El estudio de la comunicación entre los hombres se ha revitalizado en los últimos años en la Psicología. El ser humano, tanto desde el punto de vista de su desarrollo histórico como individual, no puede vivir sin satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, sin comunicarse con sus semejantes. Diversos autores reconocen la importancia que tiene la comunicación para el desarrollo personal y social. La necesidad de comunicarse dio origen al lenguaje como capacidad exclusiva del ser humano, la que se representa mediante un sistema de signos: la lengua. Esta es reconocida como uno de los principales elementos en el desarrollo del niño como ser social, a través del cual se transmiten los modelos de vida de una sociedad y de una cultura, y los patrones éticos y cognitivos para la formación de su personalidad.
José Martí, en 1887, ilustraba la diversidad y la esencia de la comunicación al expresar: “El sistema más rápido es el mímico; el más difícil, el gramatical; el más sólido, el dactilológico”. Estas ideas del más universal de los maestros cubanos realzan la importancia de la lengua de señas que emplean las personas sordas. El "mímico", como se le llamaba en su época, permitía comunicarse sin restricciones, siendo por ello más rápido. El "gramatical", por su parte, era considerado el más difícil, como sucede en todas las lenguas, debido a la práctica que exige de los usos del lenguaje en diferentes situaciones comunicativas.
Definición y Naturaleza de la Lengua de Señas
La lengua se define como un sistema de signos, y a partir de esta concepción, los lingüistas pudieron desvelar sus componentes, relaciones, funciones y estructura. Este estudio de la lengua resultó un aporte fundamental de la lingüística de la primera mitad del siglo XX, a partir de las concepciones desarrolladas por Saussure y sus continuadores. La lengua es el sistema de comunicación que se expresa en el lenguaje como capacidad exclusiva del hombre y se concreta en el habla.
La lengua de señas es la que emplean las personas sordas e hipoacúsicas por su discapacidad auditiva. Se puede hablar con palabras o con señas, el fin último es comunicarse mediante diferentes vías; de ahí que se deba reconocer el valor recursivo de la lengua. Los hablantes de una misma lengua forman una comunidad lingüística, y no entienden a quienes hablan una lengua diferente si no la han aprendido. Es importante destacar que el "lenguaje de señas" no existe; lo correcto es hablar de lengua de señas, ya que cuenta con una gramática y estructura propia, equiparándose a cualquier otra lengua natural.

Historia y Evolución del Reconocimiento de la Lengua de Señas
Desde el siglo XVI se tienen referencias acerca de la utilización de las señas por parte de las personas sordas. Sin embargo, no fue sino hasta fines del siglo XVII que se empieza a contar con una descripción de estas señas como parte de un código lingüístico. Un hito fundamental en la educación de los sordos ocurrió en 1755 con la figura del abad francés Charles Michel de L’Epée, quien fundó en París la primera escuela pública para sordos, desarrollando un alfabeto dactilológico y un lenguaje signado.
Algunos estudios precisan que la primera revolución en la educación de las personas sordas se debe a la práctica pedagógica del abate francés Charles Michel de L’Epée (1712-1789), a partir de cuya gestión educativa se creó la primera escuela pública y se fundaron otras con el empleo del lenguaje mímico gestual. Otros autores enfatizan que los antecedentes de la lengua de señas antes del siglo XVII son prácticamente inexistentes, según las fuentes sistematizadas.

Características de las Lenguas Naturales y de Señas
Las lenguas son sistemas complejos. Sánchez, C. M. (1990), reflexiona acerca de las lenguas y precisa que, a pesar de la diversidad, en esencia son iguales en aspectos fundamentales: la gente solo habla “lenguas naturales”. Estas son las que se utilizan normalmente para la comunicación, expresan conceptos y se refieren a hechos de la experiencia, son las lenguas que aprenden los niños y se transmiten de padres a hijos y de generación en generación, empleándose para informar, expresar pensamientos y emociones. Todas las lenguas naturales están sometidas permanentemente a cambios. El cambio lingüístico es el conjunto de modificaciones que sufre una lengua en el transcurso del tiempo, un rasgo que permite afirmar que la lengua está viva y es un instrumento vigente y útil para quienes la emplean.
Las lenguas de señas son lenguas viso-gestuales-espaciales, basadas en el uso de las manos, los ojos, el rostro, la boca y el cuerpo. Están formadas por diferentes componentes manuales y no manuales, incluyendo la expresión facial, la expresión corporal, la dactilología y las señas. Es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual, gracias a la cual las personas sordas pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otros individuos sordos o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada. Su principal característica es que utiliza signos que se realizan con las manos, en combinación con la expresión gestual y corporal, donde se expresa la gramática y la sintaxis propias de esta lengua.
Es importante señalar que la discapacidad auditiva aparece como invisible, ya que no presenta características físicas evidentes. No todas las personas con discapacidad auditiva utilizan la lengua de señas. Algunas aprenden el lenguaje oral, otras la lengua de señas, algunas ambas, y en otros casos, ninguna, lo que subraya la diversidad de las vías de comunicación.
