La Sexualidad Postquirúrgica en la Mujer Mayor: Guía Completa

Disfrutar de una vida sexual saludable no es algo exclusivo de los jóvenes. Personas de todas las edades pueden tener experiencias sexuales satisfactorias. A medida que envejecemos, podemos experimentar algunos cambios físicos como canas y dolores corporales, pero las partes emocionales e íntimas del sexo aún pueden ser geniales.

Pareja de ancianos abrazándose y riendo

La Sexualidad en la Tercera Edad: Una Perspectiva Natural y Activa

La atención al adulto mayor ha alcanzado logros notables, aunque en el análisis de la sexualidad en la tercera edad persisten actitudes retrógradas que tienden a rechazar o ignorar la existencia de la actividad sexual en esta etapa. La sexualidad es y ha sido una de las áreas del comportamiento humano más desconocida y en la que aún prima muchas veces la anécdota sobre el conocimiento científico. Este hecho, sumado a los cambios producidos por el envejecimiento y la dificultad de estudiarla por las creencias y actitudes culturales, han hecho que se generalice y se haga sinónimo el envejecimiento y la pérdida de la actividad sexual. El envejecimiento es un fenómeno universal, un proceso que implica cambios celulares, tisulares, orgánicos y funcionales, influenciado tanto por factores ambientales como por la capacidad de adaptación del individuo.

Se define la Salud Sexual Geriátrica como "la expresión psicológica de emociones y compromisos que requiere la mayor cantidad y calidad de comunicación entre compañeros, durante toda la existencia, en una relación de confianza, amor, compartir y placer, con o sin coito". Este concepto se basa fundamentalmente en una optimización de la calidad de la relación, más que en la cantidad.

Mitos y Prejuicios Comunes

Los prejuicios sobre la sexualidad en la vejez son injustos, pues se incurre en generalizaciones excesivas y constituyen actitudes relacionadas con los sentimientos negativos que genera un determinado grupo poblacional y de los estereotipos que la sociedad construye sobre las personas ancianas. Una de las "certezas" más frecuentes y dañinas es la que dicta que no tienen una vida sexual activa y que no están interesados en comprometerse en alguna relación romántica. Otro prejuicio lleva a considerar a los ancianos que mantienen deseos sexuales como personas anormales o inmorales.

  • Carecen de sexualidad: La sexualidad infantil y la del viejo están negadas por corrientes de pensamiento que afirman que la sexualidad humana está solo al servicio de la reproducción.
  • No se reproducen: Si los ancianos no se reproducen, ello redunda en beneficio de su sexualidad, pues están liberados del temor del embarazo y pueden entregarse libremente a la actividad sexual placentera. Se describen casos de mujeres que, exacerbada su libido en la postmenopausia, llegan al orgasmo por primera vez en sus vidas.
  • Miseria erótica: Este mito afirma que son incapaces de experimentar placer (eroticidad subjetiva) y de despertar deseo en otros (eroticidad objetiva). La cultura erótica actual ha modificado este ideal de belleza juvenil, ofreciendo recursos como la cirugía plástica, dietas, gimnasia y cosméticos que enriquecen la eroticidad objetiva del anciano.

La actividad sexual disminuye con la edad, pero se mantiene con una frecuencia variable. El mantenimiento de la actividad sexual en los ancianos depende principalmente de un buen estado de salud físico y mental, la existencia de un compañero(a) sin limitaciones, y la historia sexual previa.

Cambios Fisiológicos en Hombres y Mujeres Mayores

A medida que envejecemos, nuestro cuerpo cambia de forma natural. La disminución de la actividad sexual en los adultos mayores puede ser consecuencia de factores como la mala salud, la depresión, la falta de deseo sexual y el propio proceso de envejecimiento. Incluso la falta de privacidad puede afectar su deseo y capacidad.

