El dibujo es una poderosa herramienta para conocer la personalidad de un niño o incluso algún problema que aún no ha salido a la luz. El grafismo de los dibujos de tu hijo puede darte una valiosa información sobre su estado de ánimo, ya que representa una visión de su personalidad y es una vía de comunicación. Aprender a interpretar y descifrar los dibujos de los niños puede ser muy útil para padres y madres.
Los niños siempre se proyectan en sus dibujos; es decir, sus dibujos explican cosas sobre ellos. Según Evi Crotti, pedagoga y psicóloga, y Alberto Magni, médico especialista en medicina psicosomática y en psicoterapia, en su libro Garabatos. El lenguaje secreto de los niños, “cada trazo posee un sentido particular y concreto”. En su conjunto, “esos trazos componen una historia: reflejan los deseos, las emociones, el miedo, las etapas de su desarrollo, y los ritmos biológicos y psicológicos del niño”. Además, esa “historia es proyectada sobre su familia”, motivo por el cual en ocasiones se llama a estos dibujos ‘test de proyección’.
Es importante recordar que el dibujo es una instantánea, la expresión de un momento. Para poder leer un mensaje más profundo, hay que fijarse en la evolución de los dibujos a lo largo del tiempo, no en el elemento puntual. Estos consejos no son suficientes para hacer ningún diagnóstico.

Etapas del Dibujo Infantil según la Edad
El dibujo infantil sigue una progresión natural ligada al desarrollo cognitivo y motor del niño. Desde los primeros garabatos hasta representaciones más realistas, cada etapa ofrece pistas sobre su maduración.
2-4 años: La Etapa del Garabato
El primer garabato, no siempre efectuado sobre papel, supone la primera expresión gráfica de lo que más adelante serán trazos que irán tomando progresivamente forma y contenido. Son los precursores de algo más importante que vendrá después: el dibujo y la escritura. Estos primeros "dibujos" suelen efectuarse a partir del año y medio, evidentemente sin intención ni capacidad para representar formas, figuras u objetos.
Desde un punto de vista psicológico, estos primeros trazos sí pueden permitirnos explorar algunos detalles tempranos de su afectividad y temperamento. Sus primeros contactos con el lápiz y el papel van a ser exploratorios y muy condicionados por las limitaciones obvias de su capacidad y maduración visomotora.
La realización de marcas en la etapa de los garabatos desordenados suele manifestarse como puntos de golpe, marcas de barra y formas abiertas. El dibujo de garabateo de niños en esta etapa tiene que ver con el movimiento cinestésico y la manipulación de los materiales más que con lo que se pone en la hoja.
A partir del segundo año, el niño es capaz de ir dando forma a los garabatos. Ya no se trata solo de líneas inconexas, sino que se observan agrupamientos de trazos en formas con contornos, que pueden ser los primeros intentos de representar objetos del mundo real. Evidentemente, el nivel de maduración no permite todavía la definición de las formas. Suele también empezar la experimentación con diferentes colores. Estamos ya en la etapa de 2,5 años aproximadamente.
El niño es capaz de dibujar círculos y combinarlos con líneas para crear nuevas formas. Cercanos los tres años pueden aparecer las primeras formas que identifican objetos o personas. El dibujo puede tener ya una intención clara de comunicar situaciones, personajes y emociones. La forma se perfila y podemos reconocer en ellos el primer esbozo de la figura humana, a menudo humanoides solo con piernas y cabeza.
Entre los tres y cuatro años, el niño va depurando sus dibujos. La figura humana evoluciona de un simple humanoide con piernas y cabeza a una figura más completa en la que ya se han incorporado el cuerpo y los brazos. La cabeza con frecuencia aparece muy grande, al igual que los ojos. A los cinco años, las diferentes estructuras cognitivas han ido madurando y el dibujo es una más de las facetas en las que el niño ha progresado.
Ahora la figura humana es perfectamente identificable y presenta la mayoría de los elementos principales: cabeza, cuerpo y extremidades superiores e inferiores. En la cara pueden observarse los ojos y la boca, mientras que la nariz y las orejas suelen tardar un poco más en aparecer. La presencia del cabello es también habitual. Además, surge otro aspecto importante: la diferenciación. Cuando se pintan varias figuras humanas, el niño es capaz de pintar en cada una de ellas rasgos diferenciales (más grande, más pequeño, con pelo, sin pelo, alegre, con algún objeto en la mano, etc.). De los cinco a seis años el dibujo está consolidado, cada niño a su forma y con su propia destreza. No obstante, el dibujo va a mantener un elemento común en todos los niños: su capacidad de ser una plataforma comunicativa, un escaparate donde se nos va a mostrar un mosaico de sensaciones y emociones, es decir, el mundo interno del niño.
