Vivimos en una sociedad que evoluciona cada vez más rápido gracias a los avances tecnológicos y sociales. Esta evolución nos ofrece una excelente oportunidad para no dejar a nadie fuera de la conversación y para poner en valor la diversidad y pluralidad de personas con las que convivimos en nuestro día a día. Uno de los pilares de esta evolución es el uso de un lenguaje que promueva la inclusión y el respeto.
Entendiendo la Inclusión y la Diversidad
La diferencia entre inclusión y diversidad es sencilla. La diversidad es la variedad de personas, mientras que la inclusión hace que podamos integrar a todos los individuos como iguales dentro de una sociedad, garantizando de esta manera la igualdad de oportunidades, especialmente para quienes tienen una discapacidad.
Para tener entornos cada vez más igualitarios para todos, te presentamos algunas frases que inspiran la inclusión:
- “Diversidad es que te inviten a la fiesta. La inclusión es que te saquen a bailar”.
- “El que es diferente a mí no me empobrece, me enriquece”.
- "Cuando todos están incluidos, todos ganan".
- “Un futuro más diverso comienza con más oportunidades”.
- “La inclusión y la equidad no es simplemente lo correcto; es lo más inteligente que se puede hacer”.
- “No son nuestras diferencias las que nos dividen. Es nuestra incapacidad para reconocer, aceptar y celebrar esas diferencias”.
- “El seguro de vida de cualquier especie es la diversidad… La diversidad garantiza la sobrevivencia”.
- “La fuerza radica en las diferencias, no en las similitudes”.
- "La inclusión no es llevar las personas a lo que ya existe; es crear nuevos y mejores espacios para todos".
- “Somos menos cuando no incluimos a todos”.

El Impacto del Lenguaje: De la "Minusvalía" al Respeto
Las palabras son enormemente poderosas. No sólo designan objetos o conceptos, sino que también dan forma al pensamiento y este, a su vez, condiciona nuestras actitudes. Un claro ejemplo de la evolución necesaria en el lenguaje se observa en la experiencia de una familia que, en 2005, inició los trámites para el certificado de discapacidad de su hijo. Recuerdan la contrariedad al ver el término “minusvalía” en los formularios, utilizado incluso en el nombre del departamento encargado: “Sección de Calificación y Valoración de Minusvalideces”. En aquel momento, la percepción sobre la discapacidad era muy diferente y la indiferencia ante el uso de una palabra u otra era común, reflejando el dolor y el enojo ante la situación. Sin embargo, con el tiempo, se comprende la profunda relevancia del lenguaje.
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Palabras y Expresiones a Evitar
Existe un conjunto de palabras que se han venido utilizando para hacer referencia a las personas con discapacidad que deberíamos desterrar para siempre de nuestro vocabulario. Son palabras que obedecen a otras épocas y formas de pensamiento, y son, además, calificativos y expresiones ligadas a una concepción peyorativa, negativa y estigmatizada de la discapacidad.
Desechemos de nuestro vocabulario ciertas palabras que obedecen a formas de pensar injustas, irrespetuosas y crueles:
- Minusválido (¿quién, cómo y en función de qué criterio se decide si un ser humano vale menos que otro?)
- Retrasado
- Impedido
- Deficiente
- Disminuído
- Inválido
- Tullido
- Incapacitado
- Paralítico
- Mongólico
- Discapacitado (como sustantivo, en lugar de "persona con discapacidad")
Asimismo, debemos cambiar las expresiones que describen esta circunstancia. Una persona no “es discapacitada” sino que “tiene una discapacidad”. Del mismo modo que quien tiene gafas no es un gafoso o a quien padece cáncer no lo definimos como canceroso, ni a los portadores del VIH como sidosos.
También es crucial evitar descripciones negativas o sensacionalistas como "padece de", "sufre de", "víctima de", "afectado de" o "postrado en".
La Discapacidad no Define: Desmontando Mitos
Nadie con un mínimo de sentido común y sensibilidad podría sostener hoy la teoría del castigo divino. Respecto a la percepción de la discapacidad como algo excepcional, tampoco se ajusta a la realidad. Se estima que el 10% de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad. Con estas cifras, no se puede considerar esta circunstancia como algo excepcional en la naturaleza, sino como parte inherente a ella.
Las personas con discapacidad son diversas en todos los sentidos: negras, blancas o asiáticas; altas, bajas, gordas o flacas; rubias, morenas o pelirrojas. Cristianos, musulmanes, judíos, budistas, hindúes y ateos. Heterosexuales u homosexuales. Padres, madres, hijos, sobrinos, tíos, abuelos, suegros, yernos, primos… Pueden ser maestros, peluqueros, abogados, reponedores, arquitectos, transportistas, médicos, ordenanzas, ministros, agricultores, camareros, banqueros o científicos.
Las personas con discapacidad merecen ser tratadas con el mismo respeto que las no nombradas por esta circunstancia. Y ese respeto debe empezar por la forma en que nos referimos a ellas.
La discapacidad no es equivalente a enfermedad. La enfermedad es una circunstancia transitoria y, a menudo, con síntomas molestos que requieren atención médica y tratamiento. La enfermedad está relacionada con la salud, mientras que la discapacidad tiene que ver con el modo en que una persona funciona. No es que sea mejor o peor estar enfermo que tener una discapacidad; son dos condiciones distintas. A nadie le gusta que le califiquen como algo que no es. Tener una discapacidad significa tener una forma diferente de ser y/o funcionar. No equivale a “estar enfermo”.
El modelo médico, que a menudo define a las personas con discapacidad como enfermas, ha permeado la sociedad, impidiendo la convivencia y el conocimiento real de estas personas.

