El Estigma del Sename: Una Crisis Profunda en la Protección de la Infancia en Chile

La situación del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile revela una crisis prolongada en la protección de la infancia vulnerable, marcada por la negligencia, la falta de recursos, la desorganización estadística y un profundo estigma social. Esta problemática se manifiesta en tragedias individuales y en un sistema estructuralmente deficiente que ha sido duramente criticado desde los años 90.

Casos Emblemáticos: Rostros de una Crisis Humanitaria

La realidad de los niños y adolescentes bajo la tutela del Estado chileno se visibiliza a través de historias que exponen las fallas del sistema.

El Caso de Guillermina: Una Muerte Anunciada

Guillermina, una adolescente de 16 años, llegó "a medio vestir y con dinero" al Centro de Protección Alborada del Sename a las 04:19 de la mañana, traída por un policía. Según la querella por cuasi delito de homicidio presentada por su familia, se resistió violentamente al reingreso, forcejeando y arrojando objetos al personal. Cuando lograron calmarla, la acostaron en la parte baja de un camarote. Menos de media hora después, Guillermina fue encontrada colgada con sus propios cordones. No era la primera vez que intentaba suicidarse.

Contrario a todo protocolo internacional de manejo de menores vulnerables, Guillermina no fue llevada a un hospital para cerciorarse qué tipo de sustancia la tenía en ese estado ni para estabilizarla, ni tampoco para hacerle un chequeo completo tras llegar a medio vestir. La única lesión constatada en un papel suelto de la policía, según el abogado querellante Oliver Pérez, fue una herida en su rodilla. La querella no prosperó y la muerte de Guillermina, en agosto de 2012, quedó registrada como un número más de la larga lista de lo que el organismo llama "egresos" de su sistema, equiparando el término de una vida con un escape o la reinserción familiar.

Foto de Guillermina, joven de 16 años, ingresada en el Centro Alborada de Temuco

El Factor Lissette: Un Detonante de la Crisis

El caso de Lissette, de 11 años, cuya muerte fue catalogada inicialmente como "indeterminada", detonó una profunda crisis en el Sename. Lissette pasó más de la mitad de su vida entrando y saliendo de centros del Sename; desde los 5 años, la Justicia determinó que sus padres no estaban capacitados para hacerse cargo de ella, con una evaluación que incluía maltrato físico y psicológico, abuso sexual y abandono. A pesar de esto, la menor escribía cartas a su madre pidiéndole volver a casa, expresando: "Ya luego quiero salir de este Sename, porfa, porque tengo mucha pena. Aquí me falta un pedacito de mi corazón y eres tú, mamá".

En el centro donde estaba internada, Lissette era conocida por sus episodios de rabia y "pataletas". El lunes 11 de abril, pasadas las 20 horas, las cuidadoras pensaron que la crisis que vivía Lissette era una más de sus "pataletas". Según el testimonio de una cuidadora, en medio de una crisis, la niña se pegó un cabezazo y comenzó a sangrar; al intentar levantarla, se desvaneció. La cuidadora admitió que "ya es parte de la pega (trabajo) que lo que no es normal pasa a ser normal. Por eso es que no se le tomó el peso en realidad a lo que podía pasar". Ni ella ni su compañera, a cargo de 20 niñas, tenían conocimientos en primeros auxilios, ni estudios superiores o técnicos. Cuando se dieron cuenta de la gravedad, Lissette ya estaba muerta. Nuevamente, no se aplicó ningún protocolo acorde con los parámetros internacionales.

Centro Galvarino, donde murió Lissette, con sobrecupo

La entonces directora del Sename, Mariela Labraña, atribuyó el fallecimiento a una "crisis emocional" causada por la ausencia de un "familiar muy cercano", una explicación considerada poco satisfactoria y que le costó el puesto.

Caos Estadístico y Falta de Transparencia

Lo único claro respecto del número de menores vulnerables muertos cada año bajo la tutela del Estado es que no se sabe. Según un informe del Ministerio de Justicia, 185 menores murieron entre 2005 y mayo de 2016. Sin embargo, un reporte de Unicef reveló que el número de fallecimientos durante 2010 era cinco veces el reportado. El gobierno chileno aclaró que la cifra solo incluye a los menores del área "protección".

