Discapacidad Auditiva: Información Clave y Rol de Especialistas

La discapacidad auditiva es una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo, impactando su comunicación, desarrollo y calidad de vida. Entender sus causas, consecuencias, prevención y las opciones de tratamiento disponibles, así como el papel de los especialistas, es fundamental para abordar este desafío de salud pública.

Panorama General de la Discapacidad Auditiva

Prevalencia y Estadísticas

Según las previsiones, casi 2500 millones de personas tendrán algún grado de pérdida de audición en 2050, y más de 700 millones necesitarán rehabilitación. Aproximadamente 95,1 millones de niños de entre 5 y 19 años presentan pérdida de audición. El costo mundial asociado a los casos de pérdida de audición no atendidos asciende a casi USD 1000 millones al año. Más de 1000 millones de adultos jóvenes corren el riesgo de sufrir una pérdida de audición permanente y evitable debido a los riesgos a los que se exponen.

Más del 5 % de la población mundial, es decir, 430 millones de personas (entre ellas 34 millones de niños), necesita rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante. Se calcula que en 2050 esa cifra superará los 700 millones de personas, lo que equivale a una de cada diez. Se estima que en Chile la prevalencia de hipoacusia o pérdida auditiva es de un 32,7%, según la Encuesta Nacional de Salud realizada en 2010. Por otra parte, se ha observado que nacen con esta enfermedad entre uno a tres niños vivos por cada mil. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el cuidado de la audición cada 3 de marzo, advirtiendo la importancia de integrar el cuidado del oído y la audición en la atención primaria.

infografía sobre la prevalencia global de la pérdida auditiva por edad y región

Definición y Clasificación

Se habla de pérdida de audición cuando una persona no oye tan bien como alguien que tiene una audición normal, definida como un umbral auditivo en ambos oídos igual o mejor que 20 dB. Se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor. El grado de pérdida se clasifica en leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda. Puede afectar a uno o a ambos oídos y dificultar la audición de conversaciones o de sonidos intensos.

La discapacidad auditiva o hipoacusia se define como la pérdida o anormalidad de una función anatómica y/o fisiológica del sistema auditivo, con la consecuencia inmediata de una discapacidad para oír y un déficit en el acceso al lenguaje oral. Cerca del 80 % de las personas afectadas viven en países de ingreso bajo y mediano y se observa también que la frecuencia de este problema aumenta con la edad: más del 25 % de las personas mayores de 60 años presenta una pérdida de audición discapacitante.

Cuando la pérdida es leve, moderada o grave, suele decirse que la persona «es dura de oído». En general, estas personas pueden comunicarse mediante el habla y, en algunos casos, utilizan auxiliares auditivos, implantes cocleares u otros dispositivos, además de subtítulos. En cambio, las personas sordas presentan una pérdida de audición profunda y oyen muy poco o nada. Algunas pueden utilizar implantes cocleares y comunicarse mediante la lengua de signos. Es importante destacar que la discapacidad auditiva aparece como invisible, ya que no presenta características físicas evidentes, y no todas las personas con discapacidad auditiva utilizan la lengua de señas. Algunas aprenden el lenguaje oral, otras la lengua de señas, algunas ambas y en otros casos, ninguna.

Según el BIAP (Bureau Internacional d’Audiophonologie), la clasificación de la pérdida auditiva es la siguiente:

  • Audición Normal (normoacusia): de 0dB a 20dB.
  • Pérdida auditiva Leve: de 21dB a 40dB. El habla con voz normal es percibida, pero difícilmente en voz baja o lejana.
  • Pérdida auditiva Moderada:
    • 1er grado: de 41dB a 55dB.
    • 2º grado: de 56dB a 70dB.
    El habla es percibida si se eleva un poco la voz. Se perciben aún algunos ruidos familiares.
  • Pérdida auditiva Severa:
    • 1er grado: de 71dB a 80dB.
    • 2º grado: de 81dB a 90dB.
    El habla es percibida con voz fuerte cerca del oído. Los ruidos fuertes son percibidos.
  • Pérdida auditiva Profunda:
    • 1er grado: de 91dB a 100dB.
    • 2º grado: de 101dB a 110dB.
    • 3er grado: de 111dB a 119dB.
    Ninguna percepción de la palabra. Solo los ruidos muy potentes son percibidos.
  • Cofosis (Anacusia): Deficiencia auditiva total. La pérdida tonal media es de 120 dB. No se percibe nada.

Causas de la Pérdida de Audición y la Sordera

Diversos factores pueden afectar la audición en distintas etapas de la vida, siendo algunos períodos más vulnerables.

Factores por Etapas de la Vida

  • Periodo prenatal: Factores genéticos (hereditarios o no hereditarios), infecciones intrauterinas como la rubéola y la infección por citomegalovirus.
  • Periodo perinatal: Asfixia perinatal (falta de oxígeno en el parto), hiperbilirrubinemia (ictericia grave neonatal), bajo peso al nacer, y otras afecciones perinatales y sus tratamientos.
  • Infancia y adolescencia: Otitis crónicas (otitis media supurativa crónica), presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica), meningitis y otras infecciones.
  • Edad adulta y edad avanzada: Enfermedades crónicas, tabaquismo, otosclerosis, presbiacusia (pérdida de audición neurosensorial debida a la edad), y pérdida de audición neurosensorial repentina.

