La educación es una de las herramientas más importantes para mejorar la sociedad y preparar a las generaciones futuras. Gran parte del éxito de la misma, además de la formación adecuada de los docentes, es la metodología empleada. La convivencia escolar y el clima de aula tienen un impacto directo en los aprendizajes.
El Contexto de la Convivencia Escolar y la Vulnerabilidad
A través de la conversación y el trabajo en grupos, se analizaron críticamente diversas situaciones de convivencia escolar para reconocer las emociones, conflictos y factores que intervienen en el clima del aula. Al respecto, la estudiante de primer año de Pedagogía en Castellano del campus San Felipe, Camila Vergara Bustamante, destacó que “me voy de la actividad con muchos aprendizajes -la importancia del Decreto 67, por ejemplo-, y con cómo poder sobrellevar lo que ocurre en casos reales como los que conocimos, cómo poder enfrentarlos con más confianza”.
La educación chilena transita, al igual que la sociedad en su conjunto, por momentos complicados, condicionada por la persistente vulnerabilidad de las comunidades en las escuelas públicas, un 80% según datos JUNAEB 2023. Esta vulnerabilidad se agudizó durante la pandemia, alcanzando un 89% en 2021.
Por otra parte, el aumento de la violencia social ha llevado al gobierno a presentar más de 50 proyectos de ley, además de la denominada Ley Katherine
, en memoria a Katherine Yoma, docente de una escuela pública de Antofagasta que acudió dramáticamente al suicidio ante reiterado acoso y amenazas por parte de una alumna y su padre. El proyecto de Ley Katherine
establece que, ante situaciones de este tipo, “el establecimiento educacional deberá adoptar, a la brevedad, todas las medidas de resguardo sicológico y seguridad física que sean necesarias, a fin de proteger la integridad y dignidad de la víctima” (Art. 16 F). Esta situación plantea la pregunta de por qué ya no se respeta a docentes y/o trabajadores públicos de la misma forma, lo que sugiere un posible problema de autoridad generalizado. Este problema constituye una fuerte amenaza para el sistema educativo, para el gremio docente y, por lo tanto, para la sociedad en su conjunto, poniendo en riesgo el derecho fundamental a la educación.
Enfoques Institucionales para la Inclusión y la Diversidad
Desde la Universidad de Playa Ancha (UPLA), nos unimos estratégicamente para articular el trabajo pedagógico en torno a la diversidad de estudiantes que recibe nuestra universidad
, expresó la directora de Convenio de Desempeño en Formación de Profesores, Dra. Cómo adaptamos las metodologías y tecnologías para el aprendizaje en igualdad de condiciones de los alumnos que se forman para ser futuros profesores en contextos de inclusión. Cómo eliminamos barreras físicas y sociales para garantizar la formación profesional de quienes están en situación de discapacidad
.
En este sentido, es crucial el uso de un lenguaje respetuoso: el estudiante tiene un nombre, no es minusválido ni discapacitado. Si algún estudiante presenta TEA o patologías de salud mental, habrá que cuidar el lenguaje, procurando ser claro y concreto. Además, si el estudiante lo solicita, se debe proporcionar cierto aislamiento para que rinda los exámenes, con la alternativa de darlos en la Unidad de Inclusión.

La Disciplina Positiva: Un Pilar para el Respeto y la Empatía
La disciplina positiva es un sistema de enseñanza centrado en el estudiante en el que se usan estrategias constructivas basadas en el respeto y la empatía frente a métodos tradicionales que abogan por los castigos. Frente a los métodos tradicionales, más rígidos y apoyados en castigos, la disciplina positiva en el aula fomenta una relación entre el profesor y el estudiante basada en el respeto, teniendo en cuenta las emociones y capacidades de los alumnos y abogando por comprender sus comportamientos. Para ello se establecen límites y normas en función de cada niño/edad.
