La Depresión en Cuidadores Familiares de Enfermos Crónicos

Cuidar a un familiar con cualquier tipo de discapacidad requiere, además del amor fraternal, apoyo de toda la familia y estar en buenas condiciones físicas y emocionales. Las personas con enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) a menudo presentan necesidades de cuidado que, en la mayoría de los casos, son asumidas por un miembro de la familia, conocido como Cuidador Familiar (CF).

Existe amplia evidencia del impacto que tiene la ECNT no solo en la persona enferma, sino también en su familia y, de manera significativa, en su cuidador. Las personas que cuidan de otras, especialmente de adultos mayores, se ven obligadas a realizar tareas específicas y especializadas de manera repentina, a llevar a cabo esfuerzos físicos considerables y a someterse a tensiones derivadas de tales trabajos. Factores como una baja situación económica, la falta de redes de apoyo, la multiplicidad y complejidad de las actividades a realizar, así como la dedicación de muchas horas al cuidado, influyen en la percepción del CF respecto de su propia salud emocional.

Infografía: Desafíos y carga emocional del cuidador familiar

Prevalencia y Factores de Riesgo de Depresión en Cuidadores

Una de las crisis de salud silenciosas es la depresión del cuidador. Un informe conservador indica que el 20% de los cuidadores familiares sufre de depresión, lo que duplica la incidencia en la población general. De aquellos que acuden a los Centros de recursos para cuidadores de California, casi el 60% muestran signos clínicos de depresión. Esta problemática también afecta a los ex cuidadores una vez concluida su etapa de cuidado; según un estudio reciente, el 41% de los ex cuidadores de un cónyuge con la enfermedad de Alzheimer u otra forma de demencia experimentó una depresión de leve a grave por un período de hasta tres años después de la muerte del cónyuge.

En el presente estudio, solo el 14% de los cuidadores refirieron síntomas depresivos moderados, a diferencia de estudios previos en los que la prevalencia de depresión en cuidadores se reporta hasta en un 42,3%. Así fue lo referido por Geng y cols. en una revisión sistemática y metaanálisis, en que evaluaron la prevalencia y depresión en cuidadores de pacientes oncológicos. En general, las mujeres cuidadoras sufren más de depresión que los hombres.

Factores Relacionados con los Síntomas Depresivos

Los factores relacionados con los síntomas depresivos incluyen:

  • La condición del paciente.
  • La carga de cuidado.
  • La duración del cuidado.
  • El cónyuge cuidador.
  • El desempleo.
  • Los problemas crónicos de salud del cuidador.
  • El sexo femenino.

Se han reportado el tipo de enfermedad del paciente, una educación más baja y ser un cuidador conyugal como predictores de depresión en el cuidador. Sin embargo, en los resultados obtenidos del estudio en cuestión, el parentesco con el paciente no se relacionó con la presencia de síndromes depresivos, ni al dividirlos en familiar directo/no directo o cónyuge/otros; tampoco con la escolaridad.

Gráfico: Factores de riesgo para la depresión en cuidadores

Impacto en la Dinámica Familiar y la Salud del Cuidador

La dinámica familiar se ve afectada al afrontar una crisis por discapacidad de algún integrante. En ello intervienen factores tanto del paciente como de la familia. En el presente estudio, solo una cuarta parte de los cuidadores encuestados refirió afectación de la dinámica familiar. La interacción familiar puede conllevar un riesgo o resiliencia del desafío familiar: promueve una adaptación positiva o una disfunción individual o relacional.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC Barcelona), promovido por el Instituto Albert Jovell de Salud Pública y Pacientes, reveló que las personas con familiares enfermos a su cargo sufren un 3,3% más de ansiedad que las personas con las mismas características que no lo hacen. La soledad es un fenómeno que se presenta tanto en el adulto mayor como en su Cuidador Familiar.

