Vulnerabilidad educativa y σχολια de la escuela pública: enfoques, índices y respuestas para un alto índice de vulnerabilidad

Vulnerability es un concepto muy utilizado en educación, aparece en muchas discusiones de política pública, investigación y diseño de leyes. JUNAEB utiliza el Sistema Nacional de Asignación con Equidad (SINAE) para medir vulnerabilidad escolar en educación parvularia, básica y media. El sistema clasifica a los estudiantes en 3 niveles llamados “prioridades”, según condiciones de pobreza y riesgo de fracaso escolar. Uno de los resultados más utilizados del SINAE es el cálculo del Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE). Su cálculo es simple y de mucha utilidad a la hora de planificar acciones en una escuela.

  1. Desde el 2016, la Categoría de Desempeño entró en régimen para educación básica y desde 2017 para educación media, información que la Agencia notifica a los establecimientos anualmente.
  2. JUNAEB todos los años realiza una encuesta de vulnerabilidad, de carácter censal, a todas las familias de los estudiantes de NT1, NT2, 1°básico y I Medio.
  3. La educación pública busca fichas de orientación, actividades, videos, y otras herramientas que buscan promover el diálogo entre todos los actores escolares y permitir que la propia escuela diseñe nuevas acciones de mejora a partir de las necesidades e intereses de los estudiantes.

El concepto de vulnerabilidad social se desglosa en dos componentes explicativos fundamentales. Por un lado, se refiere a la inseguridad e indefensión que experimentan las comunidades, familias e individuos en sus condiciones de vida. Esto ocurre como consecuencia del impacto de eventos económicos o sociales de carácter traumático.

En este sentido, no solo el desempleo, sino también la precariedad e inestabilidad laboral observada por niños, niñas y adolescentes en sus cuidadores y educadores, tienen serias repercusiones en los procesos de escolarización. Estas circunstancias marcan de manera particular las trayectorias educativas de amplios sectores estudiantiles, incluyendo a aquellos de clases medias.

Es crucial considerar que la promesa de que el nivel educativo alcanzado garantizaría el acceso digno y justo al mundo laboral ya no parece ser una realidad. Si bien una cuota de incertidumbre puede ser un motor saludable para la vida, impulsando la investigación y el estudio, la persistente e intensa sensación de inseguridad puede transformarse en una condición incompatible con una vida saludable. Esto puede derivar en estados depresivos, ataques de pánico, angustia intensa, violencia, dificultades de aprendizaje, aislamiento, inhibiciones y baja autoestima.

El Sistema Educativo y las Demandas del Siglo XXI. Un aspecto no menor que afecta seriamente las condiciones actuales de escolarización es la dificultad del sistema educativo para actualizarse al ritmo de las demandas del Siglo XXI. Floreal Ferrara define la salud como “la capacidad individual y social de modificar las condiciones que limitan la vida”, concibiéndola como un proceso dinámico y en constante cambio, influenciado por el contexto.

Ferrara nos invita a una lectura del proceso salud-enfermedad desde una perspectiva colectiva, donde la enfermedad no puede ser explicada de forma unicausal o focalizada exclusivamente en los individuos, como a menudo proponen enfoques positivistas.

En esta misma línea, la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de 1978, convocada por la OMS y UNICEF, definió la salud como un derecho humano fundamental que requiere la intervención de múltiples sectores sociales y económicos. Desde un enfoque integral de la salud, y partiendo de una perspectiva de derechos, el trabajo se considera un derecho humano clave, cuya vulneración impacta directamente en el derecho a la salud.

La Construcción Social de la Juventud y el Papel de la Escuela. Margulis (2003) señala que la “juventud” es una “creación” relativamente reciente, y la escuela está intrínsecamente ligada a este proceso de “creación de juventud” como sujeto social. Reflexionar sobre los procesos subjetivos que se promueven en los jóvenes implica revisar la significación social de las adolescencias situadas.

Estudios recientes, como los realizados entre estudiantes de secundaria en Buenos Aires y su conurbano, sugieren que la escuela sigue siendo significativa para los estudiantes. Se articula con una idea de progreso, aunque este ya no se entienda como ascenso social, sino como una posibilidad de despegue de la fatalidad de origen. Estos aspectos cuestionan críticamente los procesos de escolarización en escuelas medias.

Flavia Terigi (2007) advierte que no solo las condiciones del presente generan un alto nivel de desafiliación con el proyecto escolar. El desafío para la escuela es proponer un futuro con categorías distintas a las históricas, alejándose de la concepción del futuro de la escuela de principios y mediados del siglo XX. Es necesario preguntarse qué futuro la escuela media puede ofrecer y sostener como proyecto para sus alumnos.

La Precariedad, la Vulneración de Derechos y la Crisis Institucional. En un momento histórico donde la precariedad de la vida se naturaliza, la vulneración de derechos se exacerba y las instituciones tradicionales como la familia y la escuela experimentan un quiebre, los soportes subjetivos que referencian el porvenir se ven interrogados. Esto genera una representación problemática de la juventud, convirtiéndola en el “enemigo” del orden social, tanto por la asociación de adolescentes excluidos con la violencia y delincuencia, como por la vulnerabilidad de los sectores medios a “caer” o “desviarse”.

