La Experiencia de Psicólogos en el SENAME y la Vulneración de Derechos de Niños y Adolescentes

Investigaciones realizadas por el Poder Legislativo, Judicial y la Contraloría General de la República de Chile han señalado que el Estado vulnera los derechos de niños, niñas y adolescentes (NNA) institucionalizados en el Servicio Nacional de Menores (SENAME). Para comprender cómo los psicólogos responsables de su cuidado procesan estas vulneraciones, se llevó a cabo un estudio cualitativo entrevistando a profesionales de la modalidad residencial, que concentra el mayor volumen de NNA institucionalizados.

Esquema de las principales vulneraciones de derechos en el SENAME

Contexto del Servicio Nacional de Menores (SENAME)

El SENAME fue creado en 1979 como un organismo gubernamental centralizado, colaborador del sistema judicial y dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Chile. Sus dos focos principales eran la atención a adolescentes en conflicto con la ley y la atención a niños y niñas con derechos vulnerados. Sin embargo, a partir del 1 de octubre de 2021, se realizó una separación de los sistemas de atención. Actualmente, el SENAME se enfoca exclusivamente en las áreas de justicia y reinserción juvenil, atendiendo a adolescentes y jóvenes de entre 14 y 17 años que han estado en conflicto con la ley.

El área de restitución de derechos pasó a formar parte del nuevo Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile. Esta reestructuración busca dejar atrás una mirada judicializadora para enfocarse en la intervención y restitución de derechos.

Hallazgos del Estudio Cualitativo con Psicólogos

El análisis de contenido de las entrevistas a psicólogos reveló cuatro dimensiones, seis categorías y veintitrés subcategorías que informan sobre el perfil de los psicólogos y NNA institucionalizados, la percepción del modelo residencial y cómo se conceptualizan e intervienen los problemas de Salud Mental (SM) de los NNA institucionalizados.

Condiciones Laborales y Supervisión

Los psicólogos que trabajan en el SENAME lo hacen con bajos sueldos, alta rotación, sobrecarga de funciones y mecanización del trabajo. La supervisión del SENAME es percibida como formal, burocrática y desconectada de las necesidades reales tanto de los NNA como de los profesionales.

Salud Mental y Formación Especializada

Los psicólogos reconocen la Salud Mental como una variable relevante para favorecer la desinstitucionalización. No obstante, carecen de formación especializada para intervenir en la SM de NNA traumatizados y afectados por graves trastornos psiquiátricos y emocionales. Reconocen que la institucionalización prolongada es dañina, pero no saben cómo evitarla.

Gráfico que muestra la percepción de los psicólogos sobre el apoyo institucional

El Caso de Andrés: Un Testimonio de Vulneración de Derechos

El relato de Andrés, un joven que pasó casi toda su vida en hogares del SENAME, ilustra de manera contundente la magnitud de las vulneraciones. Andrés, quien cumplió 18 años en plena pandemia, se encontró en situación de calle al egresar del sistema. "Me crié en hogares del Sename desde que era guagua. Y ahora que salí tuve que tirarme a la calle; no me quedó otra solución", relata.

Infancia Institucionalizada y Carencias Educativas

Andrés vivió en hogares de menores en Quellón, Ancud, Puerto Varas y Osorno, sin conocer otras ciudades importantes de Chile como Santiago. Nunca pasó más allá de primero básico y, según él, dejó de estudiar por la dificultad y la falta de apoyo. "Leer me cuesta caleta. Escribir también." Su única experiencia positiva de la infancia fue la amistad con un niño llamado Jesús en un hogar de Puerto Varas.

Impacto en la Autoestima y Proyecciones de Vida

El joven tiene un bajo concepto de sus capacidades: "Yo no sirvo ni para arreglar ni una silla, nada". Esta merma en su autoestima se agrava por la percepción de no ser valorado: "Antes yo me tenía mucha fe, pero diría que se me fue eliminando; hoy ni yo mismo creo en mí." Las desgracias vividas lo llevaron a perder la fe incluso en Dios.