La disciplina positiva en el aula es una forma de educar que no recurre a la disciplina correccional y, por lo tanto, no emplea el castigo (ni físico ni emocional). Para ello se centra en el refuerzo de los comportamientos deseados, en lugar de castigar a los estudiantes por los inadecuados. Esta técnica requiere de más esfuerzo, tiempo y paciencia, pero se ha demostrado que es más eficaz y, además, mantiene la premisa de respetar a los niños.
Una de las claves de la disciplina positiva es el reconocimiento de los comportamientos apropiados y la motivación para alcanzarlos. Para ello, los maestros deben establecer claramente las expectativas para el comportamiento y explicarlo a los estudiantes de manera clara y concisa. También deben proporcionar retroalimentación inmediata en lugar de esperar hasta el final de la clase. Para aplicar la disciplina positiva en el aula es fundamental que los profesores establezcan una relación de confianza con sus alumnos, conocerlos, tener en cuenta sus intereses y capacidades y entender sus necesidades tanto a nivel grupal como individual.
Claves para la Aplicación de la Disciplina Positiva en el Aula
Los pilares fundamentales para aplicar la disciplina positiva con éxito son:
- Fijar límites claros de conducta: Esto permite construir una relación basada en la confianza y respeto entre los estudiantes y el profesor. Fijar normas que todos comprendan contribuye a entender lo que se espera de ellos y a prevenir comportamientos inaceptables.
- Recompensar por comportamientos positivos: Crear recompensas como elogios, tarjetas de reconocimiento o, incluso, estrellas en una pizarra para recordar tareas bien hechas, puede ser una buena manera de motivar a los estudiantes.
- Establecer relaciones positivas: Es una de las claves para aplicar la disciplina positiva en clase. Al hacer preguntas abiertas, escuchar activamente y mostrar respeto a los alumnos es más fácil crear un ambiente en el que se sientan cómodos y respetados.
- Enfocarse en el proceso de aprendizaje y no en el resultado final: Proporcionar oportunidades para la discusión, el debate y la colaboración, ofreciendo una retroalimentación constructiva.
- Establecer normas de comportamiento: Involucrar a los estudiantes en el diseño de normas de comportamiento y en la determinación de cómo se abordarán los conflictos. Esto les brindará la oportunidad de ser parte del proceso, aumenta la motivación y contribuyen en el desarrollo de habilidades de liderazgo. Hay que tener en cuenta que estas normas son “vivas”, es decir, se pueden ir adaptando a lo largo del curso.
- Ser guía y ejemplo: De nada vale la teoría si no se aplica en la práctica, máxime cuando se trata de niños de corta edad. Por eso los profesores deben dirigirse a los niños con respeto, sin gritos, hablando con firmeza pero sin imposiciones.
- Fomentar las actividades colaborativas: Para que todos los alumnos se sientan partícipes, se ayuden unos a otros y aprendan que, aunque tengan capacidades diferentes, todas son importantes.
Es importante mencionar que cada estrategia que se aplique en el aula de clase dependerá de la edad, el grupo y las características individuales de los estudiantes.
Disciplina Positiva: La Nueva Forma de Educar con Resultados
Beneficios de la Disciplina Positiva en el Desarrollo Estudiantil
En resumen, la disciplina positiva es una herramienta valiosa para crear un ambiente de aprendizaje saludable y respetuoso en el aula. Al enfocarse en el respeto mutuo, la cooperación y la solución de problemas, los estudiantes pueden desarrollar habilidades importantes para la vida. Los beneficios de aplicar la disciplina positiva incluyen:
- Mejora la motivación y el compromiso de los estudiantes: Se centra en recompensar el buen comportamiento, lo que ayuda a los estudiantes a entender la importancia de tomar decisiones positivas y responsables, dando un sentido de logro y mejorando su motivación. El foco está en las acciones positivas/negativas y sus consecuencias, no en etiquetar a "niños buenos" o "malos".
