Amamantamiento más allá de la infancia: Lactancia prolongada y adulta

La percepción social sobre la lactancia materna a menudo se limita a los primeros meses o años de vida. Sin embargo, la realidad de la lactancia es mucho más diversa, abarcando desde la lactancia prolongada en niños mayores hasta fenómenos más controvertidos como la lactancia adulta, donde personas adultas desean ser amamantadas. Este artículo explora estas diferentes facetas, sus implicaciones y el debate que las rodea.

La Lactancia Materna Prolongada en Niños Mayores

La lactancia de niños que ya caminan o hablan es una experiencia que aún genera sorpresa en muchos entornos. Cuando mi hijo tenía dos años (de esto hace 7 años), fuimos al hospital porque mi hermana dio a luz a su hijo, mi sobrino, y Jon le pidió pecho a mi mujer. Como es natural en un sitio desconocido con gente, una situación diferente para él, estando tranquilos, sin saber qué hacer, pidió pecho. Mi mujer se lo dio, como siempre desde que nació, sin pensar si estaba bien, mal, mejor o peor.

En esos momentos llegó la enfermera y, por lo que sea, él decidió que iba a ir a no sé dónde, pero quería ir con mamá aún en el pecho. Caminaba y ella le siguió un instante, aún unidos por el enganche boca-pecho hasta que le dijo "ve donde quieras, pero suéltame, hombre". La cara de la enfermera era un poema, como si acabara de ver una aparición o un fantasma: "¿Es tu hijo? ¿Y toma pecho? ¿Y camina? ¿Y tienes leche? ¿Y...?".

Ilustración de una madre amamantando a un niño mayor mientras un profesional de la salud observa con asombro

Ahora es más habitual, cada vez se ve más, y hasta la Asociación Española de Pediatría publicó hace poco un informe para que algo así no se repita, es decir, para llegar a los profesionales de la salud y a quien quiera leerlo, y que entiendan que no solo es normal que un niño mayorcito mame, sino que es hasta recomendable. Es un paso adelante que no puede ser el único, porque los padres y las madres, los que lo viven en primera persona, tienen aún mucho por hacer.

El Proyecto "The Honest Body Project" y la Visibilización de la Lactancia Prolongada

La colección fotográfica forma parte de un proyecto aún mayor, obra de la fotógrafa Natalie McCain, llamado "The Honest Body Project". Este proyecto tiene como misión y objetivo explicar cómo es el día a día de estas madres y por eso combina las fotografías con la experiencia de cada una de ellas.

Las madres explican que no es algo que hagan para ser mejores, o como un objetivo que se hubieran marcado, ni para recibir un premio o ser reconocidas. Lo hacen simplemente porque ha surgido así, porque empezaron a dar el pecho a sus hijos al nacer y siguen haciéndolo de un modo natural, con los mismos hijos, pero más mayores.

La mayoría explica que a menudo tienen que lidiar con comentarios del tipo "pero ya es mayor" o "pero con la edad que tiene ya no lo necesita", pero ellas siguen defendiendo sus lactancias porque confían en sus hijos para que sean ellos los que decidan cuándo dejarlo, que será precisamente el momento en que ya no lo necesiten más. Es importante recordar que la lactancia no es solo comida, es mucho más: es un bonito momento de relación entre madre e hijo. ¿Cuándo deja de necesitar un niño a su madre? Nunca. Si acaso el niño encontrará una manera diferente de relacionarse con ella, pero en realidad no es necesario forzarle a ello, si la madre disfruta amamantándole.

Fotografía artística de una madre amamantando a un niño mayor en un ambiente cotidiano

En "The Honest Body Project" hay otras galerías de mujeres embarazadas y de casos particulares relacionados con la maternidad, con el fin de mostrar, en general, un montón de diferentes realidades y vivencias de mujeres, que pueden distar mucho de las nuestras y ayudarnos a abrir un poco la mente ante la diferencia. Es un proyecto que McCain inició hace un mes y que crece semana a semana, en lo que se augura será un gran portal web dedicado a los cambios, las vivencias y las diversas opciones de las mujeres que son madres. Ayer mismo publicó las fotos y la historia de una mujer, madre de un niño de 1 año, que hace 10 años lo fue también de una niña que dio en adopción. Es decir, su hijo tiene una hermana que vive con su familia adoptiva, y en la página podemos leer esta historia, entre otras.

