Demencia en adultos mayores: Información completa

La demencia describe un grupo de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento y las capacidades sociales, interfiriendo en la vida cotidiana de la persona. No es una enfermedad específica, sino un síndrome clínico adquirido de etiología diversa, que se manifiesta por deterioro cognitivo, con síntomas que pueden incluir alteración de la función mental en áreas como memoria, aprendizaje, juicio, atención, concentración, lenguaje y pensamiento. A menudo, esto se acompaña de cambios en la conducta y repercusión en las actividades habituales, en el entorno social, laboral y familiar del paciente. La pérdida de memoria es uno de los primeros signos de la demencia.

La demencia afecta principalmente a las personas de edad, pero no todas la contraerán conforme envejecen. La enfermedad empeora con el tiempo y es, en la actualidad, la séptima causa de defunción y una de las causas principales de discapacidad y dependencia entre las personas de edad en el mundo entero. En 2019, la demencia tuvo un costo para las economías de todo el mundo de US$ 1,3 billones.

La demencia afecta de manera desproporcionada a las mujeres, tanto directa como indirectamente. Estas presentan unos índices más elevados de años de vida ajustados en función de la discapacidad y de mortalidad, y son responsables del 70% de las horas de cuidados que reciben las personas que viven con demencia.

Síntomas de la demencia

Los síntomas de la demencia varían en función de la causa subyacente, otras condiciones de salud y el funcionamiento cognitivo de la persona antes de enfermar. Los síntomas empeoran con el tiempo y la mayoría de las personas con demencia precisarán ayuda en su día a día. A veces, la persona tiene cambios de humor o de conducta antes de que empiecen los problemas de memoria.

Signos y síntomas precoces

  • Olvidar cosas o acontecimientos recientes.
  • Perder o extraviar cosas.
  • Perderse al caminar o conducir.
  • Sentirse desubicado, incluso en lugares familiares.
  • Perder la noción del tiempo.
  • Dificultades para resolver problemas o tomar decisiones.
  • Problemas para seguir conversaciones o a la hora de encontrar las palabras.
  • Dificultades para realizar tareas habituales.
  • Errores de cálculo al juzgar visualmente a qué distancia se encuentran los objetos.

Cambios comunes en el estado de ánimo y el comportamiento

  • Sensación de ansiedad, tristeza o enojo por las pérdidas de memoria.
  • Cambios en la personalidad.
  • Conducta inapropiada.
  • Renuncia al trabajo o a las actividades sociales.
  • Pérdida de interés por las emociones de otras personas.

A medida que la enfermedad avanza, aumenta la necesidad de ayuda con los cuidados personales. Las personas con demencia pueden no ser capaces de reconocer a familiares o amigos, desarrollar dificultades para desplazarse, perder el control sobre la vejiga y los intestinos, tener problemas para comer y beber y experimentar cambios de comportamiento, como exhibir una conducta agresiva.

Causas de la demencia

La causa de la demencia es el daño o la pérdida de las células nerviosas y sus conexiones en el cerebro. Los síntomas dependen del área del cerebro afectada. Los tipos de demencia suelen agruparse por lo que tienen en común, ya sea la proteína o proteínas depositadas en el cerebro o la parte del cerebro afectada.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia en adultos mayores, pero existen otras causas. La evolución clínica suele ser crónica, progresiva y, por lo general, conlleva dependencia completa, tanto en relación con la función física como psíquica, ocasionando la muerte en un plazo variable de tiempo, dependiendo de la etiología.

Demencias progresivas (empeoran con el tiempo)

