La Entrevista Psicológica en Diferentes Etapas de la Vida

En los últimos años, la sociedad ha experimentado numerosos cambios en lo que respecta a la salud mental. Si bien en el pasado era difícil hablar de salud mental siendo adulto, la situación de niños y adolescentes era aún más complicada. Hasta hace no mucho, los menores eran considerados personas de segunda, sin derecho a quejarse ni a opinar como los mayores, lo que aludía a la creencia generalizada de que los primeros años de vida siempre son felices e inocentes. Sin embargo, la realidad es que el malestar emocional puede aparecer en cualquier momento de la vida, incluyendo la infancia y la adolescencia.

Esquema de las etapas del desarrollo humano y la salud mental

La Salud Mental Infanto-Juvenil y el Rol del Pediatra

El reconocimiento de los problemas psicológicos en la infancia ha impulsado una demanda creciente de profesionales especializados en la psicoterapia infanto-juvenil. La prevalencia de trastornos mentales en niños y adolescentes varía entre el 5% y el 22%, dependiendo de la metodología, el tipo de entrevista y las muestras. Entre un 4% y un 6% de los niños y adolescentes padece un trastorno mental grave, y más del 50% de las enfermedades mentales de la población se inicia en la infancia o adolescencia, existiendo una continuidad entre los trastornos mentales infantiles y los de la vida adulta.

La mayoría de las veces, el primer contacto de niños y adolescentes con algún trastorno mental se produce con su pediatra o médico de familia. Por lo tanto, el médico de Atención Primaria (AP) tiene la responsabilidad de detectar precozmente estos trastornos y contribuir a su diagnóstico. También será el encargado de iniciar y coordinar en muchos casos la intervención. Para ello, el pediatra de AP debe ser capaz de conocer y determinar:

  • El nivel de desarrollo psicoafectivo y cognitivo del niño.
  • La presencia de síntomas psicopatológicos y si constituyen un trastorno que requiere derivación a Salud Mental.
  • Las circunstancias del entorno socio-familiar que pueden favorecer o entorpecer el desarrollo y/o agravar la psicopatología.

Aunque la exploración psiquiátrica completa trasciende las posibilidades del pediatra de AP, su conocimiento es esencial para sensibilizarse con la complejidad de la misma y comprender los problemas de salud mental infanto-juvenil desde una visión global. El objetivo de la entrevista en salud mental infanto-juvenil es determinar la existencia de psicopatología y, en su caso, establecer un diagnóstico y un plan terapéutico individualizado.

Diferencias Clave entre Terapia Infantil y Adulta

Los psicólogos que trabajan con niños y adolescentes lo hacen de manera totalmente distinta a aquellos que se enfocan en pacientes adultos. Algunas de las diferencias fundamentales incluyen:

1. Inclusión de Terceros en el Proceso Terapéutico

En los procesos terapéuticos con personas adultas, generalmente el profesional trabajará únicamente con el cliente que ha solicitado los servicios. De manera puntual, puede incluir a algún familiar que desee colaborar, pero no es algo imprescindible. Por el contrario, el proceso terapéutico con niños y adolescentes requiere, necesariamente, el trabajo sobre varios ejes distintos.

  • El profesional tendrá que incluir a los padres o tutores legales en el tratamiento, ya que son ellos quienes tienen la responsabilidad sobre el menor.
  • También suele ser recomendable contar con la colaboración del centro escolar, donde el paciente pasa muchas horas al día. El contacto frecuente con el orientador escolar es algo habitual para un terapeuta infanto-juvenil.

La dependencia de los adultos obliga a recoger información con los padres y, en muchas ocasiones, complementarla con la de otros agentes del entorno, como maestros o trabajadores sociales. Es importante tener en cuenta que la obtención de información de otras fuentes requiere el consentimiento de los padres, a quienes se deberá asegurar la confidencialidad.

2. Voluntariedad y Vínculo Terapéutico

Cuando un adulto acude a terapia, siempre lo hace por voluntad propia, aunque haya influido la opinión de terceros. Sin embargo, esto no ocurre con niños y adolescentes. Cuando el paciente es menor, siempre acude a terapia porque sus padres así lo han decidido. De hecho, los terapeutas infanto-juveniles deben tener un conocimiento exhaustivo de los matices legales y todo lo relacionado con el consentimiento por parte de los adultos.

El hecho de que un niño o adolescente vaya a consulta sin que esta sea su decisión implica que el profesional tendrá que trabajar para formar un buen vínculo terapéutico con él. Aunque algunos acuden sin inconveniente, otros pueden presentarse en la primera sesión con mucho rechazo. El terapeuta debe lograr un clima cómodo y confiable, de manera que el paciente sienta sintonía con él.