Cambios en las Mujeres

Los cambios pueden variar de persona a persona, pero algunos cambios sexuales comunes que pueden experimentar las mujeres de 60 años o más incluyen:

  • Sequedad vaginal: Los niveles bajos de estrógeno durante la menopausia y los años posmenopáusicos pueden provocar sequedad vaginal, haciendo las relaciones incómodas o dolorosas.
  • Adelgazamiento y encogimiento del tejido vaginal (atrofia vaginal): El tejido de la vagina también puede volverse más delgado y pequeño.
  • Cambios en el deseo sexual (libido): Disminución del deseo sexual debido a factores psicológicos, cambios hormonales, enfermedades crónicas y medicamentos.
  • Mayor tiempo para alcanzar el orgasmo: Alcanzar un orgasmo puede requerir más tiempo y una estimulación prolongada del clítoris. La intensidad y duración de los orgasmos pueden no ser tan fuertes como antes.
  • Cambios en el suelo pélvico: Los músculos del suelo pélvico pueden debilitarse, lo que puede provocar dolor durante las relaciones, orgasmos menos intensos y menor satisfacción sexual.

Los órganos genitales también aparecen modificados: hay una fragilidad y pérdida del vello púbico; la mucosa vaginal se seca y atrofia, disminuyendo su secreción y facilitando las infecciones. La vulva, los labios menores y el clítoris disminuyen de tamaño; se produce un acortamiento y estrechamiento de la vagina. Los ovarios disminuyen de tamaño, y el moco cervical es espeso, escaso y celular. Los senos se vuelven flácidos a consecuencia de la atrofia de los tejidos y la falta de secreción hormonal. La función reproductora cesa después de la menopausia.

Cambios en los Hombres

Cuando los hombres llegan a los 60 años, también pueden producirse diversos cambios:

  • Problemas de erección: Puede llevar más tiempo conseguir una erección y la intensidad y duración de los orgasmos pueden cambiar.
  • Disfunción eréctil (DE): Dificultad para lograr o mantener una erección.
  • Eyaculación precoz: Algunos hombres pueden alcanzar el orgasmo demasiado rápido.
  • Eyaculación retrógrada: En algunos casos, el semen puede ir a la vejiga en lugar de salir, especialmente después de una cirugía de próstata.
  • Cambios en la libido: Los hombres también pueden experimentar un bajo deseo sexual debido a cambios psicológicos, hormonas (nivel bajo de testosterona) o problemas de salud.

En el hombre hay también una pérdida del vello púbico; la bolsa escrotal está distendida y su superficie es lisa. Hay una reducción de tamaño y consistencia de los testículos. Se produce un aumento de tamaño de la próstata con disminución de su secreción. La función reproductora disminuye gradualmente. La erección requiere más tiempo y suele ser menos firme. La eyaculación disminuye la cantidad de semen y su intensidad, y se reduce el líquido pre-eyaculatorio. La capacidad reproductiva, aunque disminuida, puede mantenerse hasta su muerte.

Impacto de los Medicamentos

Los medicamentos pueden afectar el deseo y el desempeño sexual. Por ejemplo, algunos medicamentos para la presión arterial alta pueden contribuir a la disfunción eréctil. Ciertos antidepresivos, antipsicóticos, antiestrógenos y antiandrógenos también pueden afectar la función sexual en hombres y mujeres.

Claves para Mantener una Vida Sexual Plena en la Vejez

Los cambios en el sexo y la intimidad son normales y adaptarse a ellos es parte del proceso. Aquí hay algunos consejos para mantener el romance:

