Los problemas que dificultan la comunicación pueden manifestarse como deterioro del lenguaje, del habla o de la voz. Estos atrasos y trastornos varían desde simples substituciones de sonido hasta la inhabilidad de comprender o utilizar el lenguaje o el mecanismo motor-oral para el habla y la alimentación. El ser humano dispone del lenguaje, un elemento simbólico que a nivel oral se expresa mediante el habla, como principal vía de comunicación.
Las discapacidades comunicativas y las del lenguaje o el habla pueden estar derivadas por muchos motivos y causas. Pueden ser por daños cerebrales, por problemas del habla (cuerdas vocales, etc.) o por problemas auditivos, por ejemplo. Su denominador común es que provocan dificultad para comunicarse en la persona que las padece. La discapacidad que afecta a la comunicación puede deberse a limitaciones para comprender el lenguaje (escrito u oral), para hablar o expresarse con claridad, o a problemas en los músculos y tendones que impiden emitir sonidos o escribir. También, la discapacidad auditiva puede limitar la capacidad de una persona para entender mensajes orales y, en algunos casos, dificultar el desarrollo del lenguaje por esa causa.
Diferenciando Trastornos del Lenguaje, del Habla y de la Voz
Es fundamental distinguir entre los diferentes tipos de trastornos que afectan la comunicación oral.
Afasia: Pérdida de Habilidad para el Lenguaje
La afasia es la pérdida de la habilidad para entender o expresar el lenguaje hablado o escrito. Comúnmente, se presenta después de accidentes cerebrovasculares o lesiones cerebrales traumáticas, y también puede ocurrir en personas con tumores cerebrales o enfermedades degenerativas que afectan las zonas del cerebro que controlan el lenguaje. Este término no se aplica a los niños que nunca han desarrollado habilidades de comunicación. Existen muchos tipos diferentes de afasia y, aunque en algunos casos el problema se corrige con el tiempo, en otros la afección no mejora.
La afasia es una pérdida o alteración del lenguaje en sujetos adultos debida a una alteración o lesión cerebral. En función de la localización o estructura cerebral dañada, los efectos en el lenguaje son diferentes, lo que permite identificar diversas tipologías:
- Afasia de Broca: Caracterizada por una elevada dificultad para producir lenguaje y expresarse, manteniendo un buen nivel de comprensión. Sin embargo, las personas con este tipo de afasia generalmente no son capaces de repetir lo que se les dice, debido fundamentalmente a una lesión o aislamiento del área de Broca.
- Afasia motora transcortical: Similar a la afasia de Broca en cuanto a la dificultad para emitir un lenguaje fluido y coherente, con comprensión del lenguaje preservada. La diferencia principal es que el sujeto es capaz de repetir con buen nivel de fluidez. Se produce por una lesión en las pars triangularis, región cercana al área de Broca y conectada con esta.
- Afasia de Wernicke: El paciente muestra un elevado nivel de fluidez en el lenguaje, aunque lo que dice puede carecer de sentido. La característica principal es la dificultad severa para comprender la información auditiva, lo que a su vez impide repetir la información externa. La lesión cerebral se halla en el área de Wernicke.
- Afasia sensorial transcortical: Provocada por lesiones en el área que une los lóbulos temporal, parietal y occipital, es semejante a la de Wernicke, pero la repetición está preservada.
- Afasia de conducción: Las áreas de Broca y Wernicke están conectadas por el fascículo arqueado. En este caso, tanto la expresión como la comprensión verbal son relativamente correctas, pero la repetición está muy perjudicada, ya que requiere comprender y re-expresar.
- Afasia global: Debido a un daño masivo del hemisferio especializado en el lenguaje, todas las vertientes del lenguaje se ven severamente perjudicadas.
- Afasia transcortical mixta: Los daños en los lóbulos temporal y parietal pueden provocar un severo déficit en casi todos los aspectos del lenguaje. Se produce un aislamiento del lenguaje, afectando a la expresión y comprensión, aunque la repetición se mantiene e incluso la persona puede ser capaz de acabar frases.
Disartria: Dificultad en la Articulación del Habla
La disartria se refiere a la dificultad para expresar ciertos sonidos o palabras, lo que resulta en un lenguaje mal pronunciado (habla enredada) y cambios en el ritmo o la velocidad del discurso. Este trastorno se debe generalmente a problemas neurológicos o cerebrales que dificultan el control de la lengua, los labios, la laringe o las cuerdas vocales. El problema radica en el modo en que los nervios se conectan con los músculos bucofonatorios, causando que estos no presenten el debido tono muscular y no respondan correctamente. Las personas con disartria también pueden tener problemas para tragar. La disartria, a veces, se confunde con la afasia, pero tienen diferentes causas.
