Los desafíos de la vejez: una mirada integral al envejecimiento

El envejecimiento poblacional es una realidad y un desafío inevitable a nivel global. El número de personas mayores crece de manera significativa, y se calcula que en el año 2050, por ejemplo, al menos el 30% de la población en Chile tendrá 65 años o más, con un tercio de este grupo superando la edad de 80 años. Este fenómeno implica múltiples desafíos y cambios significativos en aspectos socioeconómicos, culturales, de salud y calidad de vida.

A pesar de que esta realidad demográfica es conocida, las personas mayores con frecuencia son invisibilizadas, minimizando e incluso ignorando sus problemas. Es urgente revertir esta mirada y generar nuevo conocimiento que pueda permear e influir en la toma de decisiones de todos los actores de la sociedad. En este contexto, diversas instituciones y organizaciones están trabajando para abordar las complejidades del envejecimiento y promover un futuro mejor para los adultos mayores.

infografía sobre el crecimiento de la población mayor a nivel global

Envejecimiento poblacional y sus implicaciones

El envejecimiento de la población es un proceso que se manifiesta en todos los países del mundo, con una esperanza de vida que supera los 60 años para la mayoría de la población. Se prevé que para 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, y para 2050, la población mundial de este grupo se habrá duplicado, alcanzando los 2100 millones. El número de personas de 80 años o más se triplicará entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.

Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas comenzó en los países de ingresos altos, como Japón, donde el 30% de la población ya supera los 60 años. Sin embargo, los cambios más importantes se observan actualmente en los países de ingresos bajos y medianos, donde se espera que, para 2050, dos tercios de la población mundial de más de 60 años residirá en estas regiones.

Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que conlleva un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, la muerte. Estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica es relativa. Además, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas.

Invisibilización y desafíos actuales

El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, un proyecto que surge de la alianza entre la UC y la Compañía de Seguros Confuturo, se ha posicionado como un espacio de investigación, generación y difusión del conocimiento sobre el estado actual de la vejez. Este observatorio ha publicado estudios que advierten, por ejemplo, que los chilenos, a pesar de ser cada vez más longevos, no necesariamente sienten que experimentan una mejor calidad de vida.

Otros informes del Observatorio han revelado que la pandemia ha hecho retroceder más de diez años la participación en la fuerza laboral de este segmento, siendo de manera significativa las mujeres del grupo 60+ las más perjudicadas. También se ha advertido de la preocupante falta de geriatras en varias regiones del país, la falta de redes de apoyo, y que hasta cuatro de cada diez personas en situación de calle son mayores de 50 años. Estos hallazgos deben ser urgentemente tomados en cuenta para generar una comprensión más completa e integrada del envejecimiento, abordando la gran heterogeneidad de los grupos etarios que lo componen.

GERONTOLOGÍA SOCIAL - ENVEJECIMIENTO Y CALIDAD DE VIDA

Cambios y afecciones comunes en la vejez

La tercera edad es una etapa de cambios, tanto físicos como psicológicos y emocionales, que afectan el estilo de vida y pueden repercutir en la salud. El deterioro natural de las capacidades puede deberse a numerosos factores y variables, como la genética, el estilo de vida o ciertas circunstancias puntuales. Es posible tener un buen estado físico en la tercera edad, pero desarrollar ciertas afecciones cognitivas, o conservar todas las capacidades mentales, pero sufrir problemas articulares como artrosis o artritis.

Cambios físicos y su impacto

Algunas de las señales físicas comunes en la vejez incluyen: la lentitud psicomotriz progresiva, la curvatura postural gradual, el posible desarrollo de enfermedades orgánicas relacionadas con el aparato osteoarticular, enfermedades crónicas como la hipertensión, temblores, sordera, pérdida de movilidad y autonomía, y la disminución del deseo sexual. El cuerpo cambia y con él también lo hace la percepción que uno tiene de sí mismo. Aceptar estos cambios representa una tarea evolutiva importante y necesaria para el bienestar psicofísico de las personas mayores.

Entre las afecciones más comunes de la vejez se encuentran la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.

Sistema Cardiovascular

El cambio más común en el sistema cardiovascular es la rigidez de los vasos sanguíneos y las arterias, lo que hace que el corazón se esfuerce más para bombear sangre. Estos cambios aumentan el riesgo de presión arterial alta, o hipertensión, y otros problemas cardiovasculares. Para mejorar la salud del corazón se recomienda incluir actividad física regular, una alimentación saludable (verduras, frutas, cereales integrales, alimentos ricos en fibra y proteínas sin grasas), no fumar, controlar el estrés y dormir lo suficiente (entre siete y nueve horas por noche).

