Discapacidad Múltiple y Discapacidad Intelectual según el DSM-5

La discapacidad múltiple se refiere a la presencia simultánea de dos o más discapacidades permanentes en una persona. Estas pueden ser de tipo físico, sensorial, intelectual o del lenguaje. No se refiere a una única condición o diagnóstico, sino a una variedad de combinaciones posibles de discapacidades. Las personas portadoras de discapacidad múltiple son las afectadas en dos o más áreas, caracterizando una asociación entre diferentes discapacidades, con posibilidades bastante amplias de combinaciones.

Esquema de tipos de discapacidad múltiple

Entendiendo la Discapacidad Múltiple

Un ejemplo de discapacidad múltiple serían las personas que tienen discapacidad mental y física, o un estudiante que presenta discapacidad visual e intelectual, o una niña con parálisis cerebral y trastornos del lenguaje. Estas condiciones no impiden que los estudiantes aprendan, se desarrollen o se integren a una comunidad educativa. Cada estudiante con discapacidad múltiple es único. No existe un perfil único ni una forma “correcta” de abordar su proceso educativo. La discapacidad múltiple es una situación grave y, afortunadamente, su presencia en la población en general es menor, en términos numéricos.

Características de la Multidiscapacidad

Las personas con multidiscapacidad pueden presentar una diversidad de condiciones médicas. Incluyen impedimentos simultáneos, usualmente deficiencia mental con una o más necesidades educativas especiales (NEE) motoras o sensoriales.

  • Problemas físicos y médicos: Como movilidad limitada, deformidades óseas, dificultades para respirar.
  • Trastornos sensoriales: Incluyendo ceguera, sordera, o una combinación de ambos.
  • Retrasos generalizados y graves: Atraso en el desarrollo físico y motor.
  • Capacidad cognitiva: Menor al promedio.
  • Comunicación: Poca o ninguna comunicación efectiva, dificultades para comunicarse de manera efectiva.
  • Comportamientos: Comportamientos inapropiados, o conductas severas.
  • Dependencia: Dependencia absoluta para realizar actividades cotidianas, ausencia de destrezas de autoayuda.
  • Relación social: Dificultades para relacionarse con la sociedad.
  • Generalización: Dificultad generalizando destrezas de una situación a otra.
  • Necesidad de apoyo: Requerimiento de apoyo en actividades mayores de la vida diaria.
  • Otras condiciones médicas: Ejemplos incluyen convulsiones, pérdida sensorial, hidrocefalia, escoliosis, parálisis cerebral, epilepsia, y autismo.

La combinación de estas deficiencias causa tales problemas educacionales que el niño no puede acomodarse en un programa de educación especial que trate un solo impedimento. Estos individuos requieren apoyo extenso y continuo en más de un área de su vida. Frecuentemente tienen discapacidades adicionales que pueden incluir problemas de movimiento, pérdida sensorial y problemas de comportamiento.

Cápsula del Centro de Desarrollo Integral para Personas con Discapacidad PALACO Ep. 2

La Discapacidad Múltiple Severa

La discapacidad múltiple severa es una condición que implica la presencia simultánea de dos o más discapacidades graves en la misma persona, como pueden ser las físicas, intelectuales o sensoriales. Por ejemplo, una persona puede tener parálisis cerebral junto con discapacidad intelectual profunda, o ceguera combinada con sordera y discapacidad motora.

Dado el grado de dependencia y las necesidades complejas, las personas con discapacidad múltiple severa requieren un enfoque interdisciplinario para su atención. Esto implica la colaboración de un equipo de profesionales, incluidos médicos, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, logopedas, psicólogos y trabajadores sociales. El enfoque de apoyo debe ser holístico, centrado en la persona, respetando su dignidad y promoviendo su máximo progreso dentro de lo posible. En definitiva, la discapacidad múltiple severa presenta desafíos únicos que requieren un enfoque integral y personalizado para garantizar que las personas afectadas puedan vivir con dignidad.

Discapacidad Intelectual según el DSM-5

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la American Psychiatric Association (APA, 2013), una discapacidad intelectual es un trastorno que suele indicarse durante el período de desarrollo y que conlleva limitaciones en el funcionamiento intelectual y en el comportamiento adaptativo en los dominios conceptuales, sociales y prácticos. Se entiende además que es una condición del neurodesarrollo, por tanto, se hace manifiesta antes de los 22 años.

