Discapacidad Auditiva: Concepto, Clasificación y Abordaje Integral

La discapacidad auditiva es una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo, impactando significativamente su calidad de vida. Comprender la clasificación de la pérdida auditiva y las características de esta discapacidad es fundamental para abordar sus consecuencias y buscar soluciones adecuadas. Es una condición en la que la capacidad de una persona para percibir el sonido se ve reducida, lo que a su vez puede generar problemas en la comunicación verbal.

La discapacidad auditiva no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de diversas condiciones médicas que dañan la audición, o de un problema de salud que tiene entre sus síntomas alguna alteración en los oídos o daño en el nervio auditivo. La gravedad se evalúa según el sonido mínimo que una persona puede escuchar con su mejor oído. Una pérdida cercana a los 90 decibelios (dB) generalmente se considera sordera. Aunque la audición no se pueda recuperar sin ayudas especiales en casos permanentes, y pueda agravarse con el tiempo, muchas personas con discapacidad auditiva pueden llevar una vida plena con el uso de recursos adecuados. La audición es un sentido crucial que nos permite interactuar con nuestro entorno, percibir información, mantenernos seguros y comunicarnos. La pérdida de audición puede generar frustración, aislamiento y vulnerabilidad.

Cuando no se trata, la pérdida de audición repercute en diversos aspectos de la vida, afectando las dificultades para la comunicación y el habla, los efectos negativos sobre la cognición, el aislamiento social, la soledad y la estigmatización, las consecuencias sociales y económicas, y las dificultades para acceder a la educación y al empleo. Además, existe un mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado. Por cada 10 decibelios de pérdida auditiva, el riesgo de demencia aumenta en más del 20%.

Los problemas auditivos son más comunes y diversos de lo que parecen y no todos los problemas auditivos son iguales. Se habla de pérdida de audición cuando una persona no oye tan bien como alguien que tiene una audición normal, definida como un umbral auditivo en ambos oídos igual o mejor que 20 dB. El grado de pérdida se clasifica en leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda. Puede afectar a uno o a ambos oídos y dificultar la audición de conversaciones o de sonidos intensos. Cuando la pérdida es leve, moderada o grave, suele decirse que la persona «es dura de oído». En general, estas personas pueden comunicarse mediante el habla y, en algunos casos, utilizan auxiliares auditivos, implantes cocleares u otros dispositivos, además de subtítulos. En cambio, las personas sordas presentan una pérdida de audición profunda y oyen muy poco o nada. Algunas pueden utilizar implantes cocleares y comunicarse mediante la lengua de signos.

Tipos Principales de Pérdida Auditiva

Existen tres tipos principales de pérdida auditiva, cada uno con sus causas y características específicas:

Pérdida Auditiva Conductiva

Este tipo de pérdida auditiva ocurre cuando el oído externo o medio no puede conducir el sonido correctamente hacia el oído interno. Las ondas sonoras no se transmiten adecuadamente desde el tímpano a la cóclea. Las causas comunes incluyen acumulación de cerumen, objetos extraños en el conducto auditivo, infecciones o anomalías del desarrollo. Si no se trata, puede evolucionar a una pérdida auditiva neurosensorial.

Pérdida Auditiva Neurosensorial

La pérdida auditiva neurosensorial se produce cuando hay daño o disfunción en el oído interno (cóclea) o en el nervio auditivo. Es el tipo más común de pérdida auditiva. Las causas frecuentes son el envejecimiento natural, la exposición a ruidos fuertes, ciertos medicamentos (ototóxicos), traumatismos craneales o factores genéticos. Afecta la trayectoria del sonido del oído interno al cerebro y puede generar dificultades para comprender el habla, especialmente en entornos ruidosos. Las sorderas sensorineurales son complicadas de tratar puesto que la lesión se encuentra en lugares más profundos y delicados.

Pérdida Auditiva Mixta

Como su nombre indica, la pérdida auditiva mixta es una combinación de los tipos conductivo y neurosensorial. Una persona con este tipo de pérdida auditiva puede tener tanto problemas en la conducción del sonido como daños en el oído interno o el nervio auditivo.

Clasificación de la Discapacidad Auditiva

La clasificación de la discapacidad auditiva puede basarse en diversos criterios, no siendo mutuamente excluyentes:

Por el momento de aparición:

  • Congénita: Presente desde el nacimiento. No siempre se detecta tempranamente, aunque la intervención precoz es ideal.
  • Adquirida: Desarrollada después del nacimiento.

Por el momento de aparición en relación con el lenguaje:

  • Aparición antes de la adquisición del lenguaje.
  • Aparición después de la adquisición del lenguaje.

Por el grado de pérdida:

  • Cofosis: Pérdida total de audición, incapacidad para oír absolutamente nada.
  • Hipoacusia: Reducción de la capacidad auditiva. El grado de hipoacusia se clasifica en leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda, basándose en el umbral auditivo en decibelios (dB).

Por el número de oídos afectados:

  • Unilateral: Afecta a un solo oído.
  • Bilateral: Afecta a ambos oídos.

