El rol esencial de las cuidadoras de semillas en la preservación de la biodiversidad

La naturaleza sigue su curso cíclico, marcado por la primavera y la floración de múltiples especies. Este proceso es comprendido a profundidad por quienes trabajan la tierra, portadores de un legado que conecta generaciones pasadas con el presente. En el corazón de esta labor se encuentran las cuidadoras y guardianas de semillas, mujeres que no solo cultivan la tierra, sino que protegen el patrimonio genético de la humanidad.

Infografía que ilustra el ciclo de vida de una semilla tradicional y el proceso de intercambio comunitario

El intercambio como motor de vida: El Trafkintü

El acto de preservar semillas va más allá de la simple colección; es un ejercicio de distribución constante. Las semillas tradicionales son fundamentales para la conservación del planeta, funcionando como el primer eslabón de la propagación vegetal y la base de la soberanía alimentaria. Prácticas ancestrales como el Trafkintü -ceremonia mapuche que implica compartir, diversificar y conservar- permiten que el conocimiento fluya entre comunidades, evitando las lógicas del mercado y la pérdida de variedades.

Los encuentros de intercambio de semillas, tanto en museos como en ferias rurales, son espacios donde se comparten no solo ejemplares, sino saberes sobre riego, cultivo y experiencias de vida. Como señalan muchas cuidadoras, “la semilla es vida, un alimento sano”, y su importancia radica en que son una gota de vida con un material genético invaluable.

TRAFKINTU ceremonia inicial (yeyipún) al intercambio de semillas saberes...

Saberes ancestrales frente a los desafíos modernos

A pesar del cambio climático y la presión de la agroindustria, miles de agricultores resisten manteniendo variedades criollas. En la región de La Araucanía, por ejemplo, se siembran cerca de 190 variedades tradicionales, incluyendo porotos, maíz, quínoa, ajíes y diversas especies de zapallo.

Consejos prácticos para la conservación

Las guardianas de semillas recomiendan técnicas precisas para asegurar que el legado llegue a las próximas siembras:

  • Secado: Es fundamental secar correctamente las semillas antes de almacenarlas.
  • Almacenamiento: Utilizar bolsas con cierre hermético para evitar la humedad.
  • Registro: Anotar el nombre de quien entregó la semilla, el lugar de origen y los cuidados previos (si fue precoz, requerimientos hídricos, etc.).
  • Protección natural: Colocar un diente de ajo dentro de la bolsa para evitar gorgojos y un trozo de tiza para absorber el exceso de humedad.

La lucha por la autonomía alimentaria

El rol de la guardadora es un cargo honorífico, a menudo vinculado a procesos espirituales y energéticos. Muchas mujeres relatan que su conexión con la tierra comenzó con la herencia de sus abuelas, un conocimiento que sienten en su ADN. Proyectos como la Escuela de Activismo Agroecológico o la labor de asociaciones como Hueichafe Domo y ANAMURI, buscan defender las semillas libres frente a normativas como el UPOV 91, que favorecen la propiedad intelectual de las corporaciones sobre el patrimonio de los pueblos.

Acción Propósito
Intercambio activo Evitar la pérdida de memoria de la semilla al mantenerla en movimiento.
Cultivo orgánico Resguardar la pureza genética frente a la contaminación de transgénicos.
Redes comunitarias Crear "faros de semillas libres" en distintas regiones del país.

La semilla, tal como afirman las guardianas, es una guerrera innata. Al mimarlas y cuidarlas, se reconoce que estas poseen una memoria del lugar donde han crecido. Por ello, el llamado es a la responsabilidad colectiva: cada persona tiene el poder de proteger la biodiversidad desde su propio huerto, sin esperar a agentes externos, sembrando semillas de esperanza y dignidad para el futuro.

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