4-7 años: Etapa Preesquemática
Los dibujos creados durante esta etapa suelen ser sobre elementos de la naturaleza y tienden a llenar todo el papel. Las letras y los números empiezan a aparecer como elementos de los dibujos de los niños en esta época. A partir de los 5 años, la figura humana debe representarse con todas sus partes.
7-9 años: Etapa del Dibujo Esquemático
En esta fase, los niños desarrollan esquemas más consistentes para representar objetos y personas, con mayor uso de líneas geométricas y una comprensión más estructurada del espacio.
9-11 años: Etapa del Realismo
Los dibujos comienzan a mostrar un intento consciente de representar la realidad de forma más detallada y proporcionada, aunque aún con limitaciones. Hay un mayor interés en el detalle y la perspectiva.
11-13 años: La Etapa Evolutiva del Pseudonaturalismo
En esta etapa, se profundiza en el realismo, buscando una representación más fiel y naturalista. Se manejan mejor la proporción, la perspectiva y la tridimensionalidad, a veces con un estilo propio que se acerca al arte.
14-17 años: Etapa de la Decisión
Durante la adolescencia, el dibujo se convierte en una expresión personal más elaborada, donde el artista puede decidir si continuar explorando el realismo, desarrollar un estilo abstracto, o utilizar el dibujo como herramienta de expresión de ideas complejas o emociones.

Elementos Clave a Observar en los Dibujos Infantiles
Desde el mismo inicio del garabato podemos analizar diferentes aspectos, si bien, cuando el dibujo toma una especial relevancia en la evaluación es a partir de los 4 - 5 años, momento en el que está consolidado. A continuación, se exponen algunos de los elementos que pueden ser susceptibles de observación y evaluación en las primeras etapas del niño.
El Modo de Coger los Lápices
La manera en que el niño coge los lápices puede ofrecer indicios importantes. Si lo hace de forma tranquila o lo agarra fuertemente, su trazo será seguramente aún torpe, pero si los agarra de forma forzada, puede ser un indicador de tensión. Es aconsejable indicarle tranquilamente cómo debe cogerlos, pero dejándole cierta libertad en sus primeros encuentros con el papel para que vaya experimentando. En cuanto a la manera en la que coge el lápiz, es determinante su momento evolutivo, si bien puede ser indicativo “de tensiones de diverso tipo” si lo coge de modo demasiado forzado.
La Mirada y la Actitud
Es fundamental observar la mirada y la actitud del niño durante la actividad. ¿Disfruta el niño con el dibujo? ¿Solicita los lápices? Debemos verificar si está pendiente de lo que hace fijando la mirada en el papel o simplemente se limita a hacer movimientos con el lápiz sin prestar atención. En este último caso, deberíamos intentar corregirle y que atendiera visualmente a lo que está haciendo. Si no está motivado para pintar, es mejor dejarlo para otro momento, sin forzarlo. Una inclinación natural hacia el dibujo es un buen indicador de la capacidad de aprendizaje posterior.
El Espacio que Ocupa en el Papel
Ver el espacio que ocupa el dibujo en el papel puede darnos algunas pistas. En general, ocupar todo el espacio se asocia a confianza, seguridad y ganas de explorar el entorno. Cuando el espacio ocupado se reduce a alguna zona en concreto o los garabatos son pequeños, se interpretaría en sentido contrario, es decir, timidez, retraimiento, introversión. Lo mismo ocurre con la parte del papel que ocupa el dibujo. En lo que al punto de la hoja en el que inicia el dibujo, este debería ser el centro, pues es también la percepción que tiene de sí mismo, del lugar que ocupa en el mundo. Si no es así, habría que tenerlo en cuenta como una posible señal de alarma. Si el espacio que ocupa su dibujo es mínimo, tendrá que ver con una personalidad temerosa e introvertida. En este caso, habrá que valorar cuán pequeño es el dibujo.
El Trazo y la Presión
Un trazo firme, seguro y estable al hacer el garabato puede significar soltura de movimientos, ganas de explorar, de experimentar, buena predisposición al juego y al aprendizaje. Si el trazo se efectúa con exceso de presión o velocidad, puede ser un indicador de impulsividad o falta de control. En cuanto a la presión del trazo, si este es muy ligero, lo más probable es que el dibujante sea muy sensible, mientras que si el trazo es fuerte, este “indica energía fuerte, gran vitalidad y necesidad de disponer de espacio amplio”.
Las Formas
En general, los niños empiezan dibujando formas rectilíneas para progresivamente incorporar las formas onduladas. Una vez pasada la etapa de los primeros garabatos, cuando se empieza a adquirir un poco de destreza con el dibujo, las líneas rectas largas trazadas de esquina a esquina del papel, en especial las ascendentes, pueden ser indicadores de cierta agresividad hacia el exterior o falta de control de impulsos. Por el contrario, los trazos con predominio de las formas onduladas o redondeadas son propias de niños con mayor control sobre sí mismos y quizás de mayor complicidad afectiva con las figuras de apego. Como hemos visto, tras la primera etapa, el garabato se ha transformado progresivamente en un dibujo con forma, con color e intención comunicativa que refleja la madurez de los cambios madurativos, pero también, la forma particular en que el niño ve y vive su mundo. El dibujo es la representación de su universo subjetivo.