La Lactancia Adulta: Un Fenómeno Multifacético

Desde hace años se está extendiendo una práctica llamada lactancia adulta, es decir, adultos que desean ser amamantados. Es evidente que la sociedad debería dejar a un lado las miradas juiciosas, esas que dictaminan muy rápidamente -sobre todo basándose en la moralidad- y que no respetan la diversidad.

Argumentos y Perspectivas Históricas

Quienes defienden la lactancia adulta argumentan que son decisiones libres de adultos, que no hacen mal a nadie y que solamente comparten el placer de tomar leche materna. También hacen referencia a la historia y a la mitología, buscando numerosos ejemplos de lactancia adulta en pinturas y esculturas.

Con un humor muy inteligente, Partera Guerrillera hizo recientemente en sus redes una fantástica recopilación de estas escenas, donde se incluyen:

  • Una hija amamantando a su padre o a su madre, condenados a morir de hambre.
  • Una mujer amamantando a su bisabuela que no puede alimentarse de otra forma.
  • En la mayoría de ocasiones, hombres amamantados como metáfora de la obtención de la condición divina o de la sabiduría que se obtiene a través de la leche de la madre (de la diosa o, en el ámbito del cristianismo, de la virgen).

En la mayoría de estos ejemplos se puede observar la voluntad de la mujer, así como el poder simbólico que tienen sus fluidos.

Pintura clásica o escultura representando el acto simbólico de amamantamiento adulto

Análisis Crítico de la Lactancia Adulta

A pesar de que la lactancia adulta se vende como el simple placer de tomar leche materna, llama la atención cómo es una práctica realizada en exclusiva por hombres heterosexuales (según se ha observado, aunque hay sexólogas que mencionan la existencia de parejas lesbianas en esta práctica). Es fundamental recordar que las mujeres también hemos sido amamantadas en nuestra infancia (si nuestras madres así lo hicieron). Por lo tanto, si no llevara implícita una cuestión erótica del pecho femenino, deberían existir mujeres asiduas a la práctica de mamar del pecho de otras mujeres.

Si la erótica no estuviera presente, no encontraríamos un catálogo de pechos femeninos, voluminosos y tersos, fotografiados de forma pornográfica (que nada tienen que ver con la diversidad de pechos que amamantan). Además, en las descripciones de las chicas podemos encontrar “delgada y atractiva” o “rellenita con curvas”. Resulta que nuestros cuerpos deben cumplir una serie de requisitos estándares para el amamantamiento, quizás no seamos tan perfectas para estos hombres como nos hacen ver nuestros bebés lactantes cada día.

De hecho, la erótica del pecho que amamanta ha entrado también en el mundo de la pornografía donde se pueden encontrar escenas de hombres que extraen manualmente la leche materna de mujeres mientras estas parecen estar excitadas, a pesar del grado de estrujamiento de sus pechos lactantes. Podemos encontrar este tipo de vídeos en relaciones BDSM (de sumisión-dominación) donde habitualmente un hombre ordeña a una mujer cual animal o, de forma más minoritaria, donde una mujer obliga a mamar de sus pechos a un hombre.

También encontramos vídeos de mujeres solas que simplemente se extraen la leche con un sacaleches eléctrico, de esos que hacen un ruido agotador, que muchas madres no pueden soportar. Estos últimos vídeos seguro que podrían venir muy bien para algún curso de extracción y conservación de la leche materna para la vuelta al empleo de las madres, cuando deben dejar a sus bebés de menos de cuatro meses. Aunque, quizás, colocarlos en estas páginas de pago les sirvan a estas madres para generar los recursos económicos necesarios para permanecer algo más de tiempo con sus bebés.

Nutriendo el Futuro: Lactancia Materna #ExplorerInvestigation

El Comercio de Leche Materna para Adultos

También encontramos un aumento de personas que desean consumir leche materna, pero normalmente realizan compras por internet de leche extraída y no tienen la intención de mamar de los pechos de una madre. La ingesta de leche materna suele venderse como remedio para enfermedades, como complemento para deportistas o para personas que quieren perder peso.

