La población mundial está experimentando un envejecimiento acelerado. En 2023, la cifra de personas de 60 años o más alcanzó los 1100 millones, y se prevé que se duplique hasta los 2100 millones en 2050, representando aproximadamente una quinta parte de la población mundial. Este crecimiento es aún más pronunciado en el grupo de los muy mayores (80 años o más), quienes supondrán cerca del 30% del total de mayores de 65 años a mediados de siglo. Esta tendencia global subraya la creciente necesidad de servicios especializados para adultos mayores, como los hogares de ancianos, y la importancia de comprender su impacto.
A pesar de la representación negativa que a menudo se muestra en el entretenimiento, la realidad de las residencias geriátricas es más compleja. La depresión y el declive de la salud mental en personas mayores institucionalizadas son una realidad, con adultos que experimentan dificultades para socializar, funcionar con normalidad o sentirse solos. Sin embargo, en muchos casos, el ingreso en estas residencias se debe a la incapacidad de las familias para ofrecer los cuidados necesarios, a menudo relacionados con discapacidades o problemas de salud mental preexistentes. Por lo tanto, los hogares geriátricos no son una causa directa del deterioro de la salud mental, sino que este es el resultado de múltiples factores presentes incluso antes de la institucionalización.
Los centros geriátricos son, de hecho,

El Marco de los Sistemas de Salud Amigables con las Personas Mayores (AFHS)
Los sistemas de salud amigables con las personas mayores (AFHS) son una iniciativa que busca mejorar la atención a los adultos mayores. Su objetivo es seguir un conjunto esencial de prácticas basadas en evidencia, no causar daño y alinearse con lo que importa a los adultos mayores y a sus cuidadores familiares. Esto implica brindar de manera confiable un conjunto de cuatro elementos clave, conocidos como las 4M, a todos los adultos mayores de su sistema: Lo que importa, Medicamentos, Mentalidad y Movilidad.
Las 4M: Pilares de una Atención Integral
El Marco de las 4M (Lo que importa, Medicación, Mentalidad y Movilidad) facilita la atención compleja de los adultos mayores. Identifica los problemas fundamentales que deben guiar la atención y la toma de decisiones con los adultos mayores, centrándose en su bienestar y fortalezas, más que solo en su enfermedad. Las 4M se aplican independientemente de la cantidad de dificultades funcionales que pueda tener una persona mayor, o de su origen cultural, étnico o religioso.

Las 4M son un marco, no un programa, para guiar la atención de las personas mayores donde y cuando accedan a la atención y los servicios del sistema de salud. En lugar de superponerlas, la intención es incorporarlas a la atención existente para organizar su prestación eficiente y eficaz, lográndose principalmente mediante la redistribución de los recursos existentes.
Implementación de la Atención Adaptada a las Personas Mayores en Residencias
Las residencias de ancianos están en una posición ideal para adaptarse a las personas mayores, ya que sus prácticas de atención suelen alinearse con las 4M. Sin embargo, esta atención no suele brindarse de forma fiable ni consistente en cada interacción. La implementación del Marco de las 4M de los Age-Friendly Health Systems proporciona una base integrada y basada en la evidencia para brindar atención adaptada a las 4M a todos los residentes, en línea con lo que les importa, en todo momento.
Las residencias de ancianos pueden participar en el movimiento AFHS uniéndose a una Comunidad de Acción o a través de la iniciativa "Hazlo tú mismo" (DIY). La participación activa en una Comunidad de Acción ayuda a los equipos a acelerar la práctica fiable de las 4M, proporcionando una estructura para el aprendizaje con otros sistemas de salud a lo largo de un proceso de siete meses.
Beneficios de la Atención Adaptada a las Personas Mayores en Residencias
Las residencias de ancianos reportan múltiples beneficios al unirse a AFHS. El Dr. Marcus Ruopp, médico del Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU., afirmó que tras la adopción del Marco de las 4 M, se observó una mejora significativa en la atención y los resultados clínicos, como la reducción de caídas, la disminución de la prescripción de medicamentos potencialmente inapropiados, la disminución de conductas disruptivas y una mayor documentación de "Lo que Importa". La implementación de las 4M, especialmente el enfoque centrado en el paciente, puede tener un impacto positivo en el personal y la cultura organizacional, aumentando la moral y el compromiso del personal.