Los Colores
Los colores en los dibujos de los niños son un factor importante, ya que también ayudan a expresar mejor las emociones que un simple lápiz. Los niños, a medida que crecen, están expuestos a una amplia gama de experiencias y emociones que pueden reflejar a través de su elección cromática.
Las Proporciones
En todo dibujo, y especialmente en aquellos en los que se representa al niño, la armonía y el equilibrio de las proporciones son importantes. Las proporciones de los dibujos de los niños en las Etapas del Dibujo Infantil pueden dar indicios sobre su percepción de sí mismos y de su entorno.
La Posición Recíproca de los Elementos
La posición recíproca de los elementos en el dibujo infantil, observada a través de las Etapas del Dibujo Infantil, también puede revelar cómo el niño organiza su mundo y sus relaciones espaciales.
Dibuja y colorea los trazos - Educativos
La Figura Humana y Otros Elementos Representados
Es a partir de los cinco años, cuando el dibujo se convierte en una herramienta de gran utilidad en la evaluación psicológica de los niños.
La Figura Humana
La figura humana en los dibujos de los niños es uno de los elementos más reveladores. A partir de los 5 años, la figura humana debe representarse con todas sus partes. El Test de la Figura Humana es uno de los más empleados en psicología, ya que al pedirle a un niño que dibuje un personaje sin especificar más, por lo general, lo que hace es representarse “inconscientemente a sí mismo, expresando la percepción que tiene de su esquema corporal y los deseos que lo acompañan”. Cabe destacar que, por lo general, los niños no suelen dibujar órganos sexuales.
La Familia
Los dibujos de la familia en los niños, a menudo denominados ‘test de proyección’, reflejan cómo el niño percibe las dinámicas y relaciones dentro de su entorno familiar, así como su propio lugar en ella.
El Árbol
El dibujo del árbol en el dibujo infantil también se utiliza como test psicológico, del que se puede extraer información más profunda sobre el niño, relacionada con aspectos que tienen que ver con su carácter, sus intereses, su capacidad de imaginación y sus sentimientos.
La Casa
El dibujo de la casa en los niños es otro elemento recurrente en las evaluaciones. La casa, como símbolo de refugio y hogar, puede reflejar el sentimiento de seguridad, protección o, por el contrario, posibles inseguridades o conflictos relacionados con su ambiente doméstico.
Señales de Alarma en los Dibujos Infantiles
En ocasiones, es posible interpretar que algo está ocurriendo en el mundo interior del niño, que bien tenga que ver con su neurodesarrollo, con su bienestar emocional o ante determinadas circunstancias exteriores que le están haciendo daño. No debemos preocuparnos porque se aprecie en sus garabatos o dibujos algunas de las características que enumeramos a continuación, pero si aparecen de manera repetida, sí sería conveniente consultarlo con un pedagogo o un psicólogo infantil.
Rasgos Psicológicos y su Expresión en el Dibujo: Una Guía Aproximada
La siguiente tabla muestra un resumen de algunos rasgos psicológicos y su expresión en el papel. Esta exposición pretende ser aproximativa. No deben, en todo caso, interpretarse las asociaciones de determinadas características con evidencias ciertas de la presencia de determinadas conductas o patrones emocionales. Los datos expuestos obedecen a probabilidades estadísticas, no a hechos con seguridad absoluta. Se trata solo de pistas que pueden orientar una evaluación más objetiva y especializada en los ámbitos que se consideren relevantes.