Otros Factores a lo Largo de la Vida

  • Tapón de cerumen en el oído.
  • Traumatismos en el oído o en la cabeza.
  • Exposición a ruidos o sonidos fuertes (trauma acústico, que puede ser agudo o crónico).
  • Medicamentos ototóxicos y exposición laboral a productos químicos ototóxicos.
  • Deficiencias nutricionales.
  • Infecciones víricas y otras afecciones del oído.
  • Retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva por causas genéticas.
infografía detallando las principales causas de pérdida auditiva

Consecuencias de la Pérdida de Audición no Tratada

Cuando no se trata, la pérdida de audición tiene repercusiones significativas en diversos aspectos de la vida, afectando la autonomía personal y el desarrollo social.

  • Dificultades para la comunicación y el habla.
  • Efectos negativos sobre la cognición, con un mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado, especialmente en personas mayores.
  • Aislamiento social, soledad y estigmatización.
  • Repercusiones psicológicas como la disminución de la autoestima, inestabilidad emocional, ansiedad e incluso depresión.
  • Dificultades para acceder a la educación y al empleo.
  • Años vividos con discapacidad y años de vida ajustados en función de la discapacidad.

El impacto emocional de la pérdida auditiva y cómo afrontarlo

Prevención de la Discapacidad Auditiva

Muchas causas de pérdida de audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas aplicadas a lo largo de toda la vida. La prevención debe abordarse desde las primeras etapas, en los periodos prenatal y perinatal, y mantenerse hasta la edad avanzada.

Cerca del 60% de los casos de pérdida de audición en los niños se deben a causas evitables que pueden prevenirse mediante medidas de salud pública. En los adultos también pueden prevenirse causas frecuentes, como la exposición a sonidos intensos o el uso de medicamentos ototóxicos.

Para reducir el riesgo de pérdida de audición a lo largo de la vida pueden aplicarse diversas estrategias eficaces, entre ellas:

  • La vacunación.
  • Buenas prácticas de atención materna y de puericultura.
  • El asesoramiento genético.
  • La detección y el tratamiento de afecciones frecuentes del oído.
  • Programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos y a productos químicos en el trabajo.
  • Estrategias de escucha sin riesgos para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio.
  • El uso racional de medicamentos para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.
  • Una correcta higiene y cuidado de los oídos, limpiando solo el pabellón auricular sin introducir objetos como hisopos.

Detección y Diagnóstico Temprano

Para tratar eficazmente la pérdida de audición y las enfermedades del oído, es fundamental diagnosticarlas tempranamente. La consulta con un especialista es clave si se perciben síntomas como escuchar más bajo, dificultades para entender en ambientes ruidosos o la presencia de tinnitus.

Tamizaje y Grupos de Riesgo

Conviene realizar un tamizaje sistemático para detectar pérdidas de audición o enfermedades otológicas en las personas con mayor riesgo, entre ellas:

  • Recién nacidos y niños menores de un año (mediante el screening auditivo neonatal).
  • Niños en edad preescolar y escolar.
  • Personas expuestas al ruido o a productos químicos en el trabajo.
  • Personas en tratamiento con medicamentos ototóxicos.
  • Personas mayores, especialmente aquellas de más de 60 años.

Métodos de Diagnóstico

Las pruebas auditivas y la exploración de los oídos pueden realizarse en entornos tanto clínicos como comunitarios. Recursos como las aplicaciones hearWHO y WHOears de la OMS, junto con otras soluciones técnicas, permiten detectar enfermedades del oído y pérdidas de audición incluso cuando la formación disponible o los recursos son limitados.

Los exámenes para la detección incluyen:

  • Examen físico del oído para detectar causas como cerumen o infecciones.
  • Emisiones otoacústicas y potenciales evocados, frecuentemente utilizados en edades pediátricas.
  • Audiometrías tonales, empleadas tanto en niños como en adultos.
  • Pruebas con diapasón, instrumentos metálicos que ayudan a detectar la pérdida auditiva.
  • Pruebas con audiómetro, realizadas por un audiólogo para evaluar la audición en cada oído a través de auriculares.

Tratamiento y Rehabilitación de la Pérdida Auditiva

Una vez detectada la pérdida de audición, se debe iniciar el tratamiento lo antes posible y de manera adecuada para evitar consecuencias negativas. La rehabilitación permite a las personas con pérdida de audición mantener el mayor grado posible de autonomía en su vida cotidiana.

El Rol de los Especialistas

Ante cualquier problema auditivo, el primer especialista al que se debe acudir es el Otorrinolaringólogo (ORL). Este médico diagnostica y trata las lesiones del oído, y puede derivar al paciente a un audiólogo o audiólogo protésico para corregir las alteraciones de la audición mediante audífonos.

