¿Qué es la Fractura de Colles?
La fractura de Colles es una de las fracturas más comunes del antebrazo y una de las lesiones óseas más frecuentes del aparato locomotor, especialmente en el extremo distal del radio, el hueso más largo del antebrazo. Se refiere a una rotura en el radio distal del antebrazo, aproximadamente a una pulgada (2.5 cm) de su unión con la muñeca.
Esta fractura debe su nombre a Abraham Colles, quien la describió por primera vez en 1814. Típicamente, el fragmento distal del radio se desplaza hacia atrás (dorsalmente), provocando una deformidad característica en forma de "dorso de tenedor" o posición antálgica.
En contraste, una fractura de Colles inversa, también conocida como fractura de Goyrand-Smith o fractura de Smith, es una lesión que afecta el mismo extremo distal del radio pero con un desplazamiento en dirección palmar del fragmento distal y la mano. Esta fractura extraarticular se produce típicamente por una caída sobre la muñeca en flexión, mientras que la fractura de Colles clásica se produce por una caída sobre la mano extendida (lesión FOOSH).
Causas y Factores de Riesgo
La causa principal de la fractura de Colles es un traumatismo directo, que a menudo ocurre durante una caída sobre la mano extendida (FOOSH), donde la mano absorbe el impacto y la fuerza se desplaza hacia el antebrazo. Estas caídas pueden producirse a raíz de accidentes automovilísticos, al realizar deportes como montar en bicicleta o esquiar, o simplemente al tropezar con algún objeto.
Existen factores de riesgo que pueden aumentar la propensión a sufrir una fractura de Colles:
- Edad avanzada: La incidencia de las fracturas de Colles es de casi el 20% en las personas mayores de 65 años. Con el paso de los años, no solo disminuye la masa ósea, sino también la fuerza muscular y la capacidad de reacción ante una caída.
- Osteoporosis u osteopenia: Estas enfermedades óseas, que aparecen con la edad, hacen que los huesos pierdan densidad y se vuelvan más frágiles, aumentando considerablemente el riesgo de fractura con traumatismos de baja energía. A menudo, una fractura de muñeca puede ser la primera señal de debilitamiento óseo.
- Género femenino: La fractura de Colles es más frecuente en mujeres que en varones, especialmente en mujeres mayores de 60 años y después de la menopausia, debido a alteraciones hormonales y a su menor fortaleza física y labilidad constitucional. En los hombres, el riesgo aumenta ligeramente con los años, mientras que en las mujeres la incidencia aumenta drásticamente.
- Población joven activa o deportista: En este grupo, la fractura suele asociarse a traumatismos de alta energía. En niños, se producen con mayor frecuencia alrededor de la pubertad, periodo en el que su mineralización ósea es relativamente baja.
- Deportes de alto riesgo: La práctica de deportes como el rugby, el esquí o el fútbol puede aumentar el riesgo.
- Pérdida de fuerza en la mano: Puede contribuir a una menor capacidad para proteger la muñeca durante una caída.

Tipos y Gravedad de las Fracturas
Conocer el tipo de fractura es importante para determinar el tratamiento. Las fracturas de Colles se pueden clasificar según su gravedad:
- Fisura ósea: Hay pérdida de la continuidad ósea, pero no de forma completa. Generalmente no requiere inmovilización y es completamente estable.
- Fractura estable: Es una fractura incompleta y estable que, sin embargo, con el paso de las semanas puede aparecer como una fractura completa.
- Fractura inestable: Son fracturas completas que tienen riesgo de perder el alineamiento, y por ello requieren inmovilización.
- Fractura conminuta: Suelen ser mucho más graves, ya que el hueso se rompe en partes muy pequeñas.
- Fractura en espiral o compuesta: En esta, el hueso está roto en dos o más partes.
En casos graves, la fractura puede ser en múltiples fragmentos y puede afectar la superficie articular del radio con el carpo.
Signos y Síntomas
El primer síntoma ante la ruptura de un hueso será la presencia de un dolor fuerte e incapacitante, acompañado de una deformidad en la que la muñeca y la mano se verán en forma de tenedor o "dorso de tenedor". Otros signos y síntomas incluyen:
- Inflamación y enrojecimiento de la zona.
