Discapacidad Visual: Una Guía Completa

La visión representa un papel central en la autonomía y desenvolvimiento de cualquier persona y, especialmente, durante el desarrollo infantil. La discapacidad visual es la condición física responsable de una disminución, ya sea total o parcial, de la capacidad de visión o de las funciones del sistema visual.

Cuando un trastorno ocular reduce la capacidad de ver con claridad, se habla de discapacidad visual. Esta pérdida grave de funcionalidad de la visión se manifiesta en limitaciones severas para la persona al llevar a cabo de forma autónoma sus desplazamientos, actividades de vida diaria, o el acceso a la información. Afecta la autonomía, la comunicación y la participación social, pero con recursos adecuados es posible mantener una vida activa e independiente.

Terminología y Conceptos Clave

La discapacidad visual es la pérdida total o parcial de la capacidad para ver. Puede manifestarse de distintas formas: visión reducida, ceguera parcial, ceguera total, ceguera congénita o adquirida, así como enfermedades visuales como el glaucoma o la degeneración macular.

Si bien actualmente la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU) establece que lo más adecuado es “Persona con discapacidad” o “Persona en situación de discapacidad”, aún hay debate. Entre la comunidad de personas con discapacidad visual es ampliamente aceptado el uso de la palabra “ciegos” como parte de su identidad, así como en la de personas con discapacidad auditiva lo es la palabra “sordos”.

Es importante destacar que muchas personas ciegas conservan cierta percepción visual, como la detección de luces o movimientos, lo que les permite orientarse. La ceguera total afecta a aquellas personas que no ven nada o que son capaces de percibir una ligera luz, pero no formas definidas. Las personas con deficiencia visual o ceguera parcial sí son capaces de percibir esos objetos, pero con corrección y ayudas especiales, aunque a menudo con dificultad.

Medición y Clasificación de la Agudeza Visual

La agudeza visual es la capacidad del ojo para reconocer la forma de los objetos e identificar las imágenes que llegan a través del nervio óptico a nuestro cerebro. Su expresión es numérica y constituye una evaluación de la fóvea central. La forma correcta de medir la agudeza visual es mediante optotipos, donde el paciente ve filas de letras que van reduciendo su tamaño; el más habitual es el de la letra E. La edad del paciente es un factor fisiológico a tener en cuenta, sobre todo a partir de los 45 años.

La asignación del porcentaje en el grado de discapacidad del sistema visual depende de unos patrones de referencia y se valora en un centro especializado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mediante la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), se establecen cuatro niveles de función visual:

  • Visión normal
  • Discapacidad visual moderada
  • Discapacidad visual grave
  • Ceguera

Las discapacidades visuales moderadas y graves se agrupan bajo el término “baja visión”. La suma de los casos de baja visión y ceguera constituye el total de personas con discapacidad visual. La OMS también ofrece una clasificación detallada de la agudeza visual:

  • Visión casi normal: desde 0.7 a 0.4.
  • Visión moderadamente baja: desde 0.3 a 0.150.
  • Visión gravemente disminuida (ceguera legal): desde 0.1 a 0.05. En este nivel, la orientación y la movilidad son adecuadas, pero se presenta dificultad en distinguir signos de tráfico, números del autobús, etc.
  • Visión profundamente reducida: d (cuenta dedos) a 3 metros. Los problemas en la orientación y movilidad están aumentados y los pacientes suelen hacer uso de bastón para su orientación.
  • Ceguera parcial: d a menos de 1 metro. La visión es muy insegura excepto en condiciones muy perfectas de iluminación.
  • Ceguera total: sin percepción luminosa.

La OMS también clasifica la discapacidad en leve, moderada, grave y ceguera, basándose en la distancia a la que una persona con vista normal debería ver un objeto. Por ejemplo, tendrá una discapacidad visual leve si un objeto que debería ver a una distancia de 12 pies (3,6 metros), solo puede verlo acercándose a 6 pies (1,8 metros).

Ceguera Legal y Baja Visión

El concepto de “ceguera legal” se utiliza con fines sociales y administrativos. En España, se considera legalmente ciega a la persona cuya agudeza visual en el mejor ojo es inferior a 20/200, incluso con la mejor corrección óptica. En estos casos, es posible afiliarse a la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), que ofrece recursos, educación y apoyo.