Otros Trastornos del Lenguaje y del Habla
Además de la afasia y la disartria, existen otros trastornos que afectan la capacidad de comunicación:
- Trastorno del lenguaje o disfasia: Supone una discapacidad en la comprensión y expresión del lenguaje en niños, no solo a nivel oral, sino también en el escrito o la lectura. Puede ser evolutiva (no es consecuencia de otros trastornos) o adquirida (producto de un accidente cerebral, trastornos convulsivos o traumatismos craneoencefálicos).
- Trastorno fonológico o dislalia: Se refiere a errores en la articulación de las palabras, como la sustitución de sonidos, distorsiones, omisión o inserción de estos. Un problema en la forma de la lengua, por ejemplo, puede producir dislalia.
- Disfemia, tartamudez o trastorno de la fluidez de inicio en la infancia: Es un trastorno centrado en la fluidez y el ritmo del habla, caracterizado por espasmos o bloqueos que interrumpen la comunicación. A menudo se vive con vergüenza y ansiedad, pero no se debe a lesiones cerebrales o perceptivas y puede no aparecer en soledad.
- Trastorno de la comunicación social (pragmático): Quienes lo padecen sufren dificultades severas en el uso práctico del lenguaje, sin problemas de articulación o comprensión literal del mensaje.
- Disglosia: Al igual que la disartria, causa dificultad severa en la articulación de los sonidos del habla, pero el problema se encuentra en alteraciones en los propios órganos bucofonatorios, como malformaciones congénitas.
- Taquifemia o farfulleo: Se caracteriza por un habla exageradamente rápida, con pérdida de palabras y errores. Es común en personas con un estado de ánimo muy excitado o por consumo de sustancias excitadoras, aunque puede presentarse en la infancia sin alteración externa.

Alteraciones de la Voz (Disfonías): El Core de la Discapacidad Vocal
Los trastornos de la voz, conocidos como disfonías, representan una problemática significativa que afecta a la producción o calidad de la voz e interfiere en la comunicación, impactando negativamente en la calidad de vida. Una persona desarrolla un trastorno de la voz por muchas razones, siendo un cambio en el sonido de la voz.
La laringe está formada por un recubrimiento liso, músculos y zonas blandas y húmedas. Se encuentra en la parte superior de la tráquea, en la base de la lengua. El aire que circula por la laringe hace vibrar las cuerdas vocales y las acerca. Si las cuerdas vocales se hinchan, se inflaman, desarrollan tumores o no pueden moverse como deberían, no pueden funcionar correctamente. Todo lo que cambia la forma de las cuerdas vocales o la forma en que estas trabajan causará una alteración de la voz.
Las neoplasias, como nódulos, pólipos, quistes, papilomas, granulomas y los cánceres, pueden ser los culpables de estas alteraciones. Estos cambios pueden provocar que la voz suene diferente de lo normal, incluyendo la presencia de masas o nódulos en las cuerdas vocales. Algunos de estos trastornos se desarrollan gradualmente, pero cualquier persona puede sufrir un deterioro del habla o del lenguaje repentino, generalmente debido a un accidente cerebrovascular o un traumatismo.
Patología Vocal Benigna en la Edad Pediátrica
En la población pediátrica, la patología vocal benigna es una causa frecuente de consulta, con una prevalencia de disfonía pediátrica estimada entre el 6% y el 38%, y una incidencia máxima entre los 8 y 10 años (43%-44%). Las lesiones benignas de los pliegues vocales, como los nódulos vocales, constituyen la etiología más frecuente de disfonía en esta franja de edad (17%-30% en edad escolar), siendo el fonotrauma (mal uso o abuso vocal) el factor fisiopatológico predominante. Como segunda causa más frecuente se encuentran las lesiones congénitas de las cuerdas vocales (27%-41%).
La historia clínica detallada y el examen laringoscópico son herramientas fundamentales para un diagnóstico preciso de los trastornos vocales infantiles.
Evaluación del Impacto en la Calidad de Vida Infantil
Para evaluar la repercusión de la patología vocal en la calidad de vida, se utiliza el cuestionario Pediatric Voice Handicap Index (pVHI). Este instrumento valora el impacto en la locuacidad y en las subescalas física (molestias laríngeas, características de la fonación), emocional (respuesta afectiva al trastorno) y funcional (efecto en actividades cotidianas del niño).
