El trastorno del espectro autista (TEA) es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta la forma en que las personas perciben a los demás y socializan con ellos. Esto causa problemas en la comunicación y en la interacción social. La afección también incluye patrones de comportamiento limitados y repetitivos. El trastorno del espectro autista comienza en la primera infancia y, con el tiempo, puede causarle dificultades a la persona para desenvolverse en la sociedad. Por ejemplo, las personas con TEA pueden tener problemas para relacionarse socialmente o en los estudios o el trabajo.

Síntomas del TEA
A menudo, los niños muestran síntomas de autismo durante el primer año de vida. Un pequeño número de niños con esta afección parecen desarrollarse como se espera durante el primer año, para luego mostrar signos de regresión. No existe cura para el trastorno del espectro autista, pero la detección y el tratamiento tempranos pueden mejorar significativamente el pronóstico.
Primeros signos y desarrollo atípico
Algunos niños muestran signos de trastorno del espectro autista en la primera infancia, como mantener menos contacto visual, no responder a sus nombres o no mostrar interés por sus cuidadores. Es posible que otros niños no se desarrollen como se espera durante los primeros meses o años de vida y, de repente, se vuelvan retraídos o agresivos, o pierdan las habilidades lingüísticas que tenían antes. Algunas personas en el rango leve del espectro autista pueden tener más síntomas que no se detectan al principio, y es posible que no se diagnostiquen hasta mediados o finales de la niñez, cuando existe una mayor necesidad de comunicarse y ser social.
Señales de autismo (TEA) en niños
Variabilidad de los síntomas y gravedad
Algunos niños con trastorno del espectro autista tienen problemas de aprendizaje y otros presentan signos de una inteligencia inferior a la habitual. Otros niños que padecen esta afección tienen una inteligencia normal o son muy inteligentes. Debido a que cada niño puede tener una combinación única de síntomas, a veces puede ser difícil determinar la gravedad de la afección.
Comunicación e interacción social
Las personas con trastorno del espectro autista pueden tener problemas para llevarse bien con los demás y comunicarse. A medida que crecen, algunos niños con TEA interactúan más con los demás y muestran menos alteraciones del comportamiento. En algunos casos, especialmente si el trastorno es menos grave, las personas pueden llegar a llevar una vida típica o casi típica. Sin embargo, otras personas continúan teniendo problemas con el lenguaje o las habilidades sociales.
Cuándo consultar al médico
Cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, y muchos no siguen la cronología exacta que se encuentra en algunos libros sobre crianza. Sin embargo, los niños con trastorno del espectro autista suelen mostrar señales de retraso en el desarrollo antes de cumplir los 3 años. Si te preocupa el desarrollo de tu hijo o sospechas que podría tener un trastorno del espectro autista, consulta con un profesional de atención médica sobre tus inquietudes.
Causas y Factores de Riesgo del TEA
Causas del TEA
El trastorno del espectro autista no tiene una única causa conocida. Dado que la afección es compleja y los síntomas y la gravedad varían, podría haber muchas causas.
- Genética: Varios genes parecen estar implicados en el trastorno del espectro autista. Para algunos niños, el trastorno del espectro autista puede estar relacionado con una afección genética, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil. Para otros niños, los cambios genéticos, también conocidos como mutaciones, pueden aumentar el riesgo para el trastorno del espectro autista. Otros genes pueden afectar la forma en que se desarrolla el cerebro o en que se comunican las neuronas cerebrales, o esos genes podrían afectar la gravedad de los síntomas.
- Factores ambientales: No existe ningún vínculo entre las vacunas y los trastornos del espectro autista. Una de las mayores controversias en el trastorno del espectro autista se centra en si existe un vínculo entre la afección y las vacunas infantiles. Sin embargo, muchos estudios de investigación bien realizados no muestran ningún vínculo entre el trastorno del espectro autista y ninguna vacuna. Si un niño no recibe vacunas, tanto él como otros niños podrían contagiarse y transmitir virus que causan enfermedades graves.