| Rasgo Psicológico / Emocional | Expresión Típica en el Dibujo |
|---|---|
| Tensión, Agresividad, Impulsividad | Presencia de dientes muy destacados. Brazos largos con manos cerradas o garras en lugar de dedos. Formas con trazos rectos muy alargados y en sentido ascendente. Marcada asimetría de las extremidades al representar personas. Líneas rectas largas trazadas de esquina a esquina del papel (ascendentes). Trazo con exceso de presión o velocidad. |
| Inseguridad, Ansiedad, Temores | Dibujo de números, letras, signos u objetos repetidos siguiendo una progresión ascendente en su tamaño. Grafismo reducido, indeciso, pequeño, simple en su forma. El niño puede preferir dibujarse dentro de una casa o vehículo que le proporcione cobijo. Poca expresividad en las caras. Si el temor es hacia alguna persona, la representará con brazos cortos o sin ellos. Necesidad de borrar con frecuencia. Brazos y manos pequeñas y/o pegados al cuerpo. Piernas delgadas o inestables. Trazo irregular, inseguro, fallos con rectificaciones frecuentes. Figuras comprimidas o pequeñas. Expresión neutra o triste. La figura puede mostrarse indistintamente grande o pequeña (grande por agresión, pequeña por indefensión). Pobreza y poca variabilidad de los detalles. |
| Estabilidad Emocional, Seguridad, Afecto | Dibujos bien proporcionados enriquecidos con algunos detalles. Caras con grandes ojos y expresión, el cuello suele estar presente. El dibujo bastante centrado y ocupa buena parte del papel. Brazos abiertos y piernas bien definidas. Caras sonrientes, elementos extra como pequeños animales (caracoles, mariposas). Figuras bien contorneadas. Riqueza de detalles. Personajes con rostro expresivo y todos los elementos. Cabello bien definido. Si se utiliza el color, se ha rellenado gran parte del dibujo. Trazo pausado, poco impulsivo. Formas onduladas, bien proporcionadas. Si el dibujo está coloreado, no se traspasan los límites del contorno. Buena organización del espacio. Brazos y manos abiertos. Tamaño de la figura grande, ocupa casi todo el espacio del papel con una distribución adecuada. Expresión positiva en las caras cuando aparecen varias figuras. |
| Egocentrismo, Exageración del Yo | Cabeza grande, formas exageradas. Si se trata de un dibujo de familia o de varias personas, el niño se dibuja primero y aparece notablemente más grande que los demás. |
| Ritualismo, Perfil Obsesivo | El dibujo se realiza siempre con un método muy similar, siguiendo una misma rutina, un mismo tema o colores. Es un dibujo elaborado que crea mucha ansiedad al niño si se equivoca o cree que no le ha quedado bien. La repetición constante de pequeños detalles en el dibujo, el efectuarlo siempre con elementos que se repiten. |
| Trastorno del Desarrollo Intelectual | Trazos simples muy repetitivos. En un niño/a de más de 6 o 7 años, el trazado de la figura humana todavía sin representar el cuerpo humano. Incapacidad de introducir variaciones significativas para distinguir, por ejemplo, un hombre de una mujer. |
| Déficit Atencional, Desorganización | Dibujo desorganizado. Normalmente, a mayor déficit atencional, menor capacidad para estructurar un dibujo global. El niño preferirá dibujar pequeños objetos inconexos de diferentes temáticas y formas. Poca definición, pobreza de detalles. Objetos irreales o muy distorsionados. Cuando coinciden déficit atencional e impulsividad, el dibujo pasa a ser más una descarga tensional que una actividad placentera; el niño dibujará solo elementos de su interés y tenderá a ocupar todo el espacio del papel con pocas formas mal dispuestas. |
| Lateralidad Cruzada | Presencia de figuras, letras o números en forma invertida (como reflejadas en espejo). El trazo del dibujo será irregular con formas distorsionadas. |
Ejemplos Prácticos de Interpretación de Dibujos
A continuación se muestran algunos dibujos libres efectuados por niños y niñas de diferente edad y su interpretación según los elementos observados:
Dibujo 1: Falta de Control e Impulsividad (Niño de 8 años)
Se observan trazos desorganizados en un dibujo con las formas muy distorsionadas (es un coche). La serie de letras van aumentando progresivamente.

Dibujo 2: Sensibilidad y Afecto (Niño de 5 años)
Con este dibujo expresaba a su cuidadora el cariño que le profesaba. A destacar la riqueza del dibujo complementado con un árbol con hojas y numerosos animales pequeños (mariposas, hormigas...).
Dibujo 3: Trastorno del Desarrollo Intelectual (Niño/a de más de 6 o 7 años)
En un niño/a de más de 6 o 7 años, el trazado de la figura humana todavía sin representar el cuerpo humano puede indicar un trastorno del desarrollo intelectual.
Dibujo 4: Lateralidad Cruzada y TDAH (Niño de 6 años)
Los trazos efectuados en el papel indican un patrón de hiperactividad. En la segunda fila se observan una serie de números invertidos (4 y 9) propio de la lateralidad cruzada.

Dibujo 5: Inteligencia y Retraimiento (Niño de 10 años)
Excelente dibujo con todo tipo de detalles, propio de un niño con destreza e imaginación. La figura, sin embargo, está con los brazos pegados y las manos en los bolsillos, un espectador pasivo sin intención de actuar y mirando de reojo lo que ocurre a su lado. Su sensibilidad puede entrar en conflicto con lo que le rodea...
Dibujo 6: Perfil Obsesivo y Ritualista (Niño de 9 años)
La repetición constante de pequeños detalles en el dibujo, el efectuarlo siempre con elementos que se repiten, puede indicar una personalidad obsesiva y ritualista.
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