Comunicación entre el equipo de salud y los pacientes
Además, a medida que más hospitales, consultorios ambulatorios y residencias de ancianos implementan las 4M, este "lenguaje común" ayuda a agilizar la comunicación entre los centros de atención, lo que puede contribuir a mejorar la atención a los residentes durante las transiciones.
Transiciones y Adaptaciones en la Vejez
La vejez suele ser un período lleno de transiciones y de adaptaciones a pérdidas.
El Retiro (Jubilación)
El retiro es un elemento principal de transición enfrentado por el anciano. Sus efectos sobre la salud mental y física difieren de una persona a otra y dependen de la actitud del paciente y la razón por la cual deja de trabajar. Alrededor de una tercera parte de estos individuos experimenta dificultades para aceptar ciertos aspectos del retiro, como la disminución de los ingresos y la alteración de la función social y los beneficios adquiridos. La preparación apropiada para el retiro y el asesoramiento de estos individuos y sus familias cuando experimentan dificultades pueden ser útiles.
Mudanzas y Reubicación
Los adultos mayores pueden tener que mudarse varias veces en esta etapa, por ejemplo, a una vivienda para mayores con servicios deseados, a una vivienda más pequeña, al hogar de hermanos o hijos adultos o a una residencia para ancianos. El estado físico y mental, y una preparación sensible y adecuada, predicen la posibilidad del paciente de adaptarse a la mudanza. Cuanto menor es el control que tienen sobre la mudanza y cuanto menos predecible es su nuevo entorno, mayor tensión produce la mudanza. En los individuos con compromiso cognitivo, el alejamiento del entorno familiar puede exacerbar la dependencia funcional y los trastornos conductuales.
El Duelo
El duelo afecta numerosos aspectos de la vida de una persona anciana, como la disminución de interacciones sociales y la modificación del nivel social. La muerte de un esposo o esposa afecta a las mujeres y a los hombres de forma diferente, con un aumento de la tasa de mortalidad masculina durante los 2 años siguientes a la muerte de una esposa. Algunos trastornos del sueño y de ansiedad son normales durante el duelo y suelen resolverse en semanas o unos pocos meses. Sin embargo, el duelo prolongado y abrumador se considera un trastorno de duelo prolongado, caracterizado por síntomas depresivos, anhelo por el fallecido, deterioro funcional, preocupación constante, disrupción de la identidad, entumecimiento emocional e incredulidad sobre la muerte.
Riesgo de Suicidio en Adultos Mayores
Los cuidadores y los profesionales de la salud deben buscar estos síntomas y tener en cuenta que los pacientes que transitan un duelo presentan un riesgo elevado de suicidio y de compromiso del estado de salud. En 2017, la muerte por suicidio fue significativamente mayor en personas de 70 años o más (alrededor de 27 cada 100.000) en comparación con otros grupos etarios. En los Estados Unidos en 2022, la tasa de suicidios fue aproximadamente 4 veces mayor en los hombres que en las mujeres. Se cree que las tasas de mortalidad por suicidio en los adultos mayores están muy subestimadas.
Los adultos mayores a menudo no dan advertencias sobre el suicidio y rara vez buscan tratamiento de salud mental. Es menos probable que los médicos ofrezcan tratamiento para la depresión a pacientes mayores. Aunque los adultos mayores intentan suicidarse con menor frecuencia, tienen una tasa mucho más alta de muerte por suicidio porque tienen más probabilidades de usar armas de fuego (70,8% de las muertes por suicidio), tienen más problemas de salud, son frágiles y evitan intervenciones, y tienen menos probabilidades de vivir con otras personas que podrían detectar y responder a los intentos de suicidio. Por lo tanto, el riesgo de muerte por suicidio entre adultos mayores con ideación suicida es muy alto.
