Es esencial, establecer con él un vínculo desde lo personal y no desde el déficit. Permitirle autonomía. No ayudarle si no lo necesita. No negar sus limitaciones. Preguntarle sobre sus necesidades. Saludarlo. Decir las cosas claramente. Debemos tener en cuenta cuáles son los canales para poder obtener información del mundo en que viven y con el que han de interactuar y en consecuencia como han de obtener de ellos el máximo aprovechamiento. Anticipar verbalmente algunos hechos, sobre todo si el entorno es poco conocido. Es necesario potenciar las experiencias personales del alumno en relación con la vida real. Respetar el ritmo del alumno. El profesor es el elemento clave en el proceso de inclusión educativa.
El currículo se concibe como el conjunto de objetivos, contenidos, metodologías, estrategias de enseñanza y sistemas de evaluación que configuran el proceso formativo de aquel en cada etapa. El concepto de adaptación curricular hace referencia al intento de adecuar la enseñanza a las peculiaridades y necesidades de cada alumno, reconociendo al aula como conjunto heterogéneo y diverso. Así, las adaptaciones curriculares son las estrategias de adecuación del currículo general a las necesidades individuales de los alumnos.
A. Adaptaciones del entorno físico: cambios materiales que es preciso realizar en el aula y en el centro escolar para garantizar una adecuada integración física del alumno. B. Los compañeros del niño ciego o discapacitado visualmente son el primer estrato de la sociedad en la que progresivamente él ha de integrarse. Del aprendizaje y de las experiencias que tenga en ese primer nivel dependerá, en gran medida, el desarrollo posterior de su integración. C. Si la metodología de enseñanza es participativa y cooperativa, el alumno ciego puede recibir de su compañero vidente ayuda y apoyo, al mismo tiempo que proporcionarla él mismo, enriqueciendo el autoestima y el aprendizaje mutuo. Diversas investigaciones corroboran la aceptación y las relaciones entre alumnos ciegos y videntes en aulas ordinarias. El modelo actual de integración educativa tiene al Equipo Específico de Apoyo como elemento fundamental.

La importancia de la buena relación con las familias: los padres desempeñan un papel relevante en la integración educativa del niño ciego y con baja visión. La familia es pieza clave en la socialización, en el fomento de la autonomía personal y en la adquisición de un autoconcepto positivo. El desarrollo del lenguaje y la detección de trastornos se apoya en un marco de colaboración entre centro y familia.
El medio fundamental de la comunicación es el lenguaje oral: la voz y el habla permiten al individuo expresar ideas y comprender el mundo. La adquisición del lenguaje se concibe como desarrollo de la capacidad de comunicarse verbal y lingüísticamente mediante la conversación en contextos determinados. El lenguaje tiene una vertiente de recepción-comprensión y otra de expresión; la comprensión precede a la expresión. El lenguaje oral puede describirse como la capacidad de comprender y usar símbolos verbales dentro de una cultura.
El desarrollo del lenguaje en niños ciegos o con baja visión se aborda desde la perspectiva de la competencia comunicativa, considerando que estas verbalizaciones son cruciales para el desarrollo posterior. Entre las capacidades que evolucionan durante este proceso están la intencionalidad, la intersubjetividad, la reciprocidad y las rutinas interactivas entre adulto y niño. El primer año de vida resulta crucial; la primera palabra suele aparecer alrededor de los 12 meses, con una evolución marcada en los primeros 15 meses en la que se aceleran las vocalizaciones y la percepción auditiva y visual, dependiendo de la normalidad sensorial y del entorno social y lingüístico.
La audición y la visión influyen directamente en la organización de la comunicación; la madre, desde las primeras semanas, interpreta y responde a las señales del bebé, generando marcos de interacción propicios para el desarrollo del lenguaje. Las interacciones precoces son necesarias pero no suficientes por sí solas para la asimilación de un sistema lingüístico; persiste la necesidad de una integridad sensorial y cognitiva para procesar datos y construir conocimiento lingüístico. El desarrollo del lenguaje no es uniforme; puede darse a ritmos distintos según cada niño. La adquisición de vocabulario y estructuras gramaticales se apoya en contextos sociales y en un entorno comunicativo que estimule respuestas adecuadas de los adultos.