Un estudio descriptivo en 49 pacientes pediátricos (3-15 años) con patología vocal benigna, atendidos en un hospital de niños, reveló que el 71,4% eran varones y el 28,6% mujeres, con una edad media de 9,27 años. El hallazgo laringoscópico más frecuente fueron los nódulos vocales. La puntuación media total en el pVHI fue de 38,77, con la categoría física como la más afectada y la emocional como la menos. La masa fibrosa subepitelial y el quiste de cuerdas vocales obtuvieron los promedios más elevados en la puntuación total del pVHI. Estos resultados son consistentes con investigaciones previas que demuestran una mayor presentación de disfonía en niños que en niñas.
Children's Voice Handicap Index (CVHI): Autoevaluación Infantil
La evaluación de la voz en pediatría ha evolucionado. Para complementar el pVHI, que a menudo depende de padres o cuidadores, se desarrolló el Children's Voice Handicap Index (CVHI). Este es un cuestionario de autoevaluación de 10 ítems, redactado de forma comprensible para niños, que les permite reflejar su propia percepción sobre el trastorno vocal.
Un estudio prospectivo para validar y transculturalizar el CVHI para la población hispanohablante de Latinoamérica (entre octubre de 2021 y octubre de 2022, con 134 niños de 8 a 15 años) demostró que su consistencia interna fue excelente (Alfa de Cronbach = 0,98), indicando alta fiabilidad. Se encontró una diferencia significativa en la puntuación total del CVHI entre el grupo disfónico y el grupo de control, evidenciando un impacto notable de la disfonía en el bienestar de los niños desde su propia perspectiva. El CVHI se administra de manera autónoma en menos de 10 minutos y se recomienda su inclusión como protocolo estándar para la evaluación de la voz infantil.

La Voz del Docente: Un Instrumento de Trabajo en Riesgo
El rol del profesor es fundamental en el proceso educativo, y su voz constituye la herramienta de trabajo indispensable. El uso intensivo de la voz durante las jornadas docentes los expone a un riesgo de sobrecarga o sobreesfuerzo vocal, lo que puede afectar su capacidad profesional. La prevalencia de problemas de voz en docentes varía: mientras que el diagnóstico objetivo de patología cordal reporta un bajo porcentaje (2,2%), la valoración perceptual de la disfonía por parte del fonoaudiólogo revela cifras mucho más altas (hasta el 90%). Diversos estudios indican que entre un 11% y un 64% de los profesores presentan síntomas de disfonía en algún momento de su carrera profesional.
Enfermedad Profesional y Factores de Riesgo
Debido a la alta prevalencia de patología vocal en profesores, en muchos países la disfonía se considera una enfermedad profesional. Los trastornos de voz en docentes son multifactoriales, siendo el trauma mecánico derivado de la alta repetitividad o intensidad de las colisiones vibratorias (carga vocal) una de las causas más frecuentes. Los factores de riesgo se clasifican en:
- Físicos: Cambios de temperatura, espacios con mala acústica, niveles de ruido.
- Químicos: Presencia de polvo.
- Socioprofesionales: Fonación prolongada, elevado número de estudiantes por clase, jornadas laborales largas, falta de formación en el uso y trastornos de la voz.
A pesar de la alta incidencia de problemas vocales, existe una baja conciencia por parte de los profesores sobre esta problemática, escaso interés en consultar a especialistas y baja adherencia a la terapia de voz. Muchos solo consultan cuando la alteración es grave, temiendo recomendaciones que impliquen reducir el uso de su voz o cambiar de profesión.
Índice de Incapacidad Vocal (VHI-30) en Docentes
Para valorar el menoscabo asociado a la disfonía percibida por el docente, se utiliza el Índice de Incapacidad Vocal (VHI-30). Este instrumento, validado en español, evalúa el impacto de la disfonía en la función vocal, la capacidad física relacionada y las emociones que provoca. Consta de 30 ítems divididos en tres subescalas (física, funcional y emocional), con una puntuación máxima de 120 puntos.
Un estudio realizado en Huelva, España, con 169 docentes, reveló que el 50,9% había presentado síntomas de disfonía en algún momento de su vida laboral, con una puntuación media del VHI-30 de 15,40 puntos. Los grados de incapacidad vocal se distribuyeron en 1,2% severa, 16,6% moderada, 69% leve y 13% sin incapacidad. Se encontraron diferencias significativas en la incapacidad vocal según el diagnóstico de nódulos de cuerdas vocales, la presencia y número de síntomas. La ronquera, la tos y el carraspeo fueron los síntomas más frecuentemente referidos, y hubo una correlación fuertemente positiva entre la puntuación del VHI-30 y el número de síntomas, indicando que a mayor número de síntomas, mayor es la percepción de incapacidad vocal.

