Discapacidad Psíquica Moderada: Entendiendo sus Características y Apoyos

¿Qué es la Discapacidad Psíquica?

La discapacidad psíquica es una condición que se caracteriza por alteraciones en el desarrollo intelectual o enfermedades mentales, lo que puede suponer un desafío en la vida de quienes la experimentan. Es importante destacar que este tipo de discapacidad tiene un impacto significativo tanto en la persona como en su familia y su entorno cercano.

Es un término amplio que hace referencia a una serie de condiciones que afectan al funcionamiento cognitivo de una persona, tanto por alteraciones en el desarrollo intelectual como por enfermedades mentales.

Entre las causas más comunes de la discapacidad psíquica se encuentran trastornos como la esquizofrenia, la depresión, la bipolaridad y el autismo, incluyendo el Síndrome de Asperger. Si tenemos en cuenta los dos principales tipos de discapacidad psíquica (intelectual y por enfermedad mental), las causas de estas discapacidades psíquicas son variadas. Para la discapacidad intelectual pueden ser genéticas, por enfermedades, problemas durante el embarazo o el parto, lesiones, infecciones o causas sin identificar. Para el caso de la enfermedad mental, el origen de la misma radica en trastornos mentales que limitan las funciones de la mente, afectando la realización de las actividades cotidianas. Los trastornos más comunes son la depresión, bipolaridad, TOC y esquizofrenia, entre otros.

Discapacidad Intelectual: Un Componente Clave de la Discapacidad Psíquica

Cuando hablamos de discapacidad intelectual nos referimos al término que reemplaza al de retraso mental, como parte del cambio en el lenguaje para referirnos hacia las personas que tienen esta condición. La discapacidad intelectual es una condición que se caracteriza por limitaciones tanto en el funcionamiento intelectual como en las habilidades adaptativas, que cubren muchos comportamientos sociales y prácticos diarios. La capacidad intelectual, si queda mermada, también puede dar lugar a un grado de discapacidad.

Según la Asociación Española de Pediatría, se estima que en torno al 1% de la población española tiene algún tipo de discapacidad intelectual. Esta se refiere a las alteraciones en la función intelectual, significativamente por debajo del promedio, dificultando la comprensión y/o respuesta ante distintas situaciones de la vida diaria.

Esquema de las distintas causas y tipos de discapacidad psíquica e intelectual

Causas de la Discapacidad Intelectual

Las causas de la discapacidad intelectual son múltiples y de distinto origen. Pueden ser variadas, desde cuestiones relativas al desarrollo cromosómico, como en el caso del Síndrome de Down, hasta infecciones, desnutrición severa, traumatismos o dificultades en el metabolismo. Entre las más comunes se encuentran:

  • Condiciones genéticas: como, por ejemplo, el síndrome de Down o el síndrome del cromosoma X frágil.
  • Problemas durante el embarazo: que no permiten el desarrollo correcto del feto debido al consumo de alcohol o drogas, desnutrición, infecciones o preeclampsia.
  • Problemas durante el parto: como puede ser la falta de oxígeno o el nacimiento muy prematuro.
  • Enfermedad o lesión: enfermedades como la meningitis, tosferina o sarampión pueden causar discapacidad psíquica, además de la desnutrición extrema, la exposición a sustancias tóxicas como el plomo o las infecciones cerebrales.
  • Causas desconocidas: Aunque las anteriores son las causas más comunes, también puede ocurrir que se presente discapacidad psíquica sin darse ninguna de ellas, debiéndose, entonces, a causas desconocidas.

En este tipo de discapacidad, el diagnóstico suele realizarse antes de los dieciocho años y puede ser la consecuencia de problemas que tengan lugar incluso antes del nacimiento. Si se trata de una discapacidad por causa prenatal o durante el parto, los síntomas empiezan a ser evidentes en los primeros meses de vida, cuando se observan déficits del funcionamiento intelectual y adaptativo.

Grados de Discapacidad Psíquica e Intelectual

Aunque desde hace varios años se ha clasificado la discapacidad intelectual según “niveles” como ligero, moderado, severo o profundo, según los resultados de pruebas psicométricas, lo recomendable ahora es utilizar enfoques multidimensionales y más centrados en el entorno, donde el foco de la intervención sea la evaluación y el desarrollo de habilidades no solo cognitivas sino también sociales (por ejemplo, la conducta adaptativa), de autocuidado (como la higiene y los hábitos) y para la vida práctica (independencia en la movilidad, relaciones con otros).

Las situaciones de discapacidad se califican en grados según el alcance que tengan. La calificación del grado de discapacidad responde a criterios técnicos unificados, fijados mediante baremos que establecen el procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad.

Discapacidad Intelectual Moderada

La discapacidad intelectual moderada se caracteriza por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en las habilidades adaptativas, que se manifiestan durante el periodo de desarrollo. Según la Asociación Española de Pediatría, la discapacidad intelectual moderada se sitúa en un rango de coeficiente intelectual (C.I.) entre 35-40 y 50-55. Otros sistemas de clasificación pueden ubicar el C.I. entre 35 y 49.

