La hipoacusia, también conocida como pérdida auditiva o deficiencia auditiva, se refiere a la disminución parcial o total de la capacidad para oír. Esta condición puede afectar a uno o ambos oídos y se clasifica según su grado de severidad, que puede ser leve, moderada, grave o profunda. La hipoacusia profunda es comúnmente denominada sordera.
Detectar la hipoacusia en edades tempranas es fundamental, ya que puede impactar significativamente en la adquisición del lenguaje, el desarrollo social y el rendimiento académico de los niños. Si bien el entorno escolar puede resultar exigente para los niños con dificultades auditivas, existen medidas que se pueden implementar para mejorar la acústica de los ambientes y facilitar su integración.

Clasificación y Grados de Hipoacusia
La hipoacusia se clasifica según su grado de severidad, lo que determina el nivel de dificultad para percibir sonidos:
- Hipoacusia Leve: Dificultad para percibir o captar sonidos bajos o lejanos.
- Hipoacusia Moderada: La persona necesita hablar en un tono elevado para que la información sea captada.
- Hipoacusia Severa: Solo se perciben sonidos fuertes.
- Hipoacusia Profunda: La persona no percibe el lenguaje hablado.
Signos y Síntomas de Hipoacusia en Niños
Los signos de hipoacusia en niños pueden variar según la edad y la severidad de la pérdida. Es importante estar atento a las siguientes señales:
En Bebés:
- No sobresaltarse ante ruidos fuertes.
- No reaccionar cuando se les habla.
- Falta de respuesta a voces familiares.
En Niños Pequeños y en Edad Escolar:
- Dificultad para mantener la atención.
- Menor rendimiento académico.
- No siempre responder cuando se les llama.
- Estar muy inquietos o, por el contrario, muy callados.
- Dificultad para seguir instrucciones o participar en conversaciones en grupo.
- Retraso en la adquisición del habla y el lenguaje.
- Ignorar de forma intermitente a las personas que les hablan.
- Problemas de audición solo en entornos ruidosos, como el aula.