La discapacidad intelectual se caracteriza por la presencia de desafíos en procesos cognitivos y de aprendizaje, además de dificultades en la conducta adaptativa, entendidas como la capacidad para responder de manera efectiva a las demandas del medio. Las deficiencias del comportamiento adaptativo producen fracaso del cumplimiento de los estándares de desarrollo y socioculturales para la autonomía personal y la responsabilidad social, pudiendo ocasionar no alcanzar los estándares que se han estipulado para el desarrollo de la autonomía personal y las responsabilidades sociales.

Infografía sobre deficiencias en funcionamiento intelectual y comportamiento adaptativo

Clasificación de la Discapacidad Intelectual

La discapacidad intelectual se puede clasificar según el cociente intelectual (CI), que es una medida de la capacidad cognitiva de una persona en relación con sus iguales.

  • Discapacidad Intelectual Leve: Caracterizada por aquellas personas que tienen un CI entre 50 y 70. Se aprecia un retraso cognitivo y una ligera afectación del campo sensoriomotor. Según el DSM-5, se incluye al alumnado cuya puntuación en CI se sitúa en el intervalo de CI entre 55-50 y 40-35. Suponen aproximadamente un 85% de los casos de discapacidad intelectual. El alumnado con este tipo de discapacidad suele desarrollar habilidades comunicativas durante los primeros años de la infancia y, durante la escolarización, puede llegar a adquirir parcialmente los aprendizajes instrumentales básicos.
  • Discapacidad Intelectual Moderada: Caracterizada por aquellas personas que tienen un CI entre 35 y 50. Según el DSM-5, se incluye al alumnado cuya medida en CI se sitúa en el intervalo entre 35-40 y 20-25. Suponen alrededor del 10% de toda la población con discapacidad intelectual. Las adquisiciones de lenguaje en los primeros años suelen ser escasas y a lo largo de la escolarización pueden aprender a hablar o a emplear algún signo de comunicación alternativo.
  • Discapacidad Intelectual Grave: Según el DSM-5, la medida del CI de este alumnado queda por debajo de 20-25 y supone el 3-4% del total de la discapacidad intelectual. La mayoría de este alumnado presenta una alteración neurológica identificada que explica esta discapacidad, la confluencia con otras (de ahí el término pluridiscapacidad que aquí se le asocia) y la gran diversidad que se da dentro del grupo. Por este motivo, uno de los ámbitos de atención prioritaria es el de la salud física. Suelen presentar limitado nivel de conciencia y desarrollo emocional, nula o escasa intencionalidad comunicativa, ausencia de habla y graves dificultades motrices. El nivel de autonomía, si existe, es muy reducido.
  • Discapacidad Intelectual Profunda: Es el grado más elevado de esta discapacidad, y a la vez es la menos frecuente. Según el DSM-5, la medida del CI de este alumnado queda por debajo de 20-25 y supone el 1-2% del total de la discapacidad intelectual.
Tabla de clasificación de la discapacidad intelectual por CI según el DSM-5

Funcionamiento Intelectual Límite (V62.89; R41.83)

Según la clasificación diagnóstica Internacional DSM-5, las personas con funcionamiento intelectual límite obtienen una puntuación de Cociente Intelectual Total (CIT), medida a través de pruebas estándares actualizadas, en la franja entre 70 y 79, por lo que se encuentran por debajo de la puntuación de inteligencia considerada media o normativa (CIT 80-120). La distinción entre capacidad intelectual limítrofe y discapacidad intelectual leve (trastorno del desarrollo intelectual) requiere una evaluación cuidadosa de las funciones intelectuales y adaptativas, y de sus discrepancias, en especial cuando existen trastornos mentales concomitantes que puedan afectar a la capacidad del individuo para seguir procedimientos de prueba estandarizados.

Esta categoría se puede utilizar cuando la capacidad intelectual límite del individuo es objeto de la atención clínica o bien tiene un impacto sobre su tratamiento o pronóstico. Debido a menores competencias a nivel intelectual, se pueden manifestar dificultades para alcanzar las demandas educativas escolares, especialmente en los casos en que no existe un apoyo psicológico y educativo adecuado. En la edad adulta, estas dificultades se pueden reflejar en un menor nivel de adaptación social, así como en dificultades para competir de manera autónoma en el mercado laboral.