  • Hable sobre sus deseos y preocupaciones: Es importante tener una comunicación abierta y honesta con su pareja para generar confianza y comprender las necesidades del otro.
  • Cuídese: Su salud general es el pase VIP a una vida sexual satisfactoria. El ejercicio regular, una dieta equilibrada y el control de las enfermedades crónicas aumentan sus niveles de energía, favorecen la salud del corazón y son excelentes para su vida amorosa.
  • Cambie de actitud: Pruebe nuevas posiciones sexuales o incorpore actividades sensuales como masajes o ayudas sexuales. Estos dispositivos, incluidos los vibradores, pueden añadir una nueva dimensión a su vida íntima, ya que las parejas mayores suelen necesitar más estimulación.
  • Use un lubricante: Si tiene sequedad vaginal o relaciones sexuales dolorosas, un lubricante a base de agua puede ser útil.
  • Fomente la conexión emocional: La intimidad no es solo física. Participe en actividades que fortalezcan su vínculo, ya sea a través de pasatiempos compartidos, conversaciones significativas, simplemente pasando tiempo de calidad juntos o abrazándose y tomándose de la mano.
  • Manténgase a salvo: A menos que esté en una relación monógama y comprometida, use protección para proteger su salud. Si es sexualmente activo y no está en una relación monógama, considere hacerse una prueba de detección de ETS anual.
  • Busque asesoramiento profesional, si es necesario: Si nota desafíos o cambios que están afectando su intimidad, hable con su proveedor de atención médica o con un especialista en salud conductual autorizado.

El camino hacia la intimidad después de los 60 se trata de aceptar el cambio, comunicarse, explorar y adaptarse a la evolución natural de su cuerpo. Recuerde: la edad es solo un número. Puede seguir disfrutando de una vida sexual vibrante y satisfactoria sin importar la edad que tenga.

Esquema de las interacciones entre factores físicos y emocionales en la sexualidad

Retomar la Actividad Sexual Después de una Cirugía: Consideraciones Generales

El sexo es una parte importante de estar en una relación, pero ciertos tipos de cirugía pueden ocasionar el desarrollo de problemas sexuales. El manejo de estos problemas puede involucrar varias terapias, tratamientos o dispositivos diferentes, o bien una combinación de ellos. Es muy importante hablar sobre qué debe esperar y seguir expresándose sobre lo que está cambiando o ha cambiado en su vida sexual durante los procedimientos, tratamientos y cuidados de seguimiento. No dé por sentado que su médico o enfermera preguntará sobre cualquier preocupación referente a la sexualidad.

Aspectos Cruciales para la Recuperación Sexual Post-Cirugía de Próstata

Una de las preguntas más frecuentes entre los pacientes que han sido sometidos a una cirugía prostática es si un hombre operado de la próstata puede tener relaciones sexuales y cómo será su vida sexual después del procedimiento. La respuesta general es que sí, un hombre operado de próstata puede tener relaciones sexuales, pero el momento adecuado, la calidad de la función sexual y el tipo de cambios que pueden presentarse dependen de varios factores. Tras la operación de próstata el tratamiento puede influir en la función eréctil, pero existen factores más importantes como el consumo de fármacos, la edad y el estado sexual antes de la operación, que pueden afectar en la erección. Los especialistas coinciden en que solo aproximadamente el 10% de los casos pueden presentar severos problemas de impotencia.

Tras la intervención, lo que se suele experimentar es la llamada eyaculación retrógrada, que consiste en que el semen, en lugar de salir al exterior, fluye hacia la vejiga donde será eliminado por el organismo. Esta situación ocurre porque el cuello de la vejiga suele dañarse al ser introducidos los instrumentos para la cirugía. La cirugía por hiperplasia prostática no afecta la erección e incluso muchos pacientes se sienten mejor después. Técnicas como la resección transuretral o el láser verde no afectan los nervios que inciden en la erección, pero sí la eyaculación.

En general, los pacientes que se han operado de próstata vuelven a retomar su vida sexual a las 3-4 semanas tras la cirugía. Después de una prostatectomía radical, se puede intentar retomar la actividad sexual en seis semanas. Si es cirugía abierta por hiperplasia también. Y si es con RTU o láser verde, el lapso se reduce a cuatro semanas.

