El concepto de desnaturalización en el ámbito de la discapacidad implica un proceso crítico de cuestionamiento y deconstrucción de las ideas, normas y prácticas socialmente construidas que naturalizan la discapacidad como una condición inherente de deficiencia o limitación, en lugar de reconocerla como una compleja interacción entre las características individuales y las barreras impuestas por la sociedad. Este enfoque busca visibilizar cómo la sociedad define y sujeta a ciertos individuos, a partir de la naturalización de relaciones de saber y poder, que terminan por establecer un lugar ontológico para el "inclusor" y el "discapacitado".
La Naturalización de la Discapacidad: Estigma y Discriminación Social
La discapacidad ha sido históricamente objeto de estigma social y discriminación en muchas sociedades. Alrededor del 15% de la población mundial son personas con discapacidades, y este estigma puede extenderse a familias enteras. Por ejemplo, cuando se cree que los niños y niñas con discapacidad son un castigo por un mal comportamiento de sus familiares, todo su entorno es excluido. La estigmatización lleva a que muchas familias oculten a estas personas, impidiendo que puedan ser incluidas en censos y estadísticas oficiales, lo que agrava su invisibilización.
Esta naturalización de la discapacidad como algo negativo se nutre de varios factores:
- Falta de comprensión y concienciación: Existe una escasez de conocimiento sobre por qué se originan las discapacidades y cómo integrar a las personas que las padecen en la sociedad.
- Ideas distorsionadas sobre las causas: En algunas sociedades, las creencias culturales o religiosas apuntan a que las personas con discapacidad las padecen como castigos por acciones inmorales o pecados.
- Conceptos erróneos sobre las capacidades: A menudo, se considera erróneamente que estas personas no son útiles para la sociedad, percibiéndolas como débiles o incluso como una amenaza para el statu quo.
La magnitud de esta estigmatización varía entre países, comunidades e incluso familias. Las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), como la úlcera de Buruli, el pian o la lepra, aunque rara vez mortales, pueden generar discapacidad en articulaciones y extremidades si no se tratan a tiempo, produciendo discapacidad de por vida. Las ETD de la piel que no se tratan a tiempo pueden producir discapacidad y marcas visibles, y debido a esto, muchas personas de contextos empobrecidos que las padecen sufren además rechazo y marginación.

Conflictos Normativos y la Desnaturalización de Derechos
La complejidad normativa puede llevar a la desnaturalización de derechos. Un ejemplo claro se encuentra en Ecuador, donde existe una prohibición expresa para disolver el vínculo matrimonial mediante el divorcio cuando uno de los cónyuges se encuentra en casos de discapacidad intelectual o sordera que afecta la comunicación. Esta situación genera limitaciones a los derechos individuales, como la libertad, el libre desarrollo de la personalidad y la tutela judicial efectiva, aunque se origine en la intención de proteger a la persona con discapacidad y evitar su posible vulnerabilidad por un divorcio.
Este escenario plantea una paradoja: mientras la normativa busca proteger a la persona con discapacidad, de hecho, puede estar naturalizando una restricción a sus derechos fundamentales y a los de su cónyuge, generando la necesidad de encontrar soluciones justas y equitativas para los afectados.
Desafío al Discurso de Inclusión Social
El discurso de la inclusión social de la discapacidad se ha presentado como éticamente, moralmente y políticamente correcto, buscando la cristalización de un deseo natural para el humanismo: un mundo para todos. Sin embargo, puede haber una sospecha en torno a sus prácticas discursivas, donde se entrevé un campo enunciativo que pretende y sujeta a ciertos individuos. Esto ocurre a partir de la naturalización de relaciones de saber/poder, capaces de definir un lugar ontológico o un lugar donde adquiere sentido la existencia de dos sujetos: el inclusor y el discapacitado. Estas subjetividades y lugares ontológicos se controlan mediante técnicas o tecnologías de gobierno de sí mismo y del otro.
Estrategias de Desnaturalización: Educación Inclusiva y Narrativas Cotidianas
La desnaturalización de lo que hemos entendido como lo normal es un proceso fundamental para avanzar hacia una sociedad verdaderamente inclusiva. Esto implica el cuestionamiento de la normalidad y la desnormalización de la discapacidad, en lugar de intentar "normalizar" a la persona con discapacidad, ya que ha sido precisamente la normalidad la que ha construido la discapacidad. Es lo mismo que hacer todo el rato la distinción entre autóctono y extranjero.