Por la localización del daño:

  • Pérdida auditiva conductiva: Problema en el oído externo o medio. Suele tener un mejor pronóstico y ser más fácil de tratar.
  • Pérdida auditiva neurosensorial: Lesión en el oído interno o el nervio auditivo.

Causas de la Pérdida Auditiva

Las causas de la discapacidad auditiva son variadas y pueden presentarse en diferentes etapas de la vida:

Causas Prenatales y Perinatales:

  • Factores genéticos, entre ellos los que provocan una pérdida de audición, que puede ser hereditaria o no hereditaria.
  • Infecciones intrauterinas, como la rubéola y la infección por citomegalovirus.
  • Asfixia perinatal (falta de oxígeno en el momento del parto).
  • Hiperbilirrubinemia (ictericia grave en el periodo neonatal).
  • Bajo peso al nacer.
  • Otras afecciones perinatales y su tratamiento.
Esquema de las partes del oído interno, medio y externo, señalando las zonas de posible daño.

Causas en la Infancia y Adolescencia:

  • Otitis crónicas (otitis media supurativa crónica).
  • Presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica).
  • Meningitis y otras infecciones (sarampión, parotiditis).
  • Medicamentos ototóxicos.
  • Traumatismos.
  • Introducción de cuerpos extraños en el conducto auditivo.

Causas en la Edad Adulta y Avanzada:

  • Enfermedades crónicas.
  • Tabaquismo.
  • Otosclerosis (rigidez de los huesecillos del oído medio).
  • Pérdida de audición neurosensorial debida a la edad (presbiacusia), que suele comenzar entre los 45 y 65 años, afectando principalmente a frecuencias altas.
  • Pérdida de audición neurosensorial repentina.
  • Trauma acústico: Exposición a ruidos fuertes (por encima de 100 dB), como en conciertos o entornos laborales sin protección.
  • Tapón de cerumen: Acumulación excesiva de cera que obstruye el conducto auditivo.
  • Tumores: Como el neurinoma del nervio acústico.

Factores Presentes a lo Largo de la Vida:

  • Exposición a ruidos o sonidos fuertes. La pérdida de audición inducida por ruido (NIHL) es permanente.
  • Medicamentos ototóxicos y exposición laboral a productos químicos ototóxicos.
  • Deficiencias nutricionales.
  • Traumatismos en el oído o en la cabeza.
  • Infecciones víricas y otras afecciones del oído.
  • Retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva por causas genéticas.
  • Exposición al agua en el conducto auditivo (oído de nadador).
  • Cambios bruscos de presión del aire: Al bucear o viajar en avión/trenes de alta velocidad.

Detección, Diagnóstico y Valoración de la Discapacidad Auditiva

Para abordar la discapacidad auditiva, es crucial una detección y diagnóstico tempranos, seguidos de una valoración adecuada cuando se busca el reconocimiento oficial de un grado de discapacidad.

Pruebas de Audición:

  • Examen físico de la audición: Evalúa la respuesta del oído medio e interno ante estímulos sonoros.
  • Audiometría tonal: Identifica el grado de pérdida de audición en diferentes frecuencias.
  • Pruebas de diapasón: Útiles para distinguir entre hipoacusia neurosensorial y conductiva.
  • Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral (PEATC): Utilizadas en niños para detectar sordera temprana.
  • Test auditivo online: Puede servir como una primera indicación para buscar ayuda profesional.
Un audiómetro mostrando los resultados de una audiometría tonal.

Valoración del Grado de Discapacidad:

La declaración del grado de discapacidad por pérdida de audición corresponde a un equipo de valoración multiprofesional, dependiente de los servicios sociales de cada comunidad autónoma en España. Este equipo estudia la documentación aportada, con especial atención a informes clínicos y audiometrías que reflejen una pérdida auditiva permanente. Desde abril de 2023, el Real Decreto 888/2022 regula el procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad, adoptando un enfoque biopsicosocial en línea con la Clasificación Internacional del Funcionamiento (CIF).

Criterios de Valoración:

  • Solo se valoran pérdidas auditivas permanentes, aunque puedan mitigarse con audífonos o implantes.
  • La medición se basa en la pérdida de audición binaural (de ambos oídos), calculada mediante audiometría tonal en frecuencias clave (500, 1000, 2000 y 3000 Hz).
  • En caso de implante coclear, la valoración se realiza tras la rehabilitación auditiva y nunca será inferior al 33% de discapacidad.
  • Los acúfenos (tinnitus) solo se valoran si van acompañados de pérdida auditiva; de lo contrario, se considera su impacto psicológico.
  • Las deficiencias del lenguaje se combinan con la pérdida auditiva según baremos oficiales.

Grados de Discapacidad Auditiva:

El porcentaje de discapacidad asignado depende del grado de pérdida auditiva y de su repercusión en la vida diaria, el entorno social y la necesidad de apoyos. Una pérdida unilateral suele generar un grado bajo. Una pérdida bilateral severa o profunda puede alcanzar o superar el 33%, que es el umbral mínimo legal para acceder a beneficios sociales, laborales o fiscales.

