El Lenguaje Incoherente y el Delirio en Personas Mayores: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

La aparición de lenguaje incoherente en personas mayores es un síntoma que puede generar gran preocupación, a menudo asociado con un cambio súbito en la función mental. Si bien la causa principal de la incoherencia suele ser el delirio o un deterioro cognitivo subyacente, la presencia de dolor de cabeza concomitante siempre debe alertar a buscar atención médica inmediata para descartar otras afecciones graves. Este artículo explora en profundidad el delirio, sus causas y tipos, su relación con el deterioro cognitivo y los trastornos del habla, así como las estrategias de diagnóstico y tratamiento en la población anciana.

¿Qué es el Delirio o Síndrome Confusional Agudo?

El delirio, también conocido como síndrome confusional agudo (SCA), es un trastorno súbito y fluctuante de la función mental, generalmente reversible. Se caracteriza por una marcada alteración del nivel de conciencia y la capacidad de atención, lo que conlleva incapacidad para prestar atención, desorientación, imposibilidad de pensar con claridad y fluctuaciones en el estado de alerta (consciencia). Este estado mental anormal, no una enfermedad en sí, se manifiesta con síntomas que suelen aparecer de forma brusca y progresar en horas o días, siendo de mayor intensidad durante la noche (síndrome vespertino).

Aunque tanto el delirio como la demencia afectan al pensamiento, son dos trastornos diferentes. El delirio altera sobre todo la capacidad de prestar atención, mientras que la demencia afecta principalmente a la memoria. El delirio comienza de repente y a menudo tiene un momento de inicio definido, a diferencia de la demencia que por lo general se instaura poco a poco y no tiene ningún punto de comienzo definido.

El delirio nunca es normal y, por lo general, indica un problema grave de aparición reciente, especialmente en las personas mayores, quienes precisan atención médica inmediata. Es complicado reconocer la confusión en los ancianos, ya que los jóvenes con delirio pueden mostrarse agitados, pero los muy ancianos tienden a callarse y retraerse, haciendo el reconocimiento aún más difícil.

Es difícil determinar la prevalencia del delirio, dado el carácter transitorio de este trastorno, pero puede afectar a un porcentaje del 15 al 50% de las personas en algún momento durante la hospitalización y también es común entre los residentes de hogares de ancianos. El delirio aparece a cualquier edad, pero es más frecuente en los ancianos.

Tipos de Delirio

El delirio puede manifestarse de diferentes maneras, clasificándose en:

  • Delirio hiperactivo: Se caracteriza por hiperactividad, agitación, agresividad, confusión, alucinaciones e ideación delirante. Es posible que este sea el tipo más fácil de reconocer. Las personas con este tipo de delirio quizás estén inquietas y se paseen por la habitación.
  • Delirio hipoactivo: Más frecuente en mayores, se da con hipoactividad, enlentecimiento psicomotor, bradipsiquia, lenguaje lento, inexpresividad facial, letargo, actitud apática, inhibición y dificultades para la ingesta. Se desarrolla en un 20-25% de los pacientes. Las personas con este tipo de delirio quizás sean inactivas o poco activas, y tiendan a ser perezosas o a estar aturdidas.
  • Delirio mixto: Supone el 35-50% de los síndromes confusionales, alternando la hiperactividad y la hipoactividad en el tiempo, incluyendo síntomas de ambos tipos.
Esquema de los tipos de delirio (hiperactivo, hipoactivo, mixto) y sus características

Causas del Delirio en Personas Mayores

El delirio puede ser desencadenado por una amplia variedad de factores, siendo los ancianos particularmente susceptibles debido a ciertos cambios relacionados con la edad y la presencia de otras afecciones. El desarrollo o el empeoramiento de muchos trastornos produce delirio, y cualquiera que esté gravemente enfermo o tomando fármacos o drogas que afectan a la función cerebral puede presentarlo.

