Enfermedades de la Vista en Personas Mayores

Los problemas de visión son cada vez más frecuentes en adultos mayores y sus repercusiones pueden llegar a ser muy relevantes para la calidad de vida durante la tercera edad. En la última década, las administraciones públicas y los estudios científicos han señalado que aproximadamente el 80 % de las personas mayores de 60 años sufre problemas de vista. Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y la Fundación Salud Visual, los problemas de visión tienen un efecto integral en la ciudadanía: además de los riesgos de accidentes y caídas, conllevan una pérdida en la capacidad de comunicación y en las relaciones afectivas y sociales de la población.

Algunos estudios llevados a cabo en residencias de mayores señalan que los residentes con baja visión son dependientes en actividades rutinarias como trasladarse de un lugar a otro o en el aseo personal. La visión es el sentido más dominante y tiene un papel fundamental en todos los aspectos y etapas de la vida, siendo una parte primordial en la interacción social e interpersonal. Según el Instituto Nacional de Estadística, en España en el año 2000, un 18 % de las personas mayores de 65 años tenía una deficiencia significativa de visión y un 8 % contaba con una deficiencia severa.

Infografía sobre la prevalencia de problemas de visión en adultos mayores

Cambios Normales de la Visión con la Edad

Desde los 40 años, es probable que se noten cambios en la visión. Tal vez se necesiten gafas para ver de cerca o se tenga más dificultad ajustándose al resplandor o distinguiendo algunos colores. Estos cambios son una parte normal del envejecimiento. Con el envejecimiento, los ojos son más susceptibles a ciertos problemas de salud.

Presbicia o Vista Cansada

La presbicia o vista cansada es un defecto refractivo debido a la pérdida de elasticidad del cristalino. Es la pérdida gradual de la capacidad visual de enfocar objetos cercanos, apareciendo generalmente a partir de los 40 años. Al volverse el cristalino menos elástico, las personas que la padecen intentan enfocar los objetos separándolos de su cara hasta conseguir ver suficientemente los detalles. Es una condición normal que ocurre con la edad y se caracteriza por la dificultad para enfocar objetos cercanos.

Enfermedades Oculares Comunes en la Tercera Edad

En la etapa adulta, los ojos comienzan a experimentar cambios que pueden manifestarse en la disminución de la calidad visual o en la aparición de enfermedades específicas. Estos problemas pueden variar desde afecciones relacionadas con el envejecimiento hasta complicaciones derivadas de enfermedades sistémicas.

Cataratas

La catarata se define por la opacidad en el cristalino del ojo, que normalmente es transparente. Dicha opacidad, al restringir el paso de la luz a través del cristalino, dificulta la visión. Normalmente, la mayoría de las cataratas se desarrollan lentamente, por lo que no alteran la visión desde un principio. Son una de las causas principales de disminución visual en adultos, y son extremadamente comunes en personas mayores. A pesar de que su desarrollo puede ser lento, las cataratas avanzadas afectan gravemente la visión en la tercera edad.

En un principio, una mayor iluminación y el uso de gafas pueden servir para mejorar la visión con cataratas, pero el deterioro irá en aumento. Las cataratas suponen la causa más común de ceguera reversible en la población, ya que hoy en día los resultados de la cirugía de cataratas son muy positivos. Si el problema de cataratas interfiere con la vida cotidiana, es necesario acudir a una consulta oftalmológica para una revisión.

Fotografía de un ojo con catarata avanzada

Glaucoma

El glaucoma constituye un grupo de enfermedades de los ojos que pueden causar pérdida de visión y ceguera al dañar el nervio óptico, ubicado en la parte trasera del ojo. Este nervio es el encargado de enviar al cerebro las imágenes que vemos. A partir de los 70 años, la prevalencia de glaucoma aumenta del 2,3 % en personas de entre 60-69 años al 3,5 %. También es conocida como “ceguera silenciosa” o “ladrón silencioso de la vista”, ya que muchas formas de glaucoma no presentan signos de advertencia. El efecto se produce de manera tan gradual que es posible no notar un cambio significativo hasta encontrarse en una etapa avanzada de la enfermedad.

Es una enfermedad progresiva que afecta el nervio óptico, generalmente como resultado de un aumento de la presión intraocular. Si no se diagnostica y trata a tiempo, el daño al nervio puede ser irreversible, causando pérdida de visión periférica e incluso ceguera total. Suele ser asintomática hasta que la pérdida de campo visual es irreversible. Por eso es importante tratarlo lo antes posible, ya que, a la larga, si no se trata, puede llevar a una pérdida de visión severa e incluso a la ceguera.

