Revisión de la Parálisis Cerebral Espástica y Discapacidad Motora

La parálisis cerebral (PC) es uno de los principales trastornos neuromotores y la discapacidad física más frecuente de la niñez, afectando al movimiento y al control de los músculos. Se encuentra entre las tres discapacidades del desarrollo más comunes que impactan el tono muscular, la postura y el movimiento. Su fisiopatología se origina de una lesión en el desarrollo cerebral durante el periodo perinatal o neonatal, hasta los 2 años de edad. Esta condición no es progresiva, lo que significa que el problema o la lesión cerebral no empeora con el tiempo, aunque las necesidades de la persona con PC pueden cambiar a lo largo de su vida. A menudo, se asocia con daño sensorial, perceptivo, cognitivo, de la comunicación y conducta, además de epilepsia y otros problemas como dificultades en la alimentación, salivación, alteraciones gastrointestinales, musculoesqueléticas y psicoemocionales.

Existen varios tipos de parálisis cerebral, siendo la parálisis cerebral espástica la más frecuente, representando entre el 70% y el 80% de los casos. En este tipo, la lesión o el problema se localiza en la corteza motora del cerebro, que es el área encargada de planificar y controlar el movimiento. Otras formas incluyen la parálisis cerebral discinética (contorsiones musculares), la parálisis cerebral hipotónica (músculos flácidos) y la parálisis cerebral atáxica (problemas en el equilibrio y la marcha). Algunos niños pueden presentar más de un tipo, conocida como "parálisis cerebral de patrón mixto", y el tipo puede evolucionar con el tiempo.

Etiología y Factores de Riesgo

La parálisis cerebral puede ser congénita o desarrollarse más adelante. Las lesiones que se producen en un cerebro en desarrollo, ya sea en el feto o en el recién nacido, pueden dar lugar a diferentes problemas, dependiendo de la estructura y función del cerebro en el momento de la lesión. Los efectos de la lesión del sistema nervioso difieren según su estado madurativo. Los factores de riesgo de la PC que producen efectos en el feto o en el recién nacido son múltiples y se clasifican en prenatales, perinatales y postnatales.

Factores de Riesgo Prenatales

  • Enfermedades infecciosas de la madre durante el primer trimestre de gestación (rubéola, hepatitis vírica, sarampión).
  • Trastornos de la oxigenación fetal debido a insuficiencia cardíaca grave de la madre (anemia, hipertensión, circulación sanguínea deficiente del útero y la placenta).
  • Enfermedades metabólicas como diabetes, galactosemia o fenilcetonuria.
  • Hemorragia cerebral fetal causada por toxemia gravídica del embarazo, traumatismo, discrasia sanguínea de la madre.
  • Incompatibilidad de RH o enfermedad hemolítica del recién nacido.
  • Elevada edad paterna y materna, bajo nivel socioeconómico de la familia, historia familiar de PC.
  • Condiciones maternas como el retraso mental, convulsiones y enfermedad de tiroides.
  • Administración de determinadas drogas durante el embarazo (hormonas tiroideas, drogas teratógenas) y el tratamiento por infertilidad.
  • La hipertensión inducida por el embarazo, fundamentalmente en niños nacidos a término.

Factores de Riesgo Perinatales

Son el grupo más frecuente y su incidencia está en descenso. Incluyen:

  • Asfixia intrauterina: prolapso del cordón, circulares apretadas al cuello, hemorragias masivas, traumatismos durante el parto, presentaciones anómalas.
  • Indicadores como Apgar bajo al nacer y presencia de líquido amniótico meconial (aunque no son específicos de asfixia).
  • Alteraciones específicas en la cardiotocografía.
  • La prematuridad y el bajo peso para la edad gestacional.
  • La presencia en el feto o recién nacido de determinados marcadores genéticos o relacionados con la respuesta inflamatoria, inmunológica y el mecanismo de coagulación.
  • Lesiones hipóxico-isquémicas, que son las causas más comunes de las alteraciones neurológicas no progresivas, pudiendo generar retraso mental, espasticidad, coreoatetosis, ataxia y epilepsia.