Factores Generales y Médicos

  • Medicamentos y consumo de drogas: Las drogas recreativas o ilícitas y los fármacos son la causa más común y reversible del delirio. En general, los medicamentos (en especial los que tienen efectos anticolinérgicos o psicoactivos) y los opioides son las causas más frecuentes. Los fármacos psicoactivos que afectan directamente a las células nerviosas del cerebro incluyen opioides (morfina, fentanilo, metadona, meperidina), sedantes (benzodiazepinas, somníferos), antipsicóticos y antidepresivos. Otros fármacos que pueden causar delirio son medicamentos con efectos anticolinérgicos (incluidos diversos antihistamínicos de venta sin receta), anfetaminas y cocaína (estimulantes), cimetidina, medicamentos que reducen la presión arterial (antihipertensivos, betabloqueantes), corticoesteroides, digoxina, levodopa y relajantes musculares.
  • Abstinencia: El delirio también aparece por la suspensión repentina de un fármaco o de una droga recreativa utilizados durante mucho tiempo, como un sedante o un analgésico opioide. Se produce con frecuencia en personas con trastorno por consumo de alcohol que de repente dejan de beber (delirium tremens) y en personas con trastorno por consumo de opioides que de repente dejan de consumir sustancias como heroína, fentanilo o metadona.
  • Infecciones: Neumonía, una infección del torrente sanguíneo (sepsis), infecciones que afectan todo el organismo o provocan fiebre e infecciones del tracto urinario. En personas mayores, una infección común, como una infección de las vías urinarias, una neumonía o una gripe, puede afectar indirectamente al cerebro. El delirio puede ser el primer síntoma en las personas mayores con una enfermedad vírica, como la COVID-19 o la gripe, a veces sin otros síntomas.
  • Deshidratación y Desequilibrios Metabólicos: La deshidratación y los niveles anormales de algunos electrólitos en la sangre (calcio, sodio, magnesio) interfieren con la actividad metabólica de las células nerviosas y llevan al delirio. Los niveles de azúcar en sangre extremadamente altos (hiperglucemia) o bajos (hipoglucemia) también pueden causar delirio.
  • Insuficiencia Orgánica: Insuficiencia renal, insuficiencia hepática y un bajo nivel de oxígeno en la sangre (hipoxia, como en la neumonía), sobre todo cuando estos trastornos comienzan repentinamente y progresan con rapidez. Si no se diagnostican, puede aparecer delirio por un fármaco administrado durante mucho tiempo, ya que el hígado o los riñones no pueden eliminar los medicamentos, lo que lleva a su acumulación en el cerebro.
  • Trastornos Cerebrales: Una enfermedad que afecta directamente el encéfalo, por ejemplo, una infección encefálica como la meningitis o la encefalitis. Otros trastornos como accidentes cerebrovasculares, tumores cerebrales o abscesos cerebrales, causan síntomas de delirio al dañar directamente el encéfalo. La encefalopatía de Wernicke, producida por un déficit grave de tiamina, también puede causar confusión y delirio.
  • Sustancias Tóxicas: Entre los jóvenes, una causa frecuente de delirio es la ingestión de sustancias tóxicas, tales como alcohol isopropílico o anticongelante.

Factores Específicos en Ancianos

El delirio es más frecuente en las personas mayores. En esta población, el delirio puede aparecer por cualquier trastorno que lo provoque en los jóvenes, pero también puede surgir por otros trastornos menos graves, como una infección del tracto urinario, gripe, o déficit de tiamina o de vitamina B12.

Ciertos cambios relacionados con la edad hacen que las personas mayores sean más propensas a desarrollar delirio. Estos cambios incluyen:

  • Un aumento de la sensibilidad a los medicamentos o a las drogas recreativas.
  • Alteraciones cerebrales relacionadas con la edad: Los mayores suelen tener un menor número de neuronas y niveles más bajos de acetilcolina, una sustancia que hace que las neuronas se comuniquen. Cualquier estrés (por un fármaco, enfermedad o situación) que reduzca aún más el nivel de acetilcolina puede dificultar el funcionamiento cerebral.
  • La presencia de afecciones que aumentan el riesgo de delirio, como accidente cerebrovascular (ictus), demencia, enfermedad de Parkinson, otros trastornos que causan degeneración nerviosa, uso de tres o más fármacos (polifarmacia), desnutrición, inmovilidad, estreñimiento importante o retención de orina.
  • Privación prolongada del sueño o privación sensorial (incluyendo el hecho de estar aislado socialmente y no tener acceso a gafas o audífonos).
  • Dolor.
  • El uso de una sonda vesical (un tubo delgado que se usa para drenar la orina desde la vejiga).
  • Estrés de cualquier tipo.
Infografía: Múltiples factores de riesgo de delirio en ancianos

Hospitalización y Cirugía

El hecho de estar en un entorno desconocido como un hospital, particularmente en una unidad de cuidados intensivos (UCI), puede contribuir al delirio o desencadenarlo. En la UCI, la estimulación sensorial normal desaparece, el sueño queda perturbado por el personal sanitario y por los fuertes ruidos de los monitores y alarmas. Además, la mayoría de las personas ingresadas en la UCI sufren trastornos graves y pueden recibir tratamiento con fármacos que pueden desencadenar el delirio.