Ilustración de un psicólogo estableciendo rapport con un adolescente

3. Enfoque y Metodología de la Terapia

La terapia con niños y adolescentes debe basarse en dinámicas de juego, movimiento y simbolismo. Tratar a un niño como si fuera un adulto en miniatura es garantía de fracaso, ya que su razonamiento no es abstracto. Los más pequeños tienen un razonamiento concreto, que se centra en lo tangible y lo particular. Su pensamiento puede entremezclar la fantasía con la realidad, además de tener un cariz egocéntrico en la infancia más temprana. No es hasta los doce años que se empiezan a configurar formas de razonamiento más abstractas. Conocer estas particularidades es necesario para que el terapeuta aprenda a manejarse con los pacientes infantiles.

En cambio, con los adultos se suele emplear como elemento central la palabra, de manera que las sesiones cobran la forma de una conversación. Las sesiones fluyen aparentemente como una conversación.

Psicología Infantil y Terapia de Juego: Método seguro para el desarrollo emocional de los niños

4. Comprensión de los Miedos Evolutivos

Hace tan solo unos años, los niños eran considerados adultos en miniatura, pero esta concepción es errónea. Una persona adulta puede tener miedo a estar sola o a conocer personas nuevas. Sin embargo, el miedo a los extraños y la ansiedad por separación son reacciones naturales en bebés y niños de hasta tres años de edad. Estos miedos de carácter evolutivo no son casuales, sino que constituyen mecanismos de supervivencia que favorecen la proximidad de los niños con sus cuidadores.

5. Motivo de Consulta y Perspectivas

El motivo de consulta es la razón principal que ha llevado al paciente a pedir ayuda. Con pacientes adultos, es posible que al inicio se haga énfasis en un problema y que, a medida que avanza la terapia, se descubran cuestiones más profundas.

En el caso de los niños y adolescentes, el motivo de consulta debe preguntarse a sus padres y a ellos por separado. Esto se debe a que los padres son grandes expertos en identificar problemas en la conducta externalizante (aquello que los demás pueden ver). Sin embargo, muchas veces los adultos son ajenos a los síntomas internalizantes (aquellos que pertenecen al mundo interno del niño y que no siempre son evidentes para los demás). La demanda generalmente parte de los adultos (padres, maestros, etc.) y no es frecuente que se formule desde una necesidad o sufrimiento del niño; más bien, suele ser la expresión del deseo del adulto: "que estudie, que coma, que obedezca..."

Es fundamental conocer las creencias y actitudes de los padres sobre el desarrollo y la problemática que presenta el niño, así como la influencia de la misma en la relación familiar. En función de la percepción de gravedad y de la sensación de control sobre los síntomas, los padres pueden adoptar una actitud minimizadora o maximizadora de la problemática.

Consideraciones Generales sobre la Entrevista en Salud Mental Infanto-Juvenil

La entrevista en salud mental infanto-juvenil debe ser global y perseguir:

  • Clarificar el motivo de consulta y la organización de la demanda.
  • Conocer el desarrollo del niño y la naturaleza de la problemática, su gravedad y la repercusión en el funcionamiento individual y socio-familiar.
  • Identificar los factores individuales, familiares y/o sociales que puedan explicar o influir en la problemática planteada.
  • Planificar una intervención terapéutica adecuada, valorando la motivación para el cambio y las posibilidades de un compromiso terapéutico del niño y/o su familia.

Requiere amplios conocimientos y entrenamiento, además de tiempo suficiente, ya que se precisan varias entrevistas para recoger la información que aportan los padres, el niño y la observación de la interacción entre ellos. En ocasiones, es útil mantener una entrevista con toda la familia.

La entrevista con el niño comprende una parte verbal y, en función de la edad, también se explora a través de otras técnicas, como el juego y el dibujo. Las escalas de desarrollo, test proyectivos y de inteligencia pueden ayudar a complementar la valoración. Es crucial crear un clima que permita la mejor comunicación tanto con el niño como con los padres, identificándose el clínico con cada uno sin perder la neutralidad. La valoración concluye con la entrevista de devolución una vez finalizada la exploración completa del niño y su entorno.

A la hora de formular un diagnóstico, hay que tener presente la flexibilidad de las estructuras en la infancia y la función "evolutiva" de ciertos síntomas. Es fundamental velar por el cumplimiento de los principios éticos, como mantener la confidencialidad y solicitar consentimiento.

