La imponente Acanthinodera cumingii (Coleoptera: Cerambycidae), conocida comúnmente como “madre de la culebra”, es un escarabajo endémico de Chile que no pasa desapercibido por su tamaño y su color. También le llaman «matabuey» o «llico» y es conocido en la zona centro-sur del país. Es el escarabajo más grande de Chile y pertenece al grupo de los artrópodos llamados hexápodos, ya que tiene tres pares de patas. Aunque es un insecto reconocido en el ámbito científico y por los entomólogos, no es tan conocido para la mayoría de las personas.

Características y Dimorfismo Sexual
Esta especie presenta un pronoto espinoso y antenas robustas. Un rasgo distintivo es su evidente dimorfismo sexual, lo que significa que hembras y machos poseen características físicas diferentes. Los machos son alados y de menor tamaño, pudiendo llegar a medir un máximo de 5 centímetros. Tienen una tonalidad pardo clara y su cuerpo está cubierto por una pilosidad amarillenta. Solo el macho tiene la capacidad para volar, pero sus vuelos son nocturnos y un poco torpes, sintiéndose atraído por las luces provenientes de las casas.
Por otro lado, las hembras son ápteras, es decir, no poseen alas. Son más voluminosas y su desplazamiento es terrestre. Su coloración general es negruzca y carecen de pilosidad corporal, siendo caminadoras diurnas.
Hábitat y Distribución
La Acanthinodera cumingii habita desde la Región de Coquimbo hasta la Región de la Araucanía en Chile. Es característico de zonas con vegetación esclerófila y matorral mediterráneo. Viven en bosques nativos de zonas cordilleranas y en la Región del Ñuble se pueden ver en comunas como San Fabián de Alico, Coihueco, San Ignacio, Pinto, Pemuco, Yungay y El Carmen. Además, esta especie ha demostrado una notable capacidad de adaptación, utilizándose también monocultivos de especies foráneas como el pino y el eucalipto, lo que le ha permitido sobrevivir en entornos alterados.

Ciclo de Vida
El ciclo de vida de este escarabajo endémico inicia con la puesta de huevos. La época reproductiva es durante los meses de primavera y verano, cuando las hembras pueden poner alrededor de 200 huevos. Las larvas de la Madre de la Culebra se alojan en el interior de especies nativas de árboles como el boldo, peumo, patagua, canelo y roble. Dentro de estos árboles, crean galerías y se alimentan de la madera muerta o senescente de los troncos, clasificándose como saproxílicas.
Las larvas viven en este estado durante un período prolongado, entre tres a cinco años, para después convertirse en adultas. El nombre popular “Madre de la culebra” se atribuye a que el tamaño de estas larvas, según algunas personas, se asemeja a una pequeña culebra. Una vez que alcanzan la fase adulta tras su desarrollo larval y pupa, sobreviven sin alimentarse, dedicando el resto de su vida a la búsqueda de pareja para reproducirse nuevamente.
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Amenazas y Estado de Conservación
A pesar de su capacidad de adaptación, la Acanthinodera cumingii enfrenta diversas amenazas que han reducido severamente su hábitat. Entre las principales se encuentran el avance de la urbanización, la expansión agrícola, los incendios forestales y la fragmentación del bosque esclerófilo.
Una amenaza directa y significativa para la especie es la extracción de leña nativa, ya que esta práctica destruye los refugios larvales y mata a las larvas que viven dentro de la madera. Asimismo, la captura de ejemplares con fines coleccionistas y la percepción errónea de ser un insecto “venenoso” o peligroso también han contribuido a su declive.
Actualmente, el estado de conservación de la Madre de la Culebra es de «preocupación menor». No obstante, a pesar de esta clasificación, la especie se encuentra protegida bajo la ley de caza chilena, lo que subraya la importancia de su resguardo.