Factores Determinantes de la Desigualdad Educativa. La desigualdad en la educación se manifiesta en el acceso inequitativo a recursos esenciales como libros, equipamiento, clases con docentes calificados, talleres variados, buenas instalaciones escolares y financiamiento adecuado. Esta desigualdad se fundamenta en una multiplicidad de factores, incluyendo la economía, la perspectiva de género, las políticas gubernamentales, la localización geográfica, la cultura, el origen étnico y las creencias.

El resultado directo de esta desigualdad es que las personas afectadas quedan marginadas de oportunidades futuras prometedoras debido a la imposibilidad de acceder a un proceso de aprendizaje exitoso. Diversos estudios confirman la estrecha relación entre la desigualdad educativa y la clase socioeconómica, así como el nivel de acceso a oportunidades: a menores condiciones socioeconómicas, menores oportunidades.

La desigualdad educativa se ve exacerbada por las diferencias en las oportunidades formativas, las cuales impactan directamente en las condiciones de vida futuras. Existe una brecha considerable entre las oportunidades educativas ofrecidas por las instituciones privadas y la realidad de las escuelas públicas.

El acceso a una educación de calidad y el entorno educativo desde el primer día de clases crean diferencias que pueden persistir a lo largo de la vida de una persona. Estas diferencias socialmente marcadas afectan los conocimientos, las relaciones sociales, el lenguaje, el desarrollo de habilidades y las oportunidades, traduciéndose en empleabilidad, éxito profesional y movilidad social.

Según datos de 2017, Chile presentaba uno de los índices más altos de desigualdad educativa entre los países de la OCDE, evidenciado en el índice Gini de 0,503. Esto significa que los ingresos del 10% más rico del país eran 26 veces superiores a los del 10% más pobre, una cifra alarmante.

A nivel universitario, el costo de una carrera en Chile puede oscilar entre 20 y 50 millones de pesos. Esto obliga a muchos estudiantes sin recursos suficientes, o que no obtienen becas o gratuidad, a recurrir a préstamos con altas tasas de interés, generando endeudamiento a largo plazo. Investigaciones recientes sobre educación mundial indican que Chile tiene uno de los porcentajes más bajos de educación universitaria y tasas de graduación dentro de la OCDE, posiblemente debido a las deficientes condiciones de educabilidad y los elevados costos de acceso y obtención de títulos universitarios.

Origen Étnico y Desventajas Educativas. Las niñas y niños de etnias minoritarias se ven afectados negativamente por la desigualdad educativa. Alicia Razeto, en su artículo “El involucramiento de las familias en la educación de los niños”, expone que las familias vulnerables se encuentran en desventaja para apoyar la educación de sus hijos y relacionarse con la escuela.

Las capacidades de las familias para cumplir su función educativa no están distribuidas equitativamente. La pobreza, el nivel educativo de los padres o cuidadores, y su capital social influyen en el desarrollo y el desempeño escolar de los niños, niñas y adolescentes.

Estudios internacionales, como los de Parcel, Dufur y Cornell (2010), coinciden en que la pobreza material es un factor de riesgo para los niños, ya que implica un menor acceso a recursos educativos que apoyen el proceso de aprendizaje. Weiss y otros (2009) señalan que padres, madres o cuidadores que viven en condiciones de pobreza o estrés económico experimentan más problemas de salud mental, lo que puede limitar su capacidad para apoyar los estudios de sus hijos e incrementar la probabilidad de uso de prácticas punitivas.

La desigualdad educativa no solo es una consecuencia de la pobreza, sino que también contribuye a ella, creando un ciclo pernicioso. La educación, según expertos, tiene la función de adquirir habilidades y certificar conocimientos para una mayor participación social, además de cumplir un rol “socializador”. Esto se alinea con la teoría del capital humano, que postula que a mayor nivel educativo, mejor competencia por empleos e ingresos.

El Ciclo de la Pobreza y la Desigualdad Educativa. Las desigualdades sociales contribuyen a las desigualdades educativas al restringir la habilidad cognitiva y no cognitiva. Un estudio del Economic Policy Institute sobre niños en edad preescolar (1998-2010) reveló una brecha de desempeño persistente entre los niños de niveles socioeconómicos más bajos y más altos, brecha que se mantiene a lo largo del tiempo. Esto es relevante, ya que las habilidades cognitivas y no cognitivas son cruciales para el éxito escolar y en otros ámbitos de la vida.

Según un análisis de Oxfam basado en datos de la UNESCO, en países en desarrollo, los niños de familias pobres tienen siete veces menos probabilidades de completar la escuela secundaria que los niños de familias ricas. Incluso en países desarrollados, solo el 75% de los niños de familias más pobres se gradúan de la educación secundaria, en comparación con el 90% de los niños de familias ricas.

