Una lesión al nacer se refiere a cualquier forma de daño que le ocurre a un bebé durante o alrededor del momento del nacimiento. Aunque algunos tipos de lesiones en el parto pueden ser leves y no tener consecuencias a largo plazo, otros pueden provocar discapacidades permanentes. Los defectos de nacimiento son anomalías estructurales o funcionales presentes en el nacimiento que pueden provocar discapacidad física, discapacidad intelectual y del desarrollo (IDD), y otros problemas de salud. Si no se los detecta y trata rápidamente, algunos pueden ser fatales o provocar discapacidades para toda la vida.
Se calcula que en todo el mundo mueren anualmente 240.000 recién nacidos en sus primeros 28 días de vida por trastornos congénitos. Además, los trastornos congénitos provocan la muerte de otros 170.000 niños de entre 1 mes y 5 años de edad. Los trastornos congénitos pueden contribuir a la discapacidad de larga duración, que impone una gravosa carga a las propias personas, sus familiares, los sistemas de salud y las sociedades. En un sentido general, con «congénito» se indica que la anomalía existe desde el nacimiento o antes.

Causas Generales de Discapacidades en el Parto
Las lesiones neonatales producidas por partos difíciles o traumáticos están disminuyendo gracias al aumento en las tasas de cesárea. Sin embargo, diversos factores pueden incrementar el riesgo de complicaciones y, consecuentemente, de discapacidades.
Factores de Riesgo para el Bebé
- Tamaño del bebé: Existe mayor riesgo de traumatismo cuando el lactante impresiona grande para la edad gestacional, lo que a veces se asocia con diabetes materna o diabetes gestacional materna.
- Posición anormal del bebé: La presentación pelviana o de otro tipo anormal, sobre todo en primíparas, aumenta el riesgo.
- Prematuridad: Los bebés prematuros corren un mayor riesgo de sufrir lesiones al nacer debido al subdesarrollo de sus órganos.
- Bajo peso al nacer: Este factor puede aumentar la vulnerabilidad del bebé a diversas lesiones.
Complicaciones Durante el Trabajo de Parto
El parto es el proceso que permite la salida del bebé desde el útero materno al exterior. En general, esto se da sin inconvenientes, pero pueden ocurrir problemas que causan riesgo para la madre, el bebé o ambos.
- Parto prolongado o detenido: Cuando la evolución del parto dura más tiempo de lo habitual hablamos de parto prolongado y, cuando se interrumpe por completo, de parto detenido. Son la principal causa de la práctica de cesáreas urgentes y se producen en 2 de cada 10 nacidos vivos.
- Disminución de la contractilidad uterina: Es la causa principal de la prolongación o la detención del parto en la fase de dilatación. Las contracciones uterinas no alcanzan la intensidad suficiente o no se coordinan adecuadamente.
- Desproporción céfalo-pélvica: Problemas para que la cabeza fetal atraviese la pelvis materna, generalmente por una mala posición o presentación de la cabeza fetal.
- Anillo de Bandl: Una causa de obstrucción producida por la formación de un anillo muscular grueso en el útero.
- Obesidad materna: Se relaciona con duraciones más largas del periodo de dilatación.
- Anestesia epidural: Afecta mínimamente la fase de expulsión, no la de dilatación.
- Problemas con el cordón umbilical: Por ejemplo, que el cordón se enganche en el brazo, la pierna o el cuello del bebé, o el prolapso del cordón umbilical. La compresión del cordón puede reducir significativamente el flujo sanguíneo y de oxígeno al bebé, con el consiguiente riesgo de daño cerebral o muerte.
- Frecuencia cardíaca anormal del bebé: En ocasiones, puede ser un indicativo de sufrimiento fetal si no se interpreta correctamente.
- Ruptura prematura de membranas (RPM): Ocurre cuando la fuente se rompe antes de que la madre entre en trabajo de parto.
Uso de Instrumental en el Parto
El parto asistido con fórceps, ventosa o espátulas se utiliza para ayudar a guiar al bebé a través del canal del parto cuando el trabajo de parto se detiene o surgen complicaciones. Sin embargo, un uso inadecuado puede causar lesiones significativas.