Proceso de Solicitud:

  1. Reunir la documentación médica actualizada (informes clínicos, audiometrías).
  2. Solicitar cita ante el organismo de valoración de la discapacidad de la comunidad autónoma.
  3. Presentarse a la valoración médica por el equipo técnico.
  4. Recibir la resolución oficial con el grado reconocido (en porcentaje).

Certificado de Discapacidad:

Este certificado oficial, emitido por los servicios sociales autonómicos, reconoce el grado de discapacidad y permite acceder a beneficios sociales, laborales, fiscales, educativos y de accesibilidad. Debe cumplir ciertos requisitos:

  • La pérdida auditiva es permanente.
  • Se ha realizado una valoración audiológica completa.
  • La pérdida afecta significativamente la comunicación y la participación social.
  • El grado de discapacidad reconocido es igual o superior al 33%.

El certificado contiene datos personales, el porcentaje de discapacidad, la causa, la fecha de resolución y, en ocasiones, mención sobre umbrales específicos (33%, 65%, 75%) que otorgan distintos beneficios.

Prevención y Rehabilitación

Muchas causas de pérdida de audición son evitables mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas a lo largo de la vida:

Prevención:

La prevención debe abordarse desde las primeras etapas -en los periodos prenatal y perinatal- y mantenerse hasta la edad avanzada. Cerca del 60 % de los casos de pérdida de audición en los niños se deben a causas evitables que pueden prevenirse mediante medidas de salud pública. En los adultos también pueden prevenirse causas frecuentes, como la exposición a sonidos intensos o el uso de medicamentos ototóxicos.

Para reducir el riesgo de pérdida de audición a lo largo de la vida pueden aplicarse diversas estrategias eficaces, entre ellas:

  • La vacunación.
  • Buenas prácticas de atención materna y de puericultura.
  • El asesoramiento genético.
  • La detección y el tratamiento de afecciones frecuentes del oído.
  • Los programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos y a productos químicos en el trabajo.
  • Las estrategias de escucha sin riesgos para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio.
  • El uso racional de medicamentos para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.

Detección Temprana:

Para tratar eficazmente la pérdida de audición y las enfermedades del oído es fundamental diagnosticarlas tempranamente. Por este motivo, conviene realizar un tamizaje sistemático para detectar pérdidas de audición o enfermedades otológicas en las personas con mayor riesgo, entre ellas:

  • Recién nacidos y niños menores de un año.
  • Niños en edad preescolar y escolar.
  • Personas expuestas al ruido o a productos químicos en el trabajo.
  • Personas en tratamiento con medicamentos ototóxicos.
  • Personas mayores.

Las pruebas auditivas y la exploración de los oídos pueden realizarse en entornos tanto clínicos como comunitarios. Recursos como las aplicaciones hearWHO y WHOears de la OMS, junto con otras soluciones técnicas, permiten detectar enfermedades del oído y pérdidas de audición incluso cuando la formación disponible o los recursos son limitados. Una vez detectada la pérdida de audición, se debe iniciar el tratamiento lo antes posible y de manera adecuada para evitar consecuencias negativas.

OMS: El Cuidado del oído puede evitar la pérdida auditiva

Rehabilitación de la pérdida de audición:

La rehabilitación permite a las personas con pérdida auditiva mantener el mayor grado posible de autonomía en su vida cotidiana. Les ayuda a participar en actividades educativas, laborales y recreativas y a seguir desempeñando funciones importantes en su familia, su entorno y otros ámbitos de la vida. Incluye el uso de audífonos, implantes cocleares y otras adaptaciones.

Impacto Global de la Discapacidad Auditiva

Según las previsiones, casi 2500 millones de personas tendrán algún grado de pérdida de audición en 2050 y más de 700 millones necesitarán rehabilitación. Aproximadamente 95,1 millones de niños de entre 5 y 19 años presentan pérdida de audición. El costo mundial asociado a los casos de pérdida de audición no atendidos asciende a casi USD 1000 millones al año.

Más de 1000 millones de adultos jóvenes corren el riesgo de sufrir una pérdida de audición permanente y evitable debido a los riesgos a los que se exponen. Ampliar los servicios de atención del oído y la audición en todo el mundo requiere una inversión adicional inferior a USD 1,40 por persona y año. Se estima que el rendimiento de esta inversión a los 10 años sería de casi USD 16 por cada dólar invertido.

Más del 5 % de la población mundial -430 millones de personas, entre ellas 34 millones de niños- necesita rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante y, según los cálculos, en 2050 esa cifra superará los 700 millones de personas (es decir, una de cada diez). Se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor. Cerca del 80 % de las personas afectadas viven en países de ingreso bajo y mediano y se observa también que la frecuencia de este problema aumenta con la edad: más del 25 % de las personas mayores de 60 años presenta una pérdida de audición discapacitante.

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