Huesos, Articulaciones y Músculos

Con la edad, los huesos tienden a encogerse en tamaño y densidad, lo que los debilita y los hace más susceptibles a las fracturas. Puede que incluso se pierda algo de estatura. Los músculos generalmente pierden fuerza, resistencia y flexibilidad, lo que puede afectar la coordinación, estabilidad y equilibrio. Para promover la salud de estos, se debe consumir cantidades adecuadas de calcio (al menos 1000 mg al día, 1200 mg para mujeres de 51+ y hombres de 71+), obtener suficiente vitamina D, incluir actividad física con ejercicios de soporte de peso y evitar el abuso de sustancias como el tabaco y el alcohol.

Sistema Digestivo

Los cambios estructurales en el intestino grueso relacionados con la edad pueden generar más estreñimiento en los adultos mayores. Otros factores influyentes son la falta de ejercicio, no tomar suficientes líquidos y una dieta baja en fibra. Los medicamentos y ciertas enfermedades también pueden contribuir. Para prevenir el estreñimiento se recomienda una alimentación rica en fibra (frutas, verduras, granos enteros), beber mucha agua, incluir actividad física regular y no ignorar las ganas de evacuar los intestinos.

Vejiga y Tracto Urinario

La vejiga puede volverse menos elástica, lo que provoca la necesidad de orinar con más frecuencia. El debilitamiento de los músculos de la vejiga y del suelo pélvico puede dificultar el vaciado completo o causar incontinencia urinaria. En los hombres, una próstata agrandada o inflamada también puede ser causa. Otros factores son el sobrepeso, daño nervioso por diabetes, ciertos medicamentos y el consumo de cafeína o alcohol. Para promover la salud de la vejiga se debe ir al baño regularmente, mantener un peso saludable, no fumar, realizar ejercicios de Kegel y evitar irritantes de la vejiga como la cafeína y el alcohol, además de prevenir el estreñimiento.

Ojos y Oídos

Con la edad, es posible que se tenga dificultad para enfocar objetos cercanos, sensibilidad al resplandor y problemas para adaptarse a diferentes niveles de luz. El cristalino del ojo también puede verse afectado, causando visión nublada (cataratas). La audición podría disminuir, con dificultades para oír frecuencias altas o seguir una conversación en lugares concurridos. Se recomiendan chequeos regulares, el uso de gafas de sol o sombrero de ala ancha al aire libre y tapones para los oídos en ambientes ruidosos.

Dientes

Las encías podrían retraerse de los dientes. Ciertos medicamentos pueden causar resequedad en la boca, lo que hace que los dientes y encías sean más vulnerables a las caries e infecciones. Es fundamental cepillarse los dientes dos veces al día, usar hilo dental una vez al día y programar chequeos dentales regulares.

Piel

Con la edad, la piel se vuelve más fina, menos elástica y más frágil, disminuyendo el tejido graso subyacente. Esto puede provocar que salgan moretones con mayor facilidad. La disminución en la producción de aceites naturales podría resecar la piel. Las arrugas, manchas de la edad y papilomas cutáneos se vuelven más comunes. Para mejorar la salud de la piel se debe actuar con cuidado al bañarse (agua tibia, jabón suave, crema hidratante), usar protector solar y ropa de protección al aire libre, controlar la piel regularmente informando cambios al médico, y no fumar.

Peso

El metabolismo disminuye con el tiempo. Si se reducen las actividades pero se mantiene el mismo patrón de alimentación, se aumentará de peso. Para mantener un peso saludable, se debe incluir actividad física regular, alimentarse de manera saludable (verduras, frutas, cereales integrales, alimentos ricos en fibra y proteínas sin grasas) y vigilar el tamaño de las porciones.

Sexualidad

Con la edad, las necesidades y el desempeño sexuales pueden cambiar. Las enfermedades o los medicamentos pueden afectar la capacidad de disfrutar de las relaciones sexuales. En mujeres, la sequedad vaginal puede causar incomodidad. En hombres, la impotencia puede ser una preocupación, con erecciones que pueden tardar más en lograrse o no ser tan firmes. Se recomienda compartir las necesidades e inquietudes con la pareja, hacer ejercicio regularmente y hablar con el médico para posibles tratamientos.

Salud mental en la vejez

La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos al enfrentar la vida. Muchos adultos mayores corren el riesgo de tener problemas de salud mental, pero esto no significa que sean una parte normal del envejecimiento. Cambios importantes en la vida, como la muerte de un ser querido, la jubilación o el tratamiento de una enfermedad grave, pueden provocar malestar, estrés o tristeza.

Es importante reconocer y tratar los trastornos mentales en los adultos mayores, ya que no solo causan sufrimiento mental, sino que también pueden afectar la funcionalidad diaria y la autonomía. Las afecciones cognitivas, como problemas de memoria, atención, razonamiento, comunicación o conducta, son una de las mayores preocupaciones y afectan el bienestar en la tercera edad.

