adultos mayores.
Factores Sociodemográficos y Psicosociales:
- Género femenino: Las mujeres, en edades más avanzadas, presentan un peor estado de ánimo, lo cual no ocurre en los mayores más jóvenes. Uribe y Molina resaltan que en las mujeres la soledad, la dependencia de familiares, el estar expuestas a violencia de género, el trabajo no remunerado y la discriminación, se convierten en factores de riesgo, y si no son tratados, pueden llevar a patologías como la depresión mayor, la cual es más frecuente en mujeres que en hombres.
- Vivir solo y aislamiento social: Vivir solo y tener pocos amigos se asocian con un peor estado de ánimo. El aislamiento social es un factor de riesgo para la depresión, y la menor frecuencia de contacto con los amigos se relaciona con el afecto negativo. Se ha investigado la diferencia entre el estar solo y el sentirse solo, destacando que se puede estar aislado y no sentir soledad, y viceversa.
- Nivel educativo bajo: Un bajo nivel educativo es un factor que contribuye a un peor estado de ánimo. La ausencia de educación formal incrementa las probabilidades de que se presente depresión mayor.
- Pérdidas recientes y duelo: A medida que envejecemos, experimentamos muchas pérdidas: de independencia, movilidad, salud, carrera o seres queridos. Distinguir entre el duelo y la depresión clínica no siempre es fácil, ya que comparten muchos síntomas. El duelo es una montaña rusa de emociones y una mezcla de días buenos y malos.
- Reducción del sentido del propósito: La jubilación puede traer consigo una pérdida de identidad, estatus, seguridad en sí mismo y seguridad financiera, y aumentar el riesgo de depresión.
- Problemas socioeconómicos: La dificultad económica es un factor de riesgo.
Factores de Salud y Patologías Concomitantes:
- Problemas médicos y dolor crónico: La depresión en edades avanzadas de la vida tiene una relación bidireccional con otras condiciones patológicas, destacando problemas médicos como el dolor crónico. La depresión puede empeorar el pronóstico de otras enfermedades como las cardíacas. En un estudio, los individuos con antecedentes de trastorno depresivo eran 2,6 veces más propensos a presentar accidentes cerebrovasculares.
- Deterioro cognitivo: Los individuos con deterioro cognitivo tienen más probabilidad de experimentar un peor estado de ánimo. Si bien el leve olvido a menudo se atribuye al proceso natural de envejecimiento, también puede ser un indicador de depresión.
- Desnutrición: La asociación entre la desnutrición y la depresión en la población de adultos mayores se ha demostrado. Las mujeres malnutridas evaluaron su estado del ánimo como depresivo en comparación con las mujeres bien alimentadas.
- Accidente cerebrovascular (derrame cerebral): La historia de accidente cerebrovascular es un factor independiente que influye en el deterioro del estado afectivo.
- Polifarmacia y medicamentos: Los síntomas de la depresión también pueden ocurrir como un efecto secundario de muchos medicamentos comúnmente recetados. Se está particularmente en riesgo si se toman múltiples medicamentos.
- Trastornos del sueño: La falta de sueño empeora la depresión.
- Abuso de sustancias: El consumo excesivo de alcohol o de determinados medicamentos (como los somníferos) puede empeorar la depresión.
Factores de riesgo para el desarrollo de depresión en adultos mayores
Diagnóstico y Evaluación
La detección se puede realizar mediante escalas de valoración geriátrica o mediante preguntas sencillas. El diagnóstico de la depresión reviste especial importancia, ya que los síntomas depresivos en la población mayor pueden solaparse con otros problemas de salud como el dolor crónico, afecciones psicosomáticas, enfermedades cardiovasculares, oncológicas y otros trastornos mentales. Es un riesgo entender la depresión como una característica de la senectud, cuando es un problema de salud mental que afecta la calidad de vida.
Para un diagnóstico preciso, el proveedor de atención médica realizará un examen físico y hará preguntas sobre la historia clínica y los síntomas. Los análisis de sangre y orina pueden realizarse para buscar una enfermedad física. Es probable que se requiera de un especialista en salud mental para ayudar con el diagnóstico y el tratamiento. Herramientas como la entrevista semiestructurada, el mini-examen del estado mental (MMSE) y la escala de depresión geriátrica de Yesavage abreviada son utilizadas para evaluar la presencia y gravedad de la depresión, así como el funcionamiento cognitivo y la funcionabilidad.
