El debate sobre la terminología adecuada para referirse a las personas con capacidades diferentes ha evolucionado significativamente en los últimos años. Conceptos como discapacidad y diversidad funcional han generado discusiones y reflexiones sobre cómo la sociedad percibe y se relaciona con este colectivo. Comprender las diferencias y matices entre estos términos es crucial para fomentar una inclusión genuina y respetuosa.
Definición y Evolución del Concepto de Diversidad Funcional
Orígenes del Término
El Movimiento de Vida Independiente español acuñó el concepto de Diversidad Funcional (DF) como sustitución del de Discapacidad. Este término surge para señalar que lo que configura a las personas como colectivo no tiene que ver con cuestiones relativas a la capacidad, al ser esta una categoría social que depende del contexto histórico y cultural, sino con las barreras que encuentran para su inclusión social.
Su particular forma de ser y estar en el mundo, su específica forma de "funcionar", no ha sido tenida en cuenta, y, en consecuencia, el problema real es su discriminación. Frente a esta discriminación, las personas con diversidad funcional (PDF) llevan décadas luchando y cuestionando los modelos desde los que se juzgan su realidad vital y el valor mismo de su existencia.
El término diversidad funcional fue introducido en 2005 por el Foro de Vida Independiente en España para reemplazar términos como discapacidad, que históricamente han tenido connotaciones negativas. La diversidad funcional no busca negar las barreras que enfrentan las personas, sino evidenciar que estas barreras son impuestas principalmente por un entorno no inclusivo.
¿Qué aporta la diversidad funcional?
El uso del término diversidad funcional surge con una perspectiva social, que nace con el foco puesto en las capacidades diferentes de cada individuo, dejando en un segundo plano los déficits y carencias, como se venía haciendo anteriormente. Los numerosos términos que se han utilizado de manera previa (como minusválidos o deficientes) daban una visión negativa, dando a entender que se trataba de personas con menor valía. La razón de la utilización de este tipo de conceptos es que surgían de una perspectiva médica, con una visión centrada meramente en la enfermedad o la patología.
El concepto de diversidad funcional es más amplio en posibilidades y parte del reconocimiento de que todo ser humano puede tener una variedad de habilidades y limitaciones en diferentes áreas de sus vidas, y que estas diferencias no deben ser vistas como un obstáculo, sino como una característica particular y valiosa para la sociedad.
En ese sentido, la diversidad funcional aboga no solo por la accesibilidad a la educación, el empleo o la vida pública, sino también por crear condiciones del entorno en el que todos puedan participar plenamente y contribuir de manera significativa. Esto implica la eliminación de barreras físicas, pero también la eliminación de estereotipos y prejuicios que pueden limitar las oportunidades de las personas con diversidad funcional. La diversidad funcional desafía la idea de “normalidad” y la mirada condescendiente y discriminadora de unos hacia otros por alguna condición.
Diferencia entre Discapacidad y Diversidad Funcional
Aunque en un sentido amplio ambos términos pueden considerarse sinónimos, la diferencia entre discapacidad y diversidad funcional reside principalmente en la perspectiva y las connotaciones que cada uno conlleva. El término 'diversidad funcional' ha surgido como una alternativa más inclusiva y respetuosa.
La discapacidad tiene una connotación clínica y se utiliza para describir limitaciones en el funcionamiento físico, mental o sensorial. Por el contrario, la diversidad funcional pone el foco en las capacidades y en la importancia de adaptar el entorno para eliminar barreras.
| Término | Connotación | Enfoque |
|---|---|---|
| Discapacidad | Clínica, limitaciones | Problemas inherentes al individuo |
| Diversidad Funcional | Social, capacidades | Barreras impuestas por el entorno no inclusivo |
La Convención Internacional de Derechos de la ONU en 2006 reconoció la expresión «persona con discapacidad» como la terminología correcta para utilizar en leyes, textos y documentación de cualquier índole. Esto se debe a que la expresión «persona con discapacidad» y «persona con diversidad funcional» pone a la persona en primer lugar y en segundo término a la discapacidad. La OMS ha definido el concepto «persona con discapacidad» como una condición del ser humano que abarca las deficiencias, limitaciones de actividad y restricciones de participación de una persona. Estas expresiones han ganado popularidad en los últimos años con la intención de dignificar la condición de discapacidad. Sin embargo, "persona con diversidad funcional" sigue siendo un término por asentar, aunque su uso se ha extendido en el ámbito social.