Enfoque Educativo y Apoyos para la Discapacidad Múltiple

En el camino hacia una educación inclusiva y equitativa, es esencial comprender la realidad de estudiantes que presentan discapacidad múltiple. Esta condición, compleja por definición, requiere una respuesta educativa especializada, flexible y centrada en la persona. Necesitan entornos de aprendizaje altamente adaptados, con programas diseñados específicamente para abordar sus necesidades únicas. La inclusión de un alumno con discapacidad múltiple implica la intervención de un equipo multidisciplinario y un entorno que se adapte a múltiples niveles.

Como señaló Miguel López Melero: "Si cualquier institución se mantiene y progresa es porque posee un sistema para integrar en su seno a las personas con más necesidades. Si una sociedad adopta esta postura podemos garantizar que esa sociedad éticamente está madura. Lo que es más, esta sociedad ha comprendido en qué consiste el arte de educar."

Para estos niños urge un enfoque educativo abordado desde los primeros instantes de su vida o inicio de su condición, que debe ser individualizado, adecuado a su evolución, funcional y con validez ecológica; esto es, con objetivos que favorezcan la adaptación a sus ambientes naturales.

Para saber cómo hay que orientar, formar y educar a estos educandos especiales, es indispensable identificar las necesidades reales de cada niño. Para ello es preciso ir más allá del examen de sus deficiencias y evaluar sus aptitudes en materia de: conexión con el medio, intención comunicativa, desarrollo motor y sensorial y grado de independencia en actividades de la vida diaria. También es necesario evaluar el contexto en el que se está desarrollando: presencia de la familia, situación geográfica (medio urbano o rural), proximidad de centros médicos y educacionales, y la posibilidad de recurrir a ellos de forma esporádica.

Al formar a estos alumnos, debemos adoptar una postura significativa de enseñanza-aprendizaje basada en un modelo funcional, rescatando los aspectos más relevantes del modelo evolutivo. Se han de potenciar las capacidades de los niños en sus aspectos físicos, afectivos, cognitivos y psicosociales, compensando y optimizando, en lo posible, todas aquellas áreas que estén afectando sus procesos de desarrollo y aprendizaje. Sin duda que esta tarea no puede ser desarrollada solo al interior del aula, requiere de elementos coadyuvantes que den solidez al sistema, siendo los más importantes, los padres y los profesionales de apoyo.

Los profesores con especializaciones individuales han debido admitir que se están enfrentando a discapacidades interactivas y que necesitan de algo más que una combinación de sus especialidades. Se recomienda:

  • Establecer relaciones interinstitucionales.
  • Estimulación global del niño.
  • Realizar reuniones clínicas.
  • Evolución y eficiencia de la metodología.
  • Diagnosticar el tratamiento más adecuado.
  • Actuar con coherencia frente al niño y la familia.
  • Integración social, familiar y escolar.

Al organizar el programa educativo se ha de considerar que la familia es la más próxima. Debemos ser realistas y hablarles con claridad del diagnóstico, aclarando sus expectativas, pues hacerles concebir falsas esperanzas solo incrementaría la desilusión y el desamparo en que se encuentran. Es necesario, entonces, crear una instancia de asesoramiento a los padres, de manera que estos puedan entender y aceptar las necesidades de su hijo/a, y se favorezca la coordinación con el profesorado en el desarrollo de las capacidades de los niños.

En Chile, el Programa de Integración Escolar (PIE) ha sido un instrumento clave para la inclusión de estudiantes con discapacidad múltiple. Gracias al PIE, cientos de establecimientos educacionales a lo largo del país han mejorado sus condiciones para recibir a estudiantes con necesidades complejas. Hablar de discapacidad múltiple en el contexto educativo es reconocer la riqueza de la diversidad humana. Cuando una escuela abre sus puertas a un niño o niña con discapacidad múltiple, no solo cambia su vida: transforma la comunidad entera.

