Factores de Riesgo del Deterioro Psicofísico en Personas Mayores

La población mundial experimenta un envejecimiento acelerado. En 2023, la cifra de 1100 millones de personas de 60 años o más se prevé que casi se duplique a 2100 millones en 2050, representando aproximadamente una quinta parte de la población mundial. Para finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones, superando al de menores de 18 años a escala mundial. Se proyecta que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, llegando a los 545 millones. Aunque la mayoría de los adultos mayores goza de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental y física que pueden llevar a un deterioro psicofísico.

Infografía: Crecimiento de la población mundial de adultos mayores

El Deterioro Cognitivo: Un Desafío Creceiente

El deterioro cognitivo en personas mayores es una condición que afecta a un gran porcentaje de la población de edad avanzada, impactando no solo en la memoria, sino también en habilidades como el lenguaje, la atención y las funciones ejecutivas. Se estima que una de cada diez personas con más de 65 años puede presentar deterioro cognitivo. La incidencia de esta condición es elevada en la actualidad, lo que puede conllevar consecuencias negativas a nivel personal, familiar, económico y asistencial.

Deterioro Cognitivo Leve (DCL)

El deterioro cognitivo leve (DCL) es la etapa intermedia entre las habilidades de pensamiento normales y la demencia. Es posible que las personas con DCL sean conscientes de que su memoria o capacidad mental ha cambiado, y su familia y amigos cercanos también pueden observar estos cambios. El DCL repercute en el envejecimiento de las células cerebrales de las personas de la tercera edad, afectando principalmente la actividad de la memoria inmediata, el lenguaje o el pensamiento. Este trastorno aumenta el riesgo de demencia por la enfermedad de Alzheimer u otras afecciones cerebrales, aunque no asegura su aparición.

Síntomas del DCL

  • Problemas de memoria, que son más graves que los esperados por la vejez.
  • Dificultades en el habla.
  • Problemas de juicio.
  • Pueden tardar más en pensar en una palabra o recordar el nombre de una persona.

Los síntomas serán variados atendiendo a cada paciente. En una fase leve del deterioro cognitivo, el mayor realiza con total normalidad e independencia las tareas ligadas a su día a día. Sin embargo, puede llevar aparejadas otras afecciones en las personas mayores, como episodios de depresión, ansiedad o apatía.

Causas y Factores de Riesgo del DCL

El DCL no tiene una sola causa. En algunas personas, se debe a la enfermedad de Alzheimer, pero no existe un solo resultado, ya que los síntomas pueden permanecer estables por años o mejorar con el tiempo. Se suelen detectar los mismos tipos de cambios cerebrales que en la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia, aunque en el DCL, esos cambios ocurren en menor grado. Los factores que contribuyen incluyen:

  • Acumulaciones microscópicas de una proteína denominada cuerpos de Lewy.
  • Uso reducido de glucosa en regiones clave del cerebro.
  • Tener un tipo de gen conocido como APOE e4, vinculado a la enfermedad de Alzheimer.
  • Enfermedades cardiovasculares, que pueden aumentar el riesgo de deterioro cognitivo.

Ante cualquier duda o elementos identificados por un familiar, lo más apropiado es que un especialista valore mediante pruebas neuropsicológicas y psicomotrices el cuadro de esta dolencia.

Progresión a Demencia

El deterioro cognitivo suele ser una de las causas de dependencia en personas mayores. Una vez que las alteraciones neuronales empiezan a tener una repercusión directa en la actividad del mayor y su situación funcional, se empieza a hablar de demencia. Alrededor del 1 % al 3 % de los adultos mayores desarrollan demencia cada año.

  • Demencia leve: Las personas diagnosticadas presentan dificultades frecuentes a la hora de recordar, alteraciones en la conducta y desorientación.
  • Demencia moderada: Los desequilibrios emocionales y mentales crecen. Los síntomas cognitivos afectan de forma más acusada su vida, añadiendo dificultades para el cálculo, una mayor desorientación y dificultad para aprender y comprender.
  • Demencia grave: La enfermedad del paciente se hace notable y afecta drásticamente su vida cotidiana. La capacidad para comunicarse disminuye y le resulta muy complicada la comprensión de un discurso y poder ofrecer respuesta. La pérdida de memoria es más que evidente, así como la dificultad para ser autónomo y cuidar de sí mismo.
Esquema de las etapas del deterioro cognitivo a demencia

Factores Psicológicos y Sociales

A edades más avanzadas, la salud mental viene determinada no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.