Infecciones Maternas y Congénitas
Los trastornos congénitos pueden deberse a uno o varios factores genéticos, infecciosos, nutricionales o ambientales. Si durante el embarazo, la madre tiene alguna enfermedad o infección de transmisión sexual, como la Clamidia, la Gonorrea y el Herpes Genital, o enfermedades como la Toxoplasmosis, pueden transmitírsele al bebé al momento del parto, lo que podría generar algún tipo de discapacidad.
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Tipos Específicos de Lesiones y Discapacidades
Lesiones Relacionadas con el Uso de Fórceps
Los fórceps son un instrumento médico metálico similar a unas tenazas, diseñado para sujetar suavemente la cabeza del bebé durante el parto. Un parto asistido con fórceps requiere un juicio preciso y una formación avanzada. El médico debe conocer la posición exacta del bebé, aplicar el instrumento correctamente y utilizar una fuerza controlada.
Causas y Complicaciones
Las lesiones por fórceps suelen producirse cuando el dispositivo se aplica incorrectamente, se utiliza con fuerza excesiva, o se utiliza en situaciones en las que una cesárea habría sido la opción más segura. Las complicaciones comunes incluyen el deslizamiento o la desalineación de los fórceps, los intentos repetidos de reposicionar el instrumento, o tirar antes de que el bebé haya descendido lo suficiente en el canal del parto.
Tipos de Lesiones
Las lesiones de nacimiento relacionadas con los fórceps pueden ir desde hematomas temporales hasta daños neurológicos permanentes. Un mal uso de fórceps podría producir hinchazón, lesiones, cortaduras e incluso sangrado interno en la cabeza del bebé, lo que conllevaría a generar una discapacidad intelectual. Si bien las marcas leves pueden desaparecer por sí solas, las lesiones más graves pueden afectar al niño de por vida. El daño al nervio facial es otra lesión común causada por los fórceps, donde una colocación inadecuada puede comprimir los nervios, provocando parálisis facial, dificultad para alimentarse o debilidad muscular a largo plazo.
Impacto en la Madre
Las complicaciones del parto asistido con fórceps no solo afectan al bebé. Las madres también pueden sufrir daños importantes cuando se utilizan los fórceps de forma incorrecta. En algunos casos, los médicos aumentan el riesgo de lesiones maternas cuando no reconocen o no reparan adecuadamente el trauma después del parto.
Lesiones Nerviosas Periféricas
Lesión del Nervio Facial
El nervio facial es el nervio lesionado con mayor frecuencia. Si bien la presión del fórceps es una causa frecuente, algunas lesiones probablemente se deban a la presión sobre el nervio in utero, que puede estar causada por la posición fetal (p. ej., por la cabeza del bebé apoyada contra su propio hombro o contra el promontorio sacro de la paciente embarazada o por un fibroma uterino).
Por lo general, la lesión del nervio facial se produce en la salida del agujero estilomastoideo o distalmente a éste y causa asimetría facial, en especial durante el llanto. Identificar qué lado de la cara es el afectado puede ser confuso, porque los músculos faciales del lado de la lesión nerviosa no pueden moverse. La lesión también puede afectar ramas individuales del nervio, la mayoría de las veces la mandibular.
La asimetría mandibular secundaria a compresión intrauterina o la ausencia unilateral del músculo depresor del ángulo de la boca pueden causar una sonrisa asimétrica, pero deben diferenciarse de la lesión del nervio facial, ya que la inervación muscular está indemne. No se requiere más evaluación ni tratamiento de una lesión del nervio facial o una asimetría mandibular. Por lo general, resuelven a los 2-3 meses de edad.
Lesiones del Plexo Braquial
La parálisis braquial obstétrica se denomina a la lesión que sufre el recién nacido en los nervios periféricos del plexo braquial, perjudicando la motricidad y sensibilidad de las extremidades superiores. Estas lesiones se deben con frecuencia a la elongación lateral del cuello durante el parto causada por distocia de hombro, extracción pelviana o hiperabducción del cuello en presentaciones cefálicas. Puede haber lesiones asociadas (p. ej., fracturas de la clavícula o el húmero, o subluxaciones del hombro o la columna cervical). Los exámenes técnicos coinciden en que esta parálisis se puede producir por negligencias médicas durante el parto, sobre todo, porque los galenos aplican una extracción incorrecta del bebé o fuerzan el parto natural cuando la madre requiere de una cesárea.

