La Importancia de los Vínculos Emocionales en la Vida Adulta Mayor
La presencia de vínculos emocionales con una pareja es un factor que contribuye a una adaptación óptima de la persona durante toda la vida adulta. Estos beneficios se extienden, por supuesto, también a las últimas décadas de la vida.
Las personas mayores que poseen este tipo de vínculo disfrutan, en general, de una mejor salud física y mental, una mejor situación económica y menores probabilidades de tener hábitos perjudiciales para la salud. Además, disponen de un elemento fundamental de apoyo instrumental y emocional, lo que a su vez se relaciona con unos mayores niveles de bienestar psicológico.
Patrones de Satisfacción Marital y Cambios en la Relación
Desde un punto de vista evolutivo, la satisfacción con la relación de pareja parece seguir un patrón en forma de «U». En los inicios, la relación es altamente satisfactoria para ambos miembros. Sin embargo, a medida que la relación avanza y especialmente a partir del nacimiento de los hijos y los desafíos que implica su crianza, la satisfacción marital promedio decrece y suelen aumentar los conflictos.
En las parejas de larga duración que han sobrevivido a la aparición de esos conflictos (≥ 3 décadas) y que han sabido resolverlos, la satisfacción marital vuelve a ser muy alta. Pese a ello, y con independencia de la edad, los beneficios de la vida en pareja parecen ser mayores para los varones que para las mujeres. No solo la satisfacción marital de los varones suele ser más alta que la de las mujeres, sino que mientras los varones casados manifiestan mayor satisfacción vital que los solteros, en las mujeres este efecto no aparece o es justo el contrario.

Otro cambio importante que experimentan las parejas a medida que avanzan en su relación tiene que ver con el ámbito sexual. Ciertamente, una mayoría de las parejas mayores continúa manteniendo este tipo de relaciones y su cese, cuando se produce, parece estar vinculado más con la aparición de ciertos cambios no deseados (típicamente enfermedades graves en uno u otro miembro de la pareja) que con el desinterés o la desmotivación sexual, aunque también parece cierto que la frecuencia de las relaciones sexuales tiende a disminuir con el paso de los años.
Transformación Cualitativa de la Relación de Pareja
Algunas investigaciones sugieren que, más allá de los niveles cuantitativos de satisfacción marital, la relación de pareja se transforma cualitativamente a medida que pasa el tiempo. Las parejas mayores se caracterizan, de esta manera, por unos niveles de compromiso mutuo, de implicación emocional y de confianza mayores que los que muestran las parejas más jóvenes.
Esta tendencia coincide con los resultados de algunas líneas de investigación, que parecen indicar que las personas mayores valoran más que las jóvenes los aspectos afectivos y emocionales de la vida y de las relaciones personales y, al mismo tiempo, son capaces de regular las propias emociones de manera más eficiente. Esto contribuiría a la presencia de mayores emociones positivas en los matrimonios de larga duración, protagonizados por personas mayores con 3, 4 y aún más décadas de vida en común.
La Teoría Triárquica del Amor de Sternberg en la Vejez
Una propuesta útil para diferenciar los componentes de la relación amorosa es la que propone Sternberg con su modelo, denominado «teoría triárquica del amor». Este es uno de los modelos más populares en el estudio de las relaciones amorosas desde la psicología social y plantea que la experiencia amorosa está configurada por tres grandes factores:
- Intimidad
- Compromiso
- Pasión
Componentes del Amor según Sternberg
Sternberg define la intimidad como el sentimiento de tener un vínculo afectivo especial con la persona amada. Implica promover el bienestar del otro, la comprensión mutua, una comunicación fluida, la compenetración con el otro y el hecho de compartir emociones, valores, gustos o actividades. Para Sternberg, la intimidad es el componente emocional del amor.
El segundo componente, la pasión, hace referencia a la experiencia de necesitar al otro y sentir deseo de él o ella, un deseo que implica una activación fisiológica y, en el caso del amor de pareja, en buena parte un aspecto sexual. La pasión sería el componente motivacional y energético del amor.