La pérdida de autonomía es otro de los cambios que algunas personas mayores deben afrontar, generando una sensación de impotencia y frustración que, en muchos casos, desencadenan una profunda depresión. Sin embargo, no todas las personas sufren el mismo grado de dependencia ni se trata de una afección inevitable del envejecimiento. Es fundamental que, aunque una persona mayor sea dependiente, se le permita realizar por su cuenta todas las tareas que su condición le permita.

ilustracion de personas mayores en actividades sociales

Retos psicológicos y emocionales

La vejez, al igual que la adolescencia, requiere la estructuración de una nueva identidad, tanto personal como social. La transición a la tercera edad implica la aparición de una cantidad considerable de estrés que, si no se gestiona adecuadamente, puede transformarse en trastornos del estado de ánimo y de ansiedad. Este estrés proviene de saber que tenemos que enfrentarnos a la realidad al mismo tiempo que cada vez tenemos menos autonomía y más necesidad de depender de los demás.

La jubilación y el rol social

La jubilación es uno de los acontecimientos críticos en la vejez, ya que supone la pérdida del rol social que la persona ha mantenido durante la mayor parte de su vida. Volver a encontrar su sitio dentro de la sociedad se convierte en una necesidad para esta generación, a fin de evitar que surja un sentimiento de inutilidad y vacío o una posible sintomatología depresiva y ansiosa, en los casos más graves. Una forma útil de afrontar esta nueva etapa es mantener vivos los intereses, dedicarse a la familia y realizar actividades de voluntariado. Un aspecto positivo es la cantidad de tiempo disponible para dedicarse al autocuidado.

La enfermedad y la dependencia

La enfermedad representa uno de los pasajes más delicados para las personas mayores y sus familias. Surgen tanto la necesidad de recibir ayuda y apoyo como la necesidad de ser autónomos. El reto principal de las personas mayores es el de aceptar ayuda. La pérdida de seres queridos es otra de las circunstancias a las que muchas personas mayores deben enfrentarse, y la compañía es la mejor solución para evitar el aislamiento y prevenir la soledad no deseada.

El miedo a la vejez y el edadismo

El miedo a la vejez suele deberse a las connotaciones negativas y estereotipos que implican ser una persona mayor. Esta visión negativa y estereotipada desencadena situaciones de maltrato o de discriminación hacia las personas de edad avanzada, fenómeno conocido como edadismo. Es fundamental entender que los adultos de edad avanzada son un grupo heterogéneo y diverso.

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Estrategias para un envejecimiento saludable y bienestar

El envejecimiento activo es uno de los factores más relevantes para poder disfrutar de una vejez con calidad de vida. Este proceso se basa en mantener unos hábitos saludables, es decir, seguir una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico diario y fomentar el desarrollo de nuestras capacidades cognitivas. De esta forma, además de vivir más años, también podemos mejorar nuestra salud y bienestar, sin renunciar a formar parte activa en la sociedad.

Estudios sobre longevidad

Los investigadores están buscando en los genes, las células, las hormonas, los patrones de alimentación y otros factores, pistas sobre las causas del envejecimiento y cómo prevenirlo o retrasarlo. Los estudios han identificado tres estrategias que pueden ayudar a vivir más tiempo:

  • Realizar ejercicio.
  • Seguir ciertos tipos de dietas.
  • Ingerir menos calorías.

Ejercicio y sus beneficios

Las personas que hacen ejercicio tienen más salud que las que no lo hacen. El ejercicio tiene muchos beneficios para la salud: mejora y mantiene la capacidad de realizar actividades diarias, ayuda a mantener un peso adecuado y a prevenir o retrasar trastornos como la enfermedad de las arterias coronarias, el cáncer, la diabetes, el deterioro cognitivo y la muerte prematura. Los ejercicios de resistencia (caminar, montar en bicicleta, bailar, nadar) y de fortalecimiento muscular tienen beneficios bien documentados para los adultos mayores. Se recomienda incluir una combinación de cuatro tipos de ejercicio:

  • Resistencia (aeróbica).
  • Fortalecimiento muscular.
  • Ejercicios de equilibrio (por ejemplo, tai chi).
  • Flexibilidad.

Dieta y nutrición

Las personas que siguen una dieta baja en grasas que incluya muchas frutas y verduras tienen mejor salud. Además, la dieta mediterránea, compuesta por cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva como principal grasa, parece prolongar la vida y reducir el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y diabetes. Es crucial consumir suficientes nutrientes pero no demasiados, evitando la pérdida de tejido muscular (sarcopenia) por dietas excesivamente bajas en calorías o proteínas.