El delirio también es muy frecuente después de una intervención quirúrgica, probablemente por el estrés que ocasiona, por los anestésicos utilizados y por los medicamentos para el dolor (analgésicos) administrados en el postoperatorio.

Manifestaciones y Síntomas del Lenguaje Incoherente

El lenguaje incoherente es una de las principales manifestaciones del delirio y del deterioro cognitivo. El delirio suele comenzar de repente y progresa durante horas o días. Los familiares refieren su desconcierto porque el paciente puede pasar de tener una conversación coherente a un discurso incoherente, incluso fabulador, desconfiado, con delirios (de perjuicio, de envenenamiento o de robo, por ejemplo) y a tener alucinaciones de predominio visual. Todo esto puede condicionar su comportamiento y expresar miedo o agresividad, llegando a no reconocer a las personas que les atienden.

Además de la alteración del lenguaje, los síntomas del delirio suelen aparecer y desaparecer a lo largo del día, con períodos de ausencia de síntomas, y tienden a empeorar durante la noche. Se observan otros síntomas:

  • Marcada alteración del nivel de alerta para responder a los estímulos del entorno.
  • Alteración generalizada de las capacidades cognitivas (memoria, orientación, pensamiento, percepción).
  • Conducta alterada y desorganizada, lo que impide a la persona afectada llevar a cabo actividades básicas de forma apropiada como asearse, comer o vestirse.

5 pautas de comunicación eficaz con personas mayores con deterioro cognitivo.

Deterioro Cognitivo y Demencia: Una Relación Compleja

El deterioro cognitivo en personas mayores es una condición que afecta a un gran porcentaje de la población de edad avanzada, impactando no solo en la memoria, sino también en habilidades como el lenguaje, la atención y las funciones ejecutivas. Supone una disminución de las capacidades cognitivas y es una condición que afecta a la memoria, el pensamiento y otras habilidades mentales, siendo un desafío tanto para quienes lo padecen como para sus seres queridos. Una de cada diez personas con más de 65 años puede presentar deterioro cognitivo.

El deterioro cognitivo leve (DCL) es una etapa temprana que repercute en el envejecimiento de las células cerebrales y afecta principalmente la memoria inmediata, el lenguaje o el pensamiento. En esta fase, el mayor realiza con total normalidad e independencia las tareas ligadas a su día a día, pero los familiares o amigos pueden empezar a percibir cambios en la vida cotidiana.

Cuando el deterioro se encuentra en un estadio más avanzado, se habla de demencia. Las etapas de la demencia incluyen:

  • Demencia leve: Las personas de edad avanzada diagnosticadas con un cuadro de demencia leve presentan dificultades frecuentes a la hora de recordar, alteraciones en la conducta y desorientación.
  • Demencia moderada: Los desequilibrios emocionales y mentales crecen en las personas con esta enfermedad. Los síntomas cognitivos empiezan a afectar de forma más acusada en su vida, añadiéndose otros elementos como las dificultades para el cálculo, una mayor desorientación y dificultad para aprender y comprender.
  • Demencia grave: La enfermedad del paciente se hace notable y afecta a su vida cotidiana. La capacidad para comunicarse ha disminuido de forma drástica y al mayor le resulta muy complicada la comprensión de un discurso y poder ofrecer respuesta. La pérdida de memoria es más que evidente, así como la dificultad para ser autónomo y cuidar de sí mismo.

El delirio y la demencia comparten sintomatología similar, lo que de entrada puede dificultar el diagnóstico. Sin embargo, el deterioro cognitivo y la demencia son dos de los factores que más predisponen a padecer un síndrome confusional. La presencia de un síndrome confusional no implica necesariamente la existencia de un cuadro de deterioro cognitivo previo en la persona afectada, pero sí podría considerarse una señal de alerta, y habría que valorar la posibilidad de que estuviéramos ante el inicio de un proceso neurodegenerativo no detectado hasta la fecha. El hecho de sufrir demencia aumenta el riesgo de desarrollar delirio, y algunas personas presentan ambas enfermedades. La aparición de un comportamiento psicótico en edades avanzadas suele indicar delirio o demencia, ya que la psicosis provocada por un trastorno psiquiátrico casi nunca aparece durante la vejez.

