La Brecha de Género en Pensiones y las Medidas para su Reducción

La situación de las mujeres en el sistema de pensiones es un tema de creciente relevancia, marcado por una significativa brecha de género que afecta sus ingresos en la vejez. Esta diferencia se manifiesta en montos de pensión considerablemente menores en comparación con los hombres, evidenciando desigualdades estructurales en el mercado laboral y en el diseño del sistema previsional.

Gráfico comparativo de pensiones promedio entre hombres y mujeres

Análisis de la Brecha de Género en Pensiones

La brecha de género en pensiones es un indicador que cuantifica la diferencia en el monto de las pensiones entre hombres y mujeres al momento de pensionarse por vejez. Refleja el menor ingreso con el que cuentan las mujeres y la distancia que aún falta recorrer para alcanzar la igualdad previsional.

Datos recientes de junio de 2023, según un análisis de la División de Estudios de la Superintendencia de Pensiones (SP) y el Informe de Género sobre el Sistema de Pensiones y Seguro de Cesantía 2023, resaltan esta disparidad:

  • El total de pensiones de vejez pagadas fue de 1.117.870, de las cuales solo el 45% correspondía a mujeres.
  • Entre las mujeres de 65 años y más, el monto promedio de pensión de vejez es de $389.837, mientras que en el caso de los hombres es de $509.721.
  • Las mujeres afiliadas al sistema de capitalización individual representaron el 47% del total de afiliados activos y el 43,5% de cotizantes activos.
  • Del total de cotizantes del sistema en junio de 2023, el 45,8% fueron mujeres y el 52,7% hombres, con una brecha de -6,9% en este indicador.
  • La remuneración imponible promedio para mujeres fue de $1.065.853 y para hombres de $1.199.726, con una brecha de -11,2%.
  • Los montos promedio de pensión autofinanciada fueron de $218.662 para mujeres y $356.851 para hombres, con una brecha de -38,7%.
  • Considerando a todos los pensionados por vejez, incluyendo beneficiarios de la PGU, el monto promedio de la pensión total de hombres fue $450.156, mientras que en mujeres fue $293.801.

Causas Fundamentales de la Brecha

La brecha de género en pensiones se amplifica significativamente en comparación con la brecha salarial, que se sitúa en torno al 27.2%, llegando hasta un 50% en pensiones. Diversos factores contribuyen a esta desigualdad:

  • Jubilación anticipada: Las mujeres pueden jubilarse a partir de los 60 años, mientras que los hombres lo hacen a los 65. Jubilarse antes implica menos años de ahorro y pensiones significativamente más bajas.
  • Mayor expectativa de vida: Las mujeres viven más años (en promedio, 89 años versus 83 años para los hombres), lo que significa que sus ahorros deben cubrir un período más extenso de jubilación, derivando en montos mensuales menores. Este factor se agrava por el uso de tablas de mortalidad diferenciadas, que calculan las pensiones basándose en una probabilidad distinta de que hombres y mujeres vivan hasta una edad avanzada (por ejemplo, 110 años). Al asignarse a las mujeres una mayor probabilidad de vivir más, sus fondos son más exigidos y sus pensiones resultan menores. Esto afecta especialmente a las mujeres de menores recursos.
  • Interrupciones laborales: La maternidad y el cuidado de hijos o familiares son causas frecuentes de interrupciones en la trayectoria laboral de las mujeres, lo que reduce sus años de cotización. Un 86% de quienes se encuentran en condición de vejez dependiente son cuidados por mujeres, lo que a su vez afecta su sostenibilidad económica y participación laboral.
  • Menor densidad de cotizaciones: Las mujeres cotizan en promedio 22 años, frente a los 35 años de los hombres, lo que impacta directamente el monto final de sus ahorros previsionales.
  • Salarios más bajos: La brecha salarial se traslada directamente a las pensiones, ya que las cotizaciones se calculan sobre los ingresos. El 50% de las mujeres con empleo obtiene menos de $294.000 líquidos, en comparación con $340.000 para el 50% de los hombres.
Infografía: Factores que contribuyen a la brecha de género en pensiones

La Pensión Garantizada Universal (PGU) como Herramienta de Equidad

La Pensión Garantizada Universal (PGU) ha emergido como un mecanismo fundamental para reducir la brecha previsional de género. Desde su creación hasta junio de 2023, ha beneficiado a un total de 2.076.871 personas, de las cuales el 59,1% son mujeres. Este aumento en el número de beneficiarios estaría asociado a un mayor incentivo a pensionarse, además de personas que postergaron esta decisión durante la pandemia por COVID-19.

En cuanto a su distribución:

  • 578.551 corresponden a PGU Contributiva.
  • 135.294 corresponden a PGU No contributiva.
  • Del total de quienes reciben el beneficio, el 77,1% (1.601.332 personas) accede a PGU Contributiva, y de estos, el 71,5% son mujeres.