Diagnóstico y Cuándo Consultar a un Especialista
Es importante consultar a un proveedor de atención médica si el deterioro o la pérdida de la comunicación se presentan de manera súbita, o si hay un deterioro inexplicable del habla o del lenguaje escrito. A menos que los problemas se hayan desarrollado después de un caso de emergencia, el proveedor realizará una historia clínica y un examen físico, que puede requerir la ayuda de familiares o amigos. Se indagará sobre cuándo apareció el problema, si hubo una lesión y qué medicamentos toma la persona.
Exámenes de Diagnóstico
Los exámenes de diagnóstico que pueden realizarse incluyen:
- Exámenes de sangre y orina.
- Angiografía cerebral para revisar el flujo sanguíneo en el cerebro.
- Tomografía computarizada o resonancia magnética de la cabeza para revisar problemas como tumores.
- Electroencefalograma (EEG) para medir la actividad eléctrica del cerebro.
- Electromiografía (EMG) para revisar la salud de los músculos y nervios que controlan los músculos.
- Punción lumbar para revisar el fluido cerebroespinal.
- Estudio de la deglución (radiografías mientras se traga).
- Radiografías del cráneo.
Si se encuentran otros problemas médicos, será necesario consultar a otros especialistas. Para ayuda con problemas del habla y la voz, probablemente se necesitará consultar un terapista del habla y del lenguaje (fonoaudiólogo) o un trabajador social.
¿Cómo se trata un trastorno de la voz?
Tratamiento: Terapia del Habla y del Lenguaje (Fonoaudiología)
La terapia del habla y del lenguaje (fonoaudiología) es el tratamiento para la mayoría de los niños y adultos con discapacidades del habla y el aprendizaje del lenguaje. Las discapacidades en el habla se refieren a problemas con la producción de sonidos, mientras que los problemas con el aprendizaje del lenguaje son las dificultades al combinar las palabras para expresar ideas.
Los fonoaudiólogos (Speech-Language Pathologists o SLPs), son profesionales educados en el estudio de la comunicación humana, su desarrollo y sus trastornos. Estos profesionales tienen como mínimo una maestría y una licencia del estado en esta especialidad, y atienden trastornos en la articulación, fluidez, problemas orales-motores y de la voz, así como trastornos del lenguaje receptivo y expresivo. La terapia debe comenzar lo antes posible, ya que los niños que la reciben temprano (menores de 3 años) tienden a tener mejores resultados.
Estrategias Terapéuticas
Los terapeutas utilizan una variedad de estrategias, trabajando individualmente, en pequeños grupos o directamente en el aula:
- Actividades de intervención del lenguaje: El fonoaudiólogo interactúa con el niño jugando y hablando, utilizando fotos, libros, objetos o eventos actuales para estimular el desarrollo del lenguaje. Se pronuncian correctamente las palabras como ejemplo y se utilizan ejercicios de repetición.
- Terapia de la articulación: Incluye la pronunciación correcta de sonidos y sílabas por parte del terapeuta, a menudo durante actividades de juego. El terapeuta demuestra físicamente cómo emitir ciertos sonidos y cómo mover la lengua.
- Terapia oral y motora de la alimentación: Se utilizan ejercicios como el masaje facial y movimientos para ejercitar la lengua, labios y mandíbula, fortaleciendo los músculos de la boca. También se trabaja con diferentes texturas y temperaturas de alimentos para incrementar la atención oral durante la comida y la deglución.
El Papel Crucial de los Padres y el Entorno
Los expertos consideran que involucrar a los padres es crucial para el progreso del niño en este tipo de terapia. Los niños que completan el programa con más éxito y con los mejores resultados a largo plazo son aquellos cuyos padres han estado involucrados. Es importante que los padres ayuden a sus hijos a realizar las actividades de estimulación en casa que sugiera el terapeuta para asegurar el progreso continuo. El proceso puede tomar tiempo, por lo que es vital que todos los miembros de la familia sean pacientes y entiendan la situación.
Cuando se trata de mejorar la comunicación con personas que tienen trastornos como la disartria o afasia, se recomienda hablar lentamente, usar gestos con las manos y brindarles mucho tiempo para que se expresen. Teclear en un dispositivo electrónico o usar papel y pluma también puede ayudar. En casos de afasia, los miembros de la familia pueden necesitar proporcionar recordatorios frecuentes de orientación (como el día de la semana) y utilizar métodos de comunicación no verbales.
Es importante mantenerse relajado, en un ambiente de calma y mantener al mínimo la estimulación externa. Se debe hablar en un tono de voz normal (no es un problema auditivo ni emocional), utilizar frases simples para evitar malos entendidos y no asumir que la persona afectada entiende. De ser posible, se deben suministrar ayudas para la comunicación, dependiendo de la persona y la afección. La consejería de salud mental puede ayudar con la depresión o frustración que muchas personas con discapacidad del habla sienten.
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