Factores de Riesgo
La cantidad de niños diagnosticados con trastorno del espectro autista está aumentando. El trastorno del espectro autista afecta a niños de todas las razas y nacionalidades.
- El sexo del niño: Los niños tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades de ser diagnosticados con trastorno del espectro autista que las niñas.
- Antecedentes familiares: Las familias que tienen un hijo con trastorno del espectro autista tienen más riesgo de tener otro hijo con la misma afección.
- Otras afecciones: Los niños con ciertas afecciones médicas tienen un riesgo más alto para el trastorno del espectro autista o síntomas similares al autismo.
- Nacimiento prematuro: El nacimiento antes de término puede ser un factor.
- Edad del padre y la madre: Puede existir una conexión entre los niños que nacen de padres mayores y el trastorno del espectro autista.
Prevención y Detección Temprana
Actualmente, no se conoce ninguna forma de prevenir el trastorno del espectro autista. Sin embargo, se han realizado muchos estudios para ver si tomar ácido fólico y otras vitaminas antes del embarazo y durante este puede reducir el riesgo de tener un bebé con trastorno del espectro autista. Una revisión de estudios sobre las llamadas vitaminas prenatales no muestra una respuesta clara, lo que se atribuye a la calidad de la investigación.
Recibir un diagnóstico y un tratamiento tempranos es de gran ayuda para mejorar el comportamiento, las habilidades y el desarrollo del lenguaje. El tratamiento es útil a cualquier edad.
TEA y Discapacidad: Clarificando Conceptos
En general, existe mucha confusión acerca de si el autismo es una discapacidad o no, y a veces se mezcla el autismo con estos conceptos o incluso con la discapacidad intelectual. Es importante que estos conceptos queden claros y no se mezclen, para evitar generar prejuicios o suposiciones que pueden ocurrir al conocer a una persona autista. Hay muchos tipos de autismo, y eso implica que puede existir o no discapacidad.
Autismo vs. Discapacidad Intelectual
¿Qué tan frecuente o común es la discapacidad intelectual en las personas con TEA? El criterio médico alguna vez consideró que el autismo y la discapacidad intelectual eran virtualmente inseparables. En los años ochenta, se pensaba que hasta el 69% de los niños autistas tenían discapacidad intelectual o retrasos en el desarrollo, lo que se conocía entonces como «retraso mental». Para 2014, la cifra de diagnóstico dual, con «retraso mental» ahora llamado discapacidad intelectual, se había reducido al 30 por ciento, con un coeficiente intelectual de 71 a 85.
Esta caída en los diagnósticos de discapacidad intelectual en el autismo podría deberse a que las pruebas de coeficiente intelectual para niños autistas han mejorado. Es crucial considerar que muchas pruebas aplicadas a personas autistas no estaban adaptadas en términos de comunicación, y simplemente no se comprendían. Cuando existen dificultades en comprensión lectora, en comprender el significado del lenguaje o en entender el contexto, las respuestas que dan las personas son diferentes y no esperadas como la «normalidad».
También en los últimos años el apoyo y la educación son mejores para abordar las necesidades de aprendizaje de los niños autistas, y más niños sin discapacidad intelectual están siendo diagnosticados con autismo. Esto ocurre especialmente en adolescentes, pues es una etapa en la que aparecen las diferencias que permiten identificar los comportamientos autistas, sobre todo en la conducta social.
Es indudable que, a nivel médico, la línea que separa discapacidad intelectual y autismo es borrosa, y eso confunde a muchos especialistas a la hora de diagnosticar. Es posible que la mejora de las pruebas genéticas con diagnósticos más claros en el futuro podrían guiar a un gran número de personas hacia los servicios más apropiados para ellos. Audrey Thurm, psicóloga clínica infantil del Instituto Nacional de Salud Mental, señala: “Tenemos que averiguar quién tiene solo autismo, quién tiene solo discapacidad intelectual y, lo que es más importante, quién tiene tanto discapacidad intelectual como autismo”. Ella añade que millones de personas podrían ser mejor atendidas si tuvieran una distinción precisa que los ubique en el grupo correcto y les brinde los servicios correctos.