La Lengua de Señas como Pilar para la Educación y la Inclusión
Su Rol Fundamental en la Formación
En la educación de las personas sordas ha existido una polémica histórica en relación con los métodos, tendencias y modelos utilizados para su proceso formativo. En la actualidad, a pesar de emplear la lengua de señas en la escuela, tanto en el contexto educativo cubano como internacional, no siempre se comprende el valor de esta lengua como un recurso y un derecho de las personas sordas. Por ello, es fundamental fundamentar el valor de la lengua de señas en la educación de las personas sordas. La lengua constituye un recurso básico para la comunicación y tiene lugar en la actividad que desarrollan las personas mediante contactos lingüísticos e interculturales como parte del proceso educativo, reconociéndose así el papel fundamental de la actividad y la comunicación en la formación de la personalidad.
Es necesario respetar la diversidad lingüística, cognitiva y comunicativa, y eliminar la idea obsesiva de que el niño hable o repita palabras sin comprender bien su significado, permitiendo que desarrolle un lenguaje con otra modalidad, porque en esencia todos somos diferentes. La lengua de señas facilitará la lengua oral y la lengua escrita, y el hecho de ser capaz de utilizarla será una garantía de que el niño maneje al menos una lengua. Aunque se reconoce los esfuerzos de los niños sordos y profesionales, a pesar del uso de ayudas tecnológicas para percibir y producir el lenguaje oral, realmente tienen grandes dificultades en esta modalidad comunicativa (Grosjean, F., 2000).
Perspectivas: Recurso y Derecho
La concepción de la lengua de señas puede valorarse desde diferentes perspectivas: como un problema, un recurso o un derecho. La visión que la considera un "problema" o que limita su alcance, a menudo se corresponde con la tendencia oralista y de comunicación bimodal que privilegia la oralidad y no el desarrollo lingüístico y cognitivo basado en la lengua de señas como instrumento cultural para la comunidad sorda.
Sin embargo, la orientación que ve la lengua de señas como un recurso, percibe al niño sordo como un sujeto que posee atributos cognitivos y lingüísticos que pueden crear un entorno que facilite su desarrollo. Esta perspectiva aboga por el estatus que debe tener este idioma, como otros sistemas lingüísticos reconocidos por la UNESCO, y que desempeñan un rol importante en los programas académicos.
Desarrollo del lenguaje y pensamiento en los niños y niñas sordos
La posición que aboga por la lengua de señas como un derecho, reconoce la responsabilidad de proveer esta lengua como una herramienta de comunicación desde el punto de vista legal y de los derechos del niño a adquirir su idioma natural. Todo educando sordo, cualquiera que sea el nivel de su pérdida auditiva, debe tener derecho a crecer bilingüe, siendo competente en la lengua de señas (LS) y el idioma hablado en su país (en el contexto cubano, el español escrito y/u oral), en función de sus potencialidades y las del entorno educativo.
La Federación Mundial de Sordos (FMS) aboga por la extensión de las oportunidades educativas al más amplio nivel, al contar con el servicio de interpretación en lengua de señas y profesores preparados para tales fines. Por el valor que tiene la lengua de señas en la educación de las personas sordas, se refuerza la idea del marco legal, a partir de los fundamentos de su estructura lingüística y de su aprendizaje como primera y segunda lengua.
Fundamentos Pedagógicos y Derechos Lingüísticos
En coherencia con los fundamentos de la escuela de Vigotski, L. S. y sus seguidores, se enfatiza en el desarrollo de las personas sordas y su comunidad lingüística minoritaria, a partir de sus potencialidades y las influencias educativas del entorno familiar, escolar y comunitario, y no en la discapacidad auditiva, condición que la diferencia de la comunidad oyente y exige el empleo de recursos y apoyos para su educación inclusiva.
Los educandos sordos necesitan comunicarse con sus padres y familiares tan pronto como sea posible, desarrollar sus capacidades cognitivas durante la infancia y adquirir conocimientos sobre el mundo. El niño accede al conocimiento mediante el uso de la lengua, intercambia información sobre el mundo que le rodea, participa en las actividades de la escuela y se facilita la comprensión de la lengua. Uno de los derechos del niño sordo lo constituye el empleo de la lengua de señas como patrimonio de la comunidad sorda, la que se equipara con el mismo poder que tiene la lengua oral para los oyentes.
La experta en educación bilingüe, Claros, R. (2005), señala que “las lenguas de señas en todo el mundo les proporcionan la misma condición que la lengua oral a estas personas”. Esta autora enfatiza la responsabilidad de proveer las herramientas de comunicación desde el punto de vista legal y de los derechos del niño a adquirir su idioma natural. Asimismo, Skutnabb-Kangas (1994) ha delineado los derechos lingüísticos humanos de un niño: identificarse con su primer idioma, el que debe ser aceptado y respetado por otros; aprender en su primer idioma y escoger utilizar su primer idioma en situaciones oficiales.