Desde el 2 de septiembre, entró en vigencia el incremento de la PGU a $250.000, comenzando con los mayores de 82 años, y se aumentará gradualmente hasta cubrir a todos los mayores de 65 años en 2027.

Beneficios y Reformas para Mujeres

Beneficios Actuales

El sistema previsional ya contempla ciertos beneficios diseñados para las mujeres:

  • Bono por hijo: Se otorga por cada hijo nacido vivo o adoptado, contribuyendo a aumentar el monto de la pensión.
  • Lagunas previsionales: Existe cobertura durante las licencias de maternidad, ayudando a mitigar el impacto de las interrupciones laborales.
  • PGU prioritaria: Acceso preferente a la Pensión Garantizada Universal.
  • Pensión de sobrevivencia: En caso de viudez, las mujeres pueden acceder a este beneficio.

Nuevos Beneficios con la Reforma de Pensiones (a partir de 2025/2026)

Una reforma de pensiones ha introducido beneficios específicos para abordar la brecha de género:

  • Compensación por expectativa de vida: Se implementará un beneficio mensual por vivir más años, que se pagará junto con la pensión autofinanciada. Esta compensación, con un monto fijo en UF, comenzó a pagarse en enero de 2026 para quienes tengan 65 años o más, y no requiere postulación. Su objetivo es disminuir la brecha de género previsional.
  • Reconocimiento de años de cotización: Se establece un requisito mínimo de 10 años de cotización para mujeres (frente a 20 para hombres) para acceder a ciertos beneficios, aportando el equivalente a 0,1 UF mensual por cada año cotizado.
  • Mejor coordinación PGU: Optimización de los beneficios estatales para asegurar que las mujeres reciban el mayor apoyo posible.
  • Bono mensual por mayores expectativas de vida: A partir de enero de 2026, las mujeres pensionadas recibirán un bono mensual automático que puede variar entre $10.000 y $60.000, con el fin de igualar las pensiones de las mujeres a las de los hombres.

¿Cómo beneficia la reforma de pensiones a las mujeres?

Estrategias para Mejorar la Pensión Individual de las Mujeres

Para tomar control del futuro financiero y mitigar las desventajas estructurales, las mujeres pueden adoptar diversas estrategias:

1. Maximizar los años de cotización

  • Cotizar hasta los 65 años si es posible, en lugar de jubilarse a los 60. Cada año adicional de cotización puede aumentar la pensión de forma importante.
  • Mantener cotizaciones como independiente si se deja el trabajo asalariado.

2. Aprovechar el Ahorro Previsional Voluntario (APV)

  • El APV ofrece beneficios tributarios y es una herramienta útil para compensar años sin cotizar.
  • Puede ser financiado por el cónyuge.

3. Planificar las interrupciones laborales

  • Cotizar por el mínimo durante licencias extendidas.
  • Evaluar el costo-beneficio de extender licencias por maternidad o cuidado.

4. Optimizar la modalidad de pensión

  • Evaluar cuidadosamente entre el retiro programado y la renta vitalicia.
  • Considerar modalidades mixtas o la pensión de sobrevivencia para el cónyuge.

Planificación por Edades

  1. 20-30 años: Sentar las bases

    • Entender el sistema de pensiones y sus desventajas para las mujeres.
    • Iniciar un APV temprano, incluso con montos pequeños.
    • Planificar las posibles interrupciones por maternidad.
  2. 30-40 años: Optimizar durante la maternidad

    • Mantener las cotizaciones durante las licencias.
    • Incrementar el APV cuando sea posible.
  3. 40-50 años: Acelerar el ahorro

    • Intensificar el APV, especialmente cuando los hijos son más independientes.
    • Planificar no jubilarse a los 60 años.
    • Evaluar cambios de fondos de pensión según el perfil de riesgo.
  4. 50-60 años: Preparar la jubilación

    • Confirmar la estrategia de jubilación tardía.
    • Evaluar las modalidades de pensión.
    • Maximizar los últimos años de cotización.

El Sistema de Pensiones en Chile y su Crítica

El sistema de pensiones en Chile se organiza en tres pilares interrelacionados: el Contributivo u Obligatorio, el Voluntario y el Solidario. A través del Pilar Solidario, introducido con la Reforma de 2008, el Estado busca proteger al 90% más vulnerable de la población, previniendo la pobreza en la vejez. Este beneficio estatal se dirige a personas mayores de 65 años que no se encuentren en el 10% más rico de la población y que acrediten residencia en Chile por al menos veinte años desde los 20 años de edad. Considera un pago mensual de $206.173 a los pensionados que reciben una pensión base menor o igual a $702.101. Además, el Aporte Previsional Solidario (APS) complementa la pensión autofinanciada del trabajador que cumple con los requisitos, variando su monto según la pensión propia.

