Situación de las Personas Mayores LGTBI+ sin Hogar: Una Realidad Invisibilizada y Creciente

En una sociedad que envejece progresivamente y que enfrenta múltiples desafíos en materia de inclusión, las personas mayores LGTBI+ representan un grupo históricamente invisibilizado, cuyas experiencias de vida están marcadas por la exclusión, el estigma y la precariedad. Este escenario se complejiza aún más cuando nos referimos a las personas trans, cuyas expectativas de vida en Latinoamérica bordean los 35 años, lo que se explica, en parte, por la exposición a crímenes de odio, falta de acceso a los servicios de salud, condiciones de vida precarias y marginalización social (Acosta, González y Prieto, 2017). Esto deviene en una gran dificultad para poder tematizar la vejez en este grupo (Rada, 2018).

Importantes encuestas nacionales de caracterización sociodemográfica de la vejez solo consideran las categorías binarias hombre-mujer en sus respuestas. En una sociedad donde la homofobia y la transfobia son actitudes vigentes y opresoras a pesar de avances importantes, especialmente en el plano jurídico (Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), 2018), aparece ineludible acercarse a la vivencia de las personas LGTBI+ mayores, reconociendo la diversidad de experiencias (Schultze, 2019).

La Crisis de la Falta de Vivienda en la Población Transgénero

Existe información limitada sobre el número de personas transgénero que experimentan la falta de vivienda. Aunque hay muy pocos conjuntos de datos relativos a esta población, todos cuentan una historia similar: las personas transgénero tienen más probabilidades de carecer de techo que sus pares cisgénero, y aquellos que carecen de techo enfrentan considerablemente más desafíos de salud y seguridad que aquellos que están albergados.

Según el Conteo Puntual (PIT, por sus siglas en inglés), las tasas de falta de vivienda y de personas sin techo entre las personas transgénero están aumentando a un ritmo asombroso. El número de individuos adultos transgénero que experimentan la falta de vivienda aumentó un 88 por ciento desde 2016 y el número de aquellos que carecen de techo aumentó un 113 por ciento durante el mismo período. Las personas transgénero carecen desproporcionadamente de techo; el sesenta y tres por ciento vive en tales situaciones. En comparación, el 49 por ciento de las personas cisgénero que experimentan la falta de vivienda carecen de techo.

Mientras que el PIT ofrece información sobre dónde y cuántas personas son transgénero y carecen de hogar, los datos del VI-SPDAT1 proporcionan información sobre sus características y los desafíos y vulnerabilidades que enfrentan. Estos datos apuntan a una población transgénero sin techo que necesita refugio, vivienda y otros servicios.

Infografía comparativa de la falta de vivienda entre personas transgénero y cisgénero, mostrando el aumento de la indigencia en la población trans.

Desafíos Extremos y Vulnerabilidades de Salud y Seguridad

Las personas transgénero sin techo son más vulnerables que sus contrapartes albergadas en casi todas las medidas. Aunque no es posible determinar si las tasas más altas de vulnerabilidad entre las personas sin techo son la causa o el resultado de su falta de techo, está claro que enfrentan mayores desafíos en la mayoría de los dominios, son extremadamente vulnerables y necesitan mayor asistencia.

Los estudios indican que, a través de un espectro de dominios de salud física y conductual, las personas transgénero sin techo están considerablemente más enfermas que aquellas en refugios. Además, en términos de comportamientos de supervivencia, riesgo y seguridad, las personas sin techo enfrentan más desafíos que las personas albergadas.

Los datos del VI-SPDAT también proporcionan más información sobre la vulnerabilidad al indicar el número de interacciones que las personas transgénero que experimentan la falta de vivienda tienen con los sistemas médicos y de justicia penal. Detallan que las personas transgénero que carecen de techo promedian significativamente más viajes en ambulancia, visitas a la sala de emergencias, contactos con la policía y estancias en la cárcel o prisión.

Discriminación Racial en la Falta de Techo

Existen datos limitados para grupos raciales y étnicos fuera de las personas transgénero negras y blancas que experimentan la falta de techo. Sin embargo, los análisis disponibles muestran que tanto las personas transgénero negras como blancas sin techo tienen problemas extraordinarios de salud y seguridad. Notablemente, un porcentaje asombroso de personas transgénero sin techo, tanto negras como blancas, se involucran en comportamientos arriesgados: el 100 por ciento de las personas negras y el 97% de las blancas.

