La discapacidad puede ser congénita o adquirirse como resultado de un acontecimiento vital o un evento médico. Las personas pueden nacer con discapacidades o desarrollar una condición a lo largo de su vida. Un ejemplo común son las discapacidades auditivas, como la sordera o las dificultades auditivas; sin embargo, es importante reconocer que muchas personas de la comunidad sorda no consideran la sordera como una discapacidad. En los Estados Unidos, las discapacidades afectan a más de una de cada cuatro mujeres y a uno de cada cinco hombres.
La violencia intrafamiliar, también conocida como violencia familiar o doméstica, se refiere a las agresiones que ocurren principalmente entre miembros de la familia, incluyendo el abuso infantil, la violencia de pareja y el maltrato de personas mayores. Esta violencia puede tener impactos graves y duraderos en la salud física y mental de las víctimas, y en algunos casos, puede incluso ocasionar o agravar una discapacidad.

Vulnerabilidades Únicas de las Personas con Discapacidad ante el Maltrato
Las personas con discapacidad (PCD) pueden sufrir formas de maltrato únicas que a menudo son difíciles de reconocer, lo que complica la búsqueda de ayuda. Esta dificultad se acentúa cuando la víctima depende de la persona agresora para las actividades de la vida diaria, creando barreras que otras víctimas no enfrentan. Un estudio reciente en México reveló que las mujeres con discapacidad tienen un alto riesgo de sufrir violencia, con una prevalencia de maltrato del 20.1% en los últimos 12 meses para mujeres con discapacidad, comparado con el 8.9% para mujeres sin discapacidad. Específicamente, las mujeres mayores con discapacidad en la comunicación mostraron la prevalencia de violencia más alta en todas las etapas de la vida.
La evidencia disponible subraya una conexión bidireccional: la discapacidad es un factor de riesgo para la violencia, y a su vez, la violencia puede contribuir a la discapacidad. Estas condiciones contribuyen negativamente a que las PCD tengan peores condiciones de vida y salud, lo que las sitúa en un escenario de múltiples violencias.
Marco Legal y Medidas de Protección
Las leyes buscan proteger a las personas en situación de vulnerabilidad, incluyendo a quienes viven con discapacidad. El maltrato es un delito de acción penal pública, lo que significa que cualquier persona puede presentar una denuncia para que sea investigado.
Órdenes de Restricción
Una orden de restricción, también conocida como orden de protección o interdicto, es una herramienta esencial para las víctimas de violencia doméstica. Permite prohibir que una persona agresora contacte, acose, amenace o se acerque a la víctima. Cualquier persona que haya sido víctima de los actos de maltrato definidos en las leyes estatales puede solicitarla. Si el comportamiento agresivo persiste, constituye una violación a la orden de restricción.
Aumento de Penas por Maltrato
La legislación contempla un aumento de penas para quienes agredan a menores de 18 años, adultos mayores o personas en situación de discapacidad. Este incremento se aplica cuando la víctima sufre lesiones menos graves, castración o mutilación de un miembro importante.
Delitos Específicos y Sus Sanciones
- Delito de Maltrato Habitual: Se refiere al ejercicio habitual de violencia física o psíquica contra las personas protegidas por la ley de violencia intrafamiliar. La habitualidad se determina por el número y la proximidad temporal de los actos de violencia. La sanción varía entre 61 y 540 días de presidio, a menos que el hecho constituya un delito de mayor gravedad.
- Delito de Maltrato Relevante: Implica maltratar corporalmente de manera relevante a un niño, niña o adolescente menor de 18 años, a un adulto mayor o a una persona en situación de discapacidad. La sanción es de prisión (1 a 60 días) o multa, salvo que sea un delito más grave. Si el agresor tiene un deber especial de cuidado o protección sobre la víctima, la pena aumenta a presidio menor en su grado mínimo (61 a 540 días) por acción u omisión.
- Delito de Sumisión a Trato Degradante: Consiste en someter a un menor de 18 años, un adulto mayor o una persona con discapacidad a un trato degradante que menoscabe gravemente su dignidad. La pena es de presidio menor en su grado mínimo (61 a 540 días).