El comercio y negocio de leche materna para personas adultas lleva a plantear dos cuestiones: por un lado, cómo por una moda, un capricho o un fetiche se está usando para fines comerciales un bien demasiado escaso, como podemos ver en los bancos de leche materna, que solo alcanzan para aquellos bebés más vulnerables, generalmente prematuros. Por lo tanto, mientras algunos adultos compran leche materna para adelgazar, muchos bebés están alimentándose con sucedáneos.

Por otro lado, nos encontramos con los motivos que llevan a algunas madres a vender su leche. Una mujer comentaba: me decían que era oro líquido y, efectivamente, lo era. Por supuesto, una mujer puede hacer lo que desee con su leche materna.

Infografía o esquema sobre la cadena de suministro de leche materna y la escasez en bancos de leche

"Nodrizas" para Hombres Adultos: Un Análisis Socioeconómico

Respecto a las “nodrizas” que amamantan a hombres, en primer lugar, debemos hablar del término, que daba nombre a aquellas trabajadoras pobres y precarias que amamantaban a descendientes de familias ricas (porque ni la lactancia materna, ni la crianza en general, eran propias de mujeres de alta cuna). Contratos que además, como todo en aquella época, solían firmar los maridos de ambas mujeres.

En el caso de la lactancia adulta, las mujeres que acuden a amamantar a hombres, normalmente en hoteles, suelen estar criando, en ocasiones a bebés de un mes o menos. En la ficha técnica de la “nodriza” se pone esta información como un dato relevante. También se aconseja a los hombres que las avisen con tiempo (un día antes) para que puedan dejar con alguien a sus bebés. Comentan que es un trato justo que estos hombres ayuden a esas mujeres, dándoles una ayuda económica para sus bebés, tan solo a cambio de sus “pechos llenos de leche materna”.

Al menos, en esta ocasión, no ocurre como con los vientres de alquiler y las mujeres no son representadas como ángeles, como esas criaturas solidarias que van a cubrir el deseo de otra persona, en este caso, el deseo de mamar de un hombre. Aquí queda bien claro: existe un pago y la mujer necesita dinero para poder cuidar de sus criaturas. Nos tendríamos que preguntar ahora cómo nos empobrece ser madres, cómo esta sociedad invisibiliza la maternidad, nos deja sin derechos, sin recursos y, en ocasiones, incluso sin empleo.

Estoy prácticamente convencida (sin querer ser paternalista) de que a una madre con un bebé de apenas un mes, en pleno posparto, no le apetece demasiado dejar a su bebé (quizás con leche extraída en un biberón para que alguien se la dé) e irse a un hotel para que un señor desconocido le chupe las tetas. Esas tetas que están haciendo díada con su bebé. Y sí, digo chupe porque probablemente esos hombres hayan perdido la capacidad de succión después de unas cuantas decenas de años. He visto niñas y niños destetados que al cabo de los meses no sabían ya cómo mamar. La mayoría de personas adultas piensan erróneamente que el pecho se succiona cual pajita, aunque no dudo que los aficionados a esta práctica hayan hecho cursos de asesoría de lactancia y buen agarre.

La cuestión, en definitiva, es que esta práctica no deja de ser el capricho de unos cuantos hombres ricos cubierto por unas mujeres pobres.

La Herida Materna y la Búsqueda de Apego

Sin embargo, también encontramos el argumento de que “son hombres que se llevan mal con sus madres”. Efectivamente, la ausencia del amor materno puede causar una enorme herida primal. En esta sociedad patriarcal que elimina a la madre, esta herida es bastante frecuente. Las madres patriarcales existen y son víctimas de un patriarcado que borró su ser entrañable en la relación con sus criaturas, quienes han sufrido por ello esta ausencia de la madre. Es normal que tengamos como sociedad una gran carencia materna y una gran necesidad de apego no cubierta. Aunque llama la atención que, en este caso, la necesidad de volver a la madre ocurra mayoritariamente en hombres.