El Papel de las Narrativas y la Educación
El estigma social se desmonta a través de la educación y la información sobre las personas que la sociedad considera diferentes. Un ejemplo potente de esta estrategia es el documental "Hilando vidas", codirigido por el docente e investigador Ignacio Calderón, que busca recoger las voces de quienes son obviadas y obviados: niñas y niños con discapacidad y sus familias. El documental trata de volver a los lenguajes más inmediatos y comunes que tenemos y de contar a través de imágenes e historias lo que se ha encontrado en años de investigación. Su historia central, la de Rubén y su familia, es un testimonio de exclusión y, a la vez, de resiliencia.
Este tipo de narrativas revelan cómo un grupo de familias no profesionales están haciendo educación inclusiva en la vida cotidiana y la explican de una manera tan natural que resulta revolucionario. Muestra que no hay una edad límite para el cambio o el aprendizaje, rompiendo con la lógica de que al llegar a una determinada edad "no hay nada que hacer".
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Rompiendo con la Narrativa de la Desgracia
Las vivencias cotidianas de las familias con personas con discapacidad, como un día de campo o una comida entre amigos, desnaturalizan la idea de que sus vidas están marcadas por la desgracia. Estas personas hacen trizas el relato de la desgracia, el cual es un relato que el sistema quiere mantener, haciendo que se asuma que un hijo no puede aprender en la escuela, que no tiene cabida, o que a una hija le espera una residencia desde que nace. La escuela tiene este relato muy interiorizado y necesita cambiarlo con nuevas narrativas que muestren una nueva cultura de cómo ver nuestras relaciones.
La educación inclusiva no es solo sobre discapacidad o inmigración; es sobre todo. Se trata de reconocer que las luchas sociales están interconectadas, un concepto que académicamente se llama interseccionalidad. La opresión de clase social, la del patriarcado y la del capacitismo son formas de opresión que se entrelazan. Tejer puentes entre estas luchas es una forma de reinterpretar lo que significa la educación inclusiva.
La Escuela y el Cuestionamiento de la Normalidad
La escuela, muchas veces concebida como un brazo del sistema productivo, necesita desnaturalizar sus propias prácticas. El problema no reside en la persona con discapacidad, sino en la falta de paciencia y comprensión del entorno, como en el ejemplo de la cajera del supermercado que "pone orden" porque Raúl lleva otro ritmo. La pregunta fundamental que surge es: ¿quién se tiene que educar en la escuela? La respuesta es que la escuela y quienes estamos alrededor de esa persona que está siendo oprimida son los que deben educarse.
La educación inclusiva, al hacer frente a las relaciones de producción en la escuela, y a pensar la escuela como un brazo del sistema productivo, lo que hace es proteger a la humanidad de los desvaríos, de lo indeseable de ese tipo de relaciones. Esto es porque la relación educativa no es la relación mercantil. Es necesario desvelar a los jóvenes cómo se relacionan entre sí y con otras personas, y mostrar cómo, al exponer el interior de las personas, se ve que somos lo mismo, que nos reflejamos en los demás.

Desafiar Categorías y Romper Silencios
Muchas veces se piensa que es necesario categorizar para poder intervenir eficazmente. La escuela, por ejemplo, cree que si no categoriza, no puede acertar con la respuesta. Sin embargo, la experiencia y las narrativas demuestran lo contrario: descategorizar no impide hablar de las opresiones existentes. No se trata de normalizar la discapacidad, sino de cuestionar la normalidad, de desnaturalizar y desnormalizar lo establecido.
Niñas y niños con discapacidad, al romper el silencio y hablar de sus condiciones, dan un paso adelante fundamental, demostrando que no se puede estar enfermo en la escuela o que su voz debe ser escuchada. Esto es un proceso continuo, una educación inclusiva que se entiende como un proceso que nunca se agota, pero que no puede seguir dilatando las cosas, porque muchos niños y niñas están sufriendo en la escuela.
Impacto y Proyección de la Desnaturalización
La desnaturalización de la discapacidad es una herramienta poderosa que permite a las personas verse reflejadas en situaciones cotidianas, desenterrando lo que se ha enterrado en la conciencia colectiva. Cuando se construyen guiones o narrativas que muestran las emociones universales, se revela que todos somos lo mismo.
Documentales como "Hilando Vidas" pretenden ser herramientas de trabajo, no solo piezas artísticas, y deben ser recursivos, es decir, no solo un producto, sino algo que nutre otros procesos. Estos recursos tienen el potencial de generar un movimiento que fomente la desnaturalización de ciertas desigualdades y a repensar la escuela como algo que creamos, no como una institución inmóvil. El objetivo es que se convierta en una herramienta para transformar la sociedad.
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