Trastornos del Lenguaje y el Habla

El deterioro del lenguaje y del habla abarca diversos problemas que dificultan la comunicación. Algunos de estos trastornos se desarrollan gradualmente, pero cualquier persona puede sufrir un deterioro del habla o del lenguaje repentino, por lo general, debido a un accidente cerebrovascular o a un traumatismo.

Afasia

La afasia es la pérdida de la habilidad para entender o expresar el lenguaje hablado o escrito. Comúnmente se presenta después de accidentes cerebrovasculares o lesiones cerebrales traumáticas. Puede ocurrir en personas con tumores cerebrales o enfermedades degenerativas que afectan las zonas del cerebro que controlan el lenguaje. Hay muchos tipos diferentes de afasia. En algunos casos, el problema se corrige con el tiempo, pero en otros, la afección no mejora.

Disartria

Las personas con disartria tienen dificultad para expresar ciertos sonidos o palabras. Tienen lenguaje mal pronunciado (hablar enredado) y el ritmo o la velocidad del discurso cambia. Por lo general, un trastorno nervioso o cerebral les ha dificultado el control de la lengua, los labios, la laringe o las cuerdas vocales, que producen el lenguaje. La disartria, a veces confundida con la afasia, también puede acompañarse de problemas para tragar.

Alteraciones de la Voz

Todo lo que cambia la forma de las cuerdas vocales o la forma en que éstas trabajan, como neoplasias (nódulos, pólipos, quistes, papilomas, granulomas) y cánceres, causará una alteración de la voz, haciendo que suene diferente. Las personas que usan mucho su voz (profesores, entrenadores, artistas vocales) son más propensas a desarrollar trastornos de la voz.

Diagnóstico del Delirio y los Trastornos Asociados

Ante la sospecha de delirio o lenguaje incoherente, es crucial una evaluación médica inmediata. Si un familiar, un amigo o alguien a su cuidado muestra síntomas de delirio, es importante hablar con el proveedor de atención médica de esa persona. El aporte sobre los síntomas, el pensamiento típico y las habilidades cotidianas será importante para obtener un diagnóstico.

El diagnóstico se basa en los síntomas, una exploración física y la identificación de la causa subyacente. Los médicos intentan distinguir entre delirio y demencia determinando la rapidez de instauración de la confusión y cuál era la función mental previa. También se formulan preguntas que evalúan diversos aspectos del pensamiento (examen del estado mental). Por lo general, se consideran con delirio, hasta que se demuestre lo contrario, aquellos cuya función mental empeora de repente, aunque presenten demencia.

Las pruebas de diagnóstico que pueden realizarse incluyen:

  • Exámenes de sangre y orina.
  • Angiografía cerebral para revisar el flujo sanguíneo en el cerebro.
  • Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) de la cabeza para detectar problemas como tumores.
  • Electroencefalograma (EEG) para medir la actividad eléctrica del cerebro.
  • Electromiografía (EMG) para revisar la salud de los músculos y nervios.
  • Punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo.
  • Estudio de la deglución (se toman radiografías mientras se traga) y radiografías del cráneo.

Un especialista valorará al paciente mediante pruebas neuropsicológicas y psicomotrices para diagnosticar correctamente. Si se encuentran otros problemas médicos, el paciente necesitará consultar a otros especialistas, y para problemas del habla, probablemente a un terapista del habla y del lenguaje.

Tratamiento y Manejo del Delirio y el Lenguaje Incoherente

Por lo general, el delirio se cura tratando de manera adecuada el trastorno que lo causa. Si se identifica la causa y se corrige con rapidez, el delirio puede curarse. En general, el delirio y la hospitalización que conlleva pueden provocar muchos más problemas, como desnutrición, deshidratación y úlceras de decúbito. Estos problemas pueden tener consecuencias graves en las personas mayores.

Así, las personas mayores pueden beneficiarse del tratamiento realizado por un equipo interdisciplinario, compuesto por médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, personal de enfermería y trabajadores sociales.