Tipos de Diversidad Funcional
La clasificación de la diversidad funcional se establece a partir del ámbito que se ha visto modificado, independientemente de cuál haya sido la causa. A continuación, se detallan los tipos principales:
Diversidad Funcional Motriz
Esta hace referencia a la reducción o imposibilitación de la movilidad, que puede ser total o parcial, en una o en varias partes del cuerpo. Esta situación hace que sea difícil realizar actividades habituales como andar o ejercer mucha fuerza. Las personas con diversidad motriz tienen problemas para desplazarse por la ciudad, puesto que la arquitectura urbana no se diseñó contemplando sus necesidades.
Las causas de este tipo de diversidad funcional pueden ser desde problemas prenatales o durante el embarazo, hasta patologías posteriores vinculadas a accidentes o traumatismos.
Diversidad Funcional Sensorial
La diversidad sensorial es aquella en la que las personas encuentran reducidas sus capacidades para percibir información mediante los sentidos. Los principales sentidos afectados son el oído y la visión.
Diversidad Auditiva
La diversidad auditiva reduce la capacidad para percibir los sonidos. Puede producirse en uno o ambos oídos, y para evaluarla se suele examinar cuál es el grado de pérdida que ha habido. Las personas con diversidad auditiva pueden tener sordera o ser hipoacúsicas (en aquellos casos en los que la diferencia se produzca de manera parcial). Pueden darse tanto en únicamente un oído (unilateral) como en los dos (bilateral) y en función del grado de pérdida de audición podemos encontrar desde la profunda (la comúnmente conocida como sordera) hasta la más leve (hipoacusia).
Diversidad Visual
Las personas que tienen diversidad visual suelen contar con un sentido de la vista limitado. Este puede provocar una pérdida parcial o total, en cuyo caso hablaremos de ceguera. Abarcan desde la ceguera (ya sea parcial o total) hasta problemas de visión de índole más leve. Las causas pueden ser de origen diverso: congénito o adquirido, como las cataratas, el estrabismo u otros problemas oculares.
Diversidad Funcional Intelectual
Las personas con diversidad intelectual tienen limitaciones en el área de la comprensión y la comunicación, incidiendo en sus actividades diarias. Esta situación afecta a las habilidades y cualidades que permiten el desarrollo habitual de las rutinas e influye en la relación que tiene la persona con su entorno. En definitiva, se ven afectadas las áreas relacionadas con el aprendizaje y la respuesta ante los estímulos del entorno.
Se refiere a las personas con una capacidad más lenta que la media para aprender habilidades sociales e intelectuales con las que actuar en diferentes situaciones. Este tipo de diversidad funcional no tiene que ver únicamente con la persona, sino que también cuenta con influencia del entorno.
Diversidad Funcional Psicosocial
Esta categoría abarca dificultades relacionadas con el aprendizaje, la memoria o la toma de decisiones. También está asociada con problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión o el trastorno bipolar.
Diversidad Funcional Múltiple
Podemos resumir este tipo en aquel que abarca necesidades en más de dos sistemas. No se trata únicamente de la suma de alteraciones la que caracteriza la diversidad funcional múltiple, sino también el nivel de desarrollo de la persona y sus posibilidades comunicativas, sociales y de aprendizaje.
Historia de la Discapacidad
Grados de Afectación de la Discapacidad
En función del grado de afectación, el BOE recoge cinco tipos diferentes, aunque es importante recordar que la clasificación se centra en el concepto de discapacidad:
- Nula: entre 0% y 4% de discapacidad. Es un nivel insignificante que no genera ninguna imposibilidad para el desarrollo de la vida diaria y sus actividades.
- Leve: entre 5% y 24% de discapacidad. Si bien es cierto que existe una cierta dificultad para llevar a cabo las actividades de uso cotidiano, la persona dispone de total independencia en su desarrollo.
- Moderada: entre 25% y 49% de discapacidad. Puede implicar alguna limitación total en ciertas actividades diarias, siendo independiente en las actividades de autocuidado.
