Este libro está dedicado a todas aquellas personas mayores que han sorprendido por sus conocimientos, sabiduría y singularidad. La población anciana, en muchas culturas del mundo, incluyendo las mesoamericanas, representa un símbolo de respeto y de sabiduría. En este contexto, la novela "Las dos ancianas" de Velma Wallis, publicada en 1993, ofrece una profunda reflexión sobre el reconocimiento a la experiencia y sabiduría de las personas de la tercera edad.

"Las dos ancianas": Un Relato de Supervivencia y Dignidad en Alaska
Origen y Contexto de la Historia
La novela de Velma Wallis (Alaska, 1960) es un relato novelado basado en una leyenda local de Alaska, una fábula que viene del frío pero que conserva la calidez de un mensaje espiritual que busca y encuentra amor en los gestos más humildes y en las voces más sinceras. Esta historia de dos ancianas que vivieron en las heladas tierras de Alaska tiene el sabor de esas antiguas enseñanzas que los hijos reciben de boca de sus padres en las largas noches de invierno.
Originalmente, era un relato oral, nunca se había puesto por escrito y tampoco había salido de ese territorio lejano. Fue una madre quien le contó a su hija esta historia de superación y dignidad. La hija, sintiendo un impulso, decidió escribirla para conectar con sus raíces y venerar a sus mayores y a la naturaleza con la que su pueblo estaba tan conectado.
La historia se remonta a un tiempo muy anterior a la llegada de la cultura occidental y se ha transmitido de generación en generación hasta llegar a la madre de la narradora y luego a ella. Aunque la autora recurrió a su imaginación para recrearla, lo esencial de la historia permanece de la misma forma en que su madre quiso transmitírsela.
Las comunidades descritas, como los pueblos del norte (Inuit o esquimales), son ejemplos de pueblos nómadas. Habitan en las tundras del norte de Canadá, Alaska y Groenlandia, por ejemplo, en la cuenca de Rhavbro a orillas del mar Bersático en la península de Hayes, entre el cabo York al sur y Ethaht al norte. Estos habitantes desarrollan una vida nómada, siguiendo la migración de animales que cazan, como caribúes, osos, ballenas y focas, los cuales aprovechan para su alimentación, abrigo y para la construcción de viviendas y herramientas. Su comunidad está constituida por familias patriarcales y poligámicas, y los niños son parte importante porque representan reencarnaciones de los antepasados.

