Cuando un Anciano con Demencia Pierde el Apetito: Causas y Estrategias

La pérdida de apetito en un paciente con demencia, como en la enfermedad de Alzheimer, puede originar un empeoramiento de la enfermedad añadido al del deterioro cognitivo que causa esta patología. El riesgo de desnutrición, que puede ocurrir en las personas mayores, aumenta considerablemente en una persona que sufre la enfermedad de Alzheimer.

Para el mantenimiento de la salud global siempre es importante cubrir adecuadamente las necesidades nutricionales. Sin embargo, conseguir que una persona con Alzheimer mantenga una nutrición adecuada puede resultar complejo y ser fuente de ansiedad para quien cuida de ella. Las dificultades para comer y beber suelen irse haciendo más notables con el avance de la demencia y es frecuente que se produzca una progresiva pérdida de peso.

A lo largo del proceso de la enfermedad son distintas las causas que pueden motivar este hecho. Es importante hablar específicamente de cuando la persona con Alzheimer no quiere comer, particularmente en fases moderadas y avanzadas de la enfermedad, y reflexionar sobre qué podemos hacer al respecto. Quizás tras el hecho de que una persona con Alzheimer no quiera comer haya cuestiones que podríamos atender y modificar.

Esquema de las causas de la pérdida de apetito en personas con demencia

Posibles Causas de la Negativa a Comer

Factores Cognitivos y Fisiológicos

  • La progresión de la demencia conlleva una serie de síntomas cognitivos que pueden repercutir en el hecho de que una persona con Alzheimer no quiera comer. En fases graves de la demencia una persona con Alzheimer puede parecer que no quiere comer, porque no abre la boca ante los alimentos. La persona puede haber olvidado cómo actuar para ingerir la comida.
  • Con la edad, las necesidades de ingesta calórica varían, algo que también es dependiente del gasto calórico que se realice. Por ello, es importante no pretender que la frecuencia o cantidad de ingesta de alimentos tenga que ser la misma que para otras personas.
  • Con el tiempo, las personas moribundas pierden el apetito, y las personas con demencia avanzada se vuelven incapaces de comer. Durante el proceso de la muerte, el cuerpo comienza a apagarse, y la persona puede perder el deseo de comer y beber.
  • Padecer problemas de deglución (para tragar), también conocidos como disfagia, puede generar aprensión o miedo a ingerir alimentos. Estos problemas pueden derivar en atragantamiento, neumonía por aspiración o asfixia, en su consecuencia más grave. Este es un motivo por el que la persona con Alzheimer no quiera comer.
  • Todos tenemos gustos, preferencias y reticencias individuales en relación con los hábitos de alimentación.
  • Los pacientes con Alzheimer a veces sufren pérdida de apetito y de peso. Algunos pacientes con demencia vascular experimentan dificultades para tragar y, por lo tanto, tienen más riesgo de sufrir una neumonía por aspiración.

Factores Conductuales y Comunicativos

Una persona con demencia puede presentar síntomas conductuales que pueden incluir irritabilidad o agresividad. En el momento de la comida, estos síntomas se pueden manifestar en acciones como apartar bruscamente el plato o la mano de quien le asiste en ese momento, o incluso escupir la comida. Es fundamental recordar que cuando el lenguaje está seriamente afectado, la conducta es una forma de comunicación. Tratar de identificar las causas subyacentes a la conducta puede facilitar realizar las adaptaciones necesarias para favorecer el bienestar, tanto de la persona con Alzheimer como de quien le cuida.

¿Qué Hacer Cuando el Anciano con Demencia No Quiere Comer?

Manejo de la disfagia en el paciente neurológico de baja conciencia

Consulta Médica y Evaluación Profesional

  • Las causas del déficit nutricional son varias, por lo que recomendamos, en caso de observar una pérdida de peso en el familiar, acudir al neurólogo para analizar a qué causas de las mencionadas anteriormente puede deberse.
  • Si se observa que aparece una pérdida del apetito de forma brusca que produce una considerable bajada de peso, debemos acudir al neurólogo de inmediato.
  • Hable con el proveedor de atención médica de su ser querido respecto al riesgo de ahogarse y qué hacer si se presenta ahogamiento.
  • Hable igualmente con el proveedor respecto a la necesidad de calorías extras, debido al aumento de la actividad física a raíz de la inquietud y el hecho de deambular.

