Cuando se intenta pensar acerca de la vejez, es fundamental considerar la cultura en la que los abuelos se hallan inmersos. A lo largo de la historia, las sociedades han desarrollado diversas costumbres en relación con sus miembros mayores, especialmente en contextos de supervivencia y escasez.
La vejez en sociedades nómades
En las sociedades nómades, que se basan en la caza y en la recolección, los ancianos se mantienen integrados a la comunidad, siempre y cuando su presencia no amenace la integridad o subsistencia del grupo. Un problema fundamental en estos pueblos es la alimentación. El anciano que no puede procurarse su alimento es recibido por el resto de la comunidad para evitar la muerte por inanición. Además, tienen un papel muy definido dentro del grupo: la transmisión simbólico-cultural de conocimientos. Su experiencia de vida, en pueblos sin registros escritos, es valorada por todos. Dada la poca esperanza de vida en este tipo de comunidades, quien consigue vivir mucho tiempo lo ha logrado como recompensa de su vida ejemplar. Los chamanes y brujos son un ejemplo de ello.
El gerontocidio y el suicidio altruista
Sin embargo, en algunos pueblos como los chukchis, un grupo nómade de Siberia cuya alimentación depende de la pesca, muchas veces incurren en el gerontocidio e incluso en el infanticidio, en caso de insuficiencia alimentaria. Los ancianos que no han podido reunir cierto capital, a través del comercio, suelen ser una carga para el grupo y se los obliga a llevar una vida tan dura que fácilmente aceptan la muerte. Cuando la cabeza de la familia decide eliminar al anciano, se organiza una fiesta en su honor, cantan, comen foca y beben whisky. Cuando el anciano se ha embriagado y está dispuesto a aceptar la muerte, su hermano o el hijo más joven se ubica detrás de él y lo estrangula con una espina de foca.
Más conocido aún es el suicidio altruista de los esquimales, en el que se le pide al anciano que se recueste sobre la nieve y espere la muerte, o bien, en una expedición de pesca se lo abandona en un banco de hielo. En Groenlandia, cuando el mayor se siente una carga para los demás, decide hacer una confesión nocturna, luego se sube a un kayak y abandona la tierra para morir en el mar. En este tipo de sociedades nómades el anciano no es abandonado por los demás, sino que solo se los deja para morir, y esto es aceptado culturalmente.
La visión esquimal de la muerte y la supervivencia
El medio ambiente extremo de los esquimales les obliga a un aprovechamiento máximo de los alimentos debido a la escasez y la dificultad para conseguirlos. Esta conciencia de aprovechamiento les lleva a la reflexión de que llega un momento en que consumen más de lo que aportan. En medios donde el alimento no abunda, esto se convierte en un problema para toda la familia, que ha de compartir su alimento con una persona que solo come.
Los ancianos se encuentran en una situación complicada. Los niños, aunque no lleven alimento a casa, lo harán en el futuro. Los ancianos han dejado atrás este tiempo. Son conscientes de lo valioso que resulta su parte de alimento para la supervivencia del resto de la familia, sobre todo en épocas de escasez. Tanto es así que, llegado el momento, se despiden de su grupo familiar y se alejan en la nieve.
Los esquimales, al menos los estudiados por la primera Antropología, creen que otro mundo espera a sus muertos, por lo que no envían a sus ancianos a morir y desaparecer, sino que les ponen en camino para pasar a la otra vida. Como los "-cidios" les parecían crueles y excesivos, cambiaron a una especie de homicidio pasivo en el que, o bien abandonaban a la persona en mitad de una zona desértica, o bien movían el campamento durante la noche para dejarlo solo. Si la persona volvía al campamento por su propio pie, es que aún seguía valiendo; si no, moriría en el intento. Si el grupo recuperaba inesperadamente la prosperidad de alimentos y pieles, volvían a por los familiares abandonados y los reacomodaban en los grupos.
El "suicidio asistido" y el respeto a la voluntad
Aunque estas prácticas se llevaron a cabo, la que más se utilizaba era el "suicidio asistido". Según sus creencias, la muerte por suicidio tal y como lo conocemos no era digna y llevaba a una vida en el Más Allá menos placentera. Así que los ancianos o enfermos podían pedir a un miembro de su familia que los asesinara para dejar de ser una molestia o no sufrir más dolor. El último aliento de la persona no podía ser dentro del iglú, ya que este se consideraría contaminado y deberían abandonar la casa. Después era enterrado en una zona apartada del poblado, en el hielo.

Esta manera de afrontar la muerte podría, en cierto sentido, asemejarse a la eutanasia. Los ancianos esquimales no son enfermos sin cura, pero sí lo son sus unidades familiares: si no se elimina el "elemento necesario", puede perecer la unidad familiar en su totalidad. La "amputación" del miembro adecuado reconstituye la distribución de los alimentos y hace que aquellos individuos que siguen con vida vivan mejor. Para ello, hay quienes renuncian a conservar la vida.
Las decisiones de los esquimales se basaban en sus circunstancias materiales y en un profundo respeto por la supervivencia del grupo, sin preocuparse por dogmas religiosos externos. La leyenda dice que las almas de los hombres penetraban en los osos y que los osos regresaban a los vivos por mediación de los osos, lo que añade una capa de significado a la muerte y la cacería en su cultura.
Contexto histórico y la controversia del gerontocidio
La literatura y la documentación histórica nos hablan de pueblos que tenían como costumbre sacarse expeditivamente de encima a viejos y enfermos. Esto, desde la antigüedad germana hasta tiempos más recientes, en partes de la India, Japón, Cerdeña o con los famosos Inuit, los esquimales, que son conocidos por dejar que los miembros más dependientes del grupo decidan “voluntariamente” adentrarse en la noche helada para morir de frío.
Sin embargo, la creencia de que los esquimales se deshacían de sus ancianos por mera falta de valía es un mito. Los niños en los pueblos eran una bendición, pues indicaban que el futuro del poblado persistiría además de ser en pocos años mano de obra útil. Tanto hombres como mujeres se encargaban de tejer la ropa, cuidar la casa y cazar; se trataba de sobrevivir día a día. Por eso, cuando uno empezaba a ser mayor, enfermar o no valerse por sí mismo, lo mejor era quitarse de en medio y morirse. Sin embargo, esta es una creencia basada en la novela y película *Top of the World* (1950-1955).
En realidad, los esquimales solían tener la suficiente comida y piel de reserva como para poder cuidar niños o ancianos, aunque tenían sus épocas de hambruna. Esto no significa que no ocurrieran muertes por abandono, sino que no eran una práctica caprichosa o despectiva, sino una decisión de supervivencia grupal en situaciones extremas, y siempre con un profundo respeto por el individuo y sus creencias sobre el más allá.
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