Factores de Riesgo Postnatales

  • Infecciones, sobre todo por meningitis o sepsis.
  • Intoxicaciones y traumatismos.
  • Convulsiones neonatales.
  • Sepsis neonatal.
  • Enfermedad respiratoria, particularmente la displasia broncopulmonar.
  • Hallazgos neuroimaginológicos como leucomalacia periventricular en recién nacidos pretérmino, infarto arterial focal, malformaciones cerebrales y anormalidades en la sustancia blanca periventricular en niños nacidos a término o casi al término.
  • Factores como la hipocapnia y la hiperoxia.
  • La administración de esteroides posnatales, aunque sus beneficios superan los riesgos en pretérminos con riesgo de enfermedad pulmonar crónica.

Manifestaciones Clínicas de la Parálisis Cerebral Espástica

Neurologo Pediatra Dra. Giselle/ PARALISIS CEREBRAL INFANTIL ¿QUE ES Y COMO SE MANIFIESTA?

Debido a que sus músculos están tensos y rígidos, los niños con parálisis cerebral espástica no se pueden mover con fluidez. Sus movimientos pueden parecer espasmódicos o entrecortados y, a menudo, los músculos no responden a la voluntad del niño. La gravedad de la parálisis cerebral espástica varía desde leve (rigidez en una sola mano) hasta grave (incapacidad para mover algunos músculos, requiriendo ayuda para comer o sillas de ruedas).

La espasticidad, presente en un 85% de los niños con PC, genera problemas en actividades básicas como la marcha, la alimentación, la higiene y el vestido, aunque en algunos casos puede ser beneficiosa para mantener la bipedestación.

Problemas Asociados

Los niños con parálisis cerebral pueden experimentar una amplia gama de problemas asociados, que aumentan en función de la gravedad de la enfermedad y son clave para estimar la esperanza de vida:

  • Problemas neurológicos: Entre un 35% y un 62% de los niños con PC desarrollan epilepsia, siendo más frecuente en aquellos con mayor afectación motora. También se asocian la distonía, corea o atetosis en hasta un 40% de los casos.
  • Trastornos del lenguaje: Los más frecuentes son la disartria (40%) y la ausencia de lenguaje verbal (25%). También pueden tener dificultades en gestos, expresión facial, lenguaje receptivo o producción de la voz.
  • Problemas neuropsiquiátricos: Trastornos emocionales, problemas de conducta, dificultades en la interacción social, hiperactividad y falta de atención, que afectan el rendimiento escolar, aparecen en más del 50% de los casos.
  • Trastornos gastrointestinales: Entre el 80% y el 90% de los pacientes con PC presentan trastornos gastrointestinales crónicos, relacionados con malnutrición, retraso de crecimiento, estreñimiento, disfagia y reflujo gastroesofágico.
  • Disfagia: Presente en alrededor del 70% de los niños con PC, debido a la inmadurez neurológica y la falta de coordinación de los músculos implicados en la digestión. Conlleva riesgo de aspiración broncopulmonar.
  • Problemas de salud ósea: Baja densidad mineral ósea y osteoporosis, causadas por la inmovilidad, baja ingesta de nutrientes y desnutrición.
  • Problemas respiratorios: Una de las principales causas de morbimortalidad, incluyendo insuficiencia respiratoria por infecciones pulmonares recurrentes, debilidad muscular respiratoria o hipoxemia.
  • Trastornos del sueño: Alrededor del 25% de los niños con PC presentan dificultades para iniciar y mantener el sueño nocturno, despertares matutinos difíciles, pesadillas y ansiedad del sueño.
  • Problemas visuales: Entre un 40% y un 75% de los casos tienen algún grado de discapacidad visual, como estrabismo, nistagmo y hemianopsia.
  • Dolor: Es más común en la adolescencia que en la primera etapa de la vida.
  • Trastornos ortopédicos y deformidades: Contracturas articulares, subluxación y luxación de cadera, escoliosis, equinismo y torsión femoral o tibial, que se acentúan con el crecimiento.
  • Déficit auditivo y disfunción vestibular.
  • Déficits perceptivos y sensoriales que dificultan la percepción del movimiento.
  • Déficit cognitivo: El retraso mental puede ser secundario a los trastornos motores y sensoriales, presentándose en el 50% de los niños con PC, particularmente en aquellos con tetraparesia espástica, rigidez e hipotonía.