Reconocimiento y Tratamiento de la Depresión

Cuidar es difícil y puede provocar sentimientos de estrés, culpa, ira, tristeza, aislamiento y depresión. La depresión afecta a diferentes personas de diferentes maneras y en diferentes momentos. Por ejemplo, alguien puede sufrir depresión justo después de que a su familiar le hayan diagnosticado la enfermedad de Alzheimer. Aunque el cuidado no provoca depresión en todas las personas, el esfuerzo por brindar el mejor cuidado posible a un miembro de la familia o amigo a menudo lleva a los cuidadores a sacrificar sus propias necesidades tanto emocionales como físicas. Las experiencias emocionales y físicas que se atraviesan al proporcionar cuidado pueden perjudicar incluso a las personas más resistentes. Los sentimientos resultantes de ira, ansiedad, tristeza, aislamiento y agotamiento, y la culpa por sentir estos sentimientos, pueden ser una carga muy pesada.

Desafortunadamente, los sentimientos de depresión a menudo se ven como un signo de debilidad en lugar de una señal de que algo no está bien equilibrado. Comentarios del tipo “Bueno, deja de pensar en eso” o “Es solo tu imaginación” no son útiles y reflejan la creencia de que las preocupaciones por la salud mental no son reales. Ignorar o negar sus sentimientos no los hará desaparecer.

Síntomas de Depresión

Las personas experimentan depresión de varias formas; el tipo y el grado de los síntomas varían según la persona y pueden modificarse con el tiempo. Si se tienen los siguientes síntomas por más de dos semanas consecutivas, es posible que la persona tenga depresión:

  • Cambio en los hábitos de alimentación que dan como resultado un aumento o reducción involuntaria del peso.
  • Cambio en los patrones de sueño, ya sea dormir demasiado o no lo suficiente.
  • Sentirse cansado todo el tiempo.
  • Pérdida de interés en las personas y/o actividades que solían darle placer.
  • Enojarse o ponerse nervioso fácilmente.
  • Sentir que nada de lo que hace está bien.
  • Pensamientos de muerte o suicidio o intentos de suicidio.
  • Síntomas físicos constantes que no responden al tratamiento, tales como dolores de cabeza, trastornos digestivos y dolor crónico.
Infografía: Señales de alerta de depresión en cuidadores

La Importancia del Diagnóstico y Tratamiento Temprano

Si le preocupa que pueda estar deprimido, consulte a su médico lo antes posible, ya que ciertos medicamentos y algunas condiciones médicas pueden causar los mismos síntomas que la depresión. La atención temprana de los síntomas de depresión puede ayudar a prevenir el desarrollo de una depresión más seria con el correr del tiempo. Si la depresión no se trata, puede provocar problemas emocionales y físicos.

La depresión puede ser tratada con eficacia, y cuanto antes comience el tratamiento, más pronto se sentirá mejor. Sentirse mejor lleva tiempo. Si le recetan un antidepresivo, hable con su médico acerca de cuánto tiempo llevará sentir el beneficio completo, ya que en algunos casos, puede tomar de seis a ocho semanas. Nunca deje de tomar un antidepresivo sin consultar primero a su médico.

Su médico puede derivarlo a un profesional de la salud mental, como un consejero, psicólogo, psiquiatra o trabajador social. La terapia puede ser muy eficaz en el tratamiento de la depresión y puede ayudarlo a lidiar con los problemas que enfrenta. Es importante sentirse cómodo con el profesional con el que busca tratamiento, así que considere entrevistar a varios para encontrar al que mejor se adapte a sus necesidades.

Estrategias de Afrontamiento y Apoyo para Cuidadores

Para evitar el aislamiento, es crucial construir una red de apoyo. Considere los servicios de relevo, un grupo local de apoyo para cuidadores o comunidades en línea. Los plazos de descansos para el cuidador, los comentarios positivos de otros, las afirmaciones positivas y las actividades recreativas pueden ser muy útiles en evitar la depresión. Es importante sentirse cómodo con el profesional con el que busca tratamiento, así que considere entrevistar a varios para encontrar al que mejor se adapte a sus necesidades. Busque clases y grupos de apoyo disponibles a través de organizaciones de apoyo para cuidadores que le ayudarán a aprender o practicar técnicas de solución de problemas eficaces y estrategias para enfrentar los problemas del cuidado de personas. Por su propia salud y la de las personas que lo rodean, tómese un poco de tiempo para usted.