Factores que Influyen en la Recuperación Sexual

La recuperación sexual después de una cirugía es un proceso progresivo y variable. Las relaciones sexuales no están prohibidas de manera permanente, pero sí requieren un periodo de recuperación antes de ser retomadas. Durante las primeras semanas posteriores a la operación, es común que se recomiende evitar las relaciones sexuales para que el área quirúrgica tenga tiempo para cicatrizar y disminuir la inflamación.

La función eréctil, en muchos casos, mejora gradualmente con el paso de los meses, especialmente cuando se han conservado los nervios responsables de la erección. Los factores más importantes que determinan la recuperación incluyen:

  • El tipo de cirugía realizada.
  • La edad del paciente.
  • El estado de la función sexual previa.
  • La preservación de los nervios erectores durante la cirugía.

El tiempo de recuperación tras la intervención depende de la capacidad de cicatrización y de recuperación de los tejidos. Por ejemplo, el tiempo recomendado tras la operación de próstata con resección transuretral es de entre 3 y 6 semanas.

Recomendaciones Generales para el Regreso a la Intimidad

Retomar la vida sexual después de una cirugía debe hacerse de manera gradual y siempre bajo orientación médica. En primer lugar, es fundamental esperar el tiempo indicado por el urólogo antes de reiniciar las relaciones sexuales. Al retomar la actividad sexual, se recomienda hacerlo de forma progresiva, sin forzar la erección ni generar expectativas inmediatas. En algunos casos, el urólogo puede indicar tratamientos de apoyo para la función eréctil, como medicamentos orales, dispositivos de vacío o terapias de rehabilitación sexual. La comunicación con la pareja es un aspecto clave. Mantener hábitos saludables también contribuye a una mejor recuperación sexual.

Luego de la cirugía de próstata ¿cómo retomar la salud sexual? - El Mundo de Cabeza

Impacto Específico de Cirugías Femeninas en la Sexualidad

Muchos órganos diferentes pueden estar involucrados en una cirugía pélvica contra el cáncer, y la información a continuación describe problemas sexuales comunes que puede experimentar una mujer adulta que se somete a determinados tipos de cirugía.

Histerectomía Radical

La histerectomía radical se realiza para tratar algunos cánceres de cuello uterino y algunos cánceres de endometrio (útero) que se han propagado al cuello uterino. El cirujano extrae el útero y los ligamentos que lo sostienen en su lugar. También se extirpa el cuello uterino junto con alrededor de una a dos pulgadas de la vagina en torno a este. Después de extraer el cuello uterino, el cirujano sutura la vagina en la parte superior. Durante la cicatrización, algo de fluido suele supurar de la vagina. La parte superior de esta pronto se cierra y el tejido cicatrizado se convierte en un tubo cerrado.

Una histerectomía radical puede afectar la capacidad de una mujer de retener la orina mientras los nervios en los tejidos de alrededor del útero se están recuperando. La histerectomía acorta la vagina y puede causar entumecimiento en el área genital. En algunos casos, el cáncer causa dolor o sangrado con el sexo vaginal. Una histerectomía puede ayudar a detener estos síntomas, y puede mejorar la vida sexual de la mujer después de la cirugía. Los problemas de tipo sexual son propensos a ser algo peores y durar más para las mujeres que fueron sometidas a radiación pélvica junto con la histerectomía radical.

Cistectomía Radical

La cistectomía radical se realiza para tratar algunos cánceres de vejiga. Con esta cirugía, a menudo se extirpa la mitad de la vagina, pero la penetración aún sigue siendo posible. Los cirujanos a veces reconstruyen la vagina con un injerto de piel o usando el resto de la pared trasera de la vagina. Si la profundidad de la vagina es más corta debido a que no se hizo una reconstrucción, puede que aun sea posible disfrutar de la actividad sexual. Muchas mujeres cuya pared frontal de la vagina les ha sido extirpada reportan un efecto menor o nulo sobre su capacidad orgásmica, aunque otras afirman una menor capacidad. Al extraer la parte frontal de la vagina, es fácil que resulten dañadas dos concentraciones de terminales nerviosas que van a lo largo de cada lado de la vagina.