Acceso a Refugios y Riesgos de Violencia

La indigencia entre personas transgénero está aumentando, y la mayoría de quienes se convierten en personas sin hogar no tienen refugio. Los desafíos de salud y seguridad de este grupo sin refugio son mucho mayores que los de sus contrapartes con albergue. Los estudios demuestran que las personas transgénero tienen dificultades para acceder a refugios, al menos en parte debido a sus identidades de género.

Estar sin refugio está asociado con tasas mucho más altas de enfermedad y mala salud entre todas las poblaciones sin hogar, y esto se ve exacerbado entre las personas transgénero por el mayor riesgo que enfrentan al vivir en las calles. Las personas transgénero en general son altamente vulnerables a ser víctimas de crímenes de odio. En 2019, al menos 26 personas transgénero conocidas fueron asesinadas y el 91 por ciento eran afroamericanas. Hasta el momento en 2020, ha habido 18 asesinatos de personas transgénero. Vivir en las calles y verse obligados a participar en comportamientos de supervivencia riesgosos eleva el riesgo de violencia y victimización entre este grupo extraordinariamente vulnerable.

Si bien las personas transgénero sin refugio tienen más probabilidades de ser víctimas de delitos, también es más probable que tengan interacciones con el sistema de justicia penal. Promedian un mayor número de contactos con la policía y estancias en cárceles o prisiones que sus pares cisgénero. No está claro en qué medida esto se debe a la criminalización de la falta de vivienda o a los comportamientos riesgosos que las personas transgénero pueden verse obligadas a adoptar cuando no tienen refugio.

#SomosVisibles. El derecho a la vivienda. Por: Lorena Duarte

Impacto de la Discriminación en el Acceso a la Vivienda y el Bienestar General

En Chile, muchas personas mayores LGTBI+ vivieron gran parte de su vida en contextos de criminalización, patologización y rechazo social. Durante décadas, la homosexualidad fue considerada una enfermedad mental y una conducta delictiva, lo que forzó a miles a vivir su identidad en la clandestinidad. Esta historia de violencia estructural ha dejado secuelas en su salud mental, redes de apoyo y trayectorias laborales, que repercuten en su calidad de vida en la vejez.

Una de las principales brechas actuales es la falta de reconocimiento de la diversidad sexual y de género en las políticas de envejecimiento. Ni la Estrategia Nacional de Envejecimiento ni la mayoría de los programas del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) incorporan una perspectiva interseccional que considere la orientación sexual o la identidad de género. Esta omisión perpetúa la exclusión y limita el acceso a servicios que sean seguros, inclusivos y culturalmente competentes.

En el ámbito de la salud, persisten prejuicios y prácticas discriminatorias por parte de algunos profesionales, especialmente en atención primaria y geriatría. Las personas mayores LGTBI+ son frecuentemente tratadas bajo supuestos heteronormativos que invalidan sus identidades y relaciones. Esto genera barreras en el acceso a la atención, subutilización de servicios y desconfianza hacia el sistema. Otro aspecto crítico es la precariedad económica. Debido a trayectorias laborales interrumpidas o marginalizadas, muchas personas mayores LGTBI+ enfrentan pensiones bajas, falta de acceso a vivienda digna y condiciones de vida inestables. Este panorama es aún más complejo en el caso de personas trans mayores, quienes muchas veces han sido excluidas del sistema formal de empleo y seguridad social.

Además, los espacios residenciales para personas mayores -como los ELEAM (Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores)- suelen replicar entornos heteronormativos y patriarcales que no reconocen ni validan la diversidad. Existen múltiples relatos de personas mayores LGTBI+ que han debido ocultar su identidad al ingresar a estas residencias, por temor a sufrir acoso o maltrato por parte de otros residentes o del personal.