Restricción calórica

Seguir una dieta baja en calorías de por vida puede contribuir a tener una vida más larga, posiblemente debido a que ralentiza el metabolismo y reduce el número de sustancias dañinas llamadas radicales libres. Sin embargo, no se han realizado estudios en personas para comprobar si una dieta baja en calorías puede prolongar la vida. No obstante, una dieta baja en calorías debe ser supervisada por profesionales para evitar riesgos para la salud.

Antioxidantes y hormonas

Algunas personas buscan formas menos exigentes de prevenir o retrasar el envejecimiento, como el control de los radicales libres a través de antioxidantes (vitaminas C y E, beta-caroteno). En teoría, los antioxidantes pueden neutralizar los radicales libres y prevenir el daño celular. Sin embargo, no hay estudios que demuestren que los antioxidantes tomados como suplementos prevengan o retrasen el envejecimiento. Además, existen indicios de que dosis elevadas de vitamina E y beta-caroteno pueden ser peligrosas, y el cuerpo utiliza los radicales libres de forma beneficiosa en el sistema inmunitario.

Los niveles de algunas hormonas disminuyen con la edad (testosterona, estrógenos, DHEA, hormona del crecimiento humano, melatonina). Algunas personas intentan retrasar el envejecimiento tomando suplementos de estas hormonas, pero no hay pruebas que demuestren su efecto sobre el envejecimiento, y algunos implican riesgos conocidos. De hecho, algunos expertos creen que la disminución hormonal puede prolongar la vida al disminuir el metabolismo del organismo.

Salud mental y apoyo social

La prevención y la promoción de la salud mental en la vejez requieren un enfoque integral. Algunas estrategias incluyen fomentar la participación social, mantenerse activo en la comunidad y participar en actividades grupales o de voluntariado para reducir el aislamiento y favorecer un mejor estado de ánimo. Promover hábitos de vida saludables, como actividad física regular, una alimentación equilibrada y un descanso adecuado, también contribuye al bienestar psicológico.

Apoyar la autonomía y la toma de decisiones, facilitando que la persona mayor conserve el control sobre su vida cotidiana, puede fortalecer su autoestima y su sentido de utilidad. Las intervenciones familiares y comunitarias, como el apoyo emocional de la familia y la presencia de redes comunitarias de apoyo, suelen ser factores protectores importantes. Existen programas y políticas públicas eficaces, como talleres de estimulación cognitiva, grupos de apoyo emocional y campañas de sensibilización contra el edadismo.

La familia y el rol del psicólogo

En la etapa de la tercera edad, los hijos tienen que cuidar de los padres y los padres deben dejarse cuidar. Es necesario un proceso de adaptación de todo el sistema familiar. Algunas residencias de mayores cuentan con un psicólogo que acompaña a la familia y a la persona mayor en la búsqueda de un equilibrio psicofísico gradual. Ante la muerte de un cónyuge, la tarea principal del anciano es aceptar la pérdida y prepararse para su propia desaparición, mientras que la de los familiares es afrontar el duelo compartiendo el dolor y aceptando la separación definitiva.

Brecha digital

Muchos avances tecnológicos están dejando atrás a los adultos de edad avanzada. Aunque cada vez más personas mayores usan móviles y correos electrónicos, una gran cantidad no se adapta a las nuevas tecnologías. Para acabar con esta brecha digital, existen cursos, muchos de ellos gratuitos, para que la gente mayor adquiera nociones básicas de tecnología.

Dificultades en la respuesta al envejecimiento

No existe una persona mayor "típica". Algunos octogenarios tienen facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros, mientras que otras personas sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores.

La diversidad en la vejez no es una cuestión de azar. Se debe, en gran medida, a los entornos físicos y sociales en que se encuentran las personas, puesto que ese entorno influye en sus oportunidades y sus hábitos relacionados con la salud. Esta relación con el entorno viene determinada por características personales como la familia en la que se nace, el sexo y la etnia, lo que da lugar a desigualdades en la relación con la salud.

A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública, así como la sociedad en general, deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a situaciones de discriminación y afectar a la formulación de políticas y la creación de oportunidades para que las personas mayores disfruten de un envejecimiento saludable.

fotografia de personas mayores realizando actividades al aire libre

La respuesta de la OMS y el envejecimiento saludable

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable, pidiendo a la OMS que se encargara de liderar su puesta en práctica. Esta iniciativa busca garantizar que las personas mayores puedan vivir esos años adicionales con buena salud y en un entorno propicio, lo que les permitirá mantener su capacidad para hacer lo que más valoran.

Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. La disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar, son ejemplos de entornos propicios. En la formulación de una respuesta de salud pública al envejecimiento, es importante tener en cuenta no solo los elementos individuales y ambientales que amortiguan las pérdidas asociadas con la vejez, sino también los que pueden reforzar la recuperación, la adaptación y el crecimiento psicosocial.

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