Otro problema posible es que el cirujano extraiga el extremo de la uretra, lo que puede hacer que el clítoris pierda una buena parte de su suministro de sangre, afectando la excitación sexual. Las personas que se han sometido a una cistectomía radical también se someterán a una ostomía (urostomía) o necesitarán una cirugía reconstructiva.

Resección Abdominoperineal

Este tipo de cirugía se puede emplear para tratar el cáncer de colon. Se extirpan el colon y el recto, y se hace una colostomía para que las heces fecales puedan salir del cuerpo. En ocasiones, el útero, los ovarios y hasta la pared trasera de la vagina deben extraerse también. La resección abdominoperineal no daña los nervios que controlan la sensación en los genitales de la mujer y le permiten lograr el orgasmo. Puede que algunas mujeres presenten resequedad vaginal, especialmente si les fueron extraídos sus ovarios. El sexo con ciertas posiciones puede resultar incómodo o hasta doloroso. Sin el recto, la vagina se cicatriza.

Cirugía por Cáncer de Vulva (Vulvectomía)

El cáncer de vulva a veces requiere tratarse con la extirpación parcial o completa de la vulva. La vulvectomía radical modificada extirpa el cáncer, un borde de tejido normal y algunos ganglios linfáticos. La cirugía de mayor alcance, conocida como vulvectomía radical, extirpa toda la vulva y los tejidos profundos, incluyendo los labios internos y externos, el clítoris y a menudo los ganglios linfáticos.

Tras la extirpación, la mujer a menudo siente malestar al usar pantalones ajustados porque la protección alrededor de la abertura uretral y vaginal ya no está. Las mujeres a menudo temen que sus parejas se desilusionen por la cicatriz y la pérdida de los órganos genitales externos, especialmente si gustaban de la estimulación oral. Algunas mujeres pueden someterse a cirugía reconstructiva para rehacer los labios internos y externos. Al tocar el área alrededor de la vagina, y especialmente la uretra, una caricia suave y el uso de lubricante pueden ayudar a prevenir una dolorosa irritación. Si el tejido cicatricial estrecha la entrada vaginal, la penetración puede resultar dolorosa; los dilatadores vaginales pueden ser útiles o, en casos severos, injertos de piel.

Cuando los ganglios linfáticos en el área de la ingle son extirpados, puede haber hinchazón en la región de los genitales o las piernas (linfedema), lo cual puede ser problemático durante el sexo. Las mujeres que se han sometido a una vulvectomía pueden tener problemas para lograr un orgasmo, dependiendo de cuánto de la vulva ha sido eliminado, ya que los genitales externos, especialmente el clítoris, contribuyen gran parte al placer sexual.

Exenteración Pélvica

La exenteración pélvica es la cirugía pélvica de mayor alcance y complejidad. En esta cirugía, el útero, el cuello uterino, los ovarios, las trompas de Falopio, la vagina, y en ocasiones la vejiga, uretra y/o el recto son extirpados. Si se extirpa la vejiga, la uretra y el recto, esta cirugía se llama exenteración pélvica total (será necesario crear una urostomía para la orina y otra ostomía para las heces). Por lo general se hace una reconstrucción de la vagina. La hinchazón en las piernas (linfedema) a largo plazo puede ser un problema tras esta cirugía. Debido a que el procedimiento quirúrgico detallado puede variar, es útil hablar con el cirujano sobre el alcance completo antes de someterse a ella.

Si se extirpa solo la mitad de la vagina, la penetración aún sigue siendo posible. Sin embargo, la penetración vaginal en una vagina estrecha puede ser dolorosa al comienzo, especialmente si la mujer ha recibido radiación. La penetración es más fácil cuando la vagina es más corta y ancha, aunque el movimiento puede que resulte extraño debido a la falta de profundidad.

