El derecho a la educación, ampliamente reconocido como una herramienta fundamental contra la injusticia y un mecanismo esencial para el ejercicio de la ciudadanía y la reinserción, se niega sistemáticamente a los niños, niñas y adolescentes (NNA) que llegan a los centros del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile. A pesar de un crecimiento significativo en la cobertura de la educación escolar, miles de NNA que sufren vulneraciones permanentes de sus derechos continúan llegando a los centros del Sename, a las residencias operadas por sus instituciones colaboradoras y, en los casos más extremos, a las cárceles.
Sename: Un Sistema en Crisis y la Vulneración del Derecho a la Educación
La Realidad del Servicio Nacional de Menores
El Servicio Nacional de Menores (Sename) es un organismo del Estado de Chile del que dependen los niños y adolescentes vulnerables y en riesgo social. Sin embargo, este sistema ha sido descrito como "en estado terminal" por figuras como María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia. La política educativa en todos los niveles debe ir hacia asegurar el pleno desarrollo de la infancia, especialmente para estos niños y adolescentes.
Con los recursos del Estado, no es posible lucrar, ni tampoco en lo que hoy se establece como institucionalidad de cuidado infantil, como es la red del Sename. En el año 2006, ya se definía una educación sin fines de lucro en el Congreso Ideológico de la Democracia Cristiana, impulsando una firme lucha no solo para terminar el lucro a través de la subvención, sino también en las ATES sin fines de lucro, lo cual hoy es Ley de la República. La convicción es clara: no es posible lucrar con recursos estatales en educación ni en el cuidado infantil.
Cifras Alarmantes y el Caos Estadístico
La situación cuantitativa de los menores bajo la tutela del Estado es incierta. Un informe del Ministerio de Justicia indicó que 185 menores murieron entre 2005 y mayo de 2016. Sin embargo, un reporte de Unicef reveló que el número de fallecimientos durante 2010 era cinco veces mayor al reportado. El gobierno chileno aclaró que la cifra oficial solo incluye a los menores del área "protección". Un análisis de los anuarios oficiales del Sename de 2010 a 2014, sumado a los datos del Ministerio de Justicia, arroja un total de 395 fallecimientos. "Hay un problema de cifras, esa es una realidad. Pero es parte de la complejidad del servicio", explica Ortiz. "El Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales", señaló el diputado René Saffirio.
Las investigaciones han puesto en evidencia un sistema en el que los niños vulnerables son cuidados por personal sin ninguna capacitación, ni siquiera en primeros auxilios, y que ha recibido quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia en el cuidado de los menores. "Este no es un tema solo del servicio, sino del conjunto de la sociedad, porque durante 25 años el gobierno, el Legislativo, el Poder Judicial, la sociedad en su conjunto no se ha hecho cargo de los niños. Y en el caso especial de estos niños, menos todavía porque son los más pobres de los pobres. No marchan, no votan, no exigen", afirma Ortiz.

Casos Emblemáticos: Rostros de una Crisis
Uno de los casos que ilustra la gravedad de la situación es el de Guillermina, una joven de 16 años, quien fue reingresada al Centro de Protección Alborada del Sename a las 04:19 de la mañana por un policía. Según la querella por cuasi delito de homicidio presentada por su familia, Guillermina se resistió violentamente y fue encontrada colgada con sus propios cordones menos de media hora después de ser calmada. Tenía antecedentes de consumo de alcohol, drogas y depresión, y un embarazo adolescente. Contrario a todo protocolo internacional, no fue llevada a un hospital para determinar su estado o hacer un chequeo completo. Su muerte, en agosto de 2012, se registró como un "egreso" más del sistema.
El "factor Lissette" detonó la crisis por los fallecimientos. Lissette, de 11 años, pasó más de la mitad de su vida entrando y saliendo de centros del Sename. Había sido separada de sus padres por maltrato físico, psicológico, abuso sexual y abandono. En el centro donde estaba internada, era conocida por sus episodios de rabia. El 11 de abril, una crisis de Lissette, que sus cuidadoras atribuyeron a una "pataleta", resultó en su muerte tras un golpe en la cabeza. Las cuidadoras, sin conocimientos en primeros auxilios, no aplicaron ningún protocolo internacional. La directora del Sename en ese momento atribuyó el fallecimiento a una "crisis emocional" por la ausencia de un familiar, lo que le costó el puesto. El centro donde murió Lissette tenía un sobrecupo de más del 50%.
Sobremedicación y Falta de Atención Psiquiátrica
El psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por la muerte de Lissette, afirmó su "impresión clínica" de que Lissette estaba sobremedicada. Se le suministraba una benzodiazepina en dosis que actuaban como antipsicótico y estuvo "expuesta a antidepresivos por años", a pesar de que no está demostrado su efecto en niños. Otro fármaco que tomaba, la sertralina, puede volver a los menores "más agresivos, impulsivos e irritables". Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, asegura que la "poca prolijidad" en el manejo de medicamentos es "generalizada" y que hay "problemas graves con la dosificación". El senador Alejandro Navarro indicó que "el 63% de los niños están con tratamiento farmacológico y más de 3.000 niños están sin la debida atención médica de personal especializado".
Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región, pero carece de camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil. Hay pocos psiquiatras infantojuveniles, y la mayoría prefiere el sector privado, dejando regiones sin especialistas, explica Estela Ortiz. Los actuales centros del Sename no cuentan ni con la estructura ni con el personal para atender las necesidades de los niños vulnerables que acogen. Dentro de las causas frecuentes de muerte en lactantes o preescolares está el ahogamiento con sus propios fluidos.