Infografía sobre la falta de claridad en las cifras de menores fallecidos en Sename

BBC Mundo analizó los anuarios oficiales del Sename de 2010 a 2014, arrojando 318 fallecimientos, que, sumados a los 77 de ese período de la lista de Justicia, darían un total de 395. Pero el número oficial no parece confiable ni siquiera para quienes lo publicaron. Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, explica: "Es posible que esté replicada la información. Por ejemplo, si un niño ingresó a distintos programas y murió, su muerte será contabilizada como egreso en todos ellos".

El diputado René Saffirio, quien presidió la primera comisión investigadora del Congreso chileno sobre el Sename, declara: "El Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales". Saffirio presentó un informe con 200 medidas urgentes, asegurando que "ninguna se han cumplido".

Foto de la directora del Sename, Solange Huerta, visitando un centro. Nota: Ella no estuvo disponible para entrevistas.

Problemas Estructurales del Sename

Más allá de los números exactos, las investigaciones han puesto en evidencia un sistema donde los niños vulnerables son cuidados por personal sin capacitación y han recibido quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia.

Falta de Capacitación y Atención Inadecuada

La institución no cuenta con protocolos ni normas de primer nivel, ni un sistema de acreditación con altos estándares para todos. El personal carece de capacitación, incluso en primeros auxilios. Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, señala: "Este no es un tema solo del servicio, sino del conjunto de la sociedad, porque durante 25 años el gobierno, el Legislativo, el Poder Judicial, la sociedad en su conjunto no se ha hecho cargo de los niños".

Esquema de las causas de muerte frecuentes en lactantes o preescolares en centros de protección

Las causas de muerte determinadas por algunas autopsias son variadas y sorprenden por su grado de violencia, incluyendo lactantes o preescolares ahogados con sus propios fluidos, un menor muerto por un golpe en la cabeza, homicidios y suicidios por ahorcamiento.

Sobremedicación y Ausencia de Atención Psiquiátrica Especializada

El psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por la muerte de Lissette, asegura que la menor estaba "sobremedicada", recibiendo una benzodiazepina en dosis que actuaban como antipsicótico. Además, estuvo "expuesta a antidepresivos por años", a pesar de que no está demostrado que hagan efecto en niños y, en algunos casos, pueden generar efectos adversos como agresividad. Francisco Estrada confirma la "poca prolijidad" con la que se manipulan estos medicamentos en los centros, señalando que "el stock está en cualquier parte, cualquiera lo manipula. Y hay problemas graves con la dosificación".

El senador Alejandro Navarro indicó que "el 63% de los niños están con tratamiento farmacológico y más de 3.000 niños están sin la debida atención médica de personal especializado". Esta situación se agrava por la escasez de psiquiatras infantojuveniles en Chile, quienes en su mayoría prefieren trabajar en el sector privado, dejando regiones enteras sin atención. Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región, pero carece de camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil.

Foto temática sobre la salud mental adolescente y la falta de camas psiquiátricas

La Perspectiva de Género en la Vulneración de Derechos: El Caso de Náyade

El factor género agrava la vulneración de los derechos de las niñas, repitiendo patrones de abuso sexual, consumo problemático de drogas y explotación sexual comercial infantil. Náyade, quien falleció a los 19 años en situación de calle, es un ejemplo de estas deficiencias. Fue ingresada al Sename a los 9 meses, a los 10 años ya tenía daño orgánico severo por consumo de pasta base y tolueno, y a los 16, diversas enfermedades de transmisión sexual que la llevaron a ser perseguida por sicarios.

Las razones por las cuales las niñas llegan a estas residencias tienen un claro sesgo de género: el abuso sexual es una causal del 85,2% en niñas (frente al 14,8% en niños), la violación representa un 92,7% (frente al 7,3% en varones), la situación de calle un 66% (frente al 34%) y la explotación sexual alcanza el 100% en niñas (frente al 0% en niños). Elizabeth Jiménez, trabajadora social, explica que las mujeres "soportan un mayor grado de reproche y rechazo social, que se traduce en un menor apoyo familiar y comunitario. Se les juzga como malas madres, malas hijas, malas mujeres. Son estigmatizadas, aisladas, censuradas".

Tabla comparativa sobre las causales de ingreso a residencias de protección, desagregadas por género

Esta revictimización, sumada a las carencias, impide a muchas escapar de las redes de narcotráfico y comercio sexual que a menudo se alojan en torno a estas residencias. Además, las niñas que son madres enfrentan una doble dificultad para recibir tratamiento, ya que la ayuda se les niega por esta "doble carga", mientras que los varones se desligan de la crianza y reciben mayor oferta de atención.