Andrés no describe abusos truculentos, pero su relato de negligencia y abandono es conmovedor. Su familia, especialmente su madre, fue una gran decepción. "Yo creo que por culpa de mi familia, estoy en esta situación. Si hubiera tenido otra familia, estaría en otro lugar, en otro estado." Siente que nunca tuvo un apoyo real y que, al cumplir los 18 años, el SENAME lo despidió sin más. "Cuando cumplí 18, me cantaron “feliz cumpleaños”, comimos torta y listo, chao."

La Cruda Realidad Post-Egreso

Su experiencia en residencias fue, en ocasiones, traumática, describiendo la residencia Catalina Keim como "el infierno" con "peleas, trago, abusos". Al egresar, su situación no mejoró. Aunque tiene una pensión por discapacidad de 193 mil pesos al mes, él no comprende el diagnóstico que le dio esa condición. La vida en la calle es "igual de horrible que el Sename", enfrentando robos, asaltos y agresiones.

Sus aspiraciones de ser bombero o entrar a la Armada son inalcanzables debido a su falta de estudios. "El nivel mío no es tan alto para llegar a eso: a tener una casa, un hijo, una familia." La falta de apoyo institucional y de oportunidades laborales lo sume en un profundo desaliento. "Nadie me va a dar apoyo."

Análisis Profesional del Caso de Andrés

Claudine Litvak, psicóloga y jefa del área de desarrollo de la dirección social del Hogar de Cristo, analiza el caso de Andrés. "Este joven ha tenido una vida entera de derechos denegados. El derecho al cuidado, a la estimulación continua, a tener un referente significativo, a la educación… Su vida ha sido una larga y permanente vulneración de derechos básicos."

Ventanas de Oportunidad Perdidas

La especialista destaca la importancia de las "ventanas de oportunidad" en el desarrollo infantil. Los primeros mil días de vida (incluyendo la etapa intrauterina) son claves para el desarrollo, donde la educación inicial, el cariño y las figuras significativas son esenciales. Andrés fue institucionalizado a los dos años, perdiendo esta etapa crucial. "Cuando eso no pasa, todo el desarrollo se ve mermado. Hoy escuchamos a un joven con una discapacidad cognitiva que no sabemos si fue producto de esta falta de estímulo, de esa carencia de derechos plenos o de una condición genética."

La "segunda ventana de desarrollo", entre los 8 y 12 años, también fue desaprovechada, llevando a que Andrés abandonara el sistema educativo.

Fallas Institucionales y Consecuencias

Litvak critica que el Estado no haya optado por la adopción o una familia de acogida para Andrés, quien pasó 16 años institucionalizado. "Un niño no puede pasar 16 años de su vida institucionalizado, menos antes de los 12 años de edad. En su caso, la falla de las instituciones fue total." Su egreso forzoso y su situación actual son consecuencias lógicas de todas las carencias que sufrió. "Él carece de herramientas para ser independiente: no tiene un oficio, estudios básicos; carece de redes. Él mismo siente que es incapaz de hacer algo bien. Esa merma en su autoestima no es trivial."

La psicóloga concluye que el hecho de que Andrés no quiera cumplir más años es un reflejo de que "sabía que al tener 18, su precaria protección, se acababa, lo que pavimentó su camino a la exclusión y a la situación de calle."

Estadísticas de Egreso del SENAME

Según el anuario estadístico del SENAME de 2020, un total de 6.295 niños, niñas, adolescentes y adultos egresaron de la línea de atención de cuidado alternativo. Respecto al tiempo de permanencia, el 43,6% (2.744 usuarios) permanecieron entre 1 y 2 años, mientras que el 26,8% (1.689 usuarios) permaneció más de dos años. En promedio, los egresados durante 2020 permanecieron 629,4 días. El caso de Andrés, con casi 6 mil días en una residencia, eleva significativamente este promedio.

Proceso de Transición a la Vida Independiente

Según los protocolos del Departamento de Protección y Restitución de Derechos del SENAME (2016), los organismos colaboradores acreditados a cargo de centros residenciales tienen el deber de identificar a los adolescentes a partir de los 14 años que proyectan un egreso a la vida independiente. Esto implica desarrollar un plan de intervención para su preparación a la vida emancipada, abarcando las esferas biológica, social y psicológica.

