La hipoacusia, también conocida como sordera o pérdida auditiva, es un trastorno sensorial que se caracteriza por la incapacidad para escuchar sonidos. Esta condición puede dificultar significativamente el desarrollo del habla, el lenguaje y la comunicación, impactando diversos aspectos de la vida de una persona. La pérdida auditiva es una de las alteraciones sensoriales más frecuentes en el ser humano y, al no presentar características físicas evidentes, a menudo se la considera una discapacidad invisible.

La audición es un proceso complejo que depende de una serie de pasos que transforman las ondas sonoras en señales eléctricas, las cuales el cerebro interpreta como sonidos. Los huesos del oído medio que vibran generan pequeñas ondas en el líquido que se encuentra dentro de la cóclea. La cóclea es una estructura en forma de caracol ubicada en el oído interno, revestida con células sensoriales que poseen estructuras similares a cabellos, fundamentales para la percepción auditiva.
Importancia de la Evaluación Auditiva
Una evaluación completa de la audición, llevada a cabo por un audiólogo, es fundamental. El propósito de esta evaluación es determinar la naturaleza y el grado de la pérdida de audición, así como las mejores opciones de tratamiento. Un problema auditivo puede ser desencadenado por una deficiencia en cualquier parte del complejo sistema auditivo, por lo que se utilizan diferentes pruebas para obtener información integral.
Fases Clave de la Evaluación Auditiva
Para garantizar un resultado preciso y un posible tratamiento adecuado, incluyendo la adaptación de audífonos, las pruebas auditivas deben ser exhaustivas y seguir un protocolo bien definido.
1. Anamnesis
La anamnesis es el proceso de exploración clínica inicial del paciente mediante una entrevista detallada. Consiste en una exhaustiva batería de preguntas por parte del audiólogo, quien indaga sobre los hábitos cotidianos del paciente, su historial clínico general, su salud auditiva particular y su conocimiento sobre la hipoacusia y los tratamientos disponibles. Esto permite identificar al individuo, conocer sus dolencias actuales y obtener una retrospectiva de elementos familiares, ambientales y personales relevantes.
2. Examen Físico
El profesional de atención médica realiza un examen visual de los oídos para detectar posibles causas de la pérdida auditiva, como la presencia de un tapón de cerumen o una infección.

Tipos de Pérdida Auditiva
La pérdida de audición se puede clasificar en diferentes tipos según la parte del oído afectada:
- Pérdida Auditiva Conductiva: Es causada por un bloqueo en la transmisión del sonido al oído interno. Esto puede deberse a la presencia de cerumen, líquido anormal en el oído, o una perforación en el tímpano que impide su vibración. Las infecciones de oído son una causa común de este tipo de pérdida auditiva, especialmente en bebés y niños pequeños.
- Pérdida Auditiva Neurosensorial (o sordera nerviosa): Se origina por un problema en la cóclea del oído interno o en los nervios que controlan la audición. Su grado varía desde leve (dificultad para escuchar ciertos sonidos) hasta profunda (no escuchar ningún sonido). Un tipo específico es el trastorno del espectro de neuropatía auditiva, donde el problema radica en la forma en que el oído interno o el nervio auditivo envía el sonido al cerebro.
- Pérdida Auditiva Mixta: Es una combinación de las pérdidas conductiva y neurosensorial.
Pruebas Audiológicas Detalladas
Las pruebas clínicas para el estudio de la audición tienen como objetivo principal medir los umbrales de audición, considerándose normales los inferiores a 30 dB. Además, buscan localizar el origen del déficit auditivo (transmisivo, neurosensorial o mixto) mediante la comparación de los umbrales obtenidos tras la estimulación con tonos, por vía aérea y por vía ósea.
1. Timpanometría e Impedanciometría
La timpanometría, también conocida como impedanciometría, evalúa la función del oído medio, incluyendo la movilidad del tímpano y la cadena de huesecillos. Para realizarla, se utiliza un impedanciómetro, un aparato con una sonda que se coloca en la apertura del conducto auditivo externo. Se aplica un sonido de frecuencia e intensidad variable, generando cambios de presión para desplazar el tímpano. Esta prueba permite comprobar posibles alteraciones en el oído medio y es una prueba fundamental, siempre que el conducto auditivo externo sea normal.