Recomendaciones del National Institute of Mental Health

El National Institute of Mental Health (Instituto Nacional para la Salud Mental) ofrece las siguientes recomendaciones para manejar la depresión:

  • Fíjese metas realistas en vista de la depresión que padece y asuma una cantidad razonable de responsabilidades.
  • Divida las tareas grandes en pequeñas, establezca prioridades y haga lo que pueda cuando pueda.
  • Trate de estar con otras personas y de confiar en alguien; por lo general, es mucho mejor que estar solo y guardar secretos.
  • Participe en actividades que puedan hacerlo sentir mejor, tales como ejercicio leve, ir al cine o a un espectáculo deportivo o bien asistir a un evento religioso, social o comunitario.
  • No espere que su estado de ánimo cambie de repente sino de a poco. Sentirse bien toma tiempo.
  • Es aconsejable posponer decisiones importantes hasta que haya desaparecido la depresión. Antes de tomar una decisión significativa, tal como cambiar de trabajo, casarse o divorciarse, háblelo con otras personas que lo conozcan bien y puedan tener una visión más objetiva de su situación.
  • Es poco frecuente que una persona “salga de golpe” de una depresión. Pero pueden sentirse mejor día tras día.
  • Recuerde que los pensamientos positivos reemplazarán a los negativos que predominan en el estado depresivo. Los pensamientos negativos se reducirán a medida que la depresión responda al tratamiento.
  • Deje que sus familiares y amigos lo ayuden.

La hoja de información de FCA "El cuidado y la depresión" (Depression and Caregiving) aborda este tema con mayor profundidad y está disponible en inglés y español en el sitio web de FCA.

Cómo evitar el síndrome del desgaste del cuidador

Investigaciones y el Rol del Sistema Sanitario

Según el Dr. Luis González de Paz, investigador principal del estudio de la UIC Barcelona, “el sistema sanitario está centrado en los pacientes y no en los cuidadores, y en el contexto actual de envejecimiento y cronicidad las administraciones deberían facilitar el apoyo psicológico y emocional a las personas que tienen alguien a su cuidado”. En ese sentido, el Dr. González de Paz cree que “podemos explorar las experiencias de otros países europeos, que han puesto en marcha programas de acompañamiento para estas personas”. Para el facultativo, “es importante que toda iniciativa de ayuda a estas personas vaya respaldada por la evidencia científica: que las acciones respondan a las necesidades de los cuidadores y que se mida el impacto real que tienen”.

El objetivo de este estudio es conocer la realidad clínica y de percepción de salud de los cuidadores informales. “Después de una extensa revisión bibliográfica, nos dimos cuenta que la mayoría de análisis que se han realizado sobre este asunto hablan de que tienen tendencia a tener más depresión y ansiedad, e incluso problemas como gastroenteritis. Sin embargo, esta afirmación derivaba de análisis de subpoblaciones de cuidadores informales. Es decir, se realizaron a cuidadores que atendían a paciente con Alzheimer o con enfermedad neurológica, que no deja de ser una reducción de la situación actual. Un cuidador informal lo es independientemente de la enfermedad del paciente”, expuso el Dr. González de Paz. El trabajo está basado en los datos de la Encuesta Nacional de Salud de 2012.

El Dr. González de Paz comentó que “pudimos realizar un estudio donde recogimos todos los datos de los participantes que dicen tener a su cargo una persona que por motivos de salud o discapacidad no puede valerse por sí misma y que cuidan al enfermo de manera no remunerada”. Recordó que “existe una tendencia hacia los síntomas depresivos, que es más prevalente en las mujeres que cuidan solas. En estos casos, los médicos deben preocuparse también por dar apoyo social para garantizar el estado de bienestar”.

