Enrique Cury Urzúa (1939-2012) fue una figura central en el derecho penal chileno, cuya vida estuvo marcada por una profunda dedicación a la academia y la justicia. Su influencia trascendió las aulas universitarias, impactando directamente en la jurisprudencia del país. La relevancia de su pensamiento jurídico se evidenció incluso en sentencias judiciales, como la del Séptimo Tribunal del Juicio Oral en lo Penal de Santiago (causa rol 2-2023), que para configurar un homicidio preterintencional, hizo explícita referencia a su doctrina, citando: "Obra preterintencionalmente quien, con ocasión de ejecutar dolosamente una acción típica, causa culposamente un resultado típico más grave", tal como ha sostenido el profesor Enrique Cury.
Una Vida Dedicada al Derecho: Formación y Carrera Académica
Enrique Cury Urzúa fue Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad de Chile en 1960. Cursó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York.
Fue profesor de Derecho Penal durante cuarenta años en la Pontificia Universidad Católica de Chile, iniciando sus clases en 1963. También impartió docencia en la Universidad de Chile (reemplazando a Álvaro Bunster entre 1971 y 1981, aproximadamente) y en la Escuela de Derecho de la sede porteña de esta última, la actual Universidad de Valparaíso, de 1967 a 1970. Además, hizo clases en la Universidad Diego Portales durante cuatro o cinco años.
Siempre en el plano docente, fue director y profesor en cursos de postítulo y postgrado de su especialidad no solo en Chile, sino también en Venezuela, Colombia y España. José Luis Guzmán, académico de la Escuela de Derecho de la UV, destacó que Cury fue "incansable investigador de su materia y autor prolífico".

Trayectoria en la Gestión Universitaria y Judicial
Su compromiso con la institución universitaria no se limitó a la docencia. Entre 1971 y 1973, Enrique Cury fue Director General de la Vicerrectoría Académica de la Universidad Católica, y posteriormente, entre 1990 y 1998, ocupó el cargo de Secretario General de esa misma Universidad.
En el ámbito judicial, integró la Corte Suprema de Justicia como ministro titular de 1988 a 2006. En enero de 1998 ingresó al máximo tribunal en un cupo de abogado externo y se desempeñó como ministro y presidente de la Sala Penal. Durante su permanencia, dictó fallos que abrieron nuevos rumbos a la jurisprudencia penal del máximo tribunal.
Legado Intelectual y Contribuciones al Derecho Penal
Enrique Cury fue autor de un amplio número de publicaciones, entre las que se cuentan libros, contribuciones a obras colectivas y artículos en revistas científicas. Es el autor de un "Derecho Penal (Parte General)" que, según él mismo expresó, "goza de cierto aprecio entre mis colegas". Además, escribió monografías sobre las “Leyes penales en blanco”, la “Tentativa y el Delito Frustrado”, y sobre el “Delito continuado”, junto con una treintena de artículos sobre temas de su especialidad publicados en revistas chilenas y extranjeras. Su libro "Derecho Penal. Parte general" continuaba actualizándose hasta hacía poco, demostrando su constante compromiso con la disciplina.

El Delito Preterintencional
Uno de sus aportes doctrinales más significativos es la conceptualización del delito preterintencional. Su definición es un pilar en la interpretación de acciones donde la intención del autor es causar un daño menor, pero el resultado es culposamente más grave. Esta clara distinción ha sido fundamental para la aplicación de la justicia en casos complejos.
Resiliencia y Cualidades Humanas frente a la Adversidad
La vida de Enrique Cury no estuvo exenta de desafíos. Don Enrique perdió a su madre a muy temprana edad y debió enfrentar diversas dificultades que, en cierto modo, contribuyeron también a formar su carácter, el de un hombre sencillo, sensible frente a los problemas de los demás y en especial frente a los que más sufren.
A pesar de su larga enfermedad, el profesional hasta hacía poco continuaba haciendo clases en la Pontificia Universidad Católica de Chile, trabajando como asesor externo de un reconocido estudio de abogados y actualizando su libro “Derecho Penal. Parte general”. Su dedicación a los alumnos quizás significó ciertos sacrificios familiares, pero fue una constante en su vida.
Formó una hermosa familia junto a su esposa Anita, sus tres hijos y sus nietos. Cultivó profundas amistades con otros profesores de su generación, como Luis Ortiz y Alfredo Etcheberry, las que conservó hasta el día de su muerte.
Reconocimientos y Homenajes
Enrique Cury fue objeto de numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera. En 2010, la Universidad de Valparaíso le concedió la calidad de Doctor Honoris Causa. Ese mismo año, fue nombrado Profesor Honorario de la Universidad Externado de Colombia. Fue presidente del Instituto de Ciencias Penales de Chile. Fue un hombre brillante intelectualmente, que alcanzó todos los reconocimientos académicos a los que se puede aspirar, convirtiéndose en un referente nacional e internacional en su ciencia. Muchas generaciones de estudiantes en distintas universidades del país se formaron con su texto Derecho Penal.

Un Maestro de Maestros
Más allá de sus logros académicos y judiciales, los sentimientos de afecto profundo que despertó en quienes fueron sus discípulos provienen más bien de sus cualidades humanas. Fue un hombre bondadoso y cercano a la gente, un buen padre y esposo, un juez reflexivo que buscó siempre ser lo más justo posible en sus decisiones, un académico brillante, un maestro de maestros. A los 78 años, Enrique Cury Urzúa falleció, producto de una larga enfermedad, dejando un legado imborrable en el derecho chileno y en la vida de quienes tuvieron el privilegio de conocerle y aprender de él.
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