La discapacidad intelectual se define por la presencia de desafíos en los procesos cognitivos y de aprendizaje, así como dificultades en la conducta adaptativa, es decir, la capacidad de responder eficazmente a las demandas del entorno. Es una condición del neurodesarrollo que se manifiesta antes de los 22 años, según la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD), a la cual se adscribe Fundación Coanil.
Es fundamental entender que la discapacidad intelectual no es una enfermedad, sino una condición que implica trayectorias de desarrollo diferentes a lo comúnmente observado. Las personas con esta condición son sujetos de pleno derecho, y es deber del Estado y la sociedad trabajar para reducir las barreras y fomentar su participación en igualdad de oportunidades.

Características y Conceptos Clave
Definiciones y Clasificaciones
La Asociación Americana de Discapacidad Intelectual, en su onceava edición, la define como la discapacidad intelectual caracterizada por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en la conducta adaptativa, manifestadas en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la discapacidad intelectual (CIT < 70) como una condición patológica cuya principal característica es un desarrollo insuficiente, que afecta la adaptación del individuo a su entorno relacional, social y laboral.
El DSM-V (APA, 2013) incluye, como funciones intelectuales, el razonamiento, la resolución de problemas, la planificación, el pensamiento abstracto, el juicio, el aprendizaje académico y el aprendizaje a partir de la experiencia. Más allá del coeficiente intelectual, es crucial considerar el funcionamiento adaptativo de la persona en áreas como la comunicación, las competencias de la vida diaria, la responsabilidad social, la autonomía y la autosuficiencia.
Inteligencia Límite vs. Discapacidad Intelectual
Según la clasificación diagnóstica internacional DSM-5 (APA, 2013), las personas con funcionamiento intelectual límite (V62.89; R41.83) obtienen una puntuación de Cociente Intelectual Total (CIT) en la franja entre 70 y 79, situándose por debajo de la puntuación de inteligencia considerada media o normativa (CIT 80-120).
La distinción entre capacidad intelectual limítrofe y discapacidad intelectual leve (trastorno del desarrollo intelectual) requiere una evaluación cuidadosa de las funciones intelectuales y adaptativas, y de sus discrepancias, especialmente cuando existen trastornos mentales concomitantes que puedan afectar la capacidad del individuo para seguir procedimientos de prueba estandarizados.
Mitos y Realidades
- La discapacidad intelectual no es una enfermedad, sino una condición donde hay trayectorias de desarrollo que son diferentes a lo comúnmente observado.
- Las personas con discapacidad intelectual sí pueden aprender. Su ritmo de aprendizaje es diferente y dependerá de múltiples factores como las necesidades de apoyo y los contextos donde se desarrollen.
- La pronta detección y los apoyos adecuados permiten que las barreras disminuyan significativamente y que estas personas alcancen autonomía e independencia.
- Las personas con discapacidad intelectual necesitan planes de acompañamiento que permitan garantizar su derecho y participación. Los apoyos son individuales y dinámicos en el tiempo.

Áreas Afectadas y Manifestaciones
La discapacidad intelectual genera, por norma general, dificultades de adaptación al medio, a menos que se les otorgue el suficiente nivel de ayuda. Las peculiaridades en el funcionamiento se manifiestan en diversas áreas:
Área Cognitiva
- Presentan dificultades para desarrollar la función de conocer y el mundo.
- Disminución de la inteligencia y el aprendizaje, con pensamiento concreto y memoria mecánica.
- La percepción se caracteriza por su lentitud y una escasa amplitud perceptual, lo que significa que ven los objetos y fenómenos de modo sucesivo y no de una vez.
- Falta de juicio crítico e inconsecuencias en el razonamiento.
Área Psicomotora
- Trastornos frecuentes como inmadurez, dificultad al reconocer las partes del cuerpo y al aprender movimientos finos.
- Dificultades en determinados gestos, realización de balanceos o movimientos coreoatetósicos.
- Los niños con deficiencias intelectuales no tienen un esquema corporal estructurado, propio de su edad.
Lenguaje y Comunicación
- Se generan problemas en la articulación y pronunciación, trastornos en la voz y tartamudez.
- Lentitud y pobreza de lenguaje.
- Los niños con discapacidad intelectual son lentos para usar palabras, unir palabras y hablar con frases completas.
Área Afectiva y Social
- Son personas más vulnerables a sentimientos como dolor, placer, aburrimiento, diversión, alegría, envidia, celos y vergüenza.
- Dificultad para reflexionar sobre sus sentimientos, baja tolerancia a la frustración y gran impulsividad.
- Las convicciones de lo que es bueno o malo tienen un carácter superficial, asimiladas bajo la influencia del maestro y la familia, pero no siempre utilizables en situaciones concretas.
- Debilidad de la regulación intelectual que impide la formación completa de sentimientos espirituales como el deber, la solidaridad y la responsabilidad.