Existe una crítica generalizada al sistema de ahorro individual, privado y forzoso. Se argumenta que, a pesar de los altos ingresos mensuales que entran al sistema (más del doble de lo que se paga en pensiones), una parte significativa se destina a financiación empresarial en lugar de utilizarse socialmente para mejorar las pensiones. Un estudio de la OCDE en 2014 proyectó que, incluso con salarios promedio y sin interrupciones laborales, los hombres obtendrían un 42% y las mujeres un 33% de su sueldo como pensión, lo que demuestra la incapacidad del sistema para entregar pensiones adecuadas.

La solución estructural propuesta por algunos expertos es la construcción de un sistema de "seguridad social" verdadero: público, colectivo y solidario. Esto implicaría un modelo de reparto moderno, donde los ingresos de los activos se destinarían directamente a pagar las pensiones de los jubilados. Este tipo de sistema, adoptado por la mayoría de los países a nivel mundial, favorece a las mujeres al ser menos sensible a las lagunas acumuladas en la carrera laboral, reproduciendo menos la discriminación y ofreciendo pensiones más equitativas y sostenibles.

Seguro de Cesantía

En el ámbito del seguro de cesantía, también se observa una brecha de género. En junio de 2023, del total de 11.529.059 personas afiliadas, el 45% fueron mujeres y el 55% hombres. En cuanto a los cotizantes, el 41,6% fueron mujeres y el 58,4% hombres. La remuneración imponible promedio fue de $991.483 para mujeres y $1.226.181 para hombres, resultando en una brecha de -19,1%. Esta brecha aumentó entre 2020 y 2021, influenciada por la incorporación de trabajadoras de casa particular al seguro, quienes generalmente tienen menores niveles de remuneración.

Consideraciones para Trabajadoras de Casa Particular

Las trabajadoras de casa particular poseen una "Cuenta de Indemnización Obligatoria". Esta cuenta, financiada por cotizaciones del empleador (4,11% por un máximo de 11 años), tiene como objetivo entregar una indemnización en caso de término de la relación laboral por cualquier causa, incluyendo renuncia o despido.

Mitos y Realidades sobre las Pensiones para Mujeres

  • Mito: "Es mejor jubilarse a los 60 porque es mi derecho."
    Realidad: Jubilarse a los 65 puede aumentar significativamente el monto de la pensión.
  • Mito: "Los APV no sirven para salarios bajos."
    Realidad: Incluso pequeñas contribuciones mensuales al APV hacen una diferencia considerable a largo plazo.
  • Mito: "La reforma no me beneficia si ya estoy cotizando."
    Realidad: Muchos de los beneficios diseñados para mujeres aplican retroactivamente, incluso para quienes ya están cotizando o pensionadas, especialmente el aumento de la PGU y compensaciones por años cotizados.

Preguntas Frecuentes

  1. ¿Debo jubilarme a los 60 o 65 años?
    Aunque es un derecho jubilarse a los 60, generalmente es mejor esperar hasta los 65. Cada año adicional de cotización puede aumentar tu pensión de forma significativa, compensando en parte la menor densidad de cotizaciones y la mayor expectativa de vida.
  2. ¿Cómo afecta el divorcio a mi pensión?
    En caso de divorcio, puedes tener derecho a parte de la pensión del ex-cónyuge, especialmente si existen hijos en común y una menor capacidad de ahorro por tu parte. El traspaso de fondos previsionales al cónyuge compensado no podrá exceder del 50% de los recursos acumulados en la cuenta de ahorro previsional del cónyuge que debe compensar, respecto de los fondos acumulados durante el matrimonio.
  3. ¿Puedo cotizar por mi esposa si ella no trabaja?
    No directamente, pero puedes financiar su Ahorro Previsional Voluntario (APV). Alternativamente, ella puede cotizar como afiliada voluntaria, utilizando recursos familiares, una figura introducida con la Reforma Previsional de 2008 que permite a personas sin actividad remunerada enterar cotizaciones previsionales.
  4. ¿Los beneficios de la reforma aplican si ya estoy jubilada?
    Sí, algunos beneficios aplican retroactivamente para pensionadas actuales, como el aumento de la PGU y ciertos beneficios por años cotizados o compensaciones por expectativa de vida.

Consideraciones Finales

Cada situación es única, por lo que se recomienda consultar con un asesor especializado en pensiones para mujeres para desarrollar una estrategia personalizada. La planificación temprana es clave para superar las desventajas estructurales que enfrentan las mujeres en el sistema de pensiones. Tomar control del futuro financiero ahora es esencial para asegurar una jubilación digna.

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