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Clasificación de Discapacidades Múltiples según INEGI

Los tipos de discapacidad se dividen en grupos según el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía). Al grupo 4° pertenecen las discapacidades múltiples y severas, derivando de ella otros tres subgrupos:

  • 401-420 Discapacidades múltiples: Incluye personas con limitaciones o carencia de movimiento en las extremidades (parálisis cerebral, embolia o accidentes cerebrovasculares). Excluye las discapacidades que incluyen descripciones relativas a dos o más discapacidades, por ejemplo, discapacidades sordera y mudez (sordomudos).
  • 421 Síndromes específicos: Corresponde a los síndromes que se manifiestan con una o más discapacidad, caracterizada por presentar un conjunto de síntomas que afectan a diversos órganos y partes del cuerpo del individuo. Ejemplos son el Síndrome de USHER, Síndrome de RUD, etc.
  • 430 Otro tipo de discapacidades:
    • Incluye malformaciones de cualquier parte del cuerpo (extremidades superiores, inferiores, tronco, cuello o cabeza), siempre y cuando no impliquen una discapacidad motriz, es decir, falta o limitación severa de movimientos.
    • Comprende deficiencias de los órganos internos que implican un trasplante (riñón, corazón) y descripciones que aluden a situaciones en donde las personas dependen para mantenerse con vida de aparatos, equipos o instrumentos como marcapasos, válvulas artificiales, riñón artificial, respiradores artificiales, sondas permanentes, entre otras, e incluye las deficiencias físicas del enanismo y gigantismo.
    • Asimismo, comprende las deficiencias orgánicas que implican discapacidades referentes a corazón, pulmones, riñones e hígado (hepatitis crónica), así como otras que son metabólicas o sanguíneas como hemofilia o diabetes grave.
    • Incluye enfermedades mortales que implican discapacidad, así como enfermedades crónicas, degenerativas y progresivas, que dependiendo de su gravedad, implican para la población limitantes en la realización de sus actividades cotidianas. Son ejemplos el cáncer invasor, la diabetes grave, el SIDA en fases terminales, y las enfermedades y deficiencias cardiacas graves.
    • Además, comprende tumores en cualquier parte del cuerpo que implican discapacidad.
    • El subgrupo excluye las discapacidades relativas a la falta de alguna extremidad superior y/o inferior, y las que se refieren al uso de alguna prótesis u órtesis mecánica, ya que estas se clasifican en el grupo 2 Discapacidades motrices. Se excluyen las enfermedades temporales (como varicela y escarlatina), y las crónicas (como gastritis y alergias); las descripciones referentes a la dentadura postiza total o parcial, así como cualquier movimiento menor involuntario (tics) en cualquier parte del cuerpo.
  • 499 Insuficientemente especificadas del grupo discapacidades múltiples y otras: Comprende las discapacidades múltiples (con algunas excepciones que están marcadas en el subgrupo 401-422, así como las discapacidades que no corresponden a los grupos 1 Sensoriales y de la comunicación, 2 Motrices, y 3 Mentales.

Principios Fundamentales sobre la Discapacidad Intelectual

Según la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD), a la cual adscribe Fundación Coanil, la discapacidad intelectual no es una enfermedad, sino una condición donde hay trayectorias de desarrollo que son diferentes a lo comúnmente observado. El principal tratamiento para esta discapacidad está basado en desarrollar al máximo el potencial de la persona que la padece, además de mejorar su calidad de vida. La terapia conductual, por ejemplo, puede ayudar a las personas con esta discapacidad a desarrollar habilidades sociales y de comunicación, además de mejorar su comportamiento.

Infografía sobre capacidades de personas con discapacidad intelectual

Es importante destacar los siguientes principios:

  1. Las personas con discapacidad intelectual son sujetos de pleno derecho y es deber del Estado y la sociedad trabajar para disminuir las barreras y elevar su participación en igualdad de oportunidades. Cada persona requiere un patrón de apoyos que le es específico y dimensional, además de ser dinámico, pues cambia con el tiempo.
  2. Las personas con discapacidad intelectual sí pueden aprender. Su ritmo de aprendizaje es diferente y dependerá de múltiples factores como las necesidades de apoyo y los contextos donde se desarrollen.
  3. Las personas con discapacidad intelectual pueden aprender, desarrollar habilidades y trabajar. La pronta detección de la discapacidad intelectual y un despliegue de apoyos adecuados, permite que las barreras disminuyan significativamente y que estas personas alcancen autonomía e independencia.
  4. Las personas con discapacidad intelectual necesitan planes de acompañamiento que permitan garantizar su derecho y participación. Los apoyos son individuales y dinámicos en el tiempo. Una buena parte de los apoyos que se ofrecen apoyan el desarrollo de la autonomía progresiva en niñas, niños y adolescentes, mientras que otros van pavimentando el camino para una expresión libre de autonomía, autorrepresentatividad y libertad en la edad adulta.

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