Entrevistas con los Padres

Los objetivos de las entrevistas con los padres son:

  • Conocer el motivo de consulta, cómo se organizó la demanda y las expectativas de los padres respecto a la consulta y la intervención.
  • Obtener datos sobre la problemática del niño y su impacto individual y familiar, y realizar una historia detallada de los antecedentes del desarrollo del niño y de su funcionamiento actual.
  • Valorar los factores del entorno, incluyendo variables parentales, familiares y ambientales.
  • Conocer los antecedentes familiares (médicos o psiquiátricos) que puedan ser relevantes.

Es importante que acudan ambos padres, y desde el primer contacto es fundamental establecer una adecuada relación terapéutica con ellos. Interesa conocer las creencias y actitudes de los padres sobre el desarrollo y la problemática que presenta el niño, así como la influencia de la misma en la relación familiar. Toda demanda conlleva unas expectativas que habrá que explorar y ajustar a la realidad, informando a los padres sobre las posibilidades del tratamiento y exponiendo lo esencial del trabajo del clínico. Hay que adaptar la evaluación a las características de los padres, adoptando una posición de colaboración y usando un lenguaje comprensible, evitando ser intrusivos o generar sentimientos de culpabilidad.

La Entrevista Psicológica para Adultos: Un Enfoque en la Comunicación

La entrevista psicológica es una técnica de investigación científica utilizada en la Psicología, basada en la relación entre dos o más personas donde el psicólogo realiza preguntas con el objetivo de obtener información. Esta herramienta es versátil y se aplica en diversos contextos y para diferentes beneficiarios, tanto individuales como grupales.

Cómo Iniciar una Entrevista Psicológica con Adultos

Para iniciar la entrevista psicológica es necesario prestar atención a los primeros momentos, ya que establecerán el tono. El entrevistador debe centrarse en crear un ambiente acogedor, asegurar la comodidad del consultante y transmitir control para construir una relación basada en el respeto y la cooperación. El establecimiento de un buen rapport es clave, lográndose mediante una frase amable, un apretón de manos o al ser sincero para reducir tensiones y ansiedad. Además, la elección de la vestimenta debe ser adecuada y se deben desconectar los teléfonos móviles para evitar distracciones.

Psicología Infantil y Terapia de Juego: Método seguro para el desarrollo emocional de los niños

Tipos de Preguntas en la Entrevista Psicológica

La forma en que se plantean las preguntas es crucial, ya que el destinatario responde en base al sentido literal de la pregunta. Se distinguen entre preguntas abiertas y cerradas:

  • Preguntas abiertas: Se formulan de manera amplia, permitiendo al interlocutor responder desde la perspectiva que prefiera. Revelan intereses y valores, brindando libertad de expresión. Son efectivas para iniciar la exploración y ampliar un tema, fomentando la participación activa. Ejemplos incluyen preguntas que comienzan con: ¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Cuál?, ¿Por qué?, ¿Para qué?, ¿Cómo se sintió?
  • Preguntas cerradas: Limitan las posibilidades de respuesta y suelen recibir respuestas breves y datos concretos (Sí / No). Son útiles para conocer información específica, evitando divagaciones por parte del entrevistado.

La Entrevista Psicológica con Adolescentes: Un Periodo de Transición

La adolescencia es la etapa de transición entre la infancia y la adultez, caracterizada por cambios biológicos, psicológicos y sociales. La atención integral para adolescentes difiere de la pediátrica y, a veces, exige modificaciones respecto al modelo de atención clásico, requiriendo un nuevo tipo de relación entre médico y paciente, orientada a las condiciones emergentes y rasgos particulares de este grupo etario.

El pediatra interesado en atender adolescentes requiere cualidades básicas como motivación, sensibilidad, capacidad de comunicación y conocimientos adecuados de los aspectos biológicos, psicológicos y sociales de esta etapa, además de profundizar en los problemas sociales actuales. La entrevista constituye la primera y más importante parte de todo acto médico con el objetivo de aproximarse a la salud integral del adolescente. Este encuentro a menudo representa la única y última oportunidad para orientar, corregir, diagnosticar, asesorar o ayudar al joven antes de que se estructure como adulto.

Los problemas de salud que enfrentan los adolescentes suelen estar vinculados a comportamientos de riesgo en contextos socioeconómicos y culturales, afectando su salud social, sexual, mental y física. El miedo a la falta de confidencialidad, la falta de claridad sobre el papel del médico y la propia negación a divulgar información personal limitan un mejor abordaje clínico. Un planteamiento experimentado e individualizado por parte del profesional puede aumentar la disposición del adolescente a hablar sobre estos aspectos.