Otros países europeos presentan programas que intentan responder a las necesidades de los cuidadores y sus resultados son evaluados. En Reino Unido, Dinamarca, Holanda y parcialmente Francia, cuando detectan pacientes que requieren cuidador disponen de programas de atención continua. Según el Dr. González de Paz, “cuando los cuidadores reciben un soporte social vuelven a los niveles de depresión de la población en general. Este dato es fundamental para diseñar nuevas políticas de intervención. Sin estos cuidadores la carga sobre el sistema sanitario se incrementa. Un paciente que no tiene cuidador realiza más visitas al médico y requiere de unos servicios más especializados, como desplazamiento de ambulancias o atención domiciliaria. El cuidador es un agente importantísimo para la sostenibilidad del sistema de salud”.
Fuente: medicosypacientes.com

Hallazgos de un Estudio sobre Ansiedad, Depresión y Soledad

Un estudio reciente tuvo como objetivo principal determinar la relación entre ansiedad, depresión y soledad en cuidadores familiares de adultos mayores con enfermedades crónicas. Para ello, se utilizó un diseño descriptivo correlacional de corte transversal, encuestando a 178 Cuidador Familiar de adultos mayores con ECNT de enero a julio del 2021, con una media de edad de 45 años. El muestreo fue no probabilístico por conveniencia.

Para la medición de las variables del estudio se aplicaron tres instrumentos:

  • Encuesta de caracterización de la diada (GCPC-UN-D): Conformada por 23 ítems para identificar características sociodemográficas del cuidador y de la persona enferma, tiempo de cuidado, horas diarias dedicadas a cuidar, si es único cuidador y la satisfacción con el apoyo recibido.
  • Escala de Soledad de UCLA (University of California at Los Ángeles): Consta de tres dimensiones (percepción subjetiva de soledad, apoyo familiar y apoyo social) y dos factores (intimidad con otros y sociabilidad). Es un test de diez preguntas puntuables entre 10 y 4 puntos, con una puntuación mínima de 10 y máxima de 40. Valores menores a 20 pueden indicar un grado severo de soledad, y entre 20-30 un grado moderado. La validación de constructo mostró una adecuada validez y una alta consistencia interna (α=.95).
  • Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HADS): Desarrollada por Zigmond y Snaith, es una escala autoaplicada conformada por 14 ítems útil en medios hospitalarios no psiquiátricos o en atención primaria. Considera dimensiones cognitivas y afectivas, omitiendo aspectos somáticos. Tiene cuatro opciones de respuestas que puntúan de 0 a 3, para un total de 0 a 21. Ha mostrado una adecuada validez convergente y una alta consistencia interna (α=.83).

En cuanto a las características sociodemográficas, los resultados demuestran predominio de cuidadores del sexo femenino y casadas, a menudo hijas/esposas, cuya ocupación predominante es el hogar, lo que puede deberse a que históricamente el cuidado ha sido considerado una actividad feminizada y carente de valor económico y social.

Los resultados principales del estudio fueron:

  • Se encontró una relación de la edad con la percepción de soledad (r=-.200), indicando que a mayor edad del cuidador familiar, mayor es la percepción de soledad.
  • Se observó una relación del tiempo del cuidado con la puntuación de depresión (r=-.199) y ansiedad (r=-.179), lo cual podría significar que, a mayor tiempo de cuidado, menores son los niveles de depresión y ansiedad.
  • El puntaje total de la escala HADS, así como sus dimensiones, se correlacionaron negativamente con la escala UCLA, lo cual significa que a mayor ansiedad y depresión, mayor es la percepción de soledad.

Este estudio genera conocimiento fundamental para implementar, de manera anticipada, programas de atención encaminados a mejorar la calidad de vida de los Cuidador Familiar. La información a los familiares es muy importante, por lo que los profesionales de la salud que atienden a estas familias deben estar capacitados para producir una comunicación asertiva y disminuir el estrés.

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