Factores de Vulnerabilidad y Riesgo Hateroagresivo

Llamamos heteroagresividad a todas aquellas conductas agresivas dirigidas hacia los demás. Esto incluye agresiones físicas, insultos o formas más sutiles de hacer daño a otra persona. Algunas personas afirman que se trata de un producto de la aculturación y puede ser evitada. Los psicólogos hemos estudiado este fenómeno polifacético desde diferentes ópticas y hemos obtenido diferentes explicaciones complementarias a la pregunta de qué es y por qué ocurre. La heteroagresividad hace referencia a una disposición, una tendencia a reaccionar de forma violenta hacia el exterior.

Es fundamental entender la agresión como una estrategia. Psicológicamente hablando, la agresión es un medio para obtener un fin.

Origen y Predictores Tempranos

Sabemos que aquellos niños que desde pequeños son agresivos tienen más probabilidades de seguir siéndolo a medida que crecen. Asimismo, se ha observado que la heteroagresividad tiene que ver con un pobre control de los impulsos. Cuando hablamos de regulación emocional y control de los impulsos, es imposible no hablar también de educación emocional. Una de las ventajas más evidentes de que los niños aprendan a reconocer y gestionar emociones es un mayor control sobre la vida emocional y una mayor capacidad para controlarse.

Causas Multifactoriales de la Heteroagresividad

Las respuestas en psicología jamás son tan sencillas. Una vez más, tenemos que hablar de causas multifactoriales que interactúan entre sí para dar lugar a la heteroagresividad.

1. Factores Individuales

Los factores individuales en la explicación de la heteroagresividad incluyen factores prenatales, características asociadas al género y el temperamento del niño. Por ejemplo, existen estudios que intentan relacionar la exposición a tóxicos durante el embarazo y la posterior conducta agresiva. En cuanto al género, se encuentra que niños y niñas tienen comportamientos heteroagresivos diferentes. Mientras que los niños optan más por una forma de violencia física, las niñas tienden más a ser agresivas de forma social, es decir, a través de insultos o ignorando a otras compañeras. Los niños con un temperamento difícil son más proclives a ser agresivos hacia los demás.

Infografía sobre factores individuales que influyen en la heteroagresividad (genéticos, temperamentales, prenatales)

2. Aspectos Familiares y Estilo de Crianza

Es imposible hablar de ningún aspecto del desarrollo del individuo sin mencionar la influencia del estilo de crianza y los aspectos familiares. Un entorno sin normas ni límites puede dar rienda suelta a la expresión de la rabia de forma violenta, algo que no se tolera en el resto de entornos sociales. Los modelos parentales agresivos, por ejemplo, la presencia de un padre o una madre con tendencia a ejercer la violencia física para castigar, dan validez a la agresión como estrategia.

3. Influencias Sociales y del Grupo de Compañeros

Con la escolarización y más adelante el paso a la adolescencia, el papel de la familia se ve eclipsado por las influencias que ejercen el grupo de compañeros. Ser víctima de conductas violentas o ver a otros siendo agresivos son factores que predicen la aparición de heteroagresividad. Los efectos de la televisión sobre la heteroagresividad son limitados; la televisión solo tiene un efecto sobre la agresividad en individuos que ya eran agresivos previamente. El resto de los niños no realiza un aprendizaje heteroagresivo ni adquiere nuevas fantasías violentas.

Influencia Social

4. El Papel del Apego

La importancia del papel del apego merece unos párrafos aparte. Es durante el proceso de apego que el niño aprende a desarrollar sus capacidades de autorregulación afectiva y conductual. En algunos casos, los niños forman un tipo de apego inseguro particular: el desorganizado. Estos niños se caracterizan por mostrar una profunda desregulación conductual y rabietas sin control.

Esquema de los estilos de apego y su relación con la regulación emocional

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