Tipos de Prótesis Auditivas (Audífonos e Implantes)

La ayuda que precisa una persona con hipoacusia varía según la afectación. Si el problema no puede ser paliado por tratamiento farmacológico o quirúrgico, el audiólogo protésico ofrecerá soluciones a partir de prótesis auditivas, que son la opción más efectiva para paliar la falta de estimulación en la vía auditiva.

  • Audífonos: Son los dispositivos más utilizados para compensar la pérdida auditiva y devolver el estímulo auditivo al cerebro. Existen diferentes formatos, segmentados por su tamaño y ubicación, que se prescriben según las características de la pérdida auditiva y las necesidades del usuario. Los audífonos ayudan a mantener una mayor estimulación auditiva y pueden ralentizar el deterioro cognitivo.
  • Implantes cocleares: Cuando el grado de pérdida no es suficientemente compensado por audífonos, un implante coclear puede ser una opción. Es un dispositivo electrónico que actúa como una prótesis del oído interno, específicamente de la cóclea. Funciona mediante un micrófono que capta la señal acústica, la transforma en digital y la envía a una bobina receptora, que a su vez la convierte en pulsos eléctricos para estimular el nervio auditivo. Es una opción para personas con sorderas de nacimiento o adquirida, siempre que se cumplan ciertos requisitos como un uso previo de audífonos o que la deprivación auditiva no exceda de siete a ocho años. En adultos con hipoacusia poslocutiva (que perdieron la audición después de adquirir el lenguaje oral), el proceso de recuperación suele ser más corto.
  • Otros implantes: Existen otras opciones como los implantes osteointegrados, implantes de oído medio e implantes de tronco cerebral.

Opciones Quirúrgicas

La cirugía es una alternativa para ciertas pérdidas auditivas, especialmente en casos de otitis medias crónicas (oídos perforados), donde se pueden realizar timpanoplastias. También es una opción para pérdidas auditivas profundas en ambos oídos mediante el implante coclear.

Si hay una perforación en el tímpano, la vibración se ve comprometida. Aunque la perforación acostumbra a curarse por sí sola en un plazo de entre ocho y diez semanas, los especialistas pueden colocar parches en el tímpano afectado para agilizar la recuperación.

diagrama que muestra un audífono y un implante coclear

Rehabilitación y Terapia

La rehabilitación auditiva es un paso fundamental en el proceso de volver a escuchar. Esto incluye el trabajo logopédico, que es muy beneficioso para mejorar la comunicación del paciente y su calidad de vida. Después de una cirugía de implante coclear, los pacientes requieren de al menos seis meses para mantener una conversación sin apoyo de lectura labio-facial en entornos tranquilos. Es crucial que los pacientes tengan expectativas realistas sobre el proceso de recuperación y los resultados.

Para personas con discapacidad auditiva, mejorar la comunicación implica:

  • Informar a amigos y familiares sobre sus necesidades auditivas.
  • Encontrar una buena posición para escuchar, preferiblemente cara a cara.
  • Apagar el ruido de fondo.
  • Pedir a los demás que hablen más alto y con claridad, sin gritar.
  • Captar la atención de la otra persona antes de hablar.
  • Elegir entornos tranquilos para las conversaciones importantes.
  • Considerar el uso de dispositivos de asistencia auditiva que ayuden a escuchar mejor y reduzcan el ruido ambiental.

Condiciones Relacionadas

Otitis

La otitis es la inflamación del oído, ya sea externa o media, causada por virus, bacterias o incluso hongos. Es una afección común que generalmente tiene solución y se trata habitualmente con una combinación de antibióticos y analgésicos.

Tinnitus

El tinnitus se define como la percepción de un sonido (un "pitido", zumbido, etc.) que no tiene una fuente externa. Puede tener muchas causas y es un motivo frecuente de consulta, especialmente en adultos mayores.

La Importancia de la Revisión Auditiva Regular

El sistema auditivo se va deteriorando a medida que la persona envejece. La presbiacusia o pérdida de audición secundaria al paso de los años es esperable y se diagnostica con mayor frecuencia en pacientes mayores de 60 años.

Es muy importante que los adultos, y especialmente los mayores de 50 años, revisen su audición al menos una vez al año. Una vez que se diagnostica una pérdida auditiva, se sugiere realizar un chequeo con audiometría anual. La edad recomendable para iniciar chequeos regulares es variable, pero estadísticamente es más frecuente encontrar pérdida auditiva en mayores de 60 años. La detección temprana permite un tratamiento oportuno y ayuda a evitar o mitigar las graves alteraciones en la comunicación, la autonomía personal y las relaciones sociales.

Mitos Comunes: El Término "Sordomudo"

Es fundamental desterrar el término "sordomudo", ya que no existen las personas sordomudas. Esta idea equívoca sugiere que una persona con hipoacusia no puede hablar. En la actualidad, con el acceso a ayudas auditivas como audífonos o implantes cocleares, las personas con pérdida auditiva pueden acceder a los sonidos del habla y desarrollar la lengua oral, así como comunicarse a través de la lengua de señas, que es una lengua natural con su propia gramática y sintaxis.

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