Las lesiones pueden afectar:
- El plexo braquial superior (C5 a C7): afecta a los músculos alrededor del hombro y el codo. Esto se conoce como Parálisis de Erb, que causa aducción y rotación interna del hombro, con pronación del antebrazo. A veces el reflejo bicipital está ausente y el reflejo de Moro es asimétrico.
- El plexo inferior (C8 a T1): afecta principalmente a los músculos del antebrazo y de la mano. Esto es la Parálisis de Klumpke, que es rara y causa debilidad o parálisis de la mano y la muñeca. El reflejo de prensión suele estar ausente pero está presente el reflejo bicipital. A menudo las fibras simpáticas de T1 están afectadas lo que produce un síndrome de Horner homolateral (miosis, ptosis, anhidrosis facial).
- Todo el plexo braquial: afecta a toda la extremidad superior y a menudo a las fibras simpáticas de T1, resultando en una extremidad superior flácida con poco o ningún movimiento, ausencia de reflejos y generalmente pérdida de la sensibilidad.
El tratamiento habitual es de sostén con fisioterapia y posiciones protectoras que incluyen proteger el hombro del movimiento excesivo y ejercicios pasivos de amplitud de movimiento. Si no se observan mejorías en 1 o 2 meses, aumenta el riesgo de discapacidad a largo plazo y de retraso del crecimiento, requiriendo evaluación por un especialista pediátrico.
Lesión del Nervio Frénico
La mayoría de las lesiones de los nervios frénicos (aproximadamente 75%) están asociadas con lesión del plexo braquial. La lesión suele ser unilateral y es causada por una lesión por tracción de la cabeza y el cuello. Los lactantes tienen dificultad respiratoria y disminución de los ruidos respiratorios en el lado afectado. El tratamiento es sintomático y típicamente requiere ventilación. Aproximadamente un tercio de los lactantes se recuperan espontáneamente en el primer mes; los que no se recuperan pueden requerir plicatura diafragmática quirúrgica.
Lesiones de la Médula Espinal
La lesión de la médula espinal es rara e implica grados variables de sección medular, a menudo con hemorragia. Por lo general, el traumatismo se produce en partos en pelviana después de una tracción longitudinal excesiva de la columna. Asimismo, puede producirse por compresión medular debida a una hemorragia epidural o a la hiperextensión del cuello del feto dentro del útero. Por lo general, la lesión afecta la región cervical inferior (C5-C7). Cuando la lesión es más alta, esto suele ser fatal, porque hay compromiso respiratorio completo.
Al principio, se produce un shock medular con flacidez por debajo del nivel de lesión. Por lo general, la sensibilidad o el movimiento se conservan con distribución en parches por debajo de la lesión. En el término de días o semanas aparece la espasticidad. Una RM de la médula cervical puede revelar la lesión. El tratamiento de la lesión medular consiste en cuidados de enfermería para prevenir ulceraciones cutáneas, tratamiento rápido de las infecciones urinarias y respiratorias, y evaluaciones regulares para la detección temprana de uropatía obstructiva. Con la atención apropiada, la mayoría de los lactantes sobreviven durante muchos años.
Hemorragia Intracraneal y otras Lesiones Cerebrales
La hemorragia dentro o alrededor del cerebro puede ocurrir en cualquier recién nacido, pero es particularmente frecuente entre los prematuros. Las causas principales incluyen hipoxia-isquemia, variaciones en la tensión arterial, hipoperfusión con reperfusión y presiones anormales ejercidas sobre la cabeza durante el parto. El riesgo de cualquier hemorragia intracraneal también aumenta con los trastornos hematológicos (p. ej., deficiencia de vitamina K, hemofilia, coagulación intravascular diseminada).
Se sospecha una hemorragia intracraneal en los recién nacidos con apnea, convulsiones, letargo o examen neurológico anormal. Estos niños deben tener un estudio de imagen craneana como parte de la evaluación inicial (ecografía, TC o RM). El tratamiento de la hemorragia intracraneal depende de la ubicación e intensidad de la hemorragia, pero por lo general solo es de sostén.