2. Reflejos Estapediales (Reflejo Acústico)
Esta prueba forma parte de la evaluación del oído medio y muestra cómo responde el oído a los sonidos fuertes. Normalmente, un pequeño músculo dentro del oído se contrae para protegerlo al escuchar ruidos intensos. Si se necesitan ruidos inusualmente fuertes para que el músculo se contraiga, o si no lo hace en absoluto, podría indicar una pérdida auditiva.
3. Emisiones Otoacústicas (EOA)
Las emisiones otoacústicas evalúan la función de los receptores sensoriales externos (células ciliadas de la cóclea), un indicador clave para determinar la función auditiva. Se inserta una sonda miniatura (con una bocina y un micrófono) en el canal auditivo. Tonos suaves pasan a través del oído medio para estimular los receptores en la cóclea. El dispositivo mide las emisiones producidas por estas células para ver qué tan bien están funcionando.
4. Audiometría Tonal (Vía Aérea y Ósea)
La audiometría tonal se realiza por vía aérea y por vía ósea para determinar el umbral de audición del paciente. Se lleva a cabo a través de un audiómetro que emite sonidos de diferentes intensidades, concluyendo los niveles mínimos en los que se perciben los sonidos. La audiometría ósea profundiza en la capacidad de audición del oído interno, utilizando un vibrador óseo que se coloca detrás de la oreja y en contacto con la piel, estimulando la vibración del líquido y el hueso circundante al órgano de Corti. Si las curvas audiométricas muestran que la vía aérea y la ósea son patológicas pero se encuentran juntas o próximas, la pérdida es neurosensorial. Sin embargo, si ambas curvas están separadas, con la vía ósea normal y la aérea disminuida, se trata de una hipoacusia de transmisión. La diferencia entre los umbrales de las vías aérea y ósea en cada frecuencia se denomina gap o umbral diferencial audiométrico.
5. Pruebas con Diapasones (Acumetría)
Las pruebas con diapasones son herramientas metálicas de dos puntas que emiten sonidos al golpearlas. Pueden ayudar a detectar la pérdida auditiva y determinar si se oye mejor por el conducto auditivo externo (Rinne positivo) o por el hueso mastoides (Rinne negativo). La prueba de Weber ayuda a determinar la lateralización del sonido.
6. Audiometría Verbal (Prueba del Habla o Discriminación del Habla)
Esta prueba evalúa la capacidad para percibir y comprender el lenguaje hablado. Se emite una lista de palabras a través de auriculares. Las pruebas de habla pueden realizarse en un ambiente silencioso o ruidoso, ya que la dificultad para entender el habla en un ambiente con ruidos de fondo es una queja común en personas con pérdida auditiva.
7. Prueba de Respuesta Auditiva del Tronco Encefálico (PEATC / ABR)
La prueba ABR (Auditory Brainstem Response) o PEATC (Potenciales Evocados Auditivos del Tronco Encefálico) usa una computadora especial para medir la forma en que el nervio auditivo y las partes del cerebro involucradas en la audición responden a diferentes sonidos. Se colocan electrodos en la cabeza y detrás de las orejas del paciente, que miden la respuesta de los nervios auditivos. Los PEATC valoran la morfología, latencia y amplitud de las ondas I (nervio auditivo), III (complejo olivar superior) y V (tubérculo cuadrigémino o colículo inferior), así como las interlatencias y diferencias interaurales. Permiten valorar la respuesta electrofisiológica de latencia corta (inferior a 10-15 ms) generada en la vía auditiva hasta el tronco del encéfalo. Esta prueba es fundamental en casos donde no se cuenta con la colaboración del paciente (como en niños pequeños) y tiene una alta sensibilidad y especificidad.

Evaluación Auditiva en Poblaciones Específicas
1. Recién Nacidos y Niños
Desde 1993, se recomienda que todos los bebés sean evaluados para detectar una deficiencia auditiva, preferiblemente antes del alta hospitalaria. La pérdida de audición en la infancia y la primera infancia puede retrasar el desarrollo del habla, la comprensión del lenguaje y las habilidades sociales del niño. Los objetivos de los programas de detección precoz de la hipoacusia persiguen realizar el cribado auditivo antes del primer mes de vida, la confirmación diagnóstica antes de los tres meses y el inicio del tratamiento antes de los seis meses de edad.