La investigación realizada por SAGE (Services & Advocacy for LGBT Elders) indicó que el 60% de las personas mayores LGTBI+ les hace falta compañía; mientras que el 50% se sienten aislados de las demás personas. Con estos resultados es seguro que muchas personas de la comunidad LGTBI+ se enfrenten a la pobreza, falta de hogar y sufrir de una salud mental y física deficiente. La comunidad trans son más propensos a tener mayores afectaciones, pues se mostró que el 41% de esta población "han intentado cometer suicidio".

Esto quiere decir que hay una probabilidad de ser solteros y vivan solos, una cuádruple probabilidad de no tener hijos y una mayor probabilidad de haber enfrentado discriminación, estigma social y efectos del prejuicio. El cuidado propio hacia personas de la comunidad es más difícil, pues en el estudio se conoció que la mayoría viven solos, tienen menos recursos financieros y muchos no confían en su servicio que toma en cuenta la diversidad cultural.

En muchos casos, cuando las personas mayores entran a una instalación de vivienda para personas de tercera edad son discriminados por el mismo gerente de la propiedad, personal, otros residentes o proveedores de servicio, lo que hace que su experiencia en el sitio sea miserable o incluso ponga en peligro su vida. El 48% de las parejas bisexuales, gay y lesbianas obtienen un trato negativo al buscar un hogar y "los transexuales llegan a experimentar un trato adverso mayor". Esto determina la movilización de la población LGTBI+ a estados donde no existen leyes que prohíban la discriminación de vivienda en contra de ellos, pero lo más preocupante es que el 34% de los adultos mayores piense volver al armario al momento de buscar un hogar.

Fotografía de un grupo diverso de personas mayores LGTBI+ en un entorno comunitario o de apoyo.

Necesidades Urgentes y Recomendaciones para un Apoyo Efectivo

Las personas transgénero sin hogar necesitan un refugio seguro y apropiado, una vía rápida hacia la vivienda y conexión con cualquier servicio necesario, incluida la atención médica. Muchas personas transgénero ya enfrentan desafíos como discriminación, rechazo y batallas legales; así como problemas de salud física y conductual. Tales problemas se exacerban cuando no tienen hogar y pueden volverse potencialmente mortales cuando no tienen refugio.

Si bien se necesita más investigación para comprender plenamente la naturaleza y la dinámica de la falta de vivienda entre las personas transgénero, una cosa es cierta: el sistema de atención a personas sin hogar debería apoyarlas, no rechazarlas. Los refugios para personas sin hogar deberían proporcionar servicios y camas a todas las personas en consonancia con sus identidades de género. Se deberían abordar sus problemas de salud y seguridad, y se les debería encaminar hacia la obtención de vivienda y conectarlas con los servicios necesarios.

El Índice de Vulnerabilidad y la Herramienta de Asistencia para la Decisión de Priorización de Servicios (VI-SPDAT, por sus siglas en inglés) es un instrumento de evaluación ampliamente utilizado que ayuda a las comunidades a clasificar a las personas que experimentan falta de vivienda para los recursos de vivienda más apropiados basándose en varios criterios. OrgCode Consulting desarrolló la herramienta y también ha publicado datos anonimizados para el período del 1/2/15 al 13/4/18. Los datos son información autorreportada para adultos individuales de 25 años o más.

Desde un enfoque político, es imprescindible avanzar hacia un modelo de políticas públicas interseccional y participativo, que reconozca la especificidad de las vejeces LGTBI+. Esto incluye:

  • El levantamiento de datos oficiales con enfoque de derechos.
  • La inclusión de la perspectiva LGTBI+ en todas las políticas de envejecimiento.
  • La formación obligatoria en diversidad para profesionales del área social y de salud.
  • La promoción de viviendas colaborativas y espacios seguros.
  • El financiamiento a organizaciones que trabajen con personas mayores LGTBI+.

El Estado y la sociedad tienen la responsabilidad histórica de reparar esta exclusión mediante políticas inclusivas, derechos garantizados y un cambio cultural profundo. Se enfatiza la necesidad, desde el Trabajo Social, de suministrar recursos socio-sanitarios más igualitarios.

Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Lucha LGTBI+

La lucha por los derechos y conquistas de las personas LGTBI+ está muy ligada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible). Algunos de los ODS más relevantes en este contexto son:

  • ODS 1 - FIN DE LA POBREZA: Las personas LGTBI+ tienen un mayor riesgo de pobreza y exclusión social debido a las diferentes formas de discriminación, que incluyen problemas de acceso a vivienda, educación, opciones laborales y prestaciones.
  • ODS 3 - SALUD Y BIENESTAR: El acceso a la salud es crucial, ya que la exclusión social y el estigma afectan principalmente a la salud mental y a las infecciones de transmisión sexual.
  • ODS 5 - IGUALDAD DE GÉNERO: Es fundamental hablar de interseccionalidad para combatir las desigualdades, incluyendo a todas las mujeres (bisexuales, trans, etc.), y entender la doble problemática, sobre todo con las personas que no encajan en los roles de género establecidos.
  • ODS 10 - REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES: Este objetivo es crucial para la lucha LGTBI+, destacando la importancia de "no dejar a nadie atrás" en el intento de erradicación o disminución de las situaciones de vulnerabilidad.
  • ODS 16 - PAZ, JUSTICIA E INSTITUCIONES SÓLIDAS: El desarrollo sostenible no es posible sin paz, justicia e instituciones sólidas. La violencia es una manifestación extrema de esta carencia, y en el caso de las personas LGTBI+ es preocupante porque a menudo es tolerada o impulsada desde las propias instituciones estatales o fuerzas políticas.

Realidad y Recursos en España para Personas Mayores LGTBI+

En España, son pocos los estudios que analizan la situación de las personas mayores LGTBI+. No obstante, el Informe 2019 de Mayores LGTBI (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) reveló las siguientes conclusiones principales:

  • Un 51% de las personas mayores de 65 años viven solas. La soledad no deseada es una problemática central y una de las principales preocupaciones.
  • En las personas trans, el riesgo de pobreza severa afecta al 72% de los encuestados.
  • Los síntomas de depresión/ansiedad afectan al 30% y a un 32% en mayores de 65 años.
  • El 67% considera que el proceso de envejecimiento posee mayores dificultades en las personas LGTBI+. Los motivos son falta de adecuación de los recursos (52%) y soledad/aislamiento (38%).
  • El 57% considera la visibilidad y la aceptación como la principal necesidad de las personas mayores LGTBI+.
  • Solo un 4% hace uso de recursos públicos sociales, muy por debajo del 46% de los servicios de participación social para la población mayor general.

Estos datos subrayan la importancia de proponer líneas de actuación centradas en visibilizar la realidad de las personas mayores LGTBI+ en todos los ámbitos.

Recursos Existentes y Buenas Prácticas

Para combatir el edadismo y la discriminación, existen diversas iniciativas y recursos:

  • Fundación Veintiséis de Diciembre (26D): Fundación especializada en el acompañamiento a personas mayores LGTBI+. Ubicada en Madrid, ofrece apoyo y servicios.
  • FELGTBI+ (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y Más): Realizan acciones como:
    • Servicio de atención y apoyo a jóvenes y familias LGTBI (Línea ArcoIris).
    • Servicio de asesoramiento laboral.
    • Coordinación de políticas de intervención en centros educativos.
    • Liderazgo de "Redes contra el Odio" y el Observatorio Estatal de delitos de odio.
    • Coordinación de programas de prevención, intervención y reducción de daños en materia de VIH.

La vida para los adultos de la comunidad LGTBI+ llegará a ser más difícil que para los de una persona heterosexual. A pesar de los avances en derechos, existe la probabilidad de que gran parte de las personas mayores se queden solteras y vivan solas. Una investigación de SAGE (Services & Advocacy for LGBT Elders) reveló que las personas mayores de la comunidad tienen el doble de probabilidad de vivir solos, volviéndolos vulnerables al aislamiento social. Esto tiene un efecto negativo en la salud y el bienestar, particularmente en la función cognitiva.

Alrededor del 7.6% de los adultos en Estados Unidos se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, queer u otra orientación no heterosexual, según una encuesta de Gallup del 2024. Alrededor de un tercio de todos los adultos mayores LGBTQ+ viven con una pareja, y aquellos que viven con alguien reportan tasas más bajas de aislamiento social.

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