- Grave: entre 50% y 95% de discapacidad. Incluye la posibilidad de contar con una limitación total o la imposibilidad de la realización de las actividades diarias incluidas, igualmente, las de autocuidado.
- Total: entre 96% y 100% de discapacidad. A diferencia del caso anterior, implica la imposibilidad en la realización de prácticamente todas las actividades diarias incluidas, obviamente, las de autocuidado.
El Papel de la Sociedad y la Inclusión Laboral
La sociedad desempeña un papel fundamental en la vida de las personas con diversidad funcional. El 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, con el objetivo de sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre los desafíos que enfrentan y promover medidas para garantizar su plena participación en todos los aspectos de la vida social, laboral, económica, política y cultural.
Sin embargo, la discapacidad a menudo se percibe como una enfermedad o una carga para el entorno. La aproximación del modelo social de inclusión considera que no son las limitaciones individuales de las personas con diversidad funcional la causa del problema, sino las limitaciones de la sociedad para prestar los servicios apropiados y garantizar que las necesidades de esas personas sean tenidas en cuenta dentro de la organización social.
En un mundo verdaderamente inclusivo, todas las formas de diversidad, incluida la diversidad funcional, son aceptadas y valoradas. El enfoque de la diversidad funcional impulsa la inclusión laboral de las personas con diversidad funcional en las organizaciones y la sociedad en su conjunto, partiendo de una convicción ética centrada en el derecho humano a trabajar y participar en la sociedad de manera plena y sin discriminación. Al mismo tiempo, reconoce el talento, la experiencia y las perspectivas que las personas con diversidad funcional aportan y que pueden ser valiosas para la innovación y la toma de decisiones.
Ejemplos de Iniciativas Inclusivas
Empresas como Telefónica consideran clave la gestión de la inclusión y la diversidad para conectar talento y crecer, pues únicamente gestionando la citada diversidad de manera inclusiva será posible garantizar un entorno sin discriminación que derribe las desigualdades vinculadas a las etiquetas. Como recuerda José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, “contribuir a dar oportunidades a las personas en situación de discapacidad, además de un imperativo ético, es una cuestión de talento y de negocio. Ninguna compañía puede permitirse prescindir de ningún profesional valioso”.
Organizaciones como Siete Estrellas - SocialMente trabajan con personas de este colectivo y han preparado una pequeña guía de lenguaje inclusivo, que nace de la necesidad de dar visibilidad a este grupo, subrayando la importancia de la terminología correcta al hablar de diversidad funcional. La inclusión de las personas con diversidad funcional no solo implica adaptar espacios y procesos para su integración física.
Según Rebeca Brandi, directora de proyectos en Siete Estrellas - SocialMente, cuando planifican una actividad, siempre se programan actividades que de forma transversal trabajan valores y habilidades sociales, entre otros. Proyectos como "Ocio Activo Fuencarral", dirigido a personas con diversidad funcional, ofrecen diversas actividades como talleres de ocio, clases de natación, salidas urbanas y salidas con pernocta. Es necesario seguir trabajando para poder dar a las personas con diversidad funcional las mismas opciones que al resto de personas, y enfocarlo desde el prisma de la integración. No hay que hacer actividades para «ellos», sino hacerlas para todos y todas.
La Representación de la Diversidad Funcional en la Ficción
Los modelos o miradas hacia la diversidad funcional articulan los relatos en el mundo de las series y películas de ficción. Así, encontramos personajes en los que se reproduce el discurso capacitista que violenta cada día a las personas con diversidad funcional, son personajes cuasi-humanos porque les falta “algo” para ser verdaderamente humanos.
En el extremo opuesto narrativo, encontramos personajes que se desarrollan como seres que están más allá de lo humano, héroes cuya diferencia puede llegar a ser el único recurso frente a situaciones muy adversas. Finalmente, y aún de forma emergente, encontramos algunos ejemplos de personajes con diversidad funcional que son contados sencillamente como una de las muchas formas de ser persona humana, donde su diversidad entronca con un discurso alineado con los derechos humanos y la dignidad intrínseca de todos y cada uno de los seres humanos posibles.
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