Diagnóstico de la Parálisis Cerebral Espástica

El diagnóstico de la PC es fundamentalmente clínico, aunque su confiabilidad es baja debido a la ausencia de una prueba definitiva y a los cambios en los hallazgos clínicos a través del tiempo. Por lo general, se basa en los hallazgos clínicos y suele realizarse después de los 2 años, cuando los retrasos en el desarrollo son más evidentes, aunque en algunos casos puede tardar hasta los 4 o 5 años. La mayoría de los niños con PC espástica reciben el diagnóstico en los dos primeros años de vida. Los profesionales de la salud buscan signos de PC si un bebé nace prematuramente o si tiene otro problema de salud relacionado.

Equipo médico evaluando el neurodesarrollo de un niño con parálisis cerebral

Proceso Diagnóstico

Se realiza una anamnesis detallada de los antecedentes patológicos familiares y factores de riesgo durante el embarazo, parto y periodo neonatal. El examen físico del paciente es crucial, mostrando anormalidades en el tono muscular (hipertonía o hipotonía), movimiento y postura (espasticidad, movimientos extrapiramidales), coordinación (signos de ataxia) y reflejos (hiperreflexia, persistencia anormal de reflejos primitivos o retardo en la aparición de reflejos posturales).

Estudios del Cerebro

Los estudios por imágenes pueden revelar zonas dañadas o un desarrollo irregular del cerebro:

  • Resonancia magnética (RM): Utiliza ondas de radio y un campo magnético para producir imágenes detalladas en 3D o transversales del cerebro, identificando cambios en este.
  • Ecografía craneal: Puede realizarse durante la infancia, utilizando ondas sonoras de alta frecuencia para producir imágenes del cerebro.
  • Electroencefalograma (EEG): Si se sospechan convulsiones, se conectan electrodos al cuero cabelludo para registrar la actividad eléctrica del cerebro.

Si se diagnostica parálisis cerebral, es probable que se remita al niño a especialistas para detectar otras afecciones. El tipo de parálisis cerebral se determina según la principal afección del movimiento. Tras el diagnóstico, el profesional de atención médica puede utilizar una escala de clasificación, como el Sistema de Clasificación de la Función Motora Gruesa (GMFCS), para medir la función, el movimiento, la postura y el equilibrio.

Clasificación de la Parálisis Cerebral

La clasificación académica de la parálisis cerebral, que define la sintomatología clínica, incluye:

  • Parálisis cerebral espástica: Tipo más frecuente, resultado de una lesión en la corteza motora o proyecciones de la sustancia blanca.
  • Parálisis cerebral atetósica o discinética: Asociada a lesiones en los ganglios basales.
  • Parálisis cerebral atáxica: Resultado de una lesión en el cerebelo, a menudo combinada con espasticidad y atetosis.
  • Parálisis cerebral hipotónica: Disminución del tono muscular, a menudo la primera fase hacia otras formas de PC.

Otra clasificación se basa en la extensión de la lesión:

  • Hemiplejía: Afectación de un hemicuerpo, más evidente en el miembro superior.
  • Diplejía: Afectación de las cuatro extremidades, con predominio en las inferiores.
  • Tetraplejía: Afectación global del tronco y las cuatro extremidades, con predominio en las superiores.
  • Triplejía: Afectación de tres miembros, poco frecuente y a menudo una tetraplejía con menor afectación de un miembro.
  • Monoplejía: Afectación de un solo miembro, también poco frecuente de forma pura.

El grado de afectación se clasifica en leve, moderada, grave y profunda, definiendo las limitaciones funcionales y el nivel de independencia del niño.

Escalas de Clasificación Funcional

En los últimos años, se han desarrollado estudios para crear métodos de clasificación de la PC basados en la capacidad funcional. La GMFCS (Gross Motor Function Classification System) es la escala más reconocida para pacientes hasta los 18 años, con 5 niveles ordinales para describir la función motora gruesa:

  • Nivel I: Camina sin restricciones, limitaciones en habilidades motoras complejas.
  • Nivel II: Limitaciones en la marcha en exteriores y comunidad, sin dispositivos de ayuda.
  • Nivel III: Camina con dispositivo de ayuda, limitaciones en exteriores y comunidad.

La GMFM (Gross Motor Function Measure), diseñada por Rusell et al. en 1989, detecta cambios en la función motora gruesa a lo largo del tiempo, con varias versiones (GMFM-88, GMFM-66, GMFM-73) que evalúan ítems en 5 dimensiones. Cada ítem se puntúa de 0 a 3, desde la no iniciación del movimiento hasta su completación.

La MACS (Manual Ability Classification System), desarrollada por Eliasson et al. en 2006, clasifica a los niños en cinco niveles según el uso de ambas manos en la manipulación de objetos diarios. Es complementaria a la GMFCS y se usa en niños de 4 a 18 años.