- Limitaciones de movimiento y funcionales en la evaluación funcional activa y pasiva.
- La fuerza de la muñeca y la mano puede verse afectada.
Es crucial evaluar la integridad de las estructuras neurovasculares, valorando el pulso, la sensibilidad y la función motora de la mano y la muñeca. En este caso, la prueba de Allan puede ser útil para evaluar la circulación.
Diagnóstico
El diagnóstico de una fractura de Colles comienza con la exploración clínica. Una evaluación inicial incluye una historia clínica detallada de la lesión y un examen físico, buscando signos como hinchazón, dolor, deformidad y limitación del movimiento. Cuando se sospecha de una fractura de muñeca, la regla de la muñeca de Caradeniz puede utilizarse para determinar la necesidad de realizar radiografías.
Al llegar a la consulta de urgencias, el médico ordenará la realización de una radiografía o resonancia magnética para determinar el segmento óseo fracturado y su gravedad. En general, el diagnóstico se realiza mediante un examen físico y una radiografía del antebrazo.
Tratamiento de la Fractura de Colles
Las opciones de tratamiento para una fractura de Colles varían según su gravedad y complejidad. Un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado son cruciales para obtener una recuperación efectiva y recuperar al máximo la movilidad y funcionalidad de la muñeca.
Tratamiento Conservador
En los casos en los que la fractura no está desplazada o el desplazamiento es mínimo, el tratamiento suele consistir en un período de inmovilización. Esto puede incluir:
- Reducción cerrada: Procedimiento para reacomodar (reducir) un hueso roto sin cirugía, si el desplazamiento es mínimo.
- Inmovilización: Tras la reducción, se coloca una férula (tablilla) de yeso o un yeso circular en la muñeca y el antebrazo para mantener el hueso en su lugar mientras sana. La duración de la inmovilización suele oscilar entre 4 y 6 semanas para fracturas simples, y hasta 8 semanas en otros casos, dependiendo de la gravedad de la fractura y la velocidad de curación del paciente.
Tratamiento Quirúrgico
En fracturas más graves, donde el desplazamiento de los huesos es significativo, la fractura es inestable, afecta a la articulación, o si no es posible lograr una reducción satisfactoria mediante métodos cerrados, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Los tratamientos quirúrgicos pueden incluir:
- Reducción abierta: Para recolocar los fragmentos óseos mediante cirugía.
- Fijación interna: Uso de placas mecánicas, tornillos y/o clavos para sujetar los huesos en su lugar o reemplazar la parte fracturada con una pieza de metal.
Una vez que se cumpla con el tratamiento médico (conservador o quirúrgico), el paciente será remitido a rehabilitación para comenzar con el proceso de recuperación.
Manejo del Dolor y la Hinchazón
El control del dolor es fundamental durante las etapas iniciales de la recuperación. En los primeros días tras la lesión o la cirugía, es habitual experimentar dolor, inflamación y cierta sensación de rigidez en la zona. Estas molestias suelen mejorar progresivamente con:
- Elevación del brazo: Mantener el brazo o la mano por encima del nivel del corazón para reducir la hinchazón y el dolor.
- Aplicación de frío: Compresas de hielo sobre la zona lesionada por 15 a 20 minutos cada pocas horas durante los primeros días, envolviendo el hielo en un paño limpio para proteger la piel.
- Analgésicos: Analgésicos de venta libre como paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno o naproxeno. En casos de dolor grave, pueden ser necesarios analgésicos con receta médica.
Confección de Yeso Ante Braqui Palmar
Recuperación y Rehabilitación
La rehabilitación desempeña un papel fundamental en la recuperación de la función y la fuerza de la muñeca y la mano, y es una fase clave del proceso una vez retirado el yeso o después de la cirugía. La recuperación inicial de una fractura de muñeca puede tardar de 3 a 4 meses o más, y el proceso completo puede llevar de unos cuantos meses a un año para que la muñeca recupere por completo su funcionamiento.
Fases de la Rehabilitación
- Fase de inmovilización: Durante esta fase (aproximadamente 4-8 semanas), a pesar de la presencia del yeso, es importante mantener activas las musculaturas de hombro, cuello, codo y mano (los dedos no inmovilizados) a través de movilizaciones y ejercicios de estiramiento y fortalecimiento.