En las etapas iniciales, las acciones comunicativas incluyen gestos, balbuceos y vocalizaciones; la comprensión del lenguaje se desarrolla antes que la producción. A partir de los 12-18 meses, se busca que el niño asimile mensajes verbales sin depender exclusivamente de gestos; la familia puede colaborar mediante códigos familiares, mímica y palabras clave para atenuar posibles trastornos de comportamiento. La articulación representa la última etapa del desarrollo del lenguaje y, cuando existen deficiencias auditivas, estas repercuten en el desarrollo global de la habilidad comunicativa.
El desarrollo fonológico y la articulación de fonemas complejos pueden requerir tiempo y práctica; la adquisición de un primer lenguaje combinatorio marca una etapa crucial que permite construir frases simples y estructuras más complejas conforme avanza la edad. Se señala que, en general, salvo excepciones, los niños pueden hablar bien hacia los 3 años si se dan condiciones adecuadas: buen funcionamiento de órganos lingüísticos, exposición a un contexto social y lingüístico enriquecido, y respuestas oportunas de los adultos ante sus intentos comunicativos.
El proceso de estimulación del lenguaje en niños con discapacidad visual debe integrar tanto intervenciones en el aula como la continuidad en el hogar y la interacción con la familia. Se proponen actividades que fortalecen la descripción de objetos, la identificación de elementos en ilustraciones, la comprensión de instrucciones simples y la construcción de frases. Actividades como “Describa animales”, “Identificación de elementos” y “Interpretación de información visual” se pueden adaptar para favorecer la interacción verbal y el razonamiento lingüístico en contextos con apoyo sensorial adecuado.

La experiencia cubana de atención temprana y educación preescolar para niños con necesidades educativas especiales, incluyendo baja visión, ilustra un modelo pedagógico basado en la escuela histórico-cultural. Este enfoque destaca la importancia de detectar y atender tempranamente, así como de incorporar programas, manuales y orientaciones para familias y especialistas. Investigaciones de diversos autores globales señalan que aproximadamente el 85% del aprendizaje en los primeros años se procesa a través de la visión, subrayando la necesidad de estrategias de estimulación visual y verbal coordinadas.
Actividades para estimular la expresión oral incluyen describir animales, identificar elementos en láminas, interpretar información visual, dramatización de cuentos, y proyectos creativos que promuevan la interacción social y la comprensión del mundo. Los resultados de estas prácticas muestran mejoras en la pronunciación, concordancia de número y persona, y mayor uso de vocabulario en relación con objetos y acciones del entorno, fortaleciendo un lenguaje relacional y funcional para la vida cotidiana.
Activar, precisar y enriquecer el vocabulario, desarrollar la capacidad de imitar el lenguaje oral, aumentar la comprensión y fortalecer la articulación son líneas centrales para la estimulación en educación preescolar. Es clave mantener una colaboración estrecha entre el profesor, la familia y los servicios de apoyo para asegurar la continuidad y la coherencia de las estrategias de estimulación en casa y en la escuela. Las prácticas descritas se han documentado en estudios y guías sobre educación de estudiantes con discapacidad visual y en revisiones de literatura sobre desarrollo lingüístico en población ciega y con baja visión.
| Elemento | Objetivo | Ejemplo de Actividad |
|---|---|---|
| Vocabulario | Enriquecer el léxico y su uso práctico | Descripciones de animales y objetos |
| Comprensión | Aumentar la comprensión verbal previa a la expresión | Lectura de cuentos y debates orales |
| Expresión | Estimular la producción verbal y las estructuras | Juegos de roles y dramatización |
Referencias y fundamentos teóricos citados en el material: Belinchón, Puyuelo, Nieto y otros, que destacan la complejidad del desarrollo del lenguaje en población ciega y con baja visión, la necesidad de contextos sociales y lingüísticos adecuados y la importancia de apoyos familiares. También se mencionan experiencias y trabajos en Cuba sobre estimulación temprana y educación especial, que enfatizan la articulación entre apoyo institucional y participación familiar para potenciar la autonomía y el desarrollo del lenguaje.
8. Estrategias pedagógicas para el aprendizaje de estudiantes con discapacidad visual
En resumen, el desarrollo del lenguaje en niños con discapacidad visual se beneficia de un enfoque inclusivo y multicanal: vínculo personal significativo, adaptaciones curriculares y entorno físico accesible; intervención coordinada entre aula y familia; actividades de estimulación que integren lenguaje oral, comunicación no verbal y comprensión; y reconocimiento de que cada niño evoluciona a su propio ritmo bajo condiciones de apoyo adecuadas.