Esta publicación nace como resultado de una capacitación de los operados sociales que trabajan con menores en riesgo social del SENAME, por parte del Equipo Sistémico del CAPS, encabezado por el académico Felipe Gálvez. El objetivo de esta publicación es entregar herramientas que potencien las competencias en la manera de relacionarse de educadores, asistentes sociales y psicólogos con los niños, niñas y adolescentes con los que trabajan. Algunas de las iniciativas de SENAME a las cuales se asesoró fueron el Programa de Intervención Integral Especializado, Programa de Protección del Maltrato Infantil Grave y Abuso Sexual, Explotación Sexual Comercial Infantil y Adolescente y niños/as y adolescentes en situación de calle. Los profesionales a los cuáles se dirige el manual trabajan en contextos de alta complejidad y violencia, por lo que para intervenir estas realidades es necesario contar con una amplia variedad de estrategias, pues muchas veces deben reaccionar de manera rápida en contextos informales, poco estructurados y con poco tiempo para planear detalladamente los pasos a seguir.
En ese sentido, se señala que las situaciones anteriores requieren claridad conceptual en torno a la técnica propicia para cada situación particular, dado que las estrategias nunca son universales, sino que responden a diferentes contextos. El enfoque sistémico, del cual proviene el equipo que desarrolló el Manual, ha tomado cada vez mayor vigencia y protagonismo por su capacidad para proporcionar apertura y herramientas en el análisis de las prácticas institucionales o situaciones que requieran centrarse en lo relacional, es decir, en aquello que trasciende lo individual. Hablar del enfoque sistémico es hacer referencia a un mundo de relaciones y de integración desde el cual se sostiene que los sistemas están integrados, por lo que sus propiedades no pueden reducirse solo a las unidades más pequeñas que lo componen.
Desde esta mirada, para que una intervención sea afectiva se deben tomar en cuenta las distintas dimensiones en la que el sujeto participa y se constituye: su familia, amigos, comunidad a la que pertenece, e incluso debe tomar conocimientos de los otros programas en los que él o ella participan. Esto ocurre porque dicho sistema responderá según su propia organización e historia, por lo que es necesario entender la globalidad en la que él o la menor se desenvuelve y con la cual se relaciona.
Una manual para intervenir en la práctica
El "Manual para las Intervenciones de los Programas Especializados del Departamento de Protección de Derechos del Sename" busca entregar material efectivo para que los profesionales del área puedan actualizarse en los cambios teóricos o enfoques que ha habido en esta temática. De esta forma, se intenta mejorar el tipo de relación que los operadores sociales establecen con niños y niñas atendidos en estos programas que funcionan en todo el país. A lo largo de sus páginas, este manual explica principalmente en qué consiste y las implicancias del Modelo Narrativo, el Modelo socioeducativo, el Enfoque interfaz y el Modelo de redes. Esto amplía la formación de los profesionales de Sename que anteriormente solo trabajaban con el modelo socioeducativo. Además incluye ejercicios que permiten ver cuánto se ha comprendido del cambio de mirada que plantea el respectivo enfoque. Así busca constituirse como un suministro teórico-práctico para mejorar el tipo de intervenciones realizadas con menores que han sido vulnerados sus derechos.
Las intervenciones de estos profesionales de las ciencias sociales duraron un año y medio, y este manual recorre las distintas etapas del proceso: la acogida, los procesos de intervención, manejo de conflictos, intervención en crisis, seguimiento, entre otras. El enfoque asumido por autores es una postura postmoderna en la cual se reconoce la no neutralidad en la relación de ayuda. En ese sentido, la publicación abre espacios de reflexión acerca de las actitudes y conductas que van generando el quehacer cotidiano al interior de los programas, y cómo éstas pueden transformarse en obstáculos o facilitadores de la relación con los niños/as.
Asimismo, se invita al profesional de la protección a repensar su rol y entender cómo incide en la relación con los menores. Se solicita pensar en la forma en que se está conceptualizando al otro, es decir, si se lo toma como adulto en proceso, como objeto de derecho o como sujeto activo en la construcción de sus historias de vida. La publicación promueve una nueva concepción de la infancia, aquella que mira a los niños como personas en proceso de desarrollo, en construcción de su propia identidad y que poseen autonomía como ciudadanos.
Capacitaciones: adaptadas a la realidad local
Las capacitaciones fueron realizadas entre noviembre de 2007 y enero de 2008 en Antofagasta, Santiago, Valparaíso, Concepción y Valdivia. En coherencia con la convicción de adaptar las intervenciones a la realidad local, antes de llevar a cabo los talleres se realizó un cuestionario a los profesionales de SENAME sobre las condiciones y formas particulares de cada zona para elaborar programas y planificar charlas en concordancia con la realidad de los equipos y los territorios en los cuales trabajan. También se invitó a participar a las relatorías a los profesionales de la zona que contaban con competencias en los modelos presentados para enriquecer el intercambio en su calidad de asistentes.