Existen diferentes tipos de glaucoma:

  • Glaucoma de ángulo abierto: Es el tipo más común de esta afección. Se llama así porque el ángulo de drenaje que forman el iris y la córnea se queda abierto, pero la malla trabecular está parcialmente bloqueada.
  • Glaucoma de ángulo cerrado o de cierre angular: Provocado por una elevación rápida e intensa de la presión dentro del ojo. El iris se abulta considerablemente y este abultamiento bloquea el ángulo iridocorneal de manera parcial o total. Como consecuencia, el líquido no puede circular en el ojo y ocasiona un aumento de la presión.

Dado que es imposible recuperar el daño de la vista causado por un glaucoma, es muy importante realizarse exámenes periódicos oculares que incluyan mediciones de la presión ocular. Esto permitirá detectarlo en etapas iniciales y tratarlo de manera adecuada.

Glaucoma de Ángulo Abierto y de Ángulo Cerrado, Animación. Alila Medical Media Español.

Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad ocular que destruye lenta y gradualmente la visión central y aguda, dificultando la visualización de detalles en las imágenes. Se trata de la enfermedad ocular que causa más frecuentemente disminución severa de visión y ceguera en personas mayores de 50 años. Esta patología multifactorial se caracteriza por la aparición de una o varias alteraciones progresivas que afectan a la retina en la zona denominada mácula, de ahí su acepción.

La DMAE ocurre cuando el envejecimiento daña la mácula, la parte del ojo que controla la visión nítida frontal. La mácula es parte de la retina (el tejido sensible a la luz en la parte de atrás del ojo). La degeneración macular relacionada con la edad es una afección común: es una de las principales causas de pérdida de visión entre los adultos mayores. No causa ceguera total, pero perder la visión central puede dificultar ver las caras, leer, conducir o hacer trabajos de cerca, como cocinar o arreglar cosas en la casa.

La DMAE puede aparecer en un ojo primero y luego en ambos, o en los dos ojos al mismo tiempo. Se desarrolla muy lentamente en algunas personas y más rápido en otras. Si se tiene DMAE temprana, es posible que no se note pérdida de la visión por mucho tiempo. Existen dos tipos de DMAE:

  • DMAE seca (atófica): Es el tipo más común y ocurre cuando la mácula se vuelve más fina con la edad. Se presenta en 3 etapas (temprana, intermedia y avanzada) y, por lo general, progresa lentamente durante varios años. En la DMAE seca intermedia, algunas personas siguen sin presentar síntomas, mientras que otras podrían notar síntomas leves, como un leve desenfoque en su visión central o dificultad para ver con poca luz. No hay un tratamiento para la DMAE seca avanzada, pero se pueden encontrar formas de aprovechar al máximo la visión restante.
  • DMAE húmeda (neovascular avanzada): Es un tipo menos común de DMAE avanzada que generalmente causa una pérdida de visión más rápida. Cualquier etapa de DMAE seca puede convertirse en húmeda, pero la húmeda siempre es una etapa avanzada. Ocurre cuando crecen vasos sanguíneos anormales en la parte de atrás del ojo y dañan la mácula.

Los síntomas de la DMAE dependen de la etapa. En la DMAE avanzada (tipo húmeda o seca), muchas personas notan que las líneas rectas comienzan a verse onduladas o torcidas, lo que es una señal de advertencia. También podrían notar un área borrosa cerca de la visión central, que puede agrandarse o causar espacios en blanco. Las cosas también podrían parecer menos brillantes y podría haber más dificultad para ver en condiciones de poca luz. Es de vital importancia un diagnóstico precoz de esta enfermedad para conservar la visión central, sobre todo si se observan distorsiones en la visión de las líneas rectas.

El riesgo de desarrollar la DMAE aumenta a medida que se envejece, siendo las personas mayores de 55 años las más propensas. Otros factores de riesgo incluyen tener antecedentes familiares de DMAE, ser de raza caucásica y fumar. Los oculistas pueden revisar si se tiene DMAE como parte de un examen completo de los ojos con dilatación de las pupilas, y también podrían recomendar una tomografía de coherencia óptica (OCT).

El tratamiento para la DMAE depende de la etapa y el tipo. Para la DMAE temprana, el oculista probablemente solo hará seguimiento. Comer sano, hacer ejercicio regularmente y dejar de fumar también pueden ayudar. Si se tiene DMAE intermedia en uno o ambos ojos, los suplementos dietéticos especiales (vitaminas y minerales) podrían evitar que se convierta en avanzada. No hay un tratamiento para la DMAE seca avanzada, pero los investigadores están buscando opciones. Para la DMAE húmeda, algunos tratamientos incluyen inyecciones de medicamentos y terapia fotodinámica.