Medidas Accesorias y Protecciones Adicionales
Además de las penas de prisión, los tribunales pueden imponer la inhabilitación absoluta temporal (de 3 años y 1 día a 10 años) para ejercer cargos, empleos, oficios o profesiones en ámbitos educacionales, de la salud o que impliquen una relación directa y habitual con menores de 18 años, adultos mayores o personas en situación de discapacidad. Otras penas accesorias pueden incluir:
- Asistencia a programas de rehabilitación para maltratadores.
- Cumplimiento de servicio comunitario (no más de 60 días).
- Prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio, lugar de cuidado, trabajo o estudio, así como a cualquier otro lugar que frecuente.
- Prohibición de porte y tenencia de armas de fuego, y en su caso, su comiso.
- Asistencia obligatoria a programas de tratamiento para la rehabilitación del consumo problemático de drogas o alcohol.
Los Tribunales de Justicia Penal y de Familia están facultados para adoptar medidas cautelares y de protección para las víctimas, fijando su duración y prorrogándolas si es necesario. Se debe cautelar especialmente a las víctimas que enfrenten factores de riesgo como la discapacidad.

La Violencia en el Contexto Rural: Un Estudio en Brasil
Un estudio descriptivo-exploratorio en municipios de Rio Grande do Sul, Brasil, con alta población rural, analizó las concepciones de gestores y profesionales de la salud sobre la violencia hacia las personas con discapacidad en estas áreas. Este estudio buscó contribuir al desarrollo de estrategias de prevención y atención, dada la vulnerabilidad de las PCD en el contexto rural.
Hallazgos del Estudio
Los resultados revelaron dos categorías principales: "Violencias y las personas con discapacidad en el espacio rural: múltiples concepciones" y "La no Integralidad y las acciones de salud en el campo de la violencia".
Múltiples Formas de Violencia y su Invisibilidad
Los participantes del estudio señalaron que las PCD en el medio rural experimentan diversas formas de violencia, muchas veces asociadas a la negligencia y privación de cuidado dentro del contexto familiar. Ejemplos incluyen la falta de higiene o atención básica a personas encamadas, considerada una forma de maltrato. Se identificaron violencias físicas, psicológicas, sexuales y verbales, a menudo perpetradas por familiares que no están preparados para enfrentar la situación de discapacidad.
La violencia institucional también se manifestó como una barrera, evidenciada por la falta de atención o la omisión en los servicios públicos, a pesar de los avances legislativos. La violencia se ve potenciada en el medio rural debido a las estructuras sociales vulnerables, el aislamiento, la distancia geográfica a los servicios esenciales y la falta de acceso a instancias de denuncia como delegaciones o asistencia social. Esto contribuye a la invisibilidad, el silencio y la naturalización del problema.
Desafíos en la Atención Integral y la Implementación de Políticas
Aunque los participantes conocían el concepto de integralidad -entender a la persona como un todo y en su entorno-, en la práctica existía fragilidad en la conducción de acciones de cuidado y en la implementación de políticas públicas de salud. Se expresó la falta de programas específicos para personas con necesidades especiales en áreas rurales, y el desconocimiento de políticas públicas existentes, lo que debilita la atención integral.
Esta fragilidad destaca la necesidad fundamental de contar con más profesionales capacitados y con el apoyo municipal en la gestión y planificación de redes de atención. Las acciones en el campo de la violencia requieren de un conjunto de servicios y profesionales coordinados, incluyendo trabajadores sociales, equipos de asistencia, policía, consejos, psicólogos, enfermeros y médicos, quienes deben actuar de manera regional y en red para atender a estas personas.
Testimonio de mujeres maltratadas: 'La primera vez te quedas bloqueada'
Recursos y Apoyo
Para buscar ayuda y denunciar el maltrato, existen recursos disponibles. Los Servicios de Protección de Adultos son un programa nacional de servicios sociales para personas mayores y adultos con discapacidades que requieren asistencia. Asimismo, la Línea Nacional de Violencia Doméstica para Personas Sordas (NDDVH) ofrece apoyo a personas sordas en todo el país, atendiendo videollamadas y correos electrónicos las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
En el ámbito legal, la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ) puede brindar orientación e información sobre violencia intrafamiliar, sin que sea necesario acreditar la situación socioeconómica. También ofrece patrocinio legal sin costo a quienes no dispongan de recursos para pagar un abogado, siendo el Juzgado de Familia competente para estos casos.
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