Por último, el compromiso se refiere a la decisión de mantener la relación con la otra persona, tanto a corto como a largo plazo. Es la disposición a sostener la relación en el tiempo a pesar de las dificultades que se puedan presentar. Sería, para Sternberg, el componente cognitivo del amor.

Evolución de los Componentes del Amor a lo Largo del Tiempo
Esta estructura en 3 factores ha sido apoyada en lo fundamental por la investigación empírica realizada hasta el momento. Sin embargo, en la práctica totalidad de estos estudios se trabaja con muestras de estudiantes o, en todo caso, con personas entre los 20 y los 30 años de edad, lo que deja una brecha en el conocimiento sobre parejas mayores.
Desde su propuesta inicial, Sternberg planteó que las relaciones amorosas podían cambiar con el tiempo y que, en concreto, la trayectoria temporal de cada componente podría ser diferente. En las primeras fases de la relación, el componente de pasión tendería a ser el más importante, para luego declinar de manera muy significativa. En contraste, los componentes de intimidad y compromiso tenderían, partiendo de un nivel inferior, a crecer de manera marcada durante los primeros años (especialmente el componente de intimidad), para luego mantenerse en niveles altos durante el resto de la relación.
Estas diferencias de los componentes en función de la duración de la relación han sido confirmadas por un estudio realizado en España por Yela, aunque según sus datos, la dimensión pasional del amor se desvía algo de lo inicialmente propuesto por Sternberg, creciendo menos abruptamente al principio y después descendiendo de manera más suave de lo esperado hasta llegar a una cierta estabilidad. Yela explica esta discrepancia argumentando que en el cuestionario original de Sternberg, junto con elementos de pasión claramente eróticos, se encuentran también otros de carácter más romántico que amortiguan la caída de la dimensión pasional.
Es importante destacar que en el estudio de Yela, la media de edad de los participantes apenas alcanzaba los 23 años, con un promedio de 2,9 años de duración en su relación de pareja. Así, ninguno de estos estudios se centra en parejas mayores con relaciones de muy larga duración. Cuando se tienen en cuenta grupos de personas con diferentes duraciones de su relación, son muy raros los casos con relaciones que superan los 10 o 15 años y se asume que tras esos años la estabilidad es la norma. La cuestión de qué pasa más allá, y en especial en la vejez, cuando las relaciones son muy duraderas, permanece en gran medida sin respuesta.
Objetivos e Hipótesis del Estudio en Parejas Mayores de Larga Duración
Precisamente, el objetivo general del presente trabajo es ayudar a aumentar nuestro conocimiento de estas parejas mayores de larga duración, prestando atención a la experiencia amorosa de los implicados en ellas. De manera más específica, se pretende, por una parte, evaluar el funcionamiento de la escala de Sternberg en una muestra de personas con relaciones de pareja de muy larga duración y, por otra, examinar el efecto que algunas variables podrían tener en la relación amorosa que experimentan este tipo de personas.
Aunque el objetivo fundamental es de carácter exploratorio, estudios previos permiten plantear una serie de hipótesis:
- Si los 3 componentes de Sternberg presentan patrones distintos de evolución temporal, en las relaciones amorosas de larga duración encontraremos diferencias entre sus puntuaciones. En concreto, la intimidad y el compromiso mantendrán niveles altos, mientras que la pasión presentará puntuaciones significativamente menores.
- Las mujeres presentarán puntuaciones ligeramente menores que las de los varones en las medidas de satisfacción marital, y puntuaciones también menores que estos en los componentes de la experiencia amorosa diferenciados por Sternberg.
- Si tras una serie de años (típicamente 10 o 15) la experiencia amorosa se estabiliza, no habrá efectos asociados con la edad en las medidas de la experiencia amorosa obtenidas en una muestra de personas mayores implicadas en relaciones de larga duración.
Amor en la Tercera Edad
Metodología del Estudio
Participantes
En el estudio se contó con los datos proporcionados por 144 personas voluntarias, todas ellas mayores de 65 años, que vivían en la ciudad de Tarragona y su área de influencia.
El muestreo fue intencional y se tuvieron en cuenta dos criterios de selección, además de la edad:
- Únicamente podían formar parte de la muestra personas que estuviesen conviviendo con la misma pareja desde hacía al menos 30 años.