Orri de Castorino, R. (2007), autora argentina, destaca la importancia de la lengua de señas en la educación de sordos, reconociendo que estas personas constituyen una comunidad lingüística minoritaria. Su “voz”, la lengua de señas, expresa que tienen su propia cultura y el legítimo derecho a difundirla. La lengua de señas de las personas sordas, con su carácter viso-gestual-espacial, como sistema lingüístico, refleja el progreso paulatino de su reconocimiento social y su presencia en el contexto educativo, a partir de una percepción optimista de quienes la usan como un recurso y un derecho para su educación. La lengua, como instrumento de comunicación y acceso al currículo, es muy importante en la educación de las personas sordas. Por ejemplo, en el contexto cubano, la lengua de señas cubana (LSC) es la primera lengua, lengua natural y materna de las personas sordas, y medio fundamental para su desarrollo cognitivo, lingüístico y comunicativo, siendo también la base lingüística para aprender a leer y escribir en español como segunda lengua.
Desafíos y Perspectivas de Inclusión
Panorama en Chile y la Realidad de la Inclusión
Andrea, una reconocida intérprete en lengua de señas, afirma que “la importancia de la lengua de señas en la inclusión de personas sordas es clave en la sociedad chilena”. Esta realidad ha sido parte de su vida desde su nacimiento: “Una gran emoción, imagínate, se dieron cuenta de que su hija sabía que sus papás eran sordos y que naturalmente buscaba la forma de comunicarme con ellos.”
En Chile, la Encuesta de Discapacidad y Dependencia (Endide) 2022, revela que un 17,6% de las personas adultas presenta algún grado de discapacidad, lo que representa más de 2.700 personas. En cuanto a discapacidad severa, la cifra ronda los dos millones. Estos datos se basan en el Segundo Estudio Nacional de la Discapacidad de 2015, que declaró que alrededor de 712 mil personas con discapacidad tienen algún grado de pérdida de audición, y cerca de 180 mil tendrían sordera total. Este documento también fue utilizado para la Endide 2022.
A pesar del reconocimiento formal, la inclusión enfrenta obstáculos. Andrea relata que, habiendo aprendido la lengua de señas de forma autodidacta con sus padres, en muchos sectores excluidos, principalmente rurales, nadie de la familia conoce la lengua de señas, y mucho menos en el ámbito escolar. Esta situación provoca que el niño o niña sorda crezca totalmente excluido de la sociedad, al no tener acceso a la información, uno de los derechos básicos del ser humano.
Si bien el Estado reconoce la lengua de señas como la lengua oficial de las personas sordas e, incluso, ha implementado cursos para promoverla en establecimientos educacionales, los esfuerzos no siempre son suficientes. Andrea describe esta situación como “una realidad bastante cruda”. En febrero de 2010, el gobierno de Bachelet promulgó la ley 10.422, que establece normas sobre la igualdad y la inclusión social en las personas con esta discapacidad. Sin embargo, la importancia de la lengua de señas en la inclusión de personas sordas en Chile, en la práctica, no ha sido tan profunda o efectiva. Persiste la percepción de que el intérprete de señas es algo "choro" o entretenido, casi jocoso, que sirve solo para eventos de entretenimiento, como el Festival de Viña, o para reírse de la forma en que interpreta chistes. Además, la velocidad del discurso en la política, publicidad o redes sociales, con mensajes instantáneos y sin contexto, dificulta la labor del intérprete, lo que impide que los mensajes de corta duración lleguen de manera efectiva y limita la plena inclusión de la diversidad lingüística y multiculturalidad.
Fomento y Formación en Lengua de Señas
Existen iniciativas para fomentar el aprendizaje de la lengua de señas. La Corporación de Padres y Amigos por el Limitado Visual realizó el cuarto Taller de Lengua de Señas básicas, dirigido a familiares de sus alumnos y a la comunidad interesada. La directora Teresa Barrientos destacó que este curso se ha impartido por cuatro años, con una asistencia creciente de personas de diferentes edades y profesiones, resultando muy motivante para los participantes conocer otra manera de comunicación con sus hijos y familiares. El éxito de la convocatoria fue tal que más de 500 personas quedaron sin poder asistir debido a la falta de espacio, lo que llevó a la evaluación de la posibilidad de realizar más talleres.
Desafíos en la Educación Superior
El desarrollo de políticas públicas que permitan la inclusión a personas con discapacidad auditiva (DA) supone un ingente desafío para la educación superior. Es crucial analizar las barreras de comunicación que se presentan en las personas que padecen una pérdida de audición y cómo la falta de inclusión puede afectar el acceso a la educación. Un análisis exegético de la normativa nacional e internacional es fundamental para demostrar la materialización de los derechos y garantías de las personas con DA, garantizando así el derecho a la educación. En este contexto, la importancia de implementar la lengua de señas en las universidades como una herramienta para el desarrollo del estudiante es un tema recurrente y esencial para la inclusión de personas con discapacidad auditiva.
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