Programas y Desafíos en la Educación de los Niños del Sename
El Derecho a la Educación Negado
Loreto Jara, profesora e investigadora de Política Educativa de Educación 2020, manifiesta que “la educación -que es considerada por muchos como la mejor arma contra la injusticia y el principal mecanismo para el ejercicio de la ciudadanía y la reinserción-, no ha sido considerada adecuadamente en estos casos.” El informe de la niñez de la ONU al Estado de Chile revela que un 19,8% de los NNA en estos centros tiene retraso escolar, y de ellos, 21,7% no recibe apoyo en las tareas. Un 7% no sabe leer o escribir y un porcentaje similar no asiste a la escuela.
El documento agrega que “La gran mayoría de los NNA frecuentan escuelas públicas, donde ni los profesores ni el personal está capacitado y sensibilizado para la situación particular de estos NNA y, por lo tanto, no proporcionan la atención necesaria. En algunos casos las residencias tienen sus propias aulas escolares, lo que implica el aislamiento social de los NNA. Ambas situaciones no contribuyen a compensar, eliminar o minimizar los efectos de las vulneraciones de los NNA y tienen graves consecuencias en su desarrollo educativo.”
Barreras Específicas en el Contexto Educativo
A pesar de la complejidad de estos contextos educativos, no existen políticas especiales y sistemáticas por parte del Estado para garantizar el acceso a la educación. Un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH, 2016) revela que la subvención que reciben los centros cerrados del Sename es inferior a la educación regular. Además, la entrega de recursos depende de la asistencia, un factor muy variable en estos contextos debido a los términos de condena o transferencias a otros recintos. Los establecimientos que imparten educación de adultos (que permite cursar básica o media en menor tiempo) no pueden postular a la Subvención Escolar Preferencial (SEP).
La infraestructura en muchos casos es deficiente, y los docentes no cuentan con preparación específica. Ignacio Moya, coordinador de un programa de reinserción en el CREAD Pudahuel Sename, señala que “ningún centro de formación docente prepara a profesionales para atender en este contexto. Son los mismos docentes los que se han ido especializando a partir del trabajo, del día a día y del compromiso, porque estos son espacios precarios a nivel laboral.” Jara añade que los centros del Sename, a través de su oferta educativa, deberían cumplir un rol formativo, generando mecanismos que permitan una reinserción exitosa.

Iniciativas y Soluciones para la Protección y Educación de la Infancia
Programas de Apoyo Familiar del Sename
A través de la campaña “Más familia, más amor”, el Sename busca captar familias que puedan cuidar de manera transitoria a NNA que han sido gravemente vulnerados en sus derechos. Estas familias reciben formación en áreas como reparación del daño, pautas de crianza, técnicas básicas de manejo conductual y primeros auxilios. El programa FAE (Familias de Acogida Especializadas) permite a los NNA permanecer en una familia, lo cual es fundamental para su estimulación y cuidados personalizados, evitando la internación en centros del Sename.
Hacia una Solución Integral para el Bienestar Infantil
Francisco Estrada propone tres pilares para una solución definitiva:
- Apoyo Psiquiátrico Adecuado: Se necesitan unidades polivalentes, con niños adecuadamente medicados, personal dedicado que también trabaje con las familias y no las aísle.
- Reunificación Familiar como Objetivo: El objetivo final debe ser que los niños vuelvan con sus familias de origen. "Los niños son internados por pobreza. Vienen de padres que en su infancia también fueron maltratados y la solución no es quitárselos, sino que romper el círculo. Entregarles herramientas, acompañarlos." Sin embargo, las decisiones muchas veces son tomadas por personas con baja formación, lo que facilita la internación del niño como la solución más sencilla. "¿Por qué no hay ningún niño en la institución Sename del 50% del nivel económico más alto del país, a pesar de que el abuso sexual y la violencia es algo transversal? ¿No hay una estigmatización de la pobreza también?", cuestiona Estela Ortiz.
- Defensa Jurídica Adecuada: Es necesario que los niños cuenten con una defensa jurídica adecuada que vele porque todos los actores del proceso hagan su trabajo. Existe una diferencia sustancial entre los menores "infractores de ley", que cuentan con "muy buenos defensores", y aquellos que llegan a los tribunales de familia vulnerados, donde a menudo un abogado joven los ve como un trámite burocrático.
A mediano plazo, el Consejo para la Infancia pretende cerrar el Sename y realizar una transición a un nuevo servicio, con la esperanza de "dejarlo instalado" antes de 2019. El problema es que los niños no pueden esperar.
Propuestas y Desafíos Clave para el Futuro Educativo
Para abordar la problemática educativa, se plantean los siguientes caminos:
- Asegurar el Financiamiento: Es necesario crear una subvención específica para las escuelas en cárceles, centros dependientes del Sename y proyectos de reinserción educativa. La solución de fondo es un sistema que asegure recursos, reduciendo el peso de la asistencia.
- Mejorar la Articulación entre Instituciones: El gobierno local, la unidad educativa y Gendarmería deben establecer diálogos fructíferos que tengan como centro la educación de los jóvenes y adultos que desean participar de un proceso formativo de calidad.
- Contar con Voluntad y Acuerdos Políticos: Existe consenso en la necesidad de reducir las vulneraciones de derechos y los índices de delitos cometidos por menores de edad. La respuesta no radica en reducir la edad de la responsabilidad penal, sino en resolver las causas del problema y en entregar soluciones que se acomoden a una realidad crecientemente compleja.