Esta publicación, realizada con el apoyo del Departamento de Psicología, fue llevada por los psicólogos Fabiola Contreras, Rodrigo Morales, Claudia Rojas y Ximena Vergara, todos pertenecientes al Equipo de Trabajo y Asistencia Sistémica de la Clínica de Atención en Psicología (CAPs) de nuestra facultad. El Servicio Nacional de Menores (Sename), ahora parte del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, es un organismo gubernamental chileno que ha evolucionado a lo largo del tiempo.
Inicialmente fundado en 1979, el Sename se dedicaba a la atención de adolescentes en conflicto con la ley y a niños y niñas vulnerados en sus derechos. Sin embargo, a partir de octubre de 2021, se produjo una separación de sistemas de atención. El Sename actual se enfoca exclusivamente en las áreas de justicia y reinserción juvenil para adolescentes de 14 a 17 años en conflicto con la ley. La restitución de derechos de niños y adolescentes recae ahora en el nuevo Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Familia.
Para quienes desean contribuir al bienestar infantil y adolescente, el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Sename) ofrece oportunidades significativas. Trabajar en esta institución requiere no solo cumplir con requisitos específicos, sino también poseer un conjunto de habilidades y conocimientos fundamentales. La misión institucional se orienta hacia la protección y restitución de derechos, así como la justicia y la reinserción juvenil para aquellos en conflicto con la ley.
Acciones y responsabilidades del profesional en el Sename
Los profesionales que trabajan en el Sename deben estar preparados para una amplia gama de acciones protectoras: realizar entrevistas con padres, madres o terceros significativos para comprender la situación del niño o adolescente, y utilizar sistemas de información especializados como Senainfo (ahora Plataforma Web SIS de Mejor Niñez).
Competencias clave e interrelaciones
Ámbitos de competencia clave para un desempeño eficaz incluyen: flexibilidad, proactividad, comunicación, trabajo en equipo, responsabilidad, iniciativa y toma de decisiones. Además, los conocimientos fundamentales abarcan la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez, legislación relevante (Ley 19.968 de Tribunales de Familia, Ley de Menores, Código Procesal Penal), Teoría de Sistemas, intervención especializada, enfoque de derecho, género e interculturalidad, atención a necesidades especiales y dominio de la Plataforma Web SIS de Mejor Niñez.

El Programa Familias de Acogida Especializada es otra línea de acción del Sename, que busca ofrecer un hogar temporal a niños y adolescentes que lo necesitan. El proceso de inscripción para ser familia de acogida no exige documentos iniciales, pero sí compromiso y preparación específicos.
Desafíos y perspectivas en la trayectoria vital de adolescentes institucionalizados
La experiencia de haber estado institucionalizado en el Sename presenta desafíos significativos para los adolescentes al egresar y transitar hacia la vida adulta. Según los protocolos del Departamento de Protección y Restitución de Derechos, es crucial preparar a los adolescentes, especialmente a partir de los 14 años, para la vida independiente. Este proceso implica una transición de una vida protegida a una de autovalencia y autocuidado en esferas biológica, social y psicológica. El curso de vida subraya la interdependencia de estas esferas y cómo eventos tempranos pueden dejar efectos duraderos.
Estudios señalan la prevalencia de “apego de riesgo extremadamente evitante” en niños institucionalizados, lo que puede afectar la capacidad de establecer relaciones sociales sanas. El contexto sociohistórico influye en oportunidades vitales y en la resiliencia. El egreso y la autonomía son hitos que requieren un esfuerzo coordinado del equipo de residencia; un egreso exitoso depende de condiciones sociales y materiales sostenibles para el bienestar futuro del adolescente. Existe una brecha en el conocimiento sobre el proceso de egreso y transición a la vida adulta, ya que el Estado finaliza la tutela a los 18 años, mientras la edad de egreso del sistema de protección de menores oscila entre 13,5 y 17,5 años, lo que sugiere que la edad sola no implica competencias para la vida independiente.

La estigmatización y la construcción de identidad son desafíos relevantes: pertenecer a una residencia que restituye vulneraciones de derechos puede implicar estigmatización social, y la identidad puede verse afectada por esta carga. Las experiencias vitales influyen en el presente, la identidad y la personalidad; adultos con menor calidad de vida suelen experimentar más emociones negativas derivadas de experiencias pasadas. Jóvenes egresados del Sename a menudo enfrentan indefensión ante la falta de atención estatal y redes de apoyo limitadas.