Causas de la Hipoacusia en Niños
Las causas de la hipoacusia en la infancia son diversas y pueden presentarse en diferentes etapas:
Causas Prenatales y Congénitas:
- Factores Genéticos: Pueden ser hereditarios o surgir espontáneamente.
- Infecciones Intrauterinas: Como rubéola, sífilis, herpes, citomegalovirus (CMV) o toxoplasmosis. La infección congénita por CMV es una causa significativa de hipoacusia neurosensorial al nacer y puede manifestarse tardíamente.
- Anomalías Craneofaciales: Problemas en la estructura del oído externo o medio.
- Hiperbilirrubinemia (Ictericia Grave): Especialmente en el periodo neonatal.
- Bajo Peso al Nacer: Un factor de riesgo importante.
Causas Perinatales:
- Asfixia perinatal (falta de oxígeno al nacer).
- Infecciones como meningitis.
- Dependencia del respirador.
- Uso de medicamentos ototóxicos durante el embarazo.
Causas Postnatales (Infancia y Adolescencia):
- Infecciones del Oído: Otitis crónicas, derrames en el oído medio (otitis media con derrame), o infecciones que afectan el cerebro como meningitis o sarampión.
- Acumulación de Cerumen: Obstrucción del conducto auditivo externo.
- Lesiones o Rupturas del Tímpano.
- Objetos Atascados en el Conducto Auditivo.
- Exposición a Ciertos Químicos o Medicamentos Ototóxicos: Incluyendo algunos antibióticos y diuréticos.
- Exposición a Ruidos Fuertes: Incluyendo música a alto volumen.
- Traumatismos Craneales o en el Oído.
- Tumores que afectan el nervio auditivo.
- Trastornos Neurodegenerativos.
- COVID-19: Se ha observado que la infección por COVID-19 puede afectar la audición en niños.
Hipoacusia Central:
Resulta del daño al nervio auditivo o a las rutas cerebrales que procesan el sonido. Es poco común en bebés y niños.
Diagnóstico de la Hipoacusia en Niños
La detección temprana es crucial y se realiza mediante diversas pruebas:
Tamizaje Neonatal:
Muchos países exigen exámenes de audición para recién nacidos. Las pruebas más comunes son:
- Prueba de Respuesta Auditiva Troncoencefálica (ABR): Mide la reacción del nervio auditivo al sonido mediante electrodos.
- Prueba de Emisiones Otoacústicas (OAE): Detecta si el oído interno produce un "eco" en respuesta a sonidos suaves. La ausencia de eco puede indicar hipoacusia.
Si los resultados iniciales son anormales o equívocos, se requieren pruebas de confirmación posteriores.
Evaluación en Bebés Mayores y Niños Pequeños:
Se utilizan pruebas lúdicas para evaluar la respuesta a los sonidos, como la audiometría de respuesta visual y la audiometría del juego.
Evaluación en Niños en Edad Escolar:
- Examen Clínico y Timpanometría: Para evaluar el oído medio y la movilidad del tímpano.
- Pruebas de Audición con Auriculares: Donde el niño indica si escucha sonidos en cada oído.
- Evaluación del Procesamiento Auditivo Central: Para niños mayores que parecen oír pero tienen dificultades para entender.
Los médicos también pueden realizar exámenes físicos para identificar problemas óseos o signos de cambios genéticos. Se puede emplear un otoscopio para visualizar el tímpano y el conducto auditivo. En casos de sospecha de causas genéticas, se pueden realizar pruebas genéticas. Los estudios de imagen como la Resonancia Magnética (RM) o la Tomografía Computarizada (TC) pueden ser indicados para identificar la etiología y el pronóstico.
Potenciales Evocados Auditivos - Dr. Alejandro Calvo - Neurólogo
Tratamiento de la Hipoacusia en Niños
El tratamiento de la hipoacusia depende de la causa, el tipo y la gravedad de la pérdida. El objetivo es facilitar el desarrollo del lenguaje y la integración del niño.
Manejo de Causas Reversibles:
- Extracción de cerumen.
- Tratamiento médico o quirúrgico de derrames del oído medio (otitis media).
- Inserción de tubos de timpanostomía.
- Medicamentos para tratar infecciones.
Soluciones para Pérdida Auditiva Permanente:
- Audífonos: Dispositivos que amplifican el sonido. Existen modelos adaptados para bebés y niños. Pueden ser útiles para pérdidas leves a moderadas, o que afectan a un solo oído.
- Entrenador Auditivo FM: En el aula, el profesor utiliza un micrófono que transmite el sonido a un receptor cerca del estudiante, mejorando la relación señal-ruido.
- Implantes Cocleares: Pequeños dispositivos electrónicos implantados quirúrgicamente en la cóclea. Reemplazan la función de las células ciliadas dañadas y envían señales eléctricas directamente al nervio auditivo. Son una opción para hipoacusia neurosensorial profunda que no se beneficia de audífonos. La implantación temprana (antes de los 12 meses) ha demostrado ser beneficiosa.
- Audífonos Anclados al Hueso (BAHA): Para pérdidas auditivas conductivas que no se pueden tratar con audífonos tradicionales, se pueden usar en personas mayores de 5 años.
Apoyo al Desarrollo del Lenguaje:
- Logopedia: Terapia del habla y del lenguaje para apoyar el desarrollo comunicativo.
- Lenguaje de Señas: Como el lenguaje de signos, que utiliza movimientos de manos para la comunicación.
- Lectura de Labios (Lectura del Habla): Interpretar el habla observando los labios, expresiones faciales y gestos.
- Palabra Complementada y Lenguaje de Señas en Inglés Exacto: Sistemas que combinan señas con el habla para mejorar la comprensión.
La pandemia de COVID-19 impulsó el desarrollo de métodos de monitorización remota y teleterapia, que continúan siendo útiles para el seguimiento y tratamiento de niños con pérdida auditiva.

Adaptaciones en el Entorno Escolar
Para facilitar el aprendizaje y la participación de los niños con hipoacusia en el aula, se pueden implementar las siguientes medidas:
- Mejorar la Acústica del Aula: Limitar el ruido de fondo proveniente del exterior (calle, patio).
- Ubicación Estratégica: Sentar a los niños con mayores dificultades en los primeros bancos, cerca del docente.
- Comunicación Clara: Hablar de frente al niño, asegurándose de que pueda ver los labios.
- Apoyo Visual: Utilizar recursos visuales y gestos para complementar la información oral.
- Subtítulos: En materiales audiovisuales.
- Colaboración con Tutores: Mantener una comunicación fluida con los docentes para observar el rendimiento y las necesidades del niño.
Prevención de la Hipoacusia
Si bien no todos los casos de hipoacusia son prevenibles, muchas causas sí lo son. Las estrategias de prevención incluyen:
- Vacunación: Asegurar que las mujeres embarazadas y los niños tengan sus vacunas al día (rubéola, sarampión, etc.).
- Cuidado Prenatal y Neonatal: Evitar la exposición a agentes ototóxicos y tratar infecciones durante el embarazo.
- Asesoramiento Genético.
- Detección y Tratamiento Oportuno de Infecciones del Oído.
- Protección Auditiva: En entornos laborales y de ocio con ruidos intensos.
- Uso Racional de Medicamentos: Consultar con el profesional de la salud sobre medicamentos potencialmente ototóxicos.
- Buenas Prácticas de Higiene y Cuidado del Oído.
La detección precoz y la intervención oportuna son clave para minimizar el impacto de la hipoacusia en el desarrollo integral de los niños, permitiéndoles alcanzar su máximo potencial.