La baja visión es una condición en la que, incluso con gafas o lentes adecuadas, una persona no ve lo suficiente para realizar tareas cotidianas con normalidad. La OMS la define como una agudeza visual en el mejor ojo entre 0.3 y la percepción de luz, o con un campo visual inferior a 10°, siempre que se utilice de forma funcional. Este concepto es relativo y depende de las necesidades individuales de cada persona. Muchas personas con baja visión pueden leer, orientarse o trabajar con apoyo adecuado. La situación alcanza el grado de discapacidad cuando no se puede corregir con recursos como cristales, lentes de contacto o cirugía.

Esquema de la agudeza visual y grados de discapacidad visual según la OMS

Causas de la Discapacidad Visual

La visión no depende únicamente del ojo, sino también del sistema nervioso. Las causas de la discapacidad visual pueden clasificarse en tres grandes grupos:

  • Genéticas o hereditarias
  • Congénitas (desde el nacimiento)
  • Adquiridas (a lo largo de la vida)

Las principales causas de discapacidad visual y ceguera en el mundo son los errores de refracción y las cataratas. Entre las enfermedades más frecuentes se encuentran también la retinopatía diabética, glaucoma, degeneración macular relacionada con la edad, retinopatía del prematuro, distrofias retinianas, atrofia del nervio óptico, uveítis, retinoblastoma, tumores oculares, leucoma corneal y tracoma. Los traumatismos oculares y ciertas infecciones también pueden producir ceguera.

Las causas varían considerablemente entre y dentro de los países, dependiendo de factores como la disponibilidad y costo de servicios oftálmicos, y el nivel de conocimiento de la población. Por ejemplo, la proporción de discapacidad visual atribuible a cataratas no operadas es mayor en países de ingreso bajo y mediano, mientras que en los de ingreso alto son más frecuentes enfermedades como el glaucoma o la degeneración macular relacionada con la edad.

Entre los niños, las cataratas congénitas son una de las principales causas de discapacidad visual en países de ingreso bajo, mientras que en países de ingreso mediano es más probable que la causa principal sea la retinopatía del prematuro. Los errores de refracción no corregidos siguen siendo una de las principales causas de discapacidad visual en todos los países, tanto entre niños como entre adultos.

Prevalencia y Panorama Global

Al menos 2200 millones de personas presentan deterioro de la visión, ya sea cercana o lejana. En 1000 millones de estos casos, como mínimo -es decir, en casi la mitad-, la discapacidad visual podría haberse evitado o todavía no se ha tratado.

Los datos globales señalan que las principales afecciones que causan deterioro de la visión de lejos o ceguera son:

  • Catarata (94 millones de personas)
  • Errores de refracción (88,4 millones)
  • Degeneración macular relacionada con la edad (8 millones)
  • Glaucoma (7,7 millones)
  • Retinopatía diabética (3,9 millones)

La afección que causa deterioro de la visión cercana con mayor frecuencia es la presbicia (826 millones). Se estima que la prevalencia de discapacidad visual que afecta a la visión de lejos es cuatro veces superior en las regiones de ingreso bajo y mediano que en las de ingreso alto.

Con respecto a la visión cercana, la proporción de casos de deterioro no tratados supera el 80 % en el África subsahariana occidental, oriental y central, mientras que en regiones de ingreso alto de América del Norte, Australasia, Europa Occidental y Asia y el Pacífico, esa proporción es inferior al 10 %.

El crecimiento y el envejecimiento de la población están aumentando el riesgo de que la discapacidad visual afecte a un número cada vez mayor de personas. A nivel nacional, de los más de 4 millones de personas con discapacidad (4.318.100) que había en España en 2020, casi un cuarto (1.051.308) tenían una discapacidad de tipo visual.

Infografía: Datos y cifras globales sobre discapacidad visual

Consecuencias de la Discapacidad Visual

La discapacidad visual tiene consecuencias significativas tanto a nivel individual como económico.

En las personas

  • Niños pequeños: Con discapacidad visual grave e irreversible de aparición temprana pueden presentar retrasos en el desarrollo motor, lingüístico, emocional, social y cognitivo, con consecuencias que pueden acompañarlos durante toda la vida. En la etapa escolar, esta discapacidad también puede repercutir en el rendimiento académico.
  • Adultos: La discapacidad visual afecta gravemente a la calidad de vida, pudiendo aumentar el desempleo y la prevalencia de depresión y ansiedad.
  • Personas de mayor edad: Puede favorecer el aislamiento social, dificultar la movilidad al caminar, aumentar tanto el riesgo de caídas y fracturas, y provocar el ingreso prematuro en una residencia.