Para la población infantil sin indicadores de riesgo, se recomienda la detección en cada control de salud mediante preguntas sistemáticas a la familia sobre la audición y la reacción a sonidos. Los indicadores de riesgo pueden incluir haber sido sometido a oxigenación por membrana extracorpórea, ventilación asistida, antibióticos ototóxicos, diuréticos de asa, o enfermedades endocrinas.
Las pruebas de detección de la audición para recién nacidos, bebés y niños muy pequeños pueden medir la audición sin necesidad de su cooperación. Si un bebé no pasa la evaluación auditiva universal para recién nacidos, se necesitarán pruebas ambulatorias adicionales. Un otorrinolaringólogo pediátrico es el especialista para diagnosticar y tratar estas afecciones.
Pruebas específicas para niños:
- Audiometría de Refuerzo Visual: Evalúa la audición en bebés y niños pequeños (generalmente de 6 meses a 3 años) que no pueden recibir evaluaciones estándar.
- Audiometría de Juego: Se basa en el condicionamiento del niño para realizar un acto motor voluntario (apilar arandelas, colocar piezas) al oír un sonido por vía aérea, ósea o en campo libre. Es útil para niños mayores.
- Observación de Comportamiento: En bebés y niños pequeños, el profesional observa cambios de comportamiento (chupar un chupete, mirar hacia el sonido) que demuestren la audición.
Signos de alerta de pérdida auditiva en niños:
- No responde a los ruidos o no se asusta.
- Muestra indiferencia por los ruidos y las voces familiares.
- No localiza ni intenta localizar los ruidos en el plano horizontal.
- No localiza los ruidos, no reconoce los nombres (papá y mamá), no entiende la negación, no responde a su nombre.
- No señala a las personas ni a los objetos familiares cuando se le pide, ni los nombra.
- No sigue indicaciones sencillas sin ayuda de gesticulación.
2. Personas bajo Tratamiento Ototóxico
Ciertos medicamentos, como algunos quimioterapéuticos, pueden dañar el sistema auditivo, causando pérdida de audición, zumbido en los oídos o mareos. En estos casos, se realiza una evaluación audiológica ototóxica que incluye una evaluación diagnóstica estándar completa, además de una audiometría de alta frecuencia y una prueba de emisión otoacústica.
Causas de la Pérdida de Audición y la Sordera
Diversos factores pueden afectar la audición en distintas etapas de la vida, siendo algunos periodos más vulnerables a sus efectos:
1. Periodo Prenatal
- Factores genéticos: Tanto hereditarios como no hereditarios.
- Infecciones intrauterinas: Como la rubéola o la infección por citomegalovirus.
2. Periodo Perinatal
- Asfixia perinatal: Falta de oxígeno en el momento del parto.
- Hiperbilirrubinemia: Ictericia grave en el periodo neonatal.
- Bajo peso al nacer.
- Otras afecciones perinatales y sus tratamientos.
3. Infancia y Adolescencia
- Otitis crónicas: Otitis media supurativa crónica.
- Presencia de líquido en el oído: Otitis media no supurativa crónica.
- Meningitis y otras infecciones.
4. Edad Adulta y Edad Avanzada
- Enfermedades crónicas.
- Tabaquismo.
- Otosclerosis.
- Pérdida de audición neurosensorial debida a la edad (presbiacusia).
- Pérdida de audición neurosensorial repentina.
5. Factores Presentes a lo Largo de la Vida
- Tapón de cerumen en el oído.
- Traumatismos en el oído o en la cabeza.
- Exposición a ruidos o sonidos fuertes.
- Medicamentos ototóxicos.
- Exposición laboral a productos químicos ototóxicos.
- Deficiencias nutricionales.
- Infecciones víricas y otras afecciones del oído.
- Retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva por causas genéticas.
Consecuencias de la Pérdida de Audición no Tratada
Cuando la pérdida de audición no se trata, puede repercutir negativamente en diversos aspectos de la vida:
- Dificultades para la comunicación y el habla.
- Efectos negativos sobre la cognición.
- Aislamiento social, soledad y estigmatización.
- Consecuencias sociales y económicas.
- Años vividos con discapacidad y años de vida ajustados en función de la discapacidad.