El artículo “Factores determinantes de la deserción escolar y expectativas de estudiantes que asisten a escuelas alternativas” recopila variables extraescolares como la pobreza, la vulnerabilidad, la situación socioeconómica, la búsqueda de trabajo, el origen étnico, la desintegración familiar y las limitadas expectativas familiares respecto a la educación. Se ha evidenciado que la deserción escolar se vincula con razones económicas, dado que el abandono de la escuela a menudo responde a la necesidad de ingresar tempranamente al mundo laboral para satisfacer requerimientos familiares.

El ausentismo y la deserción escolar implican pérdidas duraderas de oportunidades, afectando el desarrollo y el aprovechamiento de las oportunidades educativas, lo que constituye otro factor contribuyente a la desigualdad.

Medidas para Abordar la Desigualdad Educativa en Chile. Se han implementado diversas medidas en Chile para intentar mitigar la desigualdad educativa.

Medida 1: Mejora de las Condiciones de Enseñanza

Chile ha informado a la OCDE sobre sus esfuerzos para mejorar las condiciones de enseñanza, comprometiéndose a proveer administradores y docentes competentes a las escuelas. Se ha priorizado el desarrollo de capacidades de administradores educativos, docentes y otros profesionales para promover la inclusión y diversidad estudiantil. Fortalecer las capacidades de administradores escolares locales y de nivel medio para mejorar la calidad y equidad de la educación es otra prioridad.

El gobierno chileno se ha comprometido a reducir las desigualdades y la segregación escolar mediante la gratuidad de la matrícula, la promoción de escuelas públicas y/o privadas no selectivas y sin fines de lucro, y el fortalecimiento de la educación pública a través de la transferencia de escuelas municipales a nuevos servicios locales de educación.

Medida 2: Política Nacional Docente (PND)

En 2016, el gobierno chileno aprobó la PND, que incluye reformas al acceso y retención de educadores en escuelas públicas y privadas subvencionadas. Estas reformas establecen altos requisitos de ingreso y una nueva acreditación para programas de formación docente, ofrecen un año de tutoría con pago adicional para maestros nuevos y mentores, y crean un sistema de desarrollo profesional para la promoción a largo plazo.

Medida 3: Educación en Sectores en Crecimiento

Si bien las tasas de educación y alfabetización aumentan a nivel mundial, no está claro si la desigualdad educativa está disminuyendo. Existe la necesidad de potenciar la educación en sectores en crecimiento, como la tecnología y las habilidades sociales específicas, adaptables al mundo actual y que faciliten la movilidad ocupacional.

Medida 4: Subsidio por Estudiante (Voucher)

El gobierno chileno intentó implementar un subsidio por estudiante, pero investigaciones de expertos indican que no tuvo éxito, ya que reforzó la segregación escolar. Las escuelas privadas podían admitir estudiantes por preferencia y ganancias, mientras que las escuelas públicas, sujetas a normativas más estrictas, no podían hacer lo mismo.

Medida 5: Responsabilidad de las Escuelas

Los sistemas educativos deben proveer recursos financieros y no financieros a los alumnos de menores recursos para asegurar altos niveles de aprendizaje para todos. Igualmente importante es responsabilizar a las escuelas por sus resultados académicos.

Medida 6: Apoyo a la Educación para el Desarrollo Sostenible

Se apoya que todos los niños y niñas adquieran conocimientos y habilidades en derechos humanos, igualdad de género, paz, diversidad cultural (ODS 4) y protección del medio ambiente, para que se conviertan en actores clave del desarrollo sostenible. Good Neighbors ha desarrollado un modelo de programa educativo alineado con la visión 2030 y el enfoque de desarrollo global.

Se busca que más niños, niñas y adolescentes tengan acceso a oportunidades educativas de calidad, independientemente de sus limitaciones socioeconómicas, basándose en los cuatro pilares de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). También se apoya a los niños para que crezcan no solo como sujetos de derechos, sino como ciudadanos globales capaces de compartir y empatizar con sus vecinos.

Good Neighbors mejora el ambiente de aprendizaje y ofrece oportunidades educativas diversas a niños, niñas y adolescentes que no gozan plenamente de su derecho a una educación de calidad. En más de 45 países, se han construido instalaciones educativas, radios populares, mejorado instalaciones higiénicas, proporcionado acceso a agua potable, distribuido libros de texto y útiles escolares gratuitos. Se han desarrollado programas de reciclaje y educación medioambiental, y se ha apoyado una clínica de equinoterapia e infraestructura de transporte.

De manera estratégica, se ha utilizado activamente la tecnología de la información y las comunicaciones (TICs) para desarrollar contenidos y aplicaciones, ampliando la oferta educativa a través de los medios de comunicación y apoyando a los niños para que continúen y disfruten su proceso de aprendizaje.

La Construcción Discursiva de la Vulnerabilidad Escolar. Se explora la producción, reproducción y circulación de los discursos de vulnerabilidad escolar...

Infografía: Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE) y SINAE

La mejora continua

La vulnerabilidad económica y social no es una condición estática: las políticas públicas buscan respuestas que promuevan una educación más inclusiva y equitativa, con un enfoque en la mejora continua de las escuelas y la participación de la comunidad educativa en el diseño de acciones de mejora.

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