La detección oportuna de la depresión y la ideación suicida es esencial. Los médicos deben preguntar directamente sobre el suicidio y, ante evidencia de ideación, desarrollar de inmediato un plan de seguridad contra el suicidio. Esto incluye proporcionar recursos como la línea de vida 988, hablar sobre el acceso a medios de suicidio, mostrar preocupación y empatía, conectar a cuidadores con recursos educativos y desarrollar un plan de seguridad con estrategias de afrontamiento y recursos de apoyo.
Los servicios de asesoramiento y apoyo pueden facilitar las transiciones difíciles. El uso de ansiolíticos a corto plazo puede ayudar con la ansiedad excesiva, y las terapias con antidepresivos pueden reducir la intensidad de los síntomas depresivos. Sin embargo, debe evitarse su utilización prolongada o excesiva, ya que puede interferir en el proceso de duelo y adaptación. El duelo patológico prolongado suele requerir evaluación y tratamiento psiquiátrico.
La Institucionalización y su Repercusión en la Autonomía
Los centros de atención residencial son una respuesta adecuada a los problemas de las personas de edad avanzada que viven solas, no tienen soporte familiar o deciden voluntariamente ingresar en un centro. Sin embargo, la institucionalización se identifica como uno de los factores que pueden disminuir la autonomía de la persona mayor. Aquellos obligados a vivir en estos centros a menudo deben adaptarse a horarios, hábitos y dietas extrañas, lo que puede aumentar las posibilidades de enfermar.
Las personas mayores institucionalizadas pueden experimentar "las pérdidas asociadas a su envejecimiento", sintiéndose perdidas en un entorno desconocido, con destrucción de relaciones personales y olvido de su competencia e historia personal. El descenso de la capacidad funcional en este grupo puede deberse a una etiología multifactorial acumulativa e interactiva, incluyendo los efectos de la enfermedad, el descondicionamiento por reposo e inmovilidad, y el clima y las carencias que provoca la propia institución. La institucionalización puede ser un motivo de vulnerabilidad, ya que la persona pierde el control de su propia vida y la capacidad de decidir en aspectos cotidianos.
En teoría, la institución debería ser una alternativa al domicilio, un espacio donde la persona mayor podría adquirir identidad, tomar decisiones y seguir desempeñando sus propios cuidados (Actividades Básicas de la Vida Diaria - ABVD y Actividades Instrumentales de la Vida Diaria - AIVD) en función de sus peculiaridades individuales. Sin embargo, a veces los mecanismos reguladores adaptativos pueden actuar de forma perversa, llevando a la persona mayor a "dejar de hacer" actividades cotidianas al identificar los recursos de la institución como compensación a sus carencias. Esta práctica afecta negativamente a su percepción de salud a medio y largo plazo.

El Período de Adaptación en Residencias Geriátricas
El período de adaptación y observación en residencias de la tercera edad, como se describe en la Legislación sobre Servicios Sociales de Andalucía, tiene una duración de veinte días, ampliable hasta un máximo de otros veinte días. Durante este tiempo, el residente se familiariza con el entorno, establece nuevas relaciones y ajusta sus rutinas diarias. La adaptación depende de factores como la personalidad del residente, su estado de salud física y mental, la calidad de las instalaciones, el trato del personal y el apoyo familiar.
Un estudio anterior en la misma población constató una relación significativa entre la autonomía e independencia de un anciano y su deterioro debido a la institucionalización durante los primeros 20 días de ingreso. Sin embargo, no se observaron cambios significativos en la percepción de salud durante este período, sugiriendo que 20 días podrían no ser suficientes para evidenciar cambios. Un seguimiento a más largo plazo (año y medio) se considera necesario para constatar si persiste el deterioro en la autonomía e independencia y cómo se mantiene la percepción de salud.
Desde el punto de vista organizativo, una preparación deficiente del personal, una mala racionalización del trabajo o una dirección inadecuada pueden generar prácticas restrictivas en las instituciones, aumentando la dependencia del mayor.
Prioridades para la Adaptación en Instituciones
Dentro de una institución, el programa de adaptación del anciano debería tener como prioridad la adaptación organizativa del centro a las verdaderas necesidades de los usuarios, no al revés. Es fundamental implicar a la familia en este proceso para fomentar en todo momento la autonomía tanto física como psicológica del anciano.