El Abandono y la Lucha por la Vida
En una población nómada de Alaska vivían dos ancianas llamadas Chidzigyoak y Sa. Ellas se encargaban de proporcionar al pueblo ropa y tejidos y ofrecían consejos, ya que por su edad eran consideradas personas sabias. La historia relata someramente la dura vida nómada del grupo. Un día, dadas las condiciones de caza y pesca, la comunidad no tenía suficientes víveres; escaseaba la comida. Ante esta crisis, el jefe del grupo, con el Consejo, acordó el abandono de las ancianas, pues eran viejas y morirían pronto, y en esas condiciones se le daba preferencia a los niños.
Las dos ancianas fueron abandonadas por sus limitaciones, propias de la edad, quedando condenadas a morir de frío y hambre. El jefe recordó aquel momento de horrible debilidad en que casi permitió que sus emociones los arrastraran a todos al desastre, al referirse la autora al jefe del grupo que, con el Consejo, acordó el abandono de las ancianas. El interés por manifestar su inconformidad radicaba en la aceptación de la decisión tomada por su guía, pues ellas sabían que deberían respetar estas decisiones, ya que en algún momento de su vida habían participado en eventos de esa índole. Se pone de manifiesto en este libro conceptos como la sumisión y aceptación de decisiones que impactan en la conducta de las dos ancianas, así como la tristeza y los signos de soledad que afectan su estado anímico.
Sin embargo, lejos de resignarse a un inminente destino trágico, reaccionaron con un: "Vamos a morir luchando", como dice una de ellas. Tras el desconcierto inicial, el espíritu de supervivencia se impuso. Olvidados sus achaques, las dos decidieron luchar para vencer la muerte. En un primer momento, ambas pensaron que iban a morir, pero tenían personalidades diferentes y cada una consiguió despertar en la otra la pulsión de vivir, de hacer todo lo posible por salir del desahucio vital al que parecían abocadas.
El meollo de la historia trata de las técnicas que utilizan para sobrevivir al duro invierno, a las siguientes estaciones y durante varios años. Así descubrieron cualidades que les permitieron salvar la vida y saberse mejores frente a sí mismas y frente a los demás. El lector se va haciendo fuerte con ellas a medida que ganan confianza y se ven capaces de salir adelante. Es un libro precioso y emocionante, sin moralinas vacías ni mensajes de autoayuda.
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Lecciones de Resiliencia y Conexión con la Naturaleza
El espíritu de supervivencia de Chidzigyoak y Sa las obligó a seguir con vida. Las palabras de este libro nos inducen a reconocer que los ancianos son personas sabias y tienen mucha experiencia, y por tal razón, son dignas de ser tratadas con respeto y dignidad. El Pueblo acudía a las dos mujeres en busca de consejo y conocimientos nuevos, y a lo largo de la historia, el Pueblo mantuvo su promesa.
Mucho se habla sobre la protección del medio ambiente, y mucho se gasta en hablarlo más que en protegerlo. Quizás se actúa con poca convicción y sin el sentimiento con que lo hace Sa, una de las ancianas, que se maravillaba del poder que la tierra ejercía sobre la gente, sobre los animales e incluso sobre los árboles. Esto subraya la profunda conexión de los pueblos nómadas con la naturaleza y el respeto que esta infundía.
La Importancia de las Personas Mayores en la Sociedad Moderna
Símbolo de Respeto y Sabiduría
El interés de recomendar la lectura de este libro es no olvidar que los ancianos tienen capacidad de aportar experiencias valiosas a la sociedad y que son dignos de respeto y de amor. La novela de "Las dos ancianas" nos introduce una reflexión respecto al reconocimiento a la experiencia y sabiduría de las ancianas y, en general, a las personas de la tercera edad.
Envejecimiento Demográfico y Vulnerabilidad Social
En México, desde el año 2005, en base a las estadísticas que reporta el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), se muestran los rasgos demográficos, sociales y económicos de la población anciana, resaltando el envejecimiento demográfico como un incremento relativo y absoluto de la población en edades avanzadas.
Los ancianos forman parte de la vulnerabilidad social relacionada con grupos específicos de población y situación de riesgo social respecto a su ambiente doméstico o comunitario. El riesgo social que resulta respecto al avance de edad se ve más marcado por las deficiencias de calidad en materia de seguridad social y atención a la salud; por su mayor propensión a presentar limitaciones físicas o mentales, o por su condición étnica. De acuerdo al congreso de la unión en el año 2001, la familia de la persona adulta deberá cumplir con su función social de forma constante y permanente.
En este libro se da a conocer la labor tan importante de las mujeres a una edad en la que muchas veces la sociedad las considera de la tercera edad y se observa en algunas regiones del mundo que el papel del anciano se ve relegado en base a una visión economicista de la vida.

El Legado de los Cuentos y la Sabiduría Ancestral
Los cuentos son regalos de una persona mayor a otra joven. Desafortunadamente, este regalo no es algo que se dé o se reciba con frecuencia hoy en día, porque muchos de nuestros jóvenes están demasiado ocupados con la televisión y el ritmo frenético de la vida moderna. Quizás en el futuro, algunos de la generación actual que sean lo suficientemente sensibles como para haber prestado oídos a la sabiduría de sus mayores conservarán estas historias tradicionales en su memoria. A lo mejor, la generación del mañana añorará relatos como este que les ayuden a comprender mejor su pasado y su gente, y esperamos que también a sí mismos.
A veces ocurre que las historias sobre una cultura, contadas por alguien ajeno a ella, se malinterpretan. Eso es muy grave, porque una vez impresos, algunos relatos son fácilmente aceptados como reales, pero pueden no serlo. La historia de "Las dos ancianas" es un ejemplo de cómo la sabiduría ancestral puede ser transmitida auténticamente.
La historia nos enseñó que no debemos poner límites a nuestra propia capacidad, y mucho menos por motivo de la edad, para realizar en la vida nuestro cometido. La narradora de la historia de Velma Wallis comparte su experiencia de cómo su madre, ya pasando de los cincuenta, podía seguir haciendo la dura tarea de recoger leña para el invierno, a pesar de que casi todos de su generación se habían resignado a la vejez y a sus limitaciones. Ella se sentía orgullosa de no aceptar estas limitaciones y de que aún pudiera recoger la leña para el invierno, aunque el trabajo exigía un gran esfuerzo físico.
La historia personal de la autora del borrador, quien siempre ha vivido en grandes ciudades, revela una atracción por la vida en el campo, por lo primario, por lidiar con los elementos de la naturaleza y, en cierto sentido, formar parte de ella. A sus 37 años, considera posible que aún tenga la oportunidad, o la necesidad, de vivir más cerca de la naturaleza en el futuro, reconociendo que la imaginación es libre y le gusta llevarnos a otras realidades, muy lejanas a la nuestra, que a veces es tan gris como el hormigón que la rodea.