En la economía

La discapacidad visual comporta una carga económica mundial muy considerable. Se estima que provoca una pérdida anual de productividad de alrededor de 411 000 millones de USD en paridad de poder adquisitivo, una cifra que supera con creces los 25 000 millones de USD que costaría cubrir las necesidades actualmente no satisfechas relacionadas con dicha discapacidad.

A pesar de los desafíos, los índices de empleabilidad para personas con discapacidad sensorial visual son más esperanzadores que la media. Según datos del INE en España, en 2021 la tasa de actividad de las personas con discapacidad de tipo visual se encontraba en el 40,3%, frente al 34,6% de la media de personas con discapacidad, y la tasa de empleo era del 36,3% frente al 26,9% del total.

Prevención, Tratamiento y Rehabilitación

Existen intervenciones eficaces de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación para atender las necesidades asociadas a las afecciones oculares y a la discapacidad visual. Aunque no se pueden evitar todos los casos de pérdida de visión, muchos pueden prevenirse.

Prevención

La prevención incluye evitar causas por infecciones, traumatismos, el uso de medicamentos tradicionales inseguros, enfermedades perinatales, enfermedades relacionadas con la nutrición o la administración de tratamientos tópicos de forma riesgosa o sin supervisión médica. Algunas medidas clave son:

  • Usar gafas protectoras en trabajos de riesgo.
  • Acudir al oftalmólogo tras cualquier traumatismo ocular.
  • Evitar el acceso de niños a productos tóxicos.
  • Cuidar la salud visual durante el embarazo (prevención de toxoplasmosis, sarampión, etc.).
  • Hacer revisiones oftalmológicas desde el nacimiento.
  • Controlar enfermedades crónicas como la diabetes.
  • Llevar una dieta rica en vitamina A (presente en zanahorias, tomates, huevos, hígado…).
  • Promover la educación en seguridad visual para prevenir accidentes domésticos y escolares.

Detección y Tratamiento

En muchas afecciones oculares, como la retinopatía diabética, la detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para evitar una pérdida irreversible de la visión. La corrección de los errores de refracción mediante gafas (lentes o anteojos) y la cirugía de cataratas son dos de las intervenciones de salud más eficaces en relación con su costo. Sin embargo, dos de cada tres personas que viven en países de ingresos bajos y necesitan gafas no disponen de ellas, y una de cada dos personas que necesitan una intervención quirúrgica para tratar la catarata no tiene acceso a ella.

También es posible tratar muchas afecciones oculares que no suelen provocar discapacidad visual, pero que causan molestias o dolor, como la sequedad ocular, la conjuntivitis y la blefaritis. En estos casos, el objetivo terapéutico es aliviar los síntomas y evitar que la afección evolucione hacia formas más graves.

Rehabilitación Visual

La rehabilitación visual constituye un componente esencial de los servicios de atención oftálmica y permite que las personas con una reducción irreversible de la visión aprovechen al máximo sus capacidades funcionales, mejoren su calidad de vida y participen plenamente en la sociedad. Resulta especialmente eficaz cuando la pérdida de visión se debe a afecciones como la retinopatía diabética, el glaucoma, las secuelas de traumatismos o la degeneración macular relacionada con la edad.

El diagnóstico de la discapacidad visual debe realizarlo un especialista. La evaluación incluye tanto aspectos médicos como funcionales, tales como agudeza visual, campo visual, reflejos pupilares, visión cromática, estereopsia (visión en profundidad), uso de la visión residual, aspectos cognitivos, emocionales y sociales, y habilidades perceptivas y coordinación visomotora. Este análisis permite diseñar estrategias de intervención adaptadas a cada persona.