- En la edad adulta, estas dificultades se pueden reflejar en un menor nivel de adaptación social, así como en dificultades para competir de manera autónoma en el mercado laboral.
Adaptación y Autonomía
- La autonomía suele estar retrasada (control de esfínteres, alimentación, higiene personal y vestido).
- Los adultos con inteligencia límite enfrentan serias dificultades para resolver problemas laborales y personales, mantener relaciones sociales, organizarse y planificar, prestar atención a múltiples tareas, adaptarse a cambios, controlar impulsos, recordar información importante y comprender situaciones complejas.
El Promedio de Longitud del Enunciado (PLE) y su Relevancia
Existen diversos índices que buscan caracterizar el desarrollo lingüístico infantil. Uno de ellos es el Promedio de Longitud del Enunciado (PLE). Estudios extranjeros han demostrado que el PLE es un excelente predictor del desarrollo gramatical normal.
Una investigación realizada en la ciudad de Talca (Chile) estudió la relación entre el PLE y la edad en niños con desarrollo típico del lenguaje. Los resultados indicaron una estrecha y significativa relación entre la edad y el PLE, encontrando que los valores de este índice difieren significativamente según la edad:
- Entre los 12 y 18 meses, predominan los enunciados de un elemento.
- Entre los 19 y 24 meses, el promedio es de dos palabras por enunciado.
- Entre los 43 y 48 meses de edad, predominan los enunciados de tres palabras.

Causas de la Discapacidad Intelectual
La discapacidad intelectual puede tener su origen en una amplia variedad de circunstancias médicas y ambientales, afectando el crecimiento y desarrollo del cerebro. Incluso con los avances genéticos, a menudo no se puede identificar una causa específica.
Causas Prenatales
- Trastornos hereditarios: como fenilcetonuria, enfermedad de Tay-Sachs, neurofibromatosis, hipotiroidismo, síndrome del cromosoma X frágil.
- Anomalías cromosómicas: como el síndrome de Down.
- Infecciones maternas: virales (rubeola materna, CMV, herpes simple, Zika), espiroquetas (sífilis).
- Sustancias tóxicas: plomo, metilmercurio, alcohol (trastorno del espectro alcohólico fetal).
- Fármacos: fenitoína, valproato, isotretinoína y antineoplásicos (quimioterápicos).
- Desarrollo anómalo del cerebro: quiste porencefálico, heterotopia de la sustancia gris, encefalocele.
- Complicaciones del embarazo: preeclampsia, nacimientos múltiples.
Causas Perinatales (durante el nacimiento)
- Falta de oxígeno (hipoxia).
- Prematuridad extrema.
Causas Postnatales (después del nacimiento)
- Infecciones del encéfalo: meningitis, encefalitis.
- Traumatismo craneal grave.
- Desnutrición del niño.
- Abandono emocional grave o maltrato psicológico/físico.
- Venenos (plomo, mercurio).
- Tumores cerebrales y sus tratamientos.
Grados de Discapacidad Intelectual y Necesidades de Apoyo
Las personas con discapacidad intelectual presentan diferentes grados de deterioro, que pueden ir de leves a profundos. El impacto en la vida de la persona depende más de la cantidad de apoyo requerido que de la puntuación en pruebas de inteligencia.
Clasificación por Gravedad
- Discapacidad intelectual leve: Raras malformaciones discretas. Alteraciones motoras en los tres primeros años. Retraso en la adquisición de habilidades y lentitud en el lenguaje. Pensamiento concreto, memoria mecánica y atención inestable. Autovaloración y autoconciencia tardías e imperfectas.
- Discapacidad intelectual moderada: Malformaciones más frecuentes y trastornos motores más marcados. Lenguaje lento, pero pueden aprender hábitos de higiene y protección con paciencia. Pensamiento concreto, atención y memoria pobres. Trastornos emotivo-volitivos marcados.
- Discapacidad intelectual severa: Malformaciones marcadas y grandes trastornos motores. Aprendizaje muy pobre, limitado a hábitos sencillos. Validismo rudimentario y relaciones limitadas al medio familiar.
- Oligofrenia: Forma de discapacidad intelectual con insuficiente desarrollo de las funciones superiores de la actividad psíquica, principalmente la cognitiva, con lentitud y pobreza de lenguaje.
Clasificación del Apoyo
- Intermitente: Apoyo ocasional.
- Limitado: Apoyo como, por ejemplo, un programa diario en un taller supervisado.
- Importante: Apoyo continuo diario.
- Profundo: Alto nivel de apoyo para todas las actividades diarias, incluyendo cuidados especializados exhaustivos.
Si se considera solo el CI, cerca del 3% de la población tiene discapacidad intelectual (CI inferior a 70). Sin embargo, si la clasificación se basa en la necesidad de apoyo, solo alrededor del 1% presenta discapacidad intelectual significativa.