- La proporción de varones y mujeres participantes intentó ser similar para garantizar la posterior comparación entre ambos grupos.
Cabe destacar que la incomprensión de ciertas preguntas por parte de algunos entrevistados llevó a la eliminación de 2 personas de la muestra definitiva.
De las 144 personas que formaron parte de esta muestra definitiva, 75 fueron varones (52,1%) y 69 mujeres (47,9%). La edad media ± desviación estándar (DE) de los participantes fue de 73,06 ± 4,29 años. Las mujeres (71,9 ± 4,24 años) eran ligeramente más jóvenes en promedio que los varones (74,1 ± 3,86 años).
La duración media de la relación de pareja era de 46,6 ± 6,73 años (con un mínimo de 30 años y un máximo de 58 años). El número de relaciones anteriores antes de iniciar la de larga duración era, como media, de 1,08 ± 1,37, con el 52% de la muestra sin experiencia de pareja previa.
La gran mayoría de participantes estaba casada (95,8%) y vivía únicamente con la pareja, sin hijos u otra familia (86,1%).
Nivel Educativo y Económico
Respecto al nivel educativo de la muestra:
- El 22,9% no había acabado los estudios primarios.
- El 50% disponía únicamente de estudios básicos (primarios).
- El 18,8% tenía estudios secundarios.
- El 8,3% restante tenía estudios universitarios.
En cuanto al nivel económico:
- El 7% manifestó que los ingresos de su unidad familiar no superaban los 600 € mensuales.
- Los siguientes 3 intervalos (600-900, 900-1.200 y 1.200-1.500 €) constituyeron cada uno el 25,7% de la muestra.
- El 14,2% de los participantes mencionó disponer de ingresos superiores a 1.500 € mensuales.

Variables del Estudio
El estudio contó como variables criterio con los componentes de la experiencia amorosa, tal y como es concebida y medida desde el modelo propuesto por Sternberg. Adicionalmente, también se incluyó como criterio variable la satisfacción marital, evaluada mediante la escala de Hendrick.
Las tres principales variables predictoras fueron el género, la edad de los participantes y la duración de su relación de pareja. El género se categorizó con 2 valores (0 para varón, 1 para mujer), mientras para la edad y la duración se utilizó el valor directo en años.
Adicionalmente, se contemplaron otras variables:
- Número de relaciones de pareja estables anteriores.
- Nivel de estudios (4 intervalos: sin estudios, primarios, secundarios, universitarios).
- Ingresos de la unidad familiar (5 intervalos).
- Percepción del grado de religiosidad (4 categorías: de nada religioso a muy religioso).
- Percepción de frecuencia de discusiones (de «nunca» a «muy frecuentemente»).
- Quién inicia las discusiones (yo, mi pareja, los dos, ninguno de los dos).
- Cómo se solucionan las discusiones (cedo yo, cede mi pareja, cedemos los dos, no cede nadie).
Materiales y Procedimiento
Para evaluar la experiencia amorosa se utilizó la escala de Sternberg. Esta escala está compuesta por 45 ítems con un formato de respuesta tipo Likert de 5 alternativas (de totalmente en desacuerdo a totalmente de acuerdo). La escala tiene, ordenados de manera aleatoria, 15 ítems que miden cada uno de los tres componentes del amor descritos por el autor (intimidad, pasión y compromiso). Todos están formulados de manera positiva.
En este estudio, y con el fin de facilitar la respuesta, el entrevistador leía el ítem y al mismo tiempo presentaba una lámina con una línea graduada de 5 puntos. El participante tenía que señalar el punto de la línea graduada que mejor se ajustaba a su respuesta. Este procedimiento resultó especialmente útil con los participantes, que en su mayoría estaban poco acostumbrados a responder a cuestionarios de esta naturaleza, y facilitó la detección de sesgos como el de aquiescencia.
Para finalizar se aplicó la Escala de Satisfacción Marital de Hendrick. Debido a que la versión en español de la escala había sido realizada en México, fue necesario adaptar ligeramente algunas expresiones al español de España. La escala consta de 7 ítems de 5 alternativas de respuesta cada uno de ellos.