Abordaje y Estrategias de Tratamiento
La depresión en la tercera edad no es un aspecto inevitable del envejecimiento, sino una condición tratable que requiere atención y apoyo cuidadoso. El tratamiento para la depresión es tan eficaz para los adultos mayores como para las personas más jóvenes. Sin embargo, dado que la depresión en los ancianos a menudo se desencadena o se ve agravada por una situación de vida difícil o un desafío, cualquier plan de tratamiento también debe abordar ese problema. Los primeros pasos del tratamiento incluyen tratar cualquier padecimiento que pueda estar causando los síntomas, suspender cualquier medicamento que pueda estar empeorando los síntomas, y evitar el alcohol y los somníferos. Si estas medidas no sirven, los antidepresivos y la psicoterapia a menudo ayudan.
Consideraciones Farmacológicas:
- Los proveedores generalmente prescriben dosis más bajas de antidepresivos para las personas mayores e incrementan la dosis en forma más lenta que en los adultos más jóvenes.
- Los adultos mayores son más sensibles a los efectos secundarios de los medicamentos y vulnerables a las interacciones con otros medicamentos que toman.
- Estudios han descubierto que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como el Prozac pueden provocar una rápida pérdida ósea y un mayor riesgo de fracturas y caídas.
Psicoterapia y Apoyo Social:
- La terapia ayuda a superar cambios estresantes en la vida, recuperarse de las pérdidas y procesar emociones difíciles.
- Los grupos de apoyo para la depresión, la enfermedad o el duelo conectan con otras personas que están pasando por los mismos retos, ayudando a reducir la sensación de aislamiento.
- La orientación de apoyo incluye orientación religiosa y entre compañeros.
Estrategias de Autoayuda para el Adulto Mayor:
Cuando se está deprimido, tomar medidas y poner en práctica medidas de autoayuda puede ser difícil, pero pequeños pasos pueden marcar una gran diferencia.
- Conectar con los demás: El aislamiento empeora la depresión. Haga un esfuerzo por conectar con los demás y limite el tiempo que está solo, buscando el contacto en persona.
- Salir al mundo: Trate de no quedarse encerrado en casa todo el día. Ofrezca su tiempo como voluntario, únase a un grupo o cuide a una mascota.
- Encontrar un nuevo sentido a la vida: Enfóquese en lo que aún puede hacer. Aprenda una nueva habilidad, participe en su comunidad, siéntase orgulloso de su apariencia o viaje.
- Cuidar la salud física:
- Ejercicio regular: Es un poderoso tratamiento para la depresión, tan eficaz como los antidepresivos. Cualquier cosa que lo levante y lo ponga en movimiento ayuda.
- Dieta saludable: Comience con reducir el azúcar y los carbohidratos refinados.
- Dormir lo suficiente: La falta de sueño empeora la depresión. Intente dormir entre 7 y 9 horas cada noche.
- Exposición a la luz solar: Puede ayudar a aumentar los niveles de serotonina y mejorar el estado de ánimo.
- Evitar el alcohol: El alcohol empeora los síntomas de depresión y ansiedad a largo plazo, afecta la función cerebral e interactúa negativamente con muchos medicamentos.

El Papel del Entorno y el Apoyo al Adulto Mayor Deprimido
La naturaleza misma de la depresión interfiere con la capacidad de una persona para buscar ayuda, agotando la energía y la autoestima. Si una persona mayor que le importa está deprimida, usted puede marcar la diferencia ofreciéndole apoyo emocional.
Cómo ayudar a un ser querido deprimido:
- Escuchar con paciencia y compasión: No es necesario tratar de "arreglar" la depresión de alguien; basta con estar ahí para escucharlo. No critique los sentimientos que expresan, pero señale las realidades y ofrezca esperanza.
- Asegurar un diagnóstico y tratamiento adecuados: Ayude a su ser querido a encontrar un buen médico, acompáñelo a las citas y ofrézcale apoyo moral.
- Fomentar la actividad y el compromiso: La depresión es menos probable cuando el cuerpo y la mente de las personas permanecen activos. Programe actividades sociales con regularidad, como paseos en grupo, visitas de amigos y familiares, o salidas al centro comunitario o para personas mayores de la localidad. Esto puede ayudar a combatir el aislamiento y la soledad.
- Planificar y preparar comidas saludables: La nutrición es clave para el bienestar general y puede influir en el estado de ánimo.
- Motivar a seguir con el tratamiento: La depresión suele reaparecer cuando el tratamiento se interrumpe demasiado pronto, así que ayude a su ser querido a seguir con su plan de tratamiento.
- Estar atento a las señales de advertencia de suicidio: La complicación más preocupante de la depresión es el suicidio. Los hombres representan la mayoría de los suicidios entre las personas mayores, y los divorciados o viudos están en mayor riesgo. Las familias deben prestar mucha atención a los familiares mayores que estén deprimidos y vivan solos.