En un estudio realizado a 68 niños autistas de 4 a 14 años con TEA, se completaron las escalas de inteligencia de Stanford-Binet, 5.ª edición (SB5), una herramienta verbal de inteligencia, y la escala de rendimiento internacional de Leiter, revisada (Leiter-R), una medida no verbal de inteligencia. Se encontraron puntuaciones medias significativamente más altas en el Leiter-R que en el SB5 (una diferencia de 9,6 puntos). Los niños menores de 8 años tenían discrepancias más pronunciadas (13,8 puntos frente a 3,5 puntos para mayores de 8 años), y los niños con habilidades lingüísticas menos desarrolladas tenían mayores discrepancias (13,1 puntos frente a 5,8 puntos para habilidades lingüísticas más altas). Esto sugiere que estas pruebas de coeficiente intelectual no son intercambiables y las demandas del idioma pueden producir resultados diferentes que podrían afectar la interpretación del médico. Tanto los médicos como los investigadores deben ser conscientes del posible impacto de adoptar pruebas principalmente verbales versus no verbales al evaluar a niños con TEA, especialmente aquellos con menos lenguaje, ya que esto puede sesgar su diagnóstico.

El Reconocimiento Oficial de la Discapacidad por TEA
Tras haber aclarado la diferencia entre discapacidad intelectual y autismo, es importante abordar el término de la discapacidad «oficial». El nuevo baremo reconoce específicamente el trastorno generalizado del desarrollo (trastorno del espectro del autismo conforme a las clasificaciones diagnósticas internacionales actualizadas), de manera independiente y diferenciada del diagnóstico de discapacidad intelectual. Este reconocimiento visibiliza el impacto que las características nucleares del TEA tienen por sí mismas en el funcionamiento adaptativo y en la calidad de vida de las personas que lo presentan a lo largo de todo el ciclo vital.
El Concepto Social de la Discapacidad
Por último, la discapacidad entendida como aquellas barreras que el resto (los que no tienen autismo) crean a las personas autistas. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las personas con discapacidad son aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, en interacción con diversas barreras, pueden obstaculizar su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás.
La Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad, aprobada el 13 de diciembre de 2006 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), fue ratificada por España el 3 de diciembre de 2007 y entró en vigor el 3 de mayo de 2008. La Convención supone la consagración del enfoque de derechos de las personas con discapacidad, de modo que considera a las personas con discapacidad como sujetos titulares de derechos y los poderes públicos están obligados a garantizar que el ejercicio de esos derechos sea pleno y efectivo.
Más allá de toda la legislación que existe, la reflexión es que, independientemente de las normas, la decisión de las personas, de las empresas y de los profesionales en diferentes contextos (educativo, laboral, de ocio, social, cultural) son quienes tienen la última palabra en si deciden o no respetar los derechos de todas las personas autistas, con y sin discapacidad intelectual o con y sin discapacidad oficial.
Tienes autismo, tu hijo o tu hija es autista, o a tu nieto le acaban de diagnosticar autismo. Tu nueva compañera de trabajo es autista. El niño que ha empujado a tu hijo en el colegio o en el parque tiene TEA. ¿Cómo vas a reaccionar frente a la discapacidad? ¿Y si tú fueras la persona autista?
Nos quedamos con una frase de Jim Abbott, un activista de la discapacidad que nació sin la mano derecha y fue un destacado atleta universitario y jugador de béisbol de Grandes Ligas: “A pesar del autismo, a pesar del TEA, a pesar de los demás, todos, personas con y sin discapacidad, tenemos retos, especialmente con nosotros mismos.”
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