Estrategias No Farmacológicas y de Apoyo

Para facilitar la comunicación y el bienestar, se recomienda:

  • Reorientación a la realidad: Mantener una buena iluminación en la habitación durante el día y no bajarles las persianas para "que descansen". Colocar un reloj y un calendario en la habitación para que el paciente se mantenga orientado. Los familiares pueden visitar y hablar con el afectado para así mantenerle orientado, ya que una voz conocida tendrá un efecto calmante.
  • Estimulación y Movilización: Siempre que sea posible y esté autorizado por el médico, estimular la movilización (moverse, caminar) aunque sea dentro de la habitación. Si tiene que hacer reposo, potenciar los cambios posturales.
  • Hidratación y Nutrición: Asegurar la ingesta de líquidos y comida que le indiquen, incidiendo en el riesgo de broncoaspiración de estos pacientes.
  • Manejo del entorno: Minimizar las interrupciones y los ruidos durante la noche para promover un buen descanso. Es importante mantenerse relajado, en un ambiente de calma y mantener al mínimo la estimulación externa.
  • Comunicación Efectiva: Ante todo mucha calma. No llevar la contraria ni elevar el tono de voz. Hablar en un tono de voz normal (esta afección no es un problema auditivo ni emocional) y utilizar frases simples para evitar malos entendidos. No asumir que la persona afectada lo entiende. De ser posible, suministrar ayudas para la comunicación (teclear en un dispositivo electrónico o usar papel y pluma). Los familiares y amigos deben brindarles mucho tiempo a las personas con disartria para que se expresen.
  • Terapias Específicas: Las personas con afasia o disartria pueden beneficiarse de la terapia del lenguaje. Para los casos de afasia, los miembros de la familia pueden necesitar proporcionar recordatorios frecuentes de orientación. La consejería de salud mental puede ayudar con la depresión o frustración que muchas personas con discapacidad del habla sienten.

Tratamiento Farmacológico para el Deterioro Cognitivo

Para el deterioro cognitivo, los medicamentos más comunes son los inhibidores de la colinesterasa, que aumentan los niveles de acetilcolina (un neurotransmisor importante para la memoria y el aprendizaje), y la memantina, que regula la actividad del glutamato (otro neurotransmisor involucrado en la función cognitiva). Como todos los medicamentos, estos pueden tener efectos secundarios como náuseas, vómitos, diarrea, pérdida de apetito y mareos. Además del tratamiento farmacológico, existen otras opciones como la terapia cognitiva, la terapia ocupacional y la modificación del estilo de vida.

Papel de las Residencias Especializadas

Los centros de día y residencias de ancianos están comprometidos con el impulso del envejecimiento activo entre sus residentes, buscando prevenir el avance de los trastornos cognitivos y físicos asociados. Dentro de sus programas asistenciales, se incluyen actividades diseñadas para mantener la mente activa, fortalecer la memoria y desarrollar habilidades lingüísticas. Además, estas residencias pueden integrar metodologías de cuidados que buscan mejorar aspectos cognitivos, favorecer la conexión con el entorno, fortalecer la autoestima y la percepción corporal. Ofrecen un entorno socialmente activo donde los mayores pueden relacionarse y participar en diversas actividades.

Prevención del Delirio y el Avance del Deterioro Cognitivo

La mejor forma de prevenir el delirio es centrarse en los factores de riesgo que puedan desencadenar un episodio. Algunas medidas pueden ayudar a prevenir o reducir la gravedad del delirio, promoviendo buenos hábitos de sueño, ayudando a que la persona esté tranquila y orientada, y evitando problemas médicos u otras complicaciones.

En el entorno hospitalario, donde las hospitalizaciones a menudo implican cambios de habitación, procedimientos invasivos, ruidos fuertes y poca iluminación, los familiares pueden solicitar la colaboración del personal en aspectos como:

  • Animar al paciente a moverse con regularidad.
  • Minimizar las interrupciones y los ruidos durante la noche.
  • Asegurarse de que la persona coma y beba lo suficiente.

Para mitigar el impacto del deterioro cognitivo y fomentar un envejecimiento activo, es crucial el cuidado integral de la salud cerebral. Esto incluye:

  • Dieta equilibrada: Priorizar alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras, y grasas saludables, como las que se encuentran en el pescado azul y los frutos secos.
  • Estimulación cognitiva: Los ejercicios de estimulación cognitiva en casa para adultos mayores pueden ser una excelente opción para fomentar la memoria, la atención y el razonamiento. Técnicas de «brain training» o entrenamiento cerebral incluyen recordar listas de palabras, leer en voz alta o practicar ejercicios de escritura creativa, estimulando tanto la memoria verbal como la capacidad de concentración.
  • Atención a la salud cardiovascular: Las enfermedades cardiovasculares pueden aumentar el riesgo de deterioro cognitivo.

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