Desarrollo y Detección en Diferentes Etapas de la Vida
Bebés y Edad Preescolar
En bebés, no se habla de discapacidad intelectual, pero la presencia de condiciones genéticas (síndrome de Down, Williams, X Frágil, Prader-Willy) que generan vulnerabilidad para la discapacidad intelectual es una alerta importante. El acompañamiento médico es crucial para vigilar las condiciones de salud asociadas.
En la edad preescolar (hasta los 6 años), tampoco se utiliza el término discapacidad intelectual. Se habla de Retraso Global del Desarrollo, observando un ritmo de logros más lento de lo esperado. Ya en esta edad se deben garantizar las adecuaciones necesarias, con un enfoque centrado en la persona.
Edad Escolar y Adolescencia
La etapa escolar (6 a 18 años, ampliable hasta 26 en Escuelas Especiales en Chile) es el momento en que ya es posible hablar de discapacidad intelectual. Una identificación formal temprana mejora el pronóstico. Los escolares con discapacidad intelectual son un grupo heterogéneo, donde cada niño es un universo en sí mismo y debe ser comprendido desde su complejidad.
Es fundamental que se identifique la condición siguiendo el estándar internacional y que se clarifiquen las áreas de apoyo. Los padres tienen derecho a ser informados y a conocer el Plan Centrado en la Persona implementado para sus hijos.
En la adolescencia, la discapacidad intelectual suele ser muy clara, a menudo identificada durante la edad escolar. Es crucial permitir a los adolescentes con discapacidad intelectual espacio y tiempo para vivir este periodo, facilitando los cambios corporales y acompañando de manera explícita conductas normales como la masturbación, respetando su privacidad.
Edad Adulta
Los adultos con discapacidad intelectual son sujetos de pleno derecho. Es importante que cuenten con los apoyos necesarios para su libre ejercicio ciudadano. La salud física y mental son preocupaciones frecuentes, a menudo asociadas con problemas de acceso igualitario a la salud. Ante conductas desafiantes, debe priorizarse el manejo conductual sobre la medicación.
El impacto de la discapacidad visual en la calidad de vida de las personas.
Diagnóstico de la Discapacidad Intelectual
El diagnóstico de la discapacidad intelectual es un proceso complejo que requiere la evaluación por un equipo multidisciplinario de profesionales.
Detección Prenatal
Durante el embarazo, se realizan pruebas como ecografía, amniocentesis, biopsia de vellosidades coriónicas y análisis de sangre (cribado cuádruple, alfafetoproteína, NIPS) para identificar anomalías genéticas y trastornos que pueden causar discapacidad intelectual.
Pruebas de Cribado del Desarrollo
Los médicos realizan pruebas de cribado del desarrollo durante las revisiones pediátricas de rutina mediante cuestionarios para padres e inventarios de hitos del desarrollo infantil, evaluando rápidamente habilidades cognitivas, verbales y motoras.
Pruebas Formales Intelectuales y de Habilidades
La evaluación formal incluye entrevistas con los padres, observaciones del niño y cuestionarios estandarizados. Pruebas como el test de inteligencia de Stanford-Binet y la Escala de inteligencia de Wechsler para niños-IV (WISC-IV) valoran la capacidad intelectual. Las Escalas de conductas adaptativas de Vineland evalúan comunicación funcional, habilidades de la vida diaria y destrezas sociales y motrices.
Un diagnóstico de discapacidad intelectual es oportuno solo cuando tanto la capacidad intelectual como la adaptativa están significativamente por debajo del promedio. En Chile, la identificación de dificultades en el rendimiento cognitivo hasta los 17 años y 11 meses depende del uso del test WISC-V; en adultos, se utiliza el WAIS-IV. El ABAS-2 está disponible para la medición de conductas adaptativas en todas las edades.
Cuando no es posible aplicar una prueba de evaluación de inteligencia (por falta de habilidades como el lenguaje oral), prima el criterio clínico y se emite un certificado con un CI equivalente a 40 puntos.
Identificación de la Causa
Los recién nacidos con anomalías físicas o síntomas sugestivos de una afección asociada a discapacidad intelectual a menudo necesitan pruebas de diagnóstico por imagen (RMN), electroencefalograma (EEG) y pruebas genéticas (análisis de micromatrices cromosómicas) para identificar trastornos hereditarios.
Otros análisis de orina, sangre y rayos X se realizan según la causa sospechada. Es importante descartar problemas de audición, emocionales o trastornos del aprendizaje, que pueden confundirse con la discapacidad intelectual.
Tratamiento y Apoyos
El apoyo multidisciplinario es fundamental para los niños con discapacidad intelectual, incluyendo médicos de atención primaria, trabajadores sociales, logopedas, terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas, educadores especiales y personal de enfermería.
Los programas de Formación para el Trabajo y el Desarrollo Humano están diseñados para jóvenes con discapacidad intelectual, promoviendo el desarrollo de la autonomía progresiva en niñas, niños y adolescentes, y facilitando la expresión libre de autonomía, autorrepresentatividad y libertad en la edad adulta.
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