Hematoma Epidural
El hematoma epidural es la presencia de sangre entre el cráneo y la duramadre. Es poco frecuente en los recién nacidos, pero puede ocurrir en asociación con una fractura de cráneo o cefalohematoma. Los lactantes pueden debutar con apnea, convulsiones o anomalías neurológicas focales. La mayoría de los hematomas epidurales son autolimitados y no requieren tratamiento. Si se requiere una intervención, existen opciones quirúrgicas y no quirúrgicas. Si es identificado y se trata a tiempo, los resultados neurológicos son buenos.
Hemorragia Intraventricular y/o Intraparenquimatosa
Suelen aparecer durante los primeros 3 días de vida en lactantes con bajo peso o edad gestacional. Estas hemorragias son los tipos más graves de hemorragia intracraneal, afectando principalmente a los recién nacidos prematuros y la matriz germinal. La hipoxia-isquemia suele preceder a estas hemorragias, dañando el endotelio capilar y alterando la regulación vascular cerebral. La mayoría de las hemorragias intraventriculares son asintomáticas, pero las más grandes y las de los lactantes con hidrocefalia asociada pueden causar apnea, cianosis o inestabilidad cardiovascular súbita.
Encefalopatía Hipóxico-Isquémica (EHI)
Es un tipo de daño cerebral que se produce cuando el cerebro de un bebé no recibe suficiente oxígeno y sangre (anoxia). La EHI puede deberse a complicaciones durante el parto, como problemas en el cordón umbilical o un proceso de parto prolongado. La pronta intervención médica, incluyendo la hipotermia terapéutica, a veces puede reducir la gravedad de los resultados, pero los casos graves pueden provocar afecciones como parálisis cerebral o retrasos en el desarrollo.
Leucomalacia Periventricular (LPV)
Consiste en la muerte o el daño de la sustancia blanca del cerebro cerca de los ventrículos. Es más frecuente en bebés prematuros, en los que el suministro de oxígeno y sangre a la sustancia blanca del cerebro es insuficiente. La detección e intervención tempranas son cruciales para controlar los efectos de la LPV, aunque no existe cura para la enfermedad en sí.
Parálisis Cerebral (PC)
Se conoce como parálisis cerebral al conjunto de trastornos que perjudican los movimientos, la postura y el equilibrio de las personas. Es un grupo de trastornos permanentes del movimiento que aparecen en la primera infancia, a menudo causados por daños cerebrales antes, durante o poco después del nacimiento. Entre los factores que contribuyen a la parálisis cerebral se encuentran la asfixia al nacer, las infecciones cerebrales y la ictericia grave. Las causas de este trastorno suelen ser anomalías genéticas y malformaciones cerebrales congénitas. No obstante, las pruebas científicas han demostrado que la parálisis cerebral puede ocurrir porque el personal médico realizó maniobras deficientes durante el parto.
Otros Tipos de Lesiones y Complicaciones
- Anoxia: Afección que consiste en la privación parcial o total del paso de oxígeno a los tejidos corporales e incluso a la sangre. Puede agredir al feto debido a la falta de oxígeno en el organismo, produciéndose así condiciones como la Discapacidad Intelectual.
- Síndrome de Aspiración de Meconio (SAM): Se produce cuando un recién nacido inhala una mezcla de meconio (las primeras heces producidas por un lactante) y líquido amniótico en los pulmones alrededor del momento del nacimiento. Esto puede obstruir las vías respiratorias, dificultar la respiración y provocar inflamación e infecciones pulmonares.
- Hipoglucemia Neonatal: Niveles bajos de azúcar en sangre en un recién nacido, más frecuente en bebés prematuros, con madres diabéticas o bebés con peso inusual para su edad gestacional. Los síntomas pueden incluir nerviosismo, cianosis, convulsiones y mala alimentación. La detección y el tratamiento precoces son fundamentales para prevenir posibles daños cerebrales.
- Infecciones del recién nacido: Además de las mencionadas, otras infecciones o ictericia grave pueden tener consecuencias.
- Epilepsia: Interrupción del funcionamiento de las células nerviosas en el cerebro, que produce una actividad eléctrica inusual. Las malas praxis médicas durante el parto, como la extracción con exceso de fuerza, los traumatismos o la hipoxia, también pueden originar la epilepsia en el bebé.