Retinopatía Diabética

La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes que afecta a los ojos. Se trata de un trastorno que ocurre cuando el exceso de glucosa daña los vasos sanguíneos de la retina. Esta enfermedad se debe a la alteración progresiva de los vasos sanguíneos que nutren la retina, lo que produce una extravasación y acumulación de fluidos en las capas de la retina, ocasionando un engrosamiento del tejido retiniano y un emborronamiento de la visión. Puede manifestarse de varias formas, pero lo más común es que aparezcan escotomas en el campo visual o “manchas” producidas por la presencia de hemorragias en la retina. A pesar de estas lesiones, el paciente puede no notar nada.

Con el tiempo, los síntomas aumentan en gravedad y es posible experimentar manchas oscuras o áreas vacías en la visión, o incluso perder la vista. La mejor manera de prevenir la pérdida de visión debido a esta enfermedad visual es controlar la diabetes, llevar una buena alimentación, hacer ejercicio y tomar adecuadamente la medicación. Si se tiene diabetes tipo 1 o 2, es crucial realizarse exámenes con pupila dilatada anualmente.

Desprendimiento de Retina

El desprendimiento de retina consiste en la separación de la membrana sensible a la luz (la retina) en la parte posterior del ojo de sus capas de soporte. Es una situación de emergencia en la que una capa de tejido de la retina se separa de la capa de los vasos sanguíneos que le proporciona oxígeno y nutrientes. El tipo más común se debe a un desgarro o perforación de la retina, que a su vez puede ser causado por un traumatismo o por una miopía muy grave. A medida que envejecemos, el vítreo (el líquido gelatinoso en el centro del ojo) sufre un cambio de textura y se encoge; a veces esto hace que la retina se desprenda.

Es un problema visual grave que se estima que afecta a 1 de cada 10.000 personas al año, de ambos sexos. Si se notan síntomas de alerta (la aparición repentina de muchas moscas volantes y destellos, visión disminuida o la sensación de una cortina sombreada sobre los ojos), se debe contactar con un oftalmólogo de inmediato, ya que se considera una emergencia médica. Para prevenir el desprendimiento de retina se recomienda realizar una revisión ocular anual.

Ojo Seco

Los ojos secos son una afección común en adultos, causada por una disminución en la producción de lágrimas o por su mala calidad. Esto produce molestias como escozor, sensación de cuerpo extraño y picor. Irónicamente, el síndrome de ojo seco también es una causa frecuente de ojos llorosos (la sequedad provoca que las glándulas produzcan más lágrimas).

Triquiasis

La triquiasis es una condición en la que la piel del párpado pierde elasticidad y las pestañas crecen hacia adentro, hacia el ojo. Las pestañas pueden rozar la córnea o la conjuntiva (la delgada superficie interior de los párpados), lo que provoca irritación, como enrojecimiento y lagrimeo, y sensibilidad a la luz o abrasión corneal. El tratamiento incluye remover manualmente las molestas pestañas con unas pinzas.

Blefaritis

La blefaritis es un trastorno muy común en el que los bordes de los párpados se inflaman. Se cree que está asociada con las bacterias del párpado o la caspa, y es más común entre las personas con ciertos trastornos de la piel, como la dermatitis seborreica y la rosácea. Una de las principales causas de blefaritis en la población mayor es la presencia de demodex, ácaros microscópicos que se encuentran en los folículos de las pestañas.

Epífora (Ojos Llorosos)

El nombre médico oficial para los ojos llorosos es epífora. Los cambios asociados con la edad, como el párpado caído y los conductos lagrimales bloqueados, pueden hacer que sea más probable tener los ojos llorosos.

Flotadores Oculares

Los flotadores oculares son sombras en el campo visual que se vuelven más comunes con la edad y generalmente son inofensivas.

Prevención y Cuidado de la Salud Visual en la Tercera Edad

La principal causa del desarrollo de una enfermedad ocular en el adulto mayor es el descuido sobre la salud visual, ya que muchas enfermedades de los ojos no presentan síntomas. Otras causas están asociadas a los malos hábitos. Definitivamente, con el avance de la edad, se está más propenso a padecer cualquier enfermedad.

Para personas mayores de 65 años, es recomendable acudir a exámenes oculares de manera anual. En este tipo de exámenes, el profesional aplicará unas gotas en los ojos para dilatar las pupilas. Los exámenes oculares regulares son fundamentales, ya que la ceguera se puede prevenir con un tratamiento temprano. La ciencia y la investigación médica han permitido avanzar muy significativamente en casi todos los tratamientos que tratan estas afecciones visuales, haciéndolos seguros y eficaces, existiendo diferentes procedimientos para tratar cada una de estas enfermedades.

Para mantener una buena salud visual, se recomienda llevar una alimentación saludable con una dieta equilibrada, ya que varios estudios demuestran que los antioxidantes presentes en las verduras y frutas podrían reducir el riesgo de cataratas. Envejecer no tiene por qué significar perder la visión. Si bien algunos cambios en la visión son normales mientras envejecemos, la pérdida de visión relacionada con enfermedades y afecciones oculares se puede prevenir.

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