La soledad en la vejez es un fenómeno complejo que trasciende las fronteras geográficas y culturales, con profundas implicaciones en el bienestar y la salud. Este artículo explora la prevalencia, los factores asociados, las herramientas de medición y las estrategias de intervención, basándose en diversas encuestas y estudios.
Prevalencia y Factores Demográficos de la Soledad
Incidencia General y Tendencias
El 40% de los adultos encuestados en agosto reportaron sentirse solos. Según Choi-Allum, "Necesitamos que las personas hablen sobre esto para que no exista el estigma asociado con la soledad". La soledad disminuye con la edad: casi la mitad (49%) de los adultos de entre 45 y 49 años se sienten solos, mientras que el 45% de aquellos en sus 50 reportan sentirse solos. A medida que los adultos llegan a los 60, 70 y más allá, reportan menos y menos soledad.

Diferencias por Género y Orientación Sexual
Los hombres tienen más probabilidades de experimentar soledad que las mujeres, con un 42% de los hombres encuestados sintiéndose solos, en comparación con el 37% de las mujeres. Esto representa un cambio respecto a resultados anteriores que indicaban una probabilidad similar entre ambos géneros. Además, los adultos LGBTQ+ tienen más probabilidades de sentirse solos, con un 46% de los encuestados reportando este sentimiento.
Factores Socioeconómicos y Laborales
Ganar menos de $25,000 anualmente es un fuerte indicador de soledad, ya que el 63% de los adultos con estos ingresos se sienten solos. Por otro lado, los niveles altos de escolaridad están correlacionados con niveles más bajos de soledad. El 45% de los adultos con educación secundaria o menos se sienten solos, en comparación con el 39% de aquellos con algo de educación universitaria y el 34% de aquellos con un título universitario o superior.
El desempleo es también un factor clave vinculado a la soledad. Mientras que el 34% de los jubilados y el 40% de los adultos que trabajan reportan sentirse solos, un significativo 57% de los adultos que no trabajan dicen sentirse aislados.
La Soledad y la Salud: Un Vínculo Crítico
Definición y Distinción
En el estudio, se aclara que “No definimos la soledad para las personas, pero preguntamos con qué frecuencia se sienten solos o aislados de lo que los rodea”, dice Choi-Allum. “Esta pregunta es más sobre la soledad percibida.” Ella añade que “La Escala de Soledad de UCLA nos da una medida que vemos como soledad real.” Vicente Madoz Jáuregui ha descrito la soledad como el convencimiento de ser excluido, de no presentar interacciones y carecer de compañía para el desarrollo de las actividades. Es crucial establecer la diferencia entre estar solo y sentirse solo.
¿Cuál es la diferencia entre OBJETIVIDAD y SUBJETIVIDAD?
Impacto en la Salud Física y Mental
Existe evidencia sólida de que la probabilidad de desarrollar demencia aumenta cuando las personas viven solas. El sentimiento de soledad es un desencadenante para el desarrollo de enfermedades crónicas, como enfermedad cardiaca, hipertensión arterial, enfermedad cerebrovascular, enfermedad pulmonar y enfermedad metabólica, entre otras. Es importante señalar que la soledad es un constructo psicológico separado de la depresión, por lo que se debe considerar seguir investigando en torno a esta problemática, especialmente sobre su impacto para el desarrollo de condiciones crónicas en salud.
En la población mayor, la carga de enfermedad es elevada, con patologías crónicas no transmisibles como hipertensión arterial, diabetes mellitus y enfermedad ateroesclerótica. Estudios en Colombia han evidenciado que el 84,8% de la población mayor padece más de una condición crónica. Las consecuencias de la soledad se desglosan en dimensiones: en la física puede presentarse debilidad del sistema inmunológico, problemas cardiacos o digestivos y problemas en el patrón del sueño; en la psicológica, baja autoestima, depresión o alcoholismo y suicidio; y en la social, prejuicios sociales o aislamiento. También se vincula la soledad con la pérdida de función y el incremento en la mortalidad por todas las causas.
Herramientas para la Medición de la Soledad
Importancia de la Cuantificación
Para abordar la soledad no deseada, es importante no solo detectar su existencia, sino también cuantificar el grado de soledad y sus repercusiones en la salud de la persona. Por ello, existen múltiples escalas publicadas para detectar y medir este grado, las cuales deben haber sido validadas para la población y el entorno específicos.
Escalas Reconocidas
- Escala de Soledad de UCLA (Russell et al., 1978): Es una de las más utilizadas, habiéndose adaptado a lo largo de los años en diferentes versiones.
- Escala de Soledad de De Jong Gierveld: Herramienta con una versión actualizada de 6 ítems, notable porque ninguno de ellos utiliza la palabra "soledad".
- Escala ESTE II: Se compone de 15 ítems con tres alternativas de respuesta: «siempre», «a veces» y «nunca». Fue validada con 780 personas mayores de 65 años en Granada, donde se observaron diferencias de género (mujeres mostraron puntuaciones más altas) y edad (mayor en el rango de edad más elevada: mayores de 80 años). La escala ESTE también ha sido validada en población colombiana.
Al escoger una escala, se deben considerar tres factores: el primero, más social; el segundo, que incluye el uso de las nuevas tecnologías; y el tercero, el sentimiento más subjetivo de soledad no deseada. Esto permite una valoración más completa y profunda del sentimiento de la persona afectada y sus emociones, siendo la introducción del uso de nuevas tecnologías especialmente relevante en la actualidad.
La Soledad en Contextos Geográficos y Culturales
El Caso de Chile
De acuerdo con un reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, en Chile, la soledad afecta al 49,2% de los adultos mayores y el 56% presenta un alto riesgo de aislamiento social. Un 30,7% experimenta ambos problemas simultáneamente. El reporte recalca la importancia de distinguir entre la sensación de soledad (percepción subjetiva) y el aislamiento social (pérdida o ineficacia de las redes de apoyo).
Los resultados de la Encuesta de Bienestar Social 2023 del Ministerio de Desarrollo Social y Familia en Chile muestran que un 9,3% de la población mayor de 18 años se siente sola “siempre o casi siempre”, y un 25,4% lo experimenta “a veces”. El aislamiento tiende a aumentar con la edad, alcanzando su punto más alto en el grupo de 80 años o más.
La experiencia de la soledad y el aislamiento social en personas mayores está influenciada por factores como el sexo, el estado civil, el nivel educativo, la convivencia y la percepción de salud. Las mujeres reportan una mayor prevalencia de soledad, aunque esto depende de si viven acompañadas o tienen pareja. En cuanto a los hombres, un 65,5% sin pareja se siente solo, frente a un 33% con pareja, y un 65,1% de los que viven solos experimenta soledad, frente a un 38,4% de quienes viven acompañados. En las mujeres, la tendencia es similar, aunque con una brecha menor (60,7% viviendo solas reportan soledad, frente al 50,4% de las que viven acompañadas). La salud también influye significativamente, con mayores niveles de soledad reportados por quienes perciben su salud como regular o mala.
Contrastes entre España y Suecia
Históricamente, las personas mayores españolas y de otros países del sur de Europa manifiestan índices de soledad percibida muy superiores a los de los países nórdicos. En promedio, un 24% de los mayores en España y un 10% en Suecia expresan soledad. Esta paradoja ha sido calificada como "confusa" desde los años 70, ya que contradice la expectativa de mayor soledad en países con sistemas más individualistas.
La estructura del hogar y la salud percibida son efectos determinantes de la soledad en ambos países, aunque los niveles difieren. Por ejemplo, los mayores con buena salud que viven solos son cinco veces más propensos a sentirse solos en España (45%) que en Suecia (9%), y dos o tres veces más probable cuando viven solos y con mala salud (82% en España frente a 32% en Suecia). Sin embargo, para los mayores que conviven con su pareja sin otros y con buena salud, es igual de infrecuente en España y Suecia que experimenten soledad (4-5%), y si surge, parece estar relacionado con el cuidado del compañero o problemas en la relación.
En España, la soledad es considerada un problema cotidiano y un tema prioritario de acción para el IMSERSO. En contraste, en Suecia, la soledad no ha alcanzado el mismo grado de preocupación social o política. Esto subraya que los sentimientos de soledad pueden reflejar tanto factores individuales como las expectativas culturales y el contexto social.