Interacción y Apoyo en la Sociedad

Para establecer una comunicación efectiva y un apoyo adecuado a personas con discapacidad visual, es fundamental considerar algunas pautas:

  • Preguntar amablemente si pueden ver algo (baja visión) o no, para entender sus necesidades.
  • Tener en cuenta el sentido común: El lenguaje corporal puede no funcionar como forma de comunicación.
  • Saludos como “nos vemos” o el uso de la palabra “mira” para llamar la atención son bien recibidos e igualmente devueltos, pues tienen el sentido de un saludo o de una indicación y no son tomados literalmente.
  • Es esencial establecer un vínculo desde lo personal y no desde el déficit.
  • Permitir autonomía y no ayudar si no se necesita.
  • No negar sus limitaciones, sino comprenderlas.
  • Preguntarle sobre sus necesidades y decir las cosas claramente.
  • Anticipar verbalmente algunos hechos, sobre todo si el entorno es poco conocido.

Muchas veces una persona con discapacidad visual detecta el tamaño de una sala, o si se encuentra cerca de una pared, por la forma en que rebota el sonido en sus paredes. En cuanto a la movilidad, los obstáculos en el suelo son detectables usualmente con bastón, pero los que están a la altura de la cabeza pueden ser muy peligrosos. Muchas personas en situación de discapacidad visual (ceguera o baja visión) cuentan con bastón de guía.

Para afrontar los retos del entorno, las personas con discapacidad visual emplean ayudas como el braille, bastones, perros guía o tecnologías asistivas, lo que les permite participar activamente en la vida cotidiana.

Breves recomendaciones para interactuar con Personas con Discapacidad (PCD)

El Sistema Braille y Recursos de Apoyo

El braille es un sistema de lectura y escritura táctil creado por Louis Braille, un joven francés que perdió la vista en su infancia. Se basa en combinaciones de puntos en relieve que permiten leer con el tacto. Gracias a este sistema, millones de personas ciegas o con baja visión pueden acceder a la información, la educación y la cultura escrita de forma autónoma.

Existen entidades que trabajan activamente por la inclusión y el apoyo a personas con discapacidad visual. Por ejemplo, la ONCE en España no solo ofrece recursos y educación, sino que también promueve la publicación periódica semestral RED Visual, de carácter interdisciplinar, editada en formato exclusivamente digital y de acceso abierto. Esta publicación, distribuida bajo licencia Creative Commons, recoge publicaciones sobre discapacidad visual y servicios sociales desde 1988 hasta la actualidad, incluyendo libros, monografías, manuales, guías, actas de congresos, y más de mil trescientos capítulos y artículos de revista.

Imagen del sistema de escritura braille

Educación Inclusiva y Soporte Familiar

En el ámbito educativo, es necesario potenciar las experiencias personales del alumno en relación con la vida real y respetar su ritmo de aprendizaje. El profesor es el elemento clave en el proceso de inclusión educativa. El currículo, concebido como el conjunto de objetivos, contenidos, metodologías, estrategias de enseñanza y sistemas de evaluación, debe adaptarse a las necesidades de cada alumno.

Las adaptaciones curriculares son estrategias para adecuar el currículo general a las necesidades individuales de los alumnos. Estas incluyen:

  • Adaptaciones del entorno físico: Cambios materiales en el aula y el centro escolar para garantizar una adecuada integración física.
  • Apoyo de compañeros: Los compañeros del niño ciego o discapacitado visualmente son el primer estrato de la sociedad en la que ha de integrarse. Una metodología de enseñanza participativa y cooperativa genera un enriquecimiento mutuo y un incremento del nivel de autoestima personal.

El modelo actual de integración educativa de alumnos ciegos y deficientes visuales se apoya fundamentalmente en el Equipo Específico de Apoyo y el maestro itinerante. Asimismo, la buena relación con las familias es crucial. Los padres desempeñan un papel relevante en el proceso de integración educativa del niño ciego y con baja visión, siendo una pieza clave en su socialización, fomento de la autonomía personal, aceptación de su discapacidad y adquisición de un autoconcepto positivo.

Respuesta Global: La Organización Mundial de la Salud (OMS)

La labor de la OMS se guía por las recomendaciones del Informe mundial sobre la visión (2019) y por una resolución relativa a la atención oftálmica integrada y centrada en la persona, adoptada por la 73.ª Asamblea Mundial de la Salud en 2020. Ambos documentos proponen como estrategia fundamental que la atención oftálmica integrada y centrada en la persona se convierta en el modelo de atención de referencia y se aplique de manera universal.

tags: #fui #discapacidad #visual