- Fase de post-inmovilización: Una vez retirado el yeso, comienza la terapia física intensiva. El objetivo será recuperar progresivamente la movilidad, la fuerza y la funcionalidad de la muñeca. El trabajo puede parecer difícil y, en ocasiones, doloroso, pero es esencial para acelerar la recuperación. Se puede iniciar la movilización de la zona de manera inmediata en la mayoría de los casos.
Enfoques Terapéuticos
- Ejercicios terapéuticos: La base fundamental del programa de rehabilitación es la realización de ejercicios terapéuticos, que buscan corregir deterioros, mejorar la función musculoesquelética y restaurar la condición física.
- Ondas de choque: Este tratamiento no invasivo penetra en el organismo por medio de ondas ultrasónicas de alta intensidad, que estimulan la osteogénesis (formación ósea), acelerando la reparación del tejido óseo lesionado, regeneración de tejidos y eliminación de inflamaciones crónicas o calcificaciones.
- Fisioterapia temprana: Si se somete a cirugía, puede comenzar la fisioterapia temprana para evitar la rigidez de la muñeca. Sin embargo, si no se somete a cirugía, en la mayoría de los casos se puede comenzar a mover la muñeca más tarde para evitar el desplazamiento de la fractura.
Estudios han demostrado que un tratamiento rehabilitador integral, que incluya cinesiterapia y terapia ocupacional, produce mejores resultados terapéuticos, con menores complicaciones, mejor estado funcional de la muñeca y mano afectada, y menor tiempo de recuperación. Esto indica la importancia de una rehabilitación funcional precoz, ya que la mayoría de las mejoras funcionales se observan a los 6 meses, con solo mejoras menores entre los 6 meses y los 4 años.
Prevención de Recaídas y Secuelas
Dado que la osteoporosis es un factor de riesgo importante, el tratamiento también debe dirigirse a una salud ósea óptima y a la prevención de caídas. El médico de cabecera debe detectar y tratar la osteopenia u osteoporosis, y los dietistas pueden ayudar cuando la malnutrición afecta a la salud ósea. Las personas frágiles pueden beneficiarse más de un tratamiento multidisciplinar.
Para aquellos que experimentan secuelas de fracturas de radio o Colles mal tratadas, existen soluciones. El enfoque clínico es recrear la fractura original y volver a alinearla y colocarla en el lugar correcto, a menudo mediante una osteotomía (corte en el hueso en el lugar de la fractura inicial). El factor tiempo es fundamental en la corrección de secuelas, ya que diversos elementos de la muñeca pueden desestructurarse con el paso del tiempo. Los pacientes no deben resignarse al dolor o la deformidad, sino buscar alternativas para recuperar la funcionalidad.

Complicaciones y Pronóstico
En general, el pronóstico de las fracturas de Colles es bueno, sobre todo con un tratamiento y una rehabilitación adecuados. Sin embargo, pueden surgir complicaciones como:
- Rigidez: Especialmente en personas mayores o con fracturas graves.
- Pérdida de movimiento: Limitación de la funcionalidad.
- Dolor crónico: Persistencia del dolor más allá del tiempo esperado de curación.
- Síndrome de Dolor Regional Complejo (SDRC): Puede complicar el proceso de recuperación y se calcula que está presente entre el 25 y el 37 por ciento de los pacientes tras una fractura distal del radio.
- Deterioro funcional: El Estudio sobre Fracturas Osteoporóticas descubrió que las mujeres con fracturas de muñeca tenían un 50% más de probabilidades de experimentar un deterioro funcional clínicamente significativo en comparación con las que no las tenían, caracterizado por una disminución de la capacidad para preparar comidas, realizar tareas domésticas pesadas, subir escaleras, ir de compras y salir del coche.
Para minimizar estas complicaciones, es esencial seguir el plan de tratamiento prescrito, asistir a las citas de seguimiento y adherirse al programa de rehabilitación. Un equipo de profesionales, incluyendo traumatólogos y fisioterapeutas, es fundamental para una recuperación óptima.
Es importante recordar que este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica especializada.