El Estigma Social y la Criminalización de los Niños del Sename

Existe una percepción generalizada de que los niños del Sename son peligrosos, independientemente de si han infringido la ley o no. El sociólogo Alejandro Tsukame, experto en protección de la infancia, advierte que se tiende a creer que los niños que necesitan protección se transformarán indefectiblemente en delincuentes, lo cual es "algo muy grave porque simplemente es falso".

La Consulta "Mi Opinión Vale" y la Percepción de los Niños

En 2011, la iniciativa "Mi Opinión Vale" del Sename consultó a 67 mil niños de 7 a 13 años sobre sus derechos más y menos respetados. Los derechos menos respetados, según los niños, fueron: ser respetado sin importar la condición física ni el lugar de origen, vivir en un medioambiente limpio y ser bien tratado física y psicológicamente. Preocupa especialmente que el "ser bien tratado" se encuentre entre los menos respetados. En contraste, el derecho a vivir en familia fue el más valorado, seguido por el derecho a estar en la escuela y recibir buena educación.

Foto de niños participando en una votación simbólica sobre sus derechos

El Convenio ANI-Sename: Un Nuevo Capítulo en la Criminalización

Un acuerdo que facilita a la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) el acceso a información del Sename "relevante y pertinente para producir inteligencia y efectuar apreciaciones globales y sectoriales" ha encendido las alarmas de diversas instituciones. Organizaciones como la Defensoría de la Niñez calificaron la medida de "gravísima", interponiendo un recurso de protección. El Consejo para la Transparencia (CPLT) agregó que el acuerdo sobrepasa la garantía constitucional de protección de datos de niños y adolescentes, ya que requiere consentimiento o una ley que lo autorice.

Tsukame considera pertinente la observación del CPLT sobre la exposición de datos personales de niños para cualquier fin de la ANI, recordando los tratados internacionales que protegen la imagen y datos de los menores. El problema se agrava porque muchos de estos niños no están en condiciones de otorgar consentimiento, y a menudo tampoco se cuenta con sus padres. El académico se pregunta: "¿Cuál es la idea detrás?, ¿La inteligencia que solicita este material es policial, estratégica o de qué tipo?". Para él, los fines no están claros y eso es una idea peligrosa.

Para Daniella Mirone, Magíster en psicología clínica, esta situación "desubjetiviza y estigmatiza a los niños, niñas y jóvenes, en particular a los/as vulnerables", criminalizando su condición solo por estar ligados al Sename, suponiéndolos "portadores/as de información, de intención y de daño para lo que el gobierno define como bien común y orden social".

La preocupación se extiende a que el convenio no aclara qué tipo de datos se solicitarán, para qué se usarán o cómo se protegerán. Esto, en un contexto donde, tras el estallido social del 18-O, se comentó la participación de los llamados "niños del Sename" en manifestaciones y actos de violencia. El profesor Raúl Zarzuri plantea la hipótesis de que un objetivo de la ANI podría ser el rastreo de esos niños, pensando en futuros escenarios de estallido social.

Análisis Histórico y el Problema de la Evasión Social

La crisis del Sename, si bien actual, tiene raíces históricas y sociales profundas. La académica Ximena Illanes y el doctorante Miguel Morales señalan que estos menores vulnerados e institucionalizados son "verdaderos espejos de una sociedad y su historia". Remiten a fines de la Edad Media, cuando instituciones asistenciales acogían a miles de criaturas abandonadas, documentando maltratos y abusos, reflejando un "doloroso proceso de separación momentánea o definitiva".

Chile padece de un "síndrome de evasión masiva", una dificultad para confrontar verdades inconvenientes. Entre ellas, la extendida violencia intrafamiliar, un alto porcentaje de analfabetismo funcional y proporciones inusuales de trastornos psiquiátricos en adultos y niños. La cultura histórica de violencia en Chile ha llevado a considerar a los niños como propiedad, no sujetos de derechos humanos equivalentes a los adultos.