- Promueve el respeto entre los estudiantes y el profesor: Estimula a los estudiantes a respetar las opiniones de sus compañeros y a tratar de entender sus puntos de vista, promoviendo un ambiente de clase seguro y respetuoso.
- Asumir la responsabilidad: Desarrolla habilidades para asumir la responsabilidad de sus acciones, el autocontrol y la solución de problemas.
- Mejora la autoestima: Aumenta la autoestima de los alumnos y su capacidad de resolución de conflictos.
- Conexión y respeto a las diferencias: Contribuye a crear una mayor conexión entre los alumnos de un mismo aula, respetando sus diferencias y fomentando las capacidades individuales.
- Clima positivo: Ayuda a crear un clima escolar positivo, en el que los estudiantes se sienten respetados, motivados y seguros. Esto es especialmente útil para los estudiantes con necesidades especiales o aquellos a los que les cuesta más relacionarse con iguales.
- Prevención: La educación en disciplina positiva también es una forma de enseñanza que se centra en la prevención, en lugar de la reacción.
Estrategias Complementarias y el Rol Docente
El manejo conductual en el aula es uno de los pilares fundamentales para garantizar una convivencia escolar saludable y un proceso de aprendizaje efectivo. Entre las estrategias más efectivas se encuentra el establecimiento de normas claras y consistentes, la creación de relaciones positivas con los estudiantes y el uso de sistemas de refuerzo positivo para motivar el buen comportamiento.
Otra técnica ampliamente recomendada es la intervención individualizada. No todos los estudiantes responden de la misma manera a las mismas estrategias, por lo que los docentes deben estar preparados para adaptar sus intervenciones según las necesidades específicas de cada alumno. Según el portal Educrea, la gestión del aula debe enfocarse no solo en la corrección de conductas, sino en la prevención activa. Esto se logra a través de la planificación de rutinas, la anticipación de conflictos y el fortalecimiento de habilidades sociales. El primer paso es reconocer que la conducta es una forma de comunicación. Muchas veces, los problemas de comportamiento reflejan frustraciones, miedos o falta de habilidades sociales. Además, es fundamental crear un entorno de apoyo emocional, donde los estudiantes se sientan escuchados, comprendidos y valorados.
Para aplicar la educación positiva en el aula es importante que los docentes cuenten con una formación especializada que les ayude a entender el comportamiento de los niños, su desarrollo y necesidades. Dada la complejidad del aula actual, donde conviven estudiantes con distintas realidades, los profesionales de la educación necesitan actualizar constantemente sus competencias. UNIR Ecuador, por ejemplo, oferta tres maestrías relacionadas directamente con este ámbito, como son la maestría en Intervención Psicológica en Niños y Adolescentes, la maestría en Terapias de tercera generación o la maestría en Neuropsicología Clínica. Todas ellas son con una modalidad 100% online y reconocidas por la SENESCYT. Asimismo, en RedCapacitación.cl se puede acceder al curso “Herramientas para el Manejo Conductual Estudiantes (Código Sence)”, una formación online de 20 horas diseñada para entregar herramientas prácticas, aplicables en entornos educativos reales.

Preguntas Frecuentes sobre la Disciplina Positiva
- ¿La disciplina positiva es adecuada para todos los niños?
- Sí, pero es importante adaptarla a las necesidades individuales de cada niño. Los niños con diferentes temperamentos, necesidades especiales o circunstancias familiares pueden requerir enfoques personalizados. La flexibilidad y el conocimiento del niño son esenciales para aplicar la disciplina positiva de manera efectiva.
- ¿La disciplina positiva significa que no hay consecuencias para los comportamientos inadecuados?
- No, la disciplina positiva incluye consecuencias, pero estas son educativas y relacionadas directamente con el comportamiento. Por ejemplo, si un niño no guarda sus juguetes, la consecuencia podría ser no poder usarlos hasta que los guarde. La idea es que las consecuencias enseñen responsabilidad y autocontrol, en lugar de simplemente castigar.
tags: #es #posible #desencadenar #conductas #respetuosas #en