  • Enfermedad de Alzheimer: Es la causa más común de demencia, representando entre un 60% y un 70% de los casos. Aunque no se conocen todas sus causas, en algunos casos se ha relacionado con cambios en tres genes que pueden transmitirse. Las personas con enfermedad de Alzheimer tienen placas (grupos de proteína beta amiloide) y ovillos (masas fibrosas compuestas por proteína tau) en el cerebro.
  • Demencia vascular: Es causada por el daño a los vasos que suministran sangre al cerebro, a menudo por infartos o hemorragias cerebrales. Los síntomas más comunes incluyen dificultades para resolver problemas, lentitud del pensamiento y pérdida de la concentración y organización.
  • Demencia con cuerpos de Lewy: Los cuerpos de Lewy son acumulaciones de proteína en forma de globo encontrados en el cerebro. Los síntomas más comunes incluyen la actuación física de los sueños y las alucinaciones visuales (ver cosas que no son reales), además de problemas de concentración y atención.
  • Demencia frontotemporal: Este es un grupo de enfermedades caracterizadas por la ruptura de las células nerviosas y sus conexiones en los lóbulos frontal y temporal del cerebro, zonas relacionadas con la personalidad, la conducta y el lenguaje. La afectación de la memoria no es tan marcada, pero sí la de otras funciones cerebrales.
  • Demencia mixta: En muchos casos, especialmente en personas de 80 años o más, la demencia tiene múltiples causas. Las personas con demencia mixta pueden tener la enfermedad de Alzheimer, demencia vascular y demencia con cuerpos de Lewy.
  • Enfermedad de Huntington: Causada por una alteración genética que debilita ciertas células nerviosas en el cerebro y la médula espinal. Los síntomas incluyen un deterioro de las habilidades cognitivas.
  • Lesión cerebral por traumatismo (encefalopatía traumática crónica): Suele ser causada por traumatismos repetidos en la cabeza. Los síntomas de la demencia dependen de la parte del cerebro lesionada y pueden incluir depresión, cambios repentinos de humor, pérdida de memoria, alteraciones en el habla, lentitud en los movimientos, temblores y rigidez.
  • Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob: Este raro trastorno cerebral, a menudo sin factores de riesgo conocidos, puede deberse a depósitos de proteínas infecciosas denominadas priones. Los síntomas suelen aparecer después de los 60 años.
  • Enfermedad de Parkinson: Muchas personas con esta enfermedad, con el tiempo, presentan síntomas de demencia.
Infografía: Tipos de demencia y sus características principales.

Afecciones parecidas a la demencia que pueden tratarse o revertirse

Algunos síntomas similares a los de la demencia pueden revertirse con tratamiento:

  • Infecciones y trastornos inmunitarios: Fiebre u otros efectos secundarios del esfuerzo del cuerpo por combatir una infección.
  • Afecciones metabólicas o endocrinas: Afecciones de la tiroides o niveles bajos de glucosa en la sangre.
  • Niveles bajos de ciertos nutrientes: Ingesta insuficiente de tiamina (vitamina B-1), vitamina B-6, vitamina B-12, cobre o vitamina E.
  • Efectos secundarios de medicamentos: Algunos medicamentos pueden causar una reacción que incluye síntomas de demencia. Esto incluye medicamentos para dormir o para la alergia que contienen difenhidramina, así como medicamentos con o sin receta médica para tratar la urgencia urinaria.
  • Sangrado subdural: Un sangrado entre la superficie del cerebro y la membrana que lo protege, común en personas mayores tras una caída.
  • Tumores cerebrales.
  • Hidrocefalia normotensiva: Acumulación de líquido en las cavidades del cerebro llamadas ventrículos.

Factores de riesgo para la demencia

Muchos factores pueden contribuir a la demencia con el tiempo:

  • Edad: El riesgo aumenta especialmente después de los 65 años, aunque la demencia no es específica del envejecimiento. La demencia de inicio temprano (antes de los 65 años) representa hasta un 9% de los casos.
  • Antecedentes familiares: Tener antecedentes familiares de demencia aumenta el riesgo, pero muchas personas con antecedentes nunca presentan síntomas, y muchas sin ellos sí lo hacen.
  • Síndrome de Down.
  • Factores relacionados con el estilo de vida:
    • Consumo excesivo de alcohol.
    • Inactividad física.
    • Aislamiento social.
    • Depresión.
    • Contaminación del aire: Las partículas pueden acelerar la degeneración del sistema nervioso.
    • Traumatismo craneal: Las personas que han sufrido un traumatismo craneal grave corren más riesgo de enfermedad de Alzheimer.
    • Afecciones del sueño.
    • Niveles bajos de ciertas vitaminas y nutrientes.
  • Factores de