Este nivel de discapacidad intelectual supone un nivel de comprensión inferior al leve y requiere asistencia continuada en su vida cotidiana. Las personas con esta condición necesitan del apoyo de otras personas para la comunicación, el autocuidado y la toma de decisiones. Con orientación y supervisión, pueden ser capaces de desarrollar tareas simples y aprender habilidades básicas.

Pueden desarrollar ciertas tareas laborales y domésticas de forma independiente, pero siempre con ayuda. En cuanto a las habilidades sociales, las personas con discapacidad intelectual moderada pueden tener dificultades para regular sus emociones y comportamientos en situaciones sociales.

¿Qué es la discapacidad intelectual?

Otros Grados de Discapacidad Intelectual

  • Discapacidad intelectual leve: Son aquellas personas que presentan un C.I. entre 50 y 70. Pueden tener dificultades para leer, escribir o en materias como las matemáticas. Por otro lado, pueden aprender habilidades básicas y ser independientes en el día a día, con el apoyo necesario. Suelen desarrollar habilidades sociales y de comunicación durante los años preescolares, presentando alteraciones mínimas en las áreas perceptivas y motoras.
  • Discapacidad intelectual grave: El C.I. de estas personas suele encontrarse entre el 20 y 34. Pueden tener habilidades comunicativas limitadas y necesitar el apoyo constante para realizar las actividades cotidianas y tomar decisiones. Es habitual que este grado de discapacidad vaya acompañado de alteraciones físicas y/o sensoriales.
  • Discapacidad intelectual profunda: El C.I. de estas personas está por debajo de 20. Por lo general, necesitan cuidados especializados y presentan dificultades graves de comunicación y autocuidado. Se trata del nivel más elevado de discapacidad intelectual.

Características y Necesidades de Apoyo

Una persona con una discapacidad psíquica intelectual moderada presenta limitaciones en su relación con el entorno y en el funcionamiento de su vida diaria. Puede tener dificultades para aprender, comprender información compleja, comunicarse, con el autocuidado, resolver problemas o adaptarse a situaciones nuevas. Pueden existir limitaciones en su capacidad para procesar, almacenar y recuperar información.

Además, se observan déficits o alteraciones en la actividad adaptativa actual, es decir, la eficacia de la persona para satisfacer las exigencias planteadas para su edad y por su grupo cultural, en al menos dos de las áreas siguientes: comunicación, cuidado personal, vida doméstica, habilidades sociales/interpersonales, utilización de recursos comunitarios, autocontrol, habilidades académicas funcionales, trabajo, ocio, salud y seguridad.

Importancia del Apoyo y la Estimulación

Es importante destacar que cada individuo es único y puede tener fortalezas y debilidades en diferentes áreas. El apoyo y la formación son componentes clave para ayudar a las personas con discapacidad intelectual leve o moderada a llevar vidas plenas y satisfactorias. La estimulación es fundamental en estos casos para lograr el mayor grado de funcionalidad posible.

Aunque en muchos casos la discapacidad intelectual suele asociarse a otras patologías (motoras, neurosensoriales), una detección precoz es imprescindible para su estimulación y desarrollo. En el caso de las discapacidades intelectuales adquiridas en la vida adulta, en función de la gravedad, la persona con este diagnóstico tendrá que reaprender ciertas habilidades y competencias.

Es importante recordar que una discapacidad intelectual no es una enfermedad. No se puede curar, pero eso no significa que las personas con discapacidad intelectual no puedan aprender y desarrollarse. Con el apoyo adecuado, todas las personas con discapacidad intelectual pueden llevar vidas satisfactorias y significativas.

Las personas con discapacidad psíquica intelectual son capaces de aprender y desarrollarse, siempre que se les otorgue el apoyo adecuado. Las tasas de empleo y de actividad de las personas con discapacidad de tipo intelectual están por debajo de la media de las tasas del total de personas con discapacidad. Por tanto, quedan muchas barreras por derribar para mejorar en el propósito de la inclusión laboral de las personas con discapacidad intelectual.

Discapacidad versus Incapacidad

Es importante aclarar que no es lo mismo la discapacidad que la incapacidad, tanto desde un punto de vista jurídico como respecto de los beneficios y prestaciones que cada una de estas situaciones trae aparejadas en caso de su reconocimiento por parte de la administración. La discapacidad es un concepto complejo que hace referencia a deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales previsiblemente permanentes y que pueden limitar la participación plena y efectiva de una persona en la sociedad.

La incapacidad permanente y la discapacidad son conceptos diferentes. La incapacidad se otorga cuando una persona no puede trabajar por una enfermedad o lesión, independientemente de que tenga un certificado de discapacidad o no. De inicio, un certificado de discapacidad no conlleva percibir una pensión, como sí sucede con la incapacidad permanente.

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