La escala Bimanual Fine Motor Function (BFMF) clasifica la función motora fina bimanual en niños con PC en 5 niveles, validada para edades de 3 a 18 años.

El Communication Function Classification System (CFCS), diseñado por Hidecker et al. en 2011, mide la capacidad comunicativa diaria, evaluando la información expresada y recibida.

Tratamiento de la Parálisis Cerebral Espástica

No existe una cura para la parálisis cerebral, pero hay numerosos recursos y tratamientos que ayudan a los niños a crecer y desarrollar su máximo potencial. Los niños y adultos con PC pueden requerir cuidados de por vida con un equipo de atención médica interdisciplinar, incluyendo un especialista en medicina física y rehabilitación, neurólogos pediátricos, terapeutas y especialistas en salud mental.

Medicamentos

Se utilizan para disminuir la tensión muscular y mejorar las capacidades funcionales:

  • Inyecciones musculares o nerviosas: Toxina botulínica A (Botox) u otros agentes para tratar la tensión de músculos específicos.
  • Relajantes musculares orales: Baclofeno, que a veces se administra directamente en la médula espinal (baclofeno intratecal).
  • Medicamentos para reducir el babeo.

Terapias

Sesión de fisioterapia pediátrica para mejorar el movimiento
  • Fisioterapia: Entrenamiento muscular y ejercicios para mejorar la fuerza, flexibilidad, equilibrio, desarrollo motor y movimiento. Los fisioterapeutas también enseñan a los padres a satisfacer las necesidades diarias del niño de forma segura. Se pueden recomendar aparatos ortopédicos, férulas u otros dispositivos de apoyo.
  • Terapia ocupacional: Ayuda al niño a adquirir independencia en actividades diarias en el hogar, la escuela y la comunidad.
  • Terapia del habla y del lenguaje: Mejora la capacidad de hablar con claridad, comunicarse mediante lenguaje de señas o usar dispositivos de comunicación.
  • Terapia recreativa: Deportes recreativos o adaptados, como equitación terapéutica o esquí, para mejorar las habilidades motoras, el habla y el bienestar emocional.

Procedimientos Quirúrgicos

La cirugía puede ser necesaria para disminuir la tensión muscular o corregir cambios óseos causados por la espasticidad:

  • Cirugía ortopédica: Para tratar contracturas (acortamientos del tejido muscular), colocar brazos, columna vertebral, caderas o piernas en la posición correcta, y alargar músculos o tendones acortados, disminuyendo el dolor y mejorando la movilidad.
  • Rizotomía dorsal selectiva: Consiste en cortar fibras nerviosas que mueven músculos espásticos específicos para relajar el músculo de las piernas y reducir el dolor, especialmente cuando otros tratamientos no han sido efectivos.

Otros Tratamientos

Se pueden recomendar medicamentos y otros tratamientos para convulsiones, dolor, osteoporosis o enfermedades de salud mental.

Estrategias de Afrontamiento y Apoyo

Neurologo Pediatra Dra. Giselle/ PARALISIS CEREBRAL INFANTIL ¿QUE ES Y COMO SE MANIFIESTA?

El diagnóstico de una afección incapacitante en un niño presenta nuevos desafíos para toda la familia. Es crucial fomentar la independencia del hijo, alentando cualquier esfuerzo, por pequeño que sea. Los padres son una parte importante del equipo de atención médica y deben buscar apoyo en grupos locales o en línea para conectar con otras personas que enfrentan retos similares, lo que ayuda a sentirse menos solo. Es fundamental mantener la fortaleza para el bienestar del niño y de toda la familia.

Los servicios de intervención temprana y educación especial están disponibles para niños menores de 21 años a través de la Ley de Educación para Personas con Discapacidades, y también existen servicios para adultos con discapacidades. Para ayudar al niño a alcanzar su potencial, es esencial trabajar en equipo con el personal médico para desarrollar y adaptar un plan de tratamiento a medida que el niño crece y sus necesidades cambian.

Es importante recordar que la vida con parálisis cerebral es diferente para cada niño, y el cuidado continuo y coordinado es esencial. Un profesional de atención médica, a menudo el pediatra, neuropediatra o fisiatra, debe coordinar los cuidados para evitar múltiples visitas hospitalarias y asegurar una atención integral y satisfactoria.

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