El problema no es solo chileno, sino mundial, aunque en Chile es más grave. El 25,9% de los niños chilenos sufre violencia física o sexual grave en el hogar. La prevalencia total de cualquier trastorno psiquiátrico y discapacidad psicosocial en niños y adolescentes es del 22,5%. Además, el consumo de marihuana entre escolares se duplicó entre 2009 y 2015, llegando al 34%, y la concentración de THC se triplicó.

Paradójicamente, Chile tiene solo 5 psiquiatras por cada 100.000 habitantes, muy por debajo del promedio de la OCDE (16). El presupuesto destinado a salud mental es del 2,1%, muy inferior al promedio mundial (2,8%) y de países avanzados (6-11%).

World Vision y su análisis sobre la crisis del Sename

Desafíos y Propuestas de Solución

La transformación del Sename y la protección de la infancia requiere un enfoque multifacético y una voluntad política que no ha existido.

Enfoque Terapéutico y Vínculos Familiares

Según Francisco Estrada, una solución definitiva se basa en tres pilares: unidades polivalentes con niños adecuadamente medicados y personal dedicado que trabaje también con las familias. El segundo pilar es que el objetivo final sea que los niños vuelvan con sus familias de origen, rompiendo el círculo de pobreza y maltrato. Estela Ortiz coincide, cuestionando por qué no hay niños de niveles económicos altos en el Sename, a pesar de que el abuso sexual es transversal, sugiriendo una "estigmatización de la pobreza".

Foto de niños en un centro de protección que cumple altos estándares de calidad

Finalmente, es necesario que los niños cuenten con una defensa jurídica adecuada que vele por sus derechos, a diferencia de la actual situación donde son vistos como "un trámite burocrático".

Un Sistema Nacional de Cuidados y Transformación Profunda

A mediano plazo, el Consejo para la Infancia pretende cerrar el Sename y realizar una transición a un nuevo servicio, esperando "dejar instalado" este gobierno antes de 2019. Sin embargo, los niños no pueden esperar. Es urgente detener la violencia en los centros y abrir el debate sobre un proyecto de ley de garantía de derechos para niños y niñas. Solo una transformación profunda, con recursos necesarios del Estado para construir un sistema de garantías y protección de derechos en todas sus dimensiones, puede salvar vidas.

Desde el feminismo socialista, se plantea la necesidad de poner en pie un sistema nacional de cuidados que socialice las labores de crianza, para que el cuidado de los más vulnerables no dependa de la opresión femenina, que condena a las mujeres a prejuicios machistas y les asigna desproporcionadamente las tareas de cuidado.

Testimonios de Quienes Han Vivido en el Sename

Las experiencias de Gino y Exequiel, ambos de 18 años y residentes de un programa piloto de Hogar de Cristo, ofrecen una perspectiva sobre la vida en las residencias.

Gino, bajo la tutela del Estado desde los ocho años debido al consumo problemático de drogas de sus padres, ha vivido en varios hogares. Aunque reconoce problemas, insiste en que no vivió ningún trauma y que los hogares fueron buenos para él porque "traté de llevarme bien con la gente y me resultó". Sin embargo, también relata experiencias preocupantes: "No voy a dar nombres, pero he estado en hogares donde se colocaban camas en un patio y se acostaban y empezaban a tocarse, eran chicos de 12, 13 y 14 años, pero si uno avisaba al educador de turno, no pasaba nada".

Ambos jóvenes sienten el estigma social. Gino afirma: "La gente es prejuiciosa, es súper mal visto en mi círculo social. Me da lo mismo lo que piensen los demás, pero hay que evitarse malos ratos. Si te digo que estuve en el Sename, te vas a preocupar de que no te robe algo". Exequiel añade: "Cuando estaba en básica me hacían bullying y hasta los profesores me trataban mal porque era un niño del Sename".

El modelo de residencias de protección terapéuticas especializadas, del que Gino y Exequiel son pioneros, busca acompañar a los egresados en su transición a la vida adulta. "No hablamos de preparación a la vida independiente porque nadie en rigor es independiente. Todos necesitamos de redes de apoyo para vivir. Nosotros prepararlos para la vida interdependiente, promoviendo el desarrollo de sus habilidades sociales y apoyando la construcción de una red social a la cual pertenecer". Este programa debería extenderse a todo el país, asegurando servicios de soporte hasta al menos los 25 años, y no solo supeditado al estudio o trabajo, sino también a aspectos emocionales.

Foto de jóvenes en una residencia de protección, mostrando interacción y apoyo

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