Evolución Histórica en España
La soledad de las personas mayores está bien documentada en diversas encuestas españolas. El primer estudio sobre la vejez en 1975 (Informe GAUR) mostró que el 8% de las personas mayores percibían soledad "casi siempre" o "con frecuencia", y un 20% "alguna vez". Un estudio de 1986 de la Sociedad Española de Geriatría señaló que el 21% de los mayores se había sentido solo. Para 1990, un estudio en Bilbao mostró que un 32% se sentía solo mucho o algunas veces, y un 4% sufría mucho por ello. Otro estudio nacional del CIS en 1990 reveló que un 23% de los mayores españoles se sentían solos.
En 1993, estudios del CIRES y del CIS continuaron aportando datos: un 33% de los mayores de 75 años sentían soledad, y el 5% de los individuos mencionaron la soledad como una de sus preocupaciones, aunque la enfermedad y mala memoria eran inquietudes aún mayores. Para 1998, un estudio monográfico del IMSERSO con el CIS indicó que los mayores que se sentían regular, bastante y muy solos alcanzaban el 30%.
El Rol de Internet y las Redes Sociales
El internet y las redes sociales se han vuelto omnipresentes en la vida diaria. Sin embargo, el hecho de que permitan comunicación y conexión no significa que ayuden necesariamente a los adultos solitarios. Aun así, los adultos solitarios son más propensos a lidiar con su soledad acudiendo a internet. La decisión de participar en actividades solitarias en internet puede reflejar las barreras relativamente altas para las conexiones sociales en persona.
Estrategias de Intervención y Prevención contra la Soledad
Actividades y Programas
Frente a la dinámica de la población mayor, se han creado centros de encuentro o centros día donde se permite la interacción sin necesidad de institucionalizar a un individuo. Diferentes autores han presentado actividades multidisciplinares basadas en seis factores especiales para enfrentar el reto del sentimiento de soledad: el fomento de la actividad física, masoterapia, musicoterapia, rehabilitación, actividades lúdicas y aromaterapia.
Las estrategias deben partir de evaluar el problema para crear programas terapéuticos individualizados de prevención y control. Las actividades deben enfocarse en brindar espacios donde la persona mayor pueda interactuar, como talleres de jardinería/horticultura, terapia de humor y programas de ejercicio físico; así como fortalecer redes familiares y sociales mediante videoconferencias, talleres de reminiscencia e intervención con animales. En los espacios institucionalizados se recomiendan actividades grupales para fortalecer la comunicación y contactos sociales.

La Disminución de Actividades Comunitarias y Barreras Personales
En el 2010, el 44% de los adultos asistían regularmente a servicios religiosos, una actividad social repetida que no requería planificación previa. Pero en el 2025, solo el 36% de los adultos asisten con regularidad a estos servicios, lo que evidencia un declive en ciertas formas de comunidad. Los adultos solitarios citan la falta de confianza o motivación (36%) y el miedo al rechazo (33%) como las mayores barreras que les impiden ampliar sus redes sociales.