The Terrible Old Man, también conocido como El viejo terrible o El anciano terrible, es un cuento corto de terror escrito por el aclamado autor estadounidense Howard Phillips Lovecraft. Publicado originalmente en 1921, este relato se destaca por ser una de las primeras incursiones de Lovecraft en el escenario ficticio de Nueva Inglaterra, específicamente en el misterioso pueblo de Kingsport.

H.P. Lovecraft: Breve Contexto
Howard Phillips Lovecraft, comúnmente conocido como H.P. Lovecraft, es una figura central en la literatura de terror. Aunque el borrador se centra predominantemente en uno de sus cuentos, la obra de Lovecraft a menudo exploraba temas de lo cósmico, lo incomprensible y la insignificancia humana frente a fuerzas antiguas. Curiosamente, en este relato, los personajes de Angelo Ricci, Joe Czanek y Manuel Silva encarnan a los inmigrantes, un grupo social sobre el que Lovecraft manifestó cierta aversión en sus escritos y correspondencia.
El anciano terrible es significativo al ser el primer relato de Lovecraft que se desarrolla en la región de Nueva Inglaterra, estableciendo un precedente para muchos de sus futuros cuentos que explorarían la atmósfera gótica y las leyendas locales de esta área.
El Misterio de El Terrible Anciano
El protagonista del cuento es un hombre enjuto y alto que vive en una vieja casa en Water Street, Kingsport. Sus vecinos creen que antiguamente fue capitán de una embarcación en las Indias Orientales, lo cual le habría permitido acumular una gran cantidad de joyas y tesoros raros, aunque nadie lo sabe a ciencia cierta. Los habitantes de Kingsport dicen y piensan muchas cosas acerca del Terrible Anciano, rumores que, generalmente, lo protegen de las atenciones de personas con malas intenciones, a pesar de la casi absoluta certeza de que oculta una fortuna de incierta magnitud en algún rincón de su mohosa y venerable mansión.
En el jardín delantero de su residencia, entre los nudosos árboles, el anciano conserva una extraña colección de grandes rocas, singularmente agrupadas y pintadas de forma que semejan los ídolos de algún lóbrego templo asiático. Esta peculiar colección ahuyenta a la mayoría de los niños que suelen burlarse de su larga barba canosa o intentar romper los cristales de su vivienda.

Sin embargo, hay otras cosas que atemorizan a las gentes mayores y curiosas que se acercan sigilosamente para escudriñar el interior a través de las ventanas polvorientas. Dicen que sobre la mesa de una desnuda habitación del piso bajo hay muchas botellas extrañas, cada una con un trozo de plomo suspendido de una cuerda, como si fuese un péndulo. Quienes han visto al Terrible Anciano en una de esas singulares conversaciones con sus botellas no se atreven a volver a verlo.
El Desafortunado Plan de los Ladrones
La historia se centra en tres ladrones: Angelo Ricci, Joe Czanek y Manuel Silva. Ellos no eran naturales de Kingsport y, perteneciendo a esa nueva y heterogénea estirpe extranjera, se encontraban al margen del atractivo círculo de la vida y las tradiciones de Nueva Inglaterra. Por ello, no vieron en el Anciano Terrible otra cosa que un viejo decrépito y prácticamente indefenso, que no podía andar sin la ayuda de su cayado y cuyas escuálidas y frágiles manos temblaban lastimosamente.
Los señores Ricci, Czanek y Silva eligieron la noche del 11 de abril para realizar su visita. El señor Ricci y el señor Silva se encargarían de confrontar al anciano para averiguar el escondite de su oro y plata, mientras el señor Czanek los esperaba a los dos y su presumible cargamento metálico en un coche cubierto, en la Calle Ship, junto a la verja del alto muro posterior de la finca del anfitrión. Los tres aventureros se pusieron manos a la obra por separado con objeto de evitar cualquier sospecha posterior.

Ricci y Silva se encontraron en la Calle Water junto a la puerta de entrada de la casa. Aunque no les gustó cómo se reflejaba la luna en las piedras pintadas que se veían por entre las ramas en flor de los retorcidos árboles, tenían cosas más importantes en qué pensar que en supersticiones. Eran expertos en el arte de volver dóciles a los tercos, y los gritos de un débil anciano no son difíciles de sofocar. Así que se acercaron hasta la única ventana alumbrada y escucharon cómo el Terrible Anciano hablaba en tono infantil a sus botellas con péndulos.
Un Final Macabro y Misterioso
La espera le pareció muy larga al señor Czanek, quien se agitaba inquieto en el coche aparcado junto a la verja posterior de la mansión en la Calle Ship. Siendo una persona más impresionable de lo normal, no le gustaron nada los espantosos gritos que había oído en la casa momentos antes de la hora fijada para iniciar la operación. Presa de los nervios, observaba la estrecha puerta de roble en el alto muro de piedra cubierto de hiedra, consultando el reloj y preguntándose por los motivos del retraso.
Al poco, llegó hasta él el ruido de unas ligeras pisadas o golpes en el paseo que había dentro de la finca. Oyó cómo alguien manoseaba desmañadamente, aunque con suavidad, el herrumbroso picaporte, y vio cómo se abría la pesada puerta. Pero no vio lo que esperaba. Allí no estaban ni por asomo sus compañeros, sino el Terrible Anciano que se apoyaba con aire tranquilo en su nudoso cayado y sonreía malignamente.
Las pequeñas cosas producen grandes conmociones en las ciudades provincianas. Tal es el motivo de que los vecinos de Kingsport hablasen a lo largo de toda aquella primavera y el verano siguiente de los tres cuerpos sin identificar, horriblemente mutilados -como si hubieran recibido múltiples cuchilladas- y horriblemente triturados -como si hubieran sido objeto de las pisadas de muchas botas despiadadas-, que la marea arrojó a tierra. Algunos incluso hablaron de cosas tan triviales como el coche abandonado que se encontró en Ship Street, o de ciertos gritos harto inhumanos, probablemente de un animal extraviado o de un pájaro inmigrante, escuchados durante la noche por los vecinos que no podían conciliar el sueño.
Pero el Terrible Anciano no prestaba la menor atención a los chismes que corrían por el pacífico pueblo. Era reservado por naturaleza, y cuando se es anciano y se tiene una salud delicada, la reserva es doblemente marcada.
Temas y Resonancias en la Obra de Lovecraft
El anciano terrible se vincula con los tópicos acerca de la vejez que reaparecerían en otras obras de Lovecraft, como en El caso de Charles Dexter Ward. Además, introduce la idea recurrente en su ficción de que ciertos objetos pueden aprisionar a los espíritus y entidades mágicas, por ejemplo, en un pedazo de metal. El viejo que protagoniza este relato también vuelve a aparecer en otro cuento de H.P. Lovecraft, reforzando la interconexión de su universo ficticio.