Infografía sobre el proceso de transición a la vida adulta para NNA institucionalizados

Perspectiva del Curso de Vida y sus Desafíos

El concepto de interdependencia es central en la perspectiva del curso de vida, donde los cambios en una esfera pueden modificar otras. Esta perspectiva también asume que el curso de vida tiene "memoria", y los eventos de los primeros años tienen un reflejo en la adultez. Investigaciones de 2005 sobre la primera infancia institucionalizada mostraron que el 50% de los casos presentaba Apego de riesgo extremadamente evitante, debilitando la capacidad de conectar y generar relaciones sociales sanas.

El momento sociohistórico también influye en la trayectoria vital. Para el adolescente institucionalizado, el egreso y el paso a la autonomía es un hito que requiere de todo el esfuerzo del equipo de la residencia. Este proceso cobrará un sentido positivo si cuenta con condiciones sociales y materiales sustentables que garanticen su bienestar (SENAME, 2016).

Rodríguez et al. (2018) señalan la falta de conocimiento sobre el proceso de egreso y transición a la vida adulta, ya que el Estado finaliza sus tutelas obligatorias al cumplir los 18 años, asumiendo que el adolescente ha desarrollado las habilidades necesarias para la vida independiente. Sin embargo, Álvarez-Chuart (2012) indica que las edades de egreso oscilan entre los 13,5 y 17,5 años, lo que demuestra que la edad no es una relación directa con las competencias para la vida independiente.

El Estigma de la Institucionalización

Pertenecer a una residencia o institución de restitución de derechos es difícil, no solo por el abandono parental. Goffman (2006) menciona que los usuarios de estas residencias pueden ser estigmatizados por la sociedad, limitando sus oportunidades vitales. En Chile, la categoría de "niño/a SENAME" afecta la construcción de identidad y, a menudo, se oculta por la carga negativa de haber sido institucionalizado.

Las experiencias vitales determinan en gran medida el presente, la identidad y la personalidad. Estudios de Díaz-Prieto y García-Sánchez (2019) muestran que adultos con baja calidad de vida experimentan más emociones negativas derivadas de estas experiencias. Acosta y Aliaga (2020) concluyeron que la indefensión de los adolescentes al cumplir la mayoría de edad es una respuesta a la falta de atención del Estado y del SENAME. No tienen apoyo institucional, se exponen a situaciones violentas y las ayudas son limitadas e insuficientes. Se enfrentan a la adultez sin solución habitacional, sin posibilidad de estudios superiores y con escasas redes de apoyo.

Metodología del Estudio con Ex-Residentes

El estudio utilizó una muestra por conveniencia y la estrategia de "bola de nieve" debido a la dificultad de acceso a un grupo con experiencias vitales estigmatizadas. Las historias recabadas pertenecen a tres sujetos que accedieron a dialogar sobre sus vidas en residencias del SENAME y su trayectoria ocupacional post-egreso.

Los criterios de inclusión fueron: personas mayores de 18 años, que hubieran estado en residencias del SENAME por al menos 3 años y egresado hace al menos 1 año. La información se recolectó mediante entrevista semiestructurada, centrada en trabajo, educación y contexto familiar antes y después del egreso. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética Científico de la Macrozona Centro Sur de la Universidad Santo Tomás, sede Concepción, garantizando confidencialidad.

Resultados del Estudio con Ex-Residentes

Los resultados se estructuran en dos focos: las experiencias con las principales categorías expresadas por los informantes y apreciaciones subjetivas sobre familia, educación y trabajo.