Estrategias de Cuidado y Adaptación en el Entorno

  • La hora de la comida es un momento clave. Las comidas supervisadas pueden ayudar con la alimentación. Las personas con demencia con frecuencia se olvidan de comer y beber y, en consecuencia, pueden deshidratarse.
  • No debe forzarse o instar a las personas moribundas o con demencia avanzada a comer más de lo que quieren.
  • Los familiares y los cuidadores pueden ofrecer alimentos reconfortantes y que animen suavemente a la persona a comer:
    • Proporcionar alimentos lentamente.
    • Ofrecer pequeñas porciones de alimentos y pequeños sorbos de agua.
    • Ofrecer alimentos favoritos, sabrosos o fáciles de tragar los alimentos.
    • Por encima de todo, permitir a la persona elegir cuándo y qué comer y beber.
  • En el caso de que la persona insista en no comer, no discutir con ella y tratar de dirigir su atención hacia algo distinto. Mantenerla estimulada realizando actividades que le gusten y que permitan que esté distraída.
  • Una correcta higiene bucal es muy importante. Facilitar otros cuidados, como cepillarle los dientes, humedecerle la boca con hisopos húmedos según sea necesario, darle cubitos de hielo y aplicarle bálsamo labial, puede reconfortar física y psicológicamente a la persona moribunda y a los miembros de la familia que le proporcionan los cuidados.
  • El ejercicio físico ayuda a abrir el apetito.
  • Promueva actividades que sean estimulantes y que pueda disfrutar.
Un cuidador alimentando suavemente a un anciano con demencia

Consideraciones sobre el Apoyo Nutricional y Fases Avanzadas

Los familiares a menudo se preocupan acerca de proporcionar alimentos a estas personas y pueden consultar a un médico sobre el uso de una sonda de alimentación o la nutrición por vía intravenosa (apoyo nutricional). Están predispuestos a recurrir al apoyo nutricional por muchas razones. Por ejemplo, los alimentos se han asociado con el amor, el cuidado, la hospitalidad y el apoyo en todas las culturas a lo largo de la historia. Además, las comidas familiares pueden ser una actividad social a la que son reacios a renunciar.

Sin embargo, el apoyo nutricional no parece tener ningún beneficio significativo. No parece prolongar la vida o mejorar la calidad de vida. Muchos médicos y enfermeras que cuidan a personas moribundas creen que los días antes de la muerte pueden ser más incómodos para ellas si reciben apoyo nutricional o se les obliga a comer más de lo que quieren. A las personas con demencia avanzada o moribundas no les angustia la sensación de hambre. Por lo general, se sienten más cómodas cuando comen y beben lo que quieren. En consecuencia, los médicos por lo general no recomiendan el apoyo nutricional.

Si no se espera una muerte inminente en horas o días, se puede proporcionar apoyo nutricional durante un tiempo limitado para ver si mejora el estado general de la persona, su lucidez mental o su vitalidad. A menudo, no se produce ninguna mejora. La persona moribunda y sus familiares deben tener un acuerdo explícito con el equipo de atención nutricional sobre cuándo debe intentarse y cuándo debe interrumpirse el apoyo nutricional, especialmente si no es útil.

Apoyo Farmacológico

Los estimulantes del apetito, como ciertos antidepresivos, megestrol o dronabinol, pueden ayudar.

Otros Trastornos Alimentarios en la Demencia: Hiperfagia

Varios estudios han asociado los diferentes tipos de demencia con distintos trastornos en la alimentación. El 49,5% de los pacientes que estaban en la fase leve experimentaron cambios en el apetito.

La hiperfagia o exceso de apetito es otro trastorno que pueden sufrir los pacientes con demencia debido a las lesiones que la enfermedad puede provocar en el cerebro. La demencia puede provocar que algunas personas coman demasiado. La afectación del hipotálamo, el centro regulador del apetito, puede producir que el paciente cuando coma no experimente la sensación de sentirse saciado. Este tipo de trastorno también puede ser debido a la pérdida de memoria que sufre. Si la hiperfagia no se trata puede terminar provocando un aumento significativo de peso en el paciente.

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