Condiciones de Salud Mental

Aproximadamente el 14 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad. Los trastornos mentales en los adultos mayores de 70 años o más representan el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad para ese grupo etario. Una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6 %) se producen en personas de 70 años o más.

Gráfico: Prevalencia de trastornos mentales en adultos mayores

Impacto del Entorno Social

  • Soledad y aislamiento social: Aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores y son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. Estar acompañado en la tercera edad, ya sea por familiares o amigos, evita el aislamiento y previene la soledad no deseada.
  • Discriminación por motivos de edad (edadismo): Muchos adultos mayores sufren discriminación, lo que puede afectar gravemente a su salud mental.
  • Eventos adversos: Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación.
  • Malos tratos: Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. Esto incluye cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención, y tiene graves consecuencias, pudiendo provocar depresión y ansiedad.
  • Cuidadores sobrecargados: Muchas personas mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia. Las responsabilidades de estos cuidados pueden ser abrumadoras y afectar a la salud mental de la persona que cuida.
  • Brecha digital: Aunque cada vez más adultos mayores utilizan tecnologías, una gran cantidad no llega a adaptarse a las nuevas tecnologías, lo que puede aislar y perjudicar su bienestar.

Factores Físicos y de Salud

La tercera edad es una etapa de cambios, tanto físicos como psicológicos y emocionales, que afectan a nuestro estilo de vida y pueden llegar a repercutir en nuestra salud. El cerebro, al igual que el resto del cuerpo, cambia con la edad. El deterioro natural de las capacidades puede deberse a numerosos factores y variables, como la genética, el estilo de vida o ciertas circunstancias puntuales. Es posible tener un buen estado físico en la tercera edad, pero desarrollar ciertas afecciones cognitivas, o conservar todas nuestras capacidades mentales, pero sufrir una serie de problemas articulares, como son la artrosis o la artritis. Todas estas enfermedades son comunes en la tercera edad y pueden suponer un riesgo para la salud si no se diagnostican y tratan a tiempo.

Riesgo de Caídas

Las caídas son una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en adultos mayores. Se estima que más de un tercio de las personas mayores de 65 años experimentan una caída al menos una vez al año, lo que puede tener consecuencias lamentables para su salud y calidad de vida. Entender los factores intrínsecos y extrínsecos que contribuyen a este riesgo es el primer paso para crear un entorno más seguro.

Factores Intrínsecos (Relacionados con el Individuo)

  • Trastornos del equilibrio y la marcha: El envejecimiento puede afectar el sistema nervioso, reduciendo la capacidad de coordinar los movimientos.
  • Problemas de visión y audición: La vista y el oído suelen ser los sentidos más afectados por el deterioro de la salud en la tercera edad, lo que impacta la percepción del entorno y el equilibrio.
  • Debilidad muscular y pérdida de masa ósea: La reducción de la motricidad puede suponer una limitación al realizar ciertas actividades cotidianas.
  • Enfermedades crónicas: Cardiopatías, cáncer o accidentes cerebrovasculares, afecciones neurológicas como la demencia, o problemas de uso indebido de sustancias.
  • Uso de múltiples medicamentos: La polifarmacia y los efectos secundarios de ciertos fármacos pueden aumentar el riesgo.

Factores Extrínsecos (Relacionados con el Entorno)

  • Falta de equipos de asistencia: El uso de bastones o andadores inapropiados o la falta de estos dispositivos puede contribuir al riesgo.
  • Riesgos ambientales: Suelos resbaladizos, iluminación deficiente, obstáculos en el hogar.
Ilustración: Medidas de prevención de caídas en el hogar para personas mayores

Otras Dificultades Físicas Comunes

  • Dificultades alimenticias: Muchos factores pueden influir en que una persona mayor sufra trastornos alimenticios. Una buena alimentación es fundamental para evitar consecuencias graves para la salud.
  • Trastornos del sueño: El paso de los años afecta a la capacidad para conciliar el sueño. La falta de descanso adecuado es una situación común que genera dificultades y puede impedir el correcto funcionamiento del organismo.
  • Incontinencia: La falta de retención urinaria es uno de los problemas frecuentes en la tercera edad.
  • Pérdida de autonomía: Aunque no todas las personas sufren el mismo grado de dependencia ni se trata de una afección inevitable, la pérdida de autonomía puede desencadenar una profunda depresión.