La Lactancia Erótica en Pareja

Pero entonces nos encontramos con otra práctica, la lactancia erótica que se hace en pareja, donde podríamos encontrar una relación más cercana a la igualdad. No me refiero a que la pareja tenga curiosidad en conocer el sabor de la leche materna, sino en querer ser amamantado al igual que su propio bebé.

En primer lugar, la lactancia materna, al igual que el resto de procesos reproductivos de las mujeres, es un acto sexual dentro de una sexualidad no falocéntrica. Como bien explica Casilda Rodrigáñez, responde a una sexualidad subversiva orientada al bebé. Por lo tanto, las mujeres pueden sentir placer al lactar y ese deseo es compartido directamente con la criatura. Algunas mujeres pueden sentir incluso orgasmos. El problema lo tenemos cuando miramos con una mente patriarcal este proceso y es entonces cuando se le otorga un carácter sexual adulto falocéntrico que no tiene. Sería interesante que las sexólogas que hablan de todo tipo de experiencias sexuales, incluyan la sexualidad materna en sus discursos, al menos, las feministas.

El vínculo madre-bebé trae de cabeza a muchos padres, quienes de repente se sienten desplazados por esa díada. La madre durante su lactancia no suele tener deseo sexual con su pareja y esto causa, como ya expliqué en otro artículo sobre el sexo de las madres, problemas en su relación. De hecho, en muchas ocasiones, algunas mujeres no dejan y no les gusta que sus parejas les acaricien los pechos mientras ellas están transitando la lactancia.

Existen páginas donde nos intentan convencer de esta práctica: “Si amamantas a tu hombre puede sentirse relajado, nutrido, cómodo” y ya de paso “te ayuda si necesitas aumentar la producción” para tu bebé. Necesitan buscar algún tipo de beneficio para la mujer que, como siempre, es un beneficio práctico (dinero, aumentar la producción). A nadie se le ocurre pensar si la madre querrá estar también cómoda, nutrida y relajada: nutrida, con una pareja que haga la comida a diario y relajada por ejemplo dándole tiempo para simplemente ducharse, esa actividad tan complicada durante el puerperio.

Inducción de la Lactancia en Mujeres No-Madres

Pero es que además encontramos casos donde las mujeres que van a amamantar a sus parejas ni siquiera son madres. Entra dentro de lo que denominan adult nursing relationship, que se da mayoritariamente en relaciones heterosexuales donde “alguien” amamanta a la otra persona. Llama la atención ese “alguien” como si al querer hablar de consenso en la pareja no se pudiera especificar que es la mujer quien amamanta.

En estos casos, por un lado, podría decir que es más sencillo emocionalmente para ellas, pues estas mujeres se encuentran fuera del vínculo materno y quizás puedan ponerle otro significado a este acto, incluso quizás sentir placer al estimular sus pechos y en el intercambio de fluidos. Sin embargo, físicamente deben pasar por una serie de procesos que ni siquiera muchas madres están dispuestas a llevar a cabo por sus criaturas: una inducción de la lactancia.

Lo primero que las asesoras de lactancia y dentro de los grupos de apoyo decimos a las madres ante relactaciones complicadas y ante una inducción es que no es nada fácil y va a ser muy sacrificado, que piense de verdad si quiere y puede, si está dispuesta y si tiene el soporte necesario para hacerlo. Estamos hablando de madres que darían todo por sus bebés, pero su propia felicidad y una buena salud mental es siempre mejor para la criatura que la lactancia materna.

Pues en este caso se pretende que, por amor a la pareja, una mujer pase por todo un proceso de toma de fármacos y del uso de sacaleches cada dos horas, incluso por la noche, y de un hombre que succionará ¿a demanda? de sus pechos. Jamás podemos comparar la dependencia de un bebé y el deseo materno con este tipo de relación entre personas adultas. Por supuesto, la mujer puede elegir libremente e igual siente curiosidad por esta práctica que, sin embargo, no está exenta de mucho trabajo y complicaciones para ella y muy poco trabajo y mucho placer para él. La balanza no parece estar en absoluto equilibrada, cosa que vemos demasiado a menudo en muchas prácticas sexuales heterosexuales en esta sociedad patriarcal que aún nos lleva a las mujeres al placer unidireccional y de complacencia.

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