El país nipón tiene un enfoque claro en la protección de niñas, niños y adolescentes frente a los desastres naturales a través de diversos programas educativos. Estos programas no solo buscan salvaguardar vidas, sino también formar a las nuevas generaciones sobre la importancia de estar preparados y responder adecuadamente a las catástrofes.
El Enfoque Integral de Japón en la Seguridad Escolar
Japón ha desarrollado un enfoque integral para la seguridad en las escuelas, que ha sido reconocido por la OCDE como uno de los modelos más destacados para la gobernanza del riesgo. La fundamentación de esta iniciativa se sustenta en lograr la sistematización de una mayor experiencia acumulada en desastres, pero también en la toma de conciencia sobre los riesgos existentes. De tal manera, con el desarrollo de habilidades prácticas como rutinas basadas en la eventual ocurrencia de eventos, las escuelas mejoran su capacidad para responder y tomar decisiones inmediatas.
Marco Legal y Directrices
Todo comenzó en 1958 con la Ley de Seguridad y Salud Escolar, reformada en 2008. El objetivo principal de esta ley es asegurar que ciertas prácticas preventivas se conviertan en obligatorias en las escuelas, garantizando que las nuevas generaciones estén preparadas para responder adecuadamente en casos de desastres. Además, la ley deja en claro la necesidad de desarrollar conocimientos personalizados y específicos de cada región o territorio, con el propósito de que sean incorporados en los planes de estudio de todas las escuelas del país.
El papel del Ministerio de Educación consiste en entregar directrices específicas. A pesar de que los contenidos sobre manejo de riesgo de desastres pueden integrarse en varias asignaturas, los cursos relacionados son obligatorios. Es importante destacar que, aunque existen directrices generales, cada territorio adapta los contenidos para abordar los riesgos locales y específicos de cada región o territorio.

Estándares de Seguridad e Infraestructura
La ley también busca asegurar que todas las escuelas en Japón cumplan con los más altos estándares de seguridad. Esto se logra, por ejemplo, a través del diseño adecuado de infraestructura segura en los edificios escolares y la implementación de planes de emergencia que se actualizan y prueban regularmente mediante simulacros. Esto es lo que hace del sistema japonés de gestión de riesgos en sus escuelas y su modelo de educación integral en todas las etapas educativas -desde el jardín de infantes hasta la escuela secundaria- una experiencia destacada para la OCDE, por cuanto las comunidades escolares reciben capacitación y cursos periódicos como parte de su plan de estudios para aprender a enfrentar los desafíos que imponen permanentemente los desastres.
Herramientas Pedagógicas y Desarrollo de Habilidades
En Japón, no existe un solo programa, sino muchos, en distintos niveles y enfoques. El desarrollo de habilidades se consigue a través de varias herramientas pedagógicas. Desde libros de cuentos hasta juegos en línea y dibujos animados, Japón utiliza una variedad de herramientas pedagógicas para desarrollar habilidades de gestión de riesgos en los estudiantes. Estas incluyen:
- Libros de cuentos: Para introducir conceptos de seguridad de forma accesible.
- Dibujos animados: Como medio visual y atractivo para explicar procedimientos de emergencia.
- Juegos y trivias en Internet: Para fomentar el aprendizaje interactivo y la memorización de medidas preventivas.
Gracias a la capacitación permanente, los niños y niñas se convierten en agentes de cambio, llevando consigo conocimientos y habilidades que pueden compartir con sus familias y comunidades.
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El Ejemplo Inspirador de Kamaishi
Un ejemplo inspirador sobre la efectividad de la educación japonesa se encuentra en las escuelas de Kamaishi durante el devastador tsunami de 2011. A pesar del gran impacto destructivo y las numerosas víctimas, la gran mayoría de los niños y niñas fueron evacuados a terrenos más altos, tomando acciones rápidas y mostrando una admirable adaptabilidad. Todo ello fue posible gracias a su preparación y conocimientos adquiridos. Esta experiencia nos enseña una lección valiosa sobre el poder transformador de la educación en la gestión del riesgo de desastres.
La Gestión del Riesgo de Desastres como Tema Multidisciplinario
La gestión del riesgo de desastres se presenta como un tema multidisciplinario, brindando una oportunidad única para involucrar a los docentes en proyectos educativos innovadores. A pesar de que existen distintos enfoques para orientar y explicar este tipo de educación, hay un consenso en que se trata de un conjunto de conocimientos teóricos y prácticos de vital importancia para todas las comunidades, independiente de su emplazamiento geográfico. En consecuencia, debido a que los desastres no son completamente naturales sino provocados por los humanos, Fumiyo Kagawa plantea que los programas educativos no solo requieren promover contenidos en medioambiente, sino también en derechos humanos, paz y democracia.
Contexto Chileno: Iniciativas en Educación para la Reducción del Riesgo
Desde la realidad chilena, un artículo de Abarca y Lizama publicado en 2019 alude a la relevancia de la educación geográfica, pero ligada a los riesgos de desastres naturales. El Ministerio de Educación de Chile cuenta con una Unidad de Reducción de Riesgos de Desastres (URRD). Macarena Jiménez Munilla, jefa de esta unidad, comentó que este programa nació por la necesidad de institucionalizar acciones vinculadas a la atención de desastres que afectan a las comunidades educativas y las infraestructuras educacionales.
En consecuencia, la URRD lleva adelante diversas acciones, como el desarrollo de campañas de prevención contra incendios forestales y la difusión de materiales educativos de apoyo a la comprensión del riesgo por actores educativos. En relación a la educación en emergencias, añadió que están elaborando una propuesta de adaptación curricular, especialmente para situaciones de riesgo.
Por lo mismo, recalcó que la relevancia del sector educativo en la gestión del riesgo recae en la formación de personas que conozcan y sean conscientes de los riesgos a los que están expuestos. Es fundamental "tomar conciencia de la capacidad de la educación para reducirlos o eliminarlos en el mejor de los casos". Por último, afirmó que la atención a las emergencias y desastres no es tarea exclusiva de los equipos de primera respuesta, sino una responsabilidad que le compete a todas las personas e instituciones de la sociedad.
El Ministerio de Educación de Chile reconoce que es a través de la organización y especialmente, a través de la educación, el camino para lograr un cambio de actitud integral en la población chilena, que permite seguir avanzando y estableciendo de manera sostenible las nuevas estrategias y políticas de acción social tendiente al desarrollo sostenible de nuestro país.
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