Beneficios de los Hogares de Ancianos
Tomar la decisión de ingresar a un ser querido en una residencia de ancianos puede ser desafiante. Sin embargo, cuando los familiares envejecen, resulta cada vez más difícil brindarles el cuidado adecuado en casa.
- Atención Profesional Continua: En caso de emergencias nocturnas, las residencias cuentan con enfermeras en plantilla que acuden a ayudar de inmediato.
- Vida Estructurada y Programada: Un horario fijo, con comidas a horas determinadas y actividades sociales programadas, es beneficioso para la salud general.
- Socialización y Creación de Vínculos: Las residencias ofrecen actividades sociales regulares que fomentan la participación y la socialización, combatiendo el aislamiento social.
- Entorno Seguro: Cuentan con barras de apoyo, teléfonos de emergencia, detectores de humo y otros equipos de seguridad.
- Cuidados Especializados: Las personas mayores con problemas de salud graves encuentran un nivel de cuidados superior al que tendrían si vivieran solas o con su familia.
Estas características marcan la diferencia en las residencias geriátricas, donde la presencia de profesionales especializados, como los formados por instituciones como ISES Instituto, contribuye al bienestar y la calidad de vida de los adultos mayores.
Desafíos y Vulnerabilidades en la Vejez
Maltrato y Abandono
Desafortunadamente, existen historias de negligencia, abuso u otros malos tratos a las personas mayores, a menudo por parte de sus propios cuidadores. El maltrato a personas de edad puede ser físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, lo que puede provocar depresión y ansiedad.
Soledad y Aislamiento Social
La soledad y el aislamiento social son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida, afectando a cerca de una cuarta parte de las personas mayores. Estos factores pueden agravarse en entornos donde la información sobre el estilo de vida de este grupo de personas es reducida, contribuyendo a la formación de estigmas.
Prevalencia de Trastornos Mentales
En torno al 14,1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Las afecciones de salud mental más frecuentes son la depresión y la ansiedad. A escala mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 años o más. Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y la estigmatización puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda.
Factores de Riesgo Adicionales
La salud mental en edades avanzadas se ve determinada por el entorno físico y social, los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes relacionados con el envejecimiento. Eventos adversos como el duelo, la reducción de ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación, junto con la discriminación por edad (edadismo), pueden afectar gravemente la salud mental. Muchos adultos mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, y estas responsabilidades pueden ser abrumadoras.
Promoción, Prevención y Tratamiento en Salud Mental para Adultos Mayores
Las estrategias de promoción y prevención en salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable, promoviendo entornos que faciliten el bienestar y la realización de actividades importantes, a pesar de la pérdida de facultades.
Estrategias Clave:
- Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
- Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
- Apoyo social a los adultos mayores y a sus cuidadores.
- Apoyo a comportamientos saludables: dieta equilibrada, actividad física, abstención de tabaco y moderación del alcohol.
- Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables.
La conexión social es particularmente importante para reducir el aislamiento y la soledad. Las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental positiva, la satisfacción y la calidad de vida, y reducir los síntomas depresivos. Ejemplos de intervenciones incluyen iniciativas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación, y programas de voluntariado.
Comunicación entre el equipo de salud y los pacientes
La protección contra el edadismo y el maltrato es fundamental, con intervenciones como políticas antidiscriminatorias, actividades intergeneracionales y apoyo a cuidadores. Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental en los adultos mayores, siguiendo normas de atención integrada, de base comunitaria y centradas en los cuidados a largo plazo, la educación, la formación y el apoyo a los cuidadores.
La demencia es una preocupación importante, y requiere acceso a una atención de salud mental de calidad. La respuesta al maltrato de los adultos mayores incluye la notificación obligatoria, grupos de apoyo, teléfonos de asistencia, alojamientos de emergencia, programas psicológicos para maltratadores y formación de proveedores de atención de salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) colabora con diversos asociados en estrategias y programas para ayudar a los gobiernos a responder a las necesidades de salud mental de los adultos mayores, como la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) y el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030.