Consecuencias a Largo Plazo y el Impacto en la Familia
Las consecuencias de un parto complicado pueden ser numerosas y variar en intensidad. Muchas veces, las consecuencias se pueden tratar de forma rápida, pero la mayoría de estas son para toda la vida y requieren de costosas terapias. En España, por ejemplo, más de 140 bebés nacieron con alguna discapacidad física en 2020 debido a una praxis médica deficiente durante el alumbramiento. La clave está en si el daño podía haberse previsto y evitado.
Consecuencias Físicas y Neurológicas
Las lesiones causadas por negligencias médicas en partos generan graves afectaciones que requieren de costosos tratamientos, pudiendo ir desde parálisis hasta daños cerebrales permanentes que se manifiestan como retrasos en el desarrollo, epilepsia o parálisis cerebral.
Consecuencias Psicológicas para la Madre y la Familia
No solo las lesiones físicas repercuten en la vida del recién nacido y de la madre. También existen daños de carácter psicológico y emocional derivados de las negligencias médicas en partos. Estas secuelas, a menudo menos visibles que las físicas, pueden ser igualmente devastadoras y duraderas.
- Síntomas de Estrés Postraumático (TEPT): La madre puede revivir el momento traumático, experimentando flashbacks y pesadillas, que pueden persistir durante meses o incluso años.
- Depresión Postparto: Las madres que han vivido negligencias médicas durante el parto tienen un riesgo mucho mayor de desarrollarla, debido a la sensación de pérdida de control, culpa y preocupación por la salud del bebé.
- Ansiedad y Trastornos del Apego: La ansiedad puede llevar a una protección extrema del bebé o, por el contrario, dificultades para establecer un vínculo afectivo, especialmente si el recién nacido requiere hospitalización prolongada.
- Impacto Relacional: Las negligencias médicas afectan a toda la familia. Los padres pueden experimentar tensión en su relación debido al estrés de cuidar a un niño con necesidades especiales o problemas financieros. Los hermanos también pueden sentirse descuidados o abrumados.
El apoyo adecuado, tanto médico como emocional, es esencial para que las familias puedan reconstruir sus vidas después de una negligencia médica en el parto. Es fundamental contar con recursos que ayuden a las familias a procesar y sobrellevar su experiencia.
Prevención, Detección y Tratamiento
Prevención Primaria
Las medidas preventivas de salud pública son útiles para reducir la frecuencia de determinados trastornos congénitos, dado que eliminan los factores de riesgo o refuerzan los factores de protección. Incluyen:
- Garantizar una alimentación saludable y un peso adecuado en adolescentes y madres.
- Asegurar la ingesta de vitaminas y minerales, especialmente ácido fólico y yodo, en madres.
- Evitar sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco durante el embarazo.
- Gestionar la diabetes antes y durante el embarazo mediante el asesoramiento, el control del peso, la alimentación y la administración de insulina.
- Garantizar que todo consumo de medicamentos o exposición a radiaciones con fines médicos esté justificado.
- La vacunación, especialmente contra el virus de la rubéola, de niños y mujeres.
- Reducir o eliminar la exposición ambiental a sustancias peligrosas.
- Incrementar y fortalecer la capacitación del personal de salud y de otras personas que intervengan en la promoción de la prevención de trastornos congénitos.
Detección y Tratamiento Temprano
La detección temprana es clave para mitigar las consecuencias. La atención de salud en los periodos preconceptivo y periconceptivo consiste en prácticas básicas de salud reproductiva, así como en el asesoramiento médico y la realización de cribados genéticos.
- Cribados prenatales: Las ecografías permiten detectar el síndrome de Down y otras importantes anomalías estructurales durante el primer y segundo trimestre. Los análisis de sangre a la madre pueden detectar marcadores placentarios o ADN fetal circulante para predecir el riesgo de anomalías.
- Cribado neonatal: Constituye un paso importante en la detección, contribuyendo a reducir la mortalidad y morbilidad. El cribado temprano para detectar la falta de audición, cataratas congénitas o trastornos metabólicos, hematológicos o endocrinos permite aplicar pronto medidas de corrección y tratamientos.
Algunos trastornos congénitos pueden tratarse con intervenciones médicas o quirúrgicas. Las intervenciones quirúrgicas con un buen seguimiento pueden con frecuencia mitigar la posible letalidad o morbilidad asociada a los trastornos congénitos estructurales. Los niños que presentan algunos tipos de trastornos congénitos pueden requerir apoyo de larga duración, en particular fisioterapia, logoterapia y ergoterapia.
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