Cirugía por Cáncer de Seno (Mastectomía o Cirugía de Conservación)

Se ha reportado una relación entre las cirugías de extirpación total o parcial del seno (mastectomía) o de conservación del seno (tumorectomía), y los problemas en la vida sexual de la mujer. La pérdida de un seno puede ser muy traumatizante.

Después de la Mastectomía

Tras la mastectomía, todo el seno es extirpado y hay una pérdida de sensación o sensibilidad. Algunas mujeres aún disfrutan las caricias alrededor del área de la cicatriz que ya ha sanado. Algunas mujeres que se han sometido a una mastectomía se sienten cohibidas de colocarse en la posición superior durante el acto sexual, ya que esta posición hace que sea fácil notar la ausencia del seno. Algunas mujeres que han tenido una mastectomía portan un camisón o simplemente un sostén con la prótesis durante la actividad sexual. Otras mujeres encuentran las prótesis estorbosas durante el sexo.

Una mujer puede optar por la reconstrucción del seno. Esta cirugía restaura la forma y el tamaño del seno, lo que puede ayudar a que una mujer disfrute más del sexo debido a que contribuye a que se sienta más plena y atractiva. La especialista en cirugía oncológica, Diana Currea Perdomo, recomienda explicar a la mujer y a su esposo los efectos de la quimioterapia, incluyendo cambios físicos como la caída del pelo y la alteración de la función hormonal. Si la paciente va a cirugía de seno, el cirujano buscará que sea lo más simétrico y se note lo menos posible. Si el caso exige someterla a la mastectomía, se trata de hacer la reconstrucción en simultánea para evitar el trauma de la pérdida del seno. Esto ayuda a mantener la autoestima de la mujer, a llevar mejor su tratamiento, a sentirse más segura y a tener una mejor relación con su esposo.

Después de la Cirugía de Conservación del Seno

Si en la cirugía solo se extirpó el tumor (cirugía con conservación del seno: mastectomía segmentaria o tumorectomía) y fue seguida por tratamiento con radiación, es posible que el seno tenga cicatrices. También puede que tenga una forma, sensación o tamaño diferente. Mientras recibe radiación, la piel puede enrojecerse e hincharse. El seno también puede estar hipersensible o doloroso en algunos lugares.

Reconstrucción Vaginal y sus Implicaciones

En algunos casos, debe extirparse la vagina en su mayor parte o por completo como parte de la cirugía contra el cáncer, aunque es posible reconstruir una vagina con el tejido de alguna otra parte del cuerpo. Una neovagina (vagina nueva) puede ser creada quirúrgicamente a partir de la piel, o usando músculo y piel de otras partes del cuerpo.

Cuando se hace una reparación vaginal con injertos de piel, la mujer debe usar un dilatador vaginal. Este dilatador es un molde especial o tubo que se usa dentro de la vagina para mantenerla estirada. Después de cierto tiempo, el uso de un dilatador por unos minutos cada día o la penetración vaginal regular durante el sexo puede ayudar a mantener la vagina abierta. Una vagina recreada con músculo e injertos de piel produce poco o nada de lubricación natural durante la excitación sexual, por lo que se requerirá la aplicación de gel lubricante.

Si había vello en la piel que se extrajo para realizar el injerto, puede que aún queden algunos vellos pequeños dentro de la vagina. Durante el sexo con una vagina reconstruida, la mujer puede sentir como si la parte de donde provino el injerto de la piel estuviera siendo frotada, debido a que las paredes de la vagina todavía están conectadas a su inervación original. La vagina reconstruida no puede realizar su sistema natural de limpieza y necesita asearse con duchas vaginales para la prevención de secreciones y olores. Tras la reconstrucción vaginal, las parejas requieren intentar nuevas posturas sexuales para encontrar la más adecuada.

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