Deterioro en la Capacidad Funcional y su Impacto

La presentación atípica de las enfermedades es frecuente en pacientes de edad avanzada. En los ancianos, muchos procesos se acompañan con frecuencia de deterioro en la capacidad funcional, entendiendo como tal el nivel de independencia para las actividades de la vida diaria. Esta pérdida de la autonomía en ocasiones puede acaparar toda la atención, enmascarando el resto de síntomas. La alta prevalencia de problemas sociales en ancianos añade un elemento distorsionador en la valoración clínica del caso.

La pérdida reciente de la autonomía debe ser considerada como una urgencia médica potencialmente grave en pacientes ancianos. La no identificación de este problema puede llevar a la minimización de los síntomas y a la sobrevaloración de la problemática social, pudiéndose producir altas hospitalarias inadecuadas. El verdadero problema para el bienestar en la tercera edad es el aislamiento de las personas mayores por miedo a sufrir un accidente o caída, como consecuencia de su pérdida de autonomía.

Promoción, Prevención y Tratamiento

Aunque el deterioro cognitivo leve no se puede prevenir de forma absoluta, las investigaciones han revelado que algunos factores del estilo de vida podrían reducir el riesgo. El cuidado integral de la salud cerebral y el fomento de un envejecimiento activo son aspectos cruciales para mitigar el impacto del deterioro cognitivo en las personas mayores.

Estrategias de Promoción y Prevención

Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Esto implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. Entre las principales estrategias figuran:

  • Hábitos saludables: Seguir una dieta saludable rica en nutrientes (como alimentos ricos en antioxidantes, frutas, verduras, grasas saludables), realizar ejercicio físico diario (fomentar actividades que mejoren el equilibrio, la fuerza muscular y la flexibilidad, como kinesiología, yoga, tai chi o actividad física en gimnasio), abstenerse del tabaco y disminuir el consumo de alcohol.
  • Estimulación cognitiva: Fomentar el desarrollo de las capacidades cognitivas mediante ejercicios de estimulación en casa ("brain training", recordar listas de palabras, leer en voz alta, escritura creativa).
  • Conexión social: Reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos, apoyo social a los adultos mayores y a las personas que los cuidan, iniciativas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación y programas de voluntariado.
  • Entorno seguro y accesible: Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Protección contra el edadismo y el maltrato: Políticas y leyes contra la discriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales, apoyo a cuidadores.
  • Programas de salud y sociales: Dirigidos a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que tienen una afección crónica.

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Opciones de Tratamiento

Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental (y las consiguientes afecciones neurológicas y por uso indebido de sustancias) en los adultos mayores. Para el deterioro cognitivo, los medicamentos más comunes son los inhibidores de la colinesterasa (que aumentan los niveles de acetilcolina) y la memantina (que regula la actividad del glutamato). Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios como náuseas, vómitos, diarrea, pérdida de apetito y mareos.

Además del tratamiento farmacológico, existen otras opciones de tratamiento:

  • Terapia cognitiva.
  • Terapia ocupacional.
  • Modificación del estilo de vida.
  • Atención integrada: Combinación de intervenciones de salud mental con otros apoyos para abordar las necesidades de salud, cuidados personales y necesidades sociales.

El Papel de las Residencias Especializadas

Los centros especializados, como las residencias de ancianos, están comprometidas con el impulso del envejecimiento activo entre sus residentes, buscando prevenir el avance de los trastornos cognitivos y físicos asociados. Dentro de sus programas asistenciales, se incluyen actividades diseñadas para mantener la mente activa, fortalecer la memoria y desarrollar habilidades lingüísticas. Estas metodologías de cuidados no solo buscan mejorar aspectos cognitivos, sino también favorecer la conexión con el entorno, fortalecer la autoestima y la percepción corporal. Además, las residencias especializadas ofrecen un entorno socialmente activo, donde los mayores pueden relacionarse y participar en diversas actividades.

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