Hacia un Lenguaje Positivo e Inclusivo
El Concepto de "Diversidad Funcional"
Hemos concluido que las personas no son su discapacidad, sino que la tienen. Sin embargo, la expresión “tener una discapacidad” tampoco convence plenamente a todos. Se ha reflexionado sobre lo que significa realmente tener una discapacidad: supone tener unas características biofísicas diferentes a las de la mayoría cuantitativa de la población y que llevan a funcionar de forma distinta.
En este contexto, un movimiento de personas adultas con discapacidad, como el Foro de Vida Independiente (FVI), ha impulsado la expresión diversidad funcional. Esta representa, sin ninguna duda, una expresión mucho más respetuosa, justa y adecuada a la realidad, entendiendo que en esto, precisamente, consiste tener una discapacidad: en funcionar de un modo diferente.
Aunque puede resultar un término largo y complejo, el esfuerzo por popularizarlo es necesario. Si hemos sido capaces de incorporar a nuestro vocabulario términos y expresiones complejas, debemos hacer el esfuerzo colectivo de cambiar también las palabras y expresiones que utilizamos para hacer referencia a un colectivo tan importante como históricamente marginado.
Rompiendo con la "Normalidad" y los Estereotipos
Todos y cada uno de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos sentido “diferentes” al resto. Sin embargo, consideramos “normales” a la mayoría de personas que nos rodean, hasta que las conocemos a fondo. La “normalidad” parece envolverlo todo y a todos, pero ¿qué significa “ser normal”? ¿Nos ajustamos todos a una única norma? ¿Por qué existe esa idea colectiva de normalidad, a no ser que la confundamos con lo convencional?
Se ha utilizado la expresión “tener un problema” como una alternativa a términos peyorativos. Sin embargo, esta es una forma completamente errónea de designar a las personas con diversidad funcional, ya que puede convertirse en una profecía autocumplida. Si se les designa así, acabaremos convenciéndoles de que realmente tienen un problema.
A veces, pasamos al extremo contrario y sustituimos “tener un problema” por “ser especial”. El problema reside en que, cuando empleamos la palabra “especial”, nuestra actitud y expresión no verbal sigue queriendo decir realmente “problema”. Es fundamental usar la palabra "especial" en su sentido real y positivo, o sustituirla por expresiones más acertadas.
Es común escuchar frases como “estos niños son muy cariñosos” o “estos niños esto y aquello”, refiriéndose a un colectivo homogéneo de niños con diversidad funcional. Sin embargo, la realidad es que ni siquiera los niños agrupados en una misma clasificación médica, o con el mismo diagnóstico, o de la misma familia, son un todo homogéneo. No todos los niños con diversidad funcional son iguales, del mismo modo que los chinos, los musulmanes o los fans de los Beatles no son todos iguales.
Guías para una Comunicación Respetuosa
La Guía de estilo sobre discapacidad para profesionales de los medios de comunicación (PDF) señala que la imagen de la discapacidad en los medios es a menudo sensacionalista, estereotipada, sesgada o despersonalizada. Un ejemplo de titular incorrecto sería "El grito de auxilio de los dependientes" frente a uno correcto como "La Comunidad destina 1,2 millones a la atención de la dependencia en 2018".
Hay que evitar etiquetar a las personas sustantivando su condición. Por ejemplo, al dirigirnos a una persona ciega, podemos usar con normalidad las palabras “ver” o “mirar”, ya que no son términos tabú y las propias personas con discapacidad visual los utilizan habitualmente.
Si hablamos con una persona que tiene alterada su capacidad verbal y le resulta más difícil hacerse entender, debemos escucharla sin prisas, hasta el final, aunque intuyamos lo que quiere decir. Una persona con discapacidad puede ofrecer habilidades excepcionales, ya que su incapacidad no determina su forma de ser.

Reflexiones y Frases Inspiradoras
La inclusión de las personas con discapacidad debe convertirse en una realidad. La necesidad de normalizar sus vidas es urgente, entendida esta como la existencia plena y activa dentro de la sociedad. Debemos considerar, ver y entender la discapacidad como parte inherente de la condición humana. Aquí algunas frases que invitan a la reflexión:
- “En realidad, no existen personas discapacitadas, sólo personas con distintos grados de aptitud”.
- “La vida no es fácil para nadie. Pero ¡qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo."
- “La discapacidad no es una lucha valiente o coraje en frente de la adversidad. La discapacidad es un arte.”
- “Conóceme por mis habilidades, no por mis discapacidades.” - Robert M.
- “En realidad, son nuestras decisiones las que determinan lo que podemos llegar a ser, mucho más que nuestras habilidades.” - J.K.
- “Cualquier vida es única e irrepetible y tiene tanto valor como otra."
- “No tengo complejos de ninguna clase; la vida sigue y yo también."
- “¡Aléjate de los que te compadecen!"
- “Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido."
- “Algunas cosas están bajo nuestro control y otras no."
- “El dolor es inevitable, pero sufrir es opcional.” - M.
- "La igualdad no significa que todos obtengan lo mismo, sino que todos obtengan lo que necesitan".
- "La única discapacidad en la vida es una mala actitud", Scott Hamilton.
- "La discapacidad es natural. Debemos dejar de creer que las discapacidades hacen que una persona deje de hacer algo. Tener una discapacidad no me impide hacer cualquier cosa".
Hemos visto cómo las palabras pueden crear o destruir porque, muchas veces, elaboran el pensamiento y le dan forma. Los términos llevan asociados ideas, valores y prejuicios que se transmiten en el tiempo. Si queremos cambiar esos conceptos y valores, debemos empezar por cambiar las palabras. La utilización de cierta terminología anticuada y poco apropiada puede perpetuar estereotipos negativos y reforzar barreras de comportamiento muy importantes.