La recolección y análisis de datos sobre estas trayectorias se realizan mediante entrevistas semiestructuradas y se analizan categorías como trabajo, educación y contexto familiar. Los testimonios describen ingresos a residencias por vulnerabilidad social, condiciones variables en las residencias y, tras el egreso, logros educativos como educación superior, aunque con desafíos en apoyo educativo en algunos casos. El Sename influye en concepciones de familia, educación y trabajo, variando en cada esfera.
Desafíos actuales para los funcionarios del Sename
Los funcionarios enfrentan complejos dilemas para definir la línea entre reprensión necesaria y vulneración de derechos, y la seguridad de los trabajadores es una preocupación constante ante agresiones o intentos de abuso por parte de los jóvenes. Se propone un “nuevo modelo, nuevo trabajo y nuevo trato” para mejorar el Sename, destacando la necesidad de una visión global de la realidad institucional y de alianzas estratégicas para capacitar y acompañar a los jóvenes en su inserción laboral.
'Skills to Succeed', mejorando las competencias laborales de los jóvenes de latinoamérica
Un convenio de cooperación busca entregar capacitación cerrada y facilitar la integración al mundo laboral, con asesoría para facilitar la transición de los jóvenes a la vida adulta. El director regional del SENAME enfatizó que muchos jóvenes no tienen familiares o terceros significativos, por lo que es crucial entregar herramientas a través de actores gubernamentales para apoyar su inserción laboral y su desarrollo como ciudadanos.
Qué son las competencias laborales y su relevancia
Las competencias laborales son las capacidades que integran conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para desempeñarse eficazmente en el entorno profesional. En las últimas décadas, el mundo laboral ha sido moldeado por la globalización y el avance tecnológico, elevando las exigencias para perfiles más versátiles y adaptables. Según la OIT, el futuro del trabajo dependerá de la capacidad de las personas para aprender de forma autónoma y responder con agilidad a entornos cambiantes.
Origen y evolución del modelo por competencias: nace para identificar candidatos idóneos, tomando impulso en la década de 1960 cuando el Departamento de Estado de EE. UU. buscó mejorar sus métodos de selección. En 1973, McClelland propuso centrarse en características personales observables como motivación, iniciativa y capacidad de influir, más allá de conocimientos técnicos o puntajes en pruebas. Estas ideas dieron lugar a la gestión por competencias, evaluando a las personas según desempeño observable y capacidades reales.
Características de las competencias laborales
Una competencia debe ser clara, observable y aplicable, con definición precisa, niveles de desarrollo, carácter progresivo, vinculación con perfiles de cargo y posibilidad de evaluación de brechas. Estas características permiten una gestión de talento eficaz desde selección hasta desarrollo y retención.
Clasificación de las competencias
Una clasificación habitual distingue cuatro tipos: básicas o clave, genéricas o transversales, específicas y directivas. Las competencias básicas son transversales para el desarrollo personal; las genéricas aplican a múltiples cargos; las específicas se vinculan a un puesto concreto; y las directivas abarcan liderazgo y eficacia organizacional.
Desarrollo e implementación de un modelo de competencias
Un modelo de competencias permite alinear desarrollo profesional con objetivos del negocio y facilitar decisiones basadas en evidencia. Las etapas típicas incluyen: diagnóstico organizacional, definición de competencias clave, diseño del diccionario de competencias, validación del modelo y uso práctico para selección, evaluación y capacitación.

Evaluación de competencias: existen metodologías como autoevaluación, entrevistas por incidentes críticos, assessment center y evaluación 360°. Estas herramientas permiten construir perfiles de competencias y diseñar planes de capacitación personalizados, alineados a las necesidades reales de la organización, como señalan la OIT y otros marcos teóricos.
Cómo seleccionar personal basado en competencias: definir perfil de competencias del cargo, usar técnicas de entrevista basadas en competencias (BEI y STARE) y valorar un informe psicolaboral por competencias para sustentar decisiones de selección, promoción o desarrollo interno. El rol del entrevistador es crucial para capturar no solo lo dicho sino lo demostrable.

Gestión por competencias en organizaciones y educación
La gestión por competencias surge como respuesta para lograr objetivos estratégicos y se ha trasladado al área educativa. Se parte del plan estratégico organizacional y se identifican características individuales y de equipo que permiten el logro de metas, promoviendo crecimiento personal y aporte institucional. Se citan definiciones de McClelland, la OIT y otros autores que enriquecen la comprensión de lo que constituye una competencia y su impacto en el desempeño.
El texto de referencia advierte que la capacidad para aprender y adaptarse será clave en el futuro del trabajo, reforzando la necesidad de herramientas de capacitación y evaluación robustas para profesionales de recursos humanos, psicología organizacional y protección juvenil.