Principios Éticos en la Relación con Adolescentes

En la interacción con el adolescente, resulta básico el apego a tres principios:

  1. Autonomía: Es el derecho de toda persona a elegir su propio destino. Aunque generalmente no se concede a los menores de edad, se entiende que los adolescentes tienen los mismos derechos y la capacidad para ejercerlos que los adultos, y es cada vez más relevante conforme desarrollan sus capacidades cognitivas. Involucrar a los adolescentes en la toma de decisiones sobre su salud reconoce el desarrollo de su autonomía.
  2. Beneficencia: Señala la obligación moral de actuar para el beneficio de otros, incluyendo la protección de sus derechos y la prevención de daños. En medicina, implica la actuación del médico a favor de los mejores intereses del paciente, señalando la alternativa con mayores beneficios que riesgos.
  3. Confidencialidad: Las garantías que el médico ofrezca sobre la confidencialidad aumentan la disposición de los adolescentes a revelar información de salud delicada, aunque estas garantías se dan raramente. El paciente puede decidir si desea contar con la presencia de los padres o permanecer solo durante la evaluación. Sin embargo, este principio no es absoluto; cuando existe un riesgo para la salud, seguridad o bienestar del adolescente, el profesional debe seguir los protocolos locales sobre protección de menores. La divulgación solo debe efectuarse tras consultar con el joven y, si es posible, con su consentimiento.

Cómo Entrevistar a Adolescentes: Consideraciones y Actitud

La entrevista psicológica a adolescentes es un proceso que permite evaluar su situación, explorando pensamientos, sentimientos, comportamientos y preocupaciones con el objetivo de comprender su experiencia desde su propia perspectiva y ayudarles a abordar desafíos. Este proceso puede presentar desafíos distintos a los adultos debido a su naturaleza en desarrollo y su tendencia a ser reservados.

Para conectar y ayudar a los jóvenes, es importante:

  • Establecer una relación de confianza: Tomarse tiempo para conocer al adolescente, mostrando empatía y comprensión.
  • Utilizar un lenguaje accesible: Evitar la jerga técnica para que el adolescente se sienta cómodo.
  • Ser respetuoso y no juzgar: Sus preocupaciones son válidas, incluso si no se comprenden del todo.
  • Fomentar la participación activa: Las preguntas abiertas son las mejores aliadas para ello, ayudando a la reflexión y autoexploración.
  • Garantizar la confidencialidad: Asegurarle al adolescente que todo lo que diga será privado y tratado con respeto.

Algunas preguntas clave para una entrevista psicológica a un adolescente incluyen:

  • ¿Cómo te sientes acerca de ti mismo en este momento?
  • ¿Qué te preocupa o te causa estrés?
  • ¿Cómo es tu relación con tus padres o tutores?
  • ¿Tienes dificultades para relacionarte con tus compañeros de clase?
  • ¿Tienes alguna preocupación sobre tu salud física o mental?
  • ¿Qué actividades disfrutas haciendo en tu tiempo libre?
  • ¿Hay algo que te gustaría mejorar en tu vida?

Estas cuestiones permiten establecer un punto de partida y explorar temas relevantes para la vida del adolescente, identificando áreas de fortaleza y aquellas que podrían necesitar atención adicional.

Entrevista con Personas Mayores

Aunque el texto proporcionado se centra principalmente en niños, adolescentes y adultos jóvenes, es fundamental recordar que la población de personas mayores también requiere de entrevistas psicológicas adaptadas a sus particularidades. Los ancianos pueden enfrentar desafíos únicos como la pérdida de seres queridos, el declive cognitivo, problemas de salud crónicos, aislamiento social y cambios en su independencia. Una entrevista con una persona mayor debe considerar:

  • El ritmo: A menudo, se requiere un ritmo más pausado para permitirles procesar la información y expresarse sin presiones.
  • Factores de salud: Posibles problemas de audición, visión o movilidad que puedan influir en la comunicación y en la comodidad durante la sesión.
  • Contexto de vida: Comprender su historia de vida, sus valores y las experiencias que han moldeado su perspectiva.
  • Red de apoyo: Evaluar su sistema de apoyo familiar y social, así como la posibilidad de involucrar a cuidadores si es necesario y con su consentimiento.
  • Confidencialidad: Mantener la confidencialidad, respetando su autonomía, pero también siendo consciente de posibles limitaciones cognitivas que puedan requerir el involucramiento de un representante legal en casos específicos.

El objetivo es siempre establecer una relación de confianza y un ambiente de respeto que permita al adulto mayor sentirse escuchado y comprendido, facilitando la identificación de sus necesidades y el desarrollo de estrategias de afrontamiento.

tags: #entrevistas #psicologicas #a #ninos #adultos #adolescentes