- Dificultades para acceder a la educación y al empleo.
- Mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado.
Prevención y Detección Temprana
Muchas causas de pérdida de audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas aplicadas a lo largo de toda la vida. La prevención debe abordarse desde las etapas más tempranas (prenatal y perinatal) y mantenerse hasta la edad avanzada. Cerca del 60% de los casos de pérdida de audición en niños se deben a causas evitables.
Discapacida auditiva. Recursos para el acceso a la comunicación y a la formación
Para reducir el riesgo de pérdida de audición se pueden aplicar diversas estrategias:
- Vacunación.
- Buenas prácticas de atención materna y puericultura.
- Asesoramiento genético.
- Detección y tratamiento de afecciones frecuentes del oído.
- Programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos y químicos en el trabajo.
- Estrategias de escucha seguras para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio.
- Uso racional de medicamentos para prevenir la ototoxicidad.
Para tratar eficazmente la pérdida de audición y las enfermedades del oído, el diagnóstico temprano es crucial. Se recomienda un tamizaje sistemático en personas con mayor riesgo, como recién nacidos, niños pequeños, personas expuestas a ruido o químicos, en tratamiento con medicamentos ototóxicos y personas mayores.
Rehabilitación de la Pérdida de Audición
La rehabilitación permite que las personas con pérdida de audición mantengan el mayor grado posible de autonomía en su vida cotidiana. Les ayuda a participar en actividades educativas, laborales y recreativas, y a seguir desempeñando roles importantes en su familia y entorno.
Las opciones de tratamiento y rehabilitación pueden incluir:
- Extracción de cerumen: Si la causa es una obstrucción.
- Cirugía: Para algunos tipos de pérdida auditiva.
- Audífonos: Útiles si el daño está en el oído interno, amplifican el sonido.
- Implantes cocleares: Una opción cuando los audífonos convencionales no son suficientes, ya que no amplifican el sonido, sino que envían señales eléctricas directamente al nervio auditivo.
- Dispositivos de asistencia auditiva: Ayudan a escuchar mejor y reducen el ruido de fondo.
- Aprendizaje de la Lengua de Señas: Es una lengua natural de expresión gesto-espacial y percepción visual que permite la comunicación. Es importante señalar que no todas las personas con discapacidad auditiva utilizan la lengua de señas; algunas aprenden el lenguaje oral, otras ambas, y en algunos casos, ninguna.

Cálculo del Grado de Discapacidad Auditiva
La prueba auditiva más común para calcular el porcentaje de pérdida auditiva es la audiometría tonal. Para calcular la discapacidad auditiva se parte de una evaluación binaural, es decir, de ambos oídos.
Según la fórmula de la American Academy of Ophthalmology and Otolaryngology (AAOO), se calcula el nivel de audición promedio para los tonos de frecuencia 500, 1000, 2000 y 4000 Hz. Para el cálculo de la pérdida auditiva total, según las normas de la AMA, se multiplica por 7 el porcentaje de audición en el mejor oído y se suma al porcentaje del oído con peor audición. Por ejemplo, según el Boletín Oficial del Estado (BOE), un porcentaje de pérdida auditiva entre el 68,6 y el 73% podría valorarse como un grado del 33% de discapacidad auditiva.
Panorama General y Datos Relevantes
Más del 5% de la población mundial (430 millones de personas, incluyendo 34 millones de niños) necesita rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante. Se prevé que esta cifra superará los 700 millones de personas en 2050. Se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor. Cerca del 80% de las personas afectadas viven en países de ingreso bajo y mediano, y la frecuencia de este problema aumenta con la edad: más del 25% de las personas mayores de 60 años presenta una pérdida de audición discapacitante.
El costo mundial asociado a los casos de pérdida de audición no atendidos asciende a casi 1000 millones de dólares al año. Aproximadamente 95,1 millones de niños de entre 5 y 19 años presentan pérdida de audición. Más de 1000 millones de adultos jóvenes corren el riesgo de sufrir una pérdida de audición permanente y evitable debido a los riesgos a los que se exponen.
Se estima que el rendimiento de la inversión para ampliar los servicios de atención del oído y la audición en todo el mundo sería de casi 16 dólares por cada dólar invertido en un plazo de 10 años.
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