Ingreso y Condiciones de las Residencias

Las razones de ingreso a las residencias fueron similares en todos los casos: vulnerabilidad social, donde las familias no tenían las competencias o recursos económicos para el cuidado. Las condiciones de las residencias varían: una joven la describe como una casa grande con espacios de juego y refugio, mientras que una adulta joven relata una experiencia dolorosa en un espacio sin las mejores condiciones, incluso con desnutrición y falta de higiene. "Estábamos en estado de desnutrición, nos sacaron de un día para otro de esa casa por el estado en el que estábamos nosotras, ósea con decirte que yo tenía garrapatas en la cabeza". Otro entrevistado describe la llegada a la residencia como "llegar a una selva".

Educación Post-Egreso

Todos los entrevistados lograron cursar la educación superior posterior al egreso. Las motivaciones incluyeron el deseo de "ser más" y eliminar la etiqueta de "niña/o vulnerado/a", o querer salir del ambiente en el que se encontraban para proyectarse en una vida independiente. Uno de los entrevistados menciona que aprendió a leer en cuarto básico gracias a una profesora de educación diferencial. Sin embargo, la adulta joven refiere que no presentó apoyo durante su proceso educativo, sin comprender cómo logró pasar de curso.

Influencia del SENAME en la Concepción de Vida

Familia

La experiencia en el SENAME influyó en aspectos valóricos, emocionales y comunicacionales de la concepción de familia. Se observan dos focos: duelo y aceptación. Inicialmente, se experimentan sentimientos de abandono, culpa y dolor por la separación familiar. Una vez superada esta etapa, comienza un proceso de aceptación y se valora el espacio, los profesionales y compañeros. "Para mí la familia es donde se sienta cómodo, donde uno se sienta feliz y sea algo que tú elegiste".

Educación

La influencia del SENAME en la educación fue generalmente positiva, considerando el área educativa muy importante. Algunos creen que su vida hubiera sido peor sin la residencia. Los profesionales fueron vistos como un apoyo, aunque hubo excepciones de falta de apoyo.

Trabajo

El SENAME no los prepara para la vida laboral, lo que genera desconocimiento e inseguridades sobre sus capacidades al egresar. Existe poca confianza en su desempeño y desconfianza al trabajar con otros. "Es que, por ejemplo, el campo no me gusta, pero me gustaría como estudiar y trabajar en lo que estoy estudiando."

La Trágica Muerte de Lissette y la Sobremedicación en el SENAME

La muerte de Lissette, una niña de 11 años, en el Centro Galvarino del SENAME, abrió una ventana a las deficiencias del sistema. Su periplo incluyó más de diez traslados entre su casa y distintos hogares debido a un ambiente familiar adverso con abuso sexual y maltrato físico. Su estado clínico empeoró, siendo internada y estabilizada con psicofármacos, los cuales nunca dejó de recibir hasta su muerte por un paro cardiorrespiratorio.

Falta de Personal y Atenciones Deficitarias

En el Centro Galvarino, diseñado para 70 niños, acogía a 102. Solo había 10 educadores para 102 niños, haciendo imposible un trabajo profundo. Cada funcionario tenía en promedio 30 niños a su cargo. La fiscal a cargo de la investigación por cuasidelito de homicidio de Lissette obtuvo su ficha médica para dilucidar si estaba sobremedicada.

Profesionales y funcionarios de varios hogares del SENAME en la Región Metropolitana confirman que la mayoría de los menores son medicados diariamente con psicofármacos. CIPER accedió al listado de estos medicamentos. Los testimonios revelan que los psicofármacos se usan para controlar a los jóvenes y reducir conductas disruptivas, dada la falta de educadores (se supone uno por cada ocho jóvenes, pero la realidad es uno por cada 15 a 20).

Preocupación por la Prescripción y Suministro de Medicamentos

La Dra. Cecilia Ruiz, siquiatra infanto-juvenil, analizó el listado de psicofármacos. Aunque las dosis no siempre llaman la atención a primera vista, la importancia radica en quién prescribe, quién administra y cómo se combinan los medicamentos, ya que interactúan entre sí. Advierte que los medicamentos siquiátricos pueden tener efectos cardiovasculares y que incluso un antibiótico podría causar problemas al combinarse con ellos.

La atención psiquiátrica es escasa. En algunos centros, las duplas psicosociales no tenían reuniones con el psiquiatra a cargo durante meses. Los centros administrados directamente por el SENAME en la Región Metropolitana consumen más de 10 mil dosis de medicamentos psiquiátricos mensualmente, incluyendo antidepresivos, antipsicóticos neurolépticos y tranquilizantes ansiolíticos. La risperidona, un antipsicótico, encabeza el consumo con 2.560 dosis mensuales.

Otros psiquiatras consultados enfatizan la necesidad de una evaluación diagnóstica previa completa, tanto psiquiátrica como física, antes de medicar a un menor. Lissette, aunque recibió atención neurológica y psicológica en el Hospital San Borja, sus crisis emocionales eran frecuentes e intensas, llegando a terminar en el hospital "día por medio". En ocasiones, tuvo que ser amarrada a una cama.

Medicamentos para el Control y la Estabilización

En los Centros de Internación Provisoria (CIP) y Centros de Régimen Cerrado (CRC), los psicofármacos se suministran para estabilizar el ánimo, reducir la hiperactividad, impulsos agresivos e insomnio, y como "cóctel de fármacos de emergencia" (SOS) vía inyección intramuscular para controlar a un niño ya descompensado.

En el CREAD Galvarino, donde falleció Lissette, 45 de los 102 menores recibían medicación diaria. A pesar de la demanda, no había un psiquiatra permanente, una deficiencia señalada por la Comisión Interinstitucional de Supervisión de los Centros dependientes del SENAME (CISC) en 2013. Poco antes de la muerte de Lissette, el SENAME había lanzado un concurso para contratar un psiquiatra por 10 horas semanales para el centro.

Hacinamiento y Falta de Protocolos

El CREAD Galvarino, diseñado para 70 niños, acogía a 102, con hacinamiento y mezcla de edades. Esta situación es un efecto del mal funcionamiento del sistema, donde los hogares se convierten en residencias permanentes por la falta de recursos y centros adecuados. El estándar de un educador por cada ocho niños no se cumple, atendiendo más del doble. En el CIP San Joaquín, 139 de 240 adolescentes reciben medicación diaria. Cada psicólogo atiende entre 30 y 35 adolescentes, cuando el protocolo indica un máximo de 15.

Otro problema grave es el suministro de medicamentos: aunque el protocolo indica que enfermeros o paramédicos son los únicos autorizados, en la práctica son los educadores quienes los administran. Esto lleva a que los jóvenes no ingieran los medicamentos correctamente, los escondan y los consuman con otros. En el CRC de Til Til, 65 de 80 internos son medicados diariamente. Se han documentado casos de maltrato por parte de coordinadores, como la golpiza a un menor que fue denunciada por el propio personal del centro.

Capacitación y Fortalecimiento de Competencias

En el marco del Plan de Fortalecimiento de Competencias para Funcionarios de Residencias Familiares del SENAME, psicólogos y trabajadores sociales iniciaron un proceso de certificación en metodologías Triple P. Estas metodologías están orientadas al apoyo para la crianza y cuidado de adolescentes.

Christian Lorca, director de la Residencia Familiar Puma, destaca la importancia de la capacitación continua para una labor que impacta la vida de otros. Señala que estas metodologías "entregan herramientas sistemáticas para el trabajo con cuidadores, además de aportar insumos de fácil entrenamiento" y "favorecer el proceso de resignificación de experiencias no positivas en los cuidados de niños, niñas y adolescentes."

Bárbara Alarcón, trabajadora social en la Residencia de Vida Familiar Quilpué, resalta que las estrategias aprendidas "ayudan a abordar de mejor forma a los adolescentes con los que trabajamos en la cotidianeidad" y "permite reflexionar respecto a las necesidades de los jóvenes." Óscar Vásquez, director de la Residencia Familiar Castellón, considera que este modelo de crianza positiva se ajusta a las orientaciones técnicas y "permite incorporar herramientas cognitivo-conductuales acordes a un sistema respetuoso". La formación de 78 profesionales busca dejar una capacidad instalada para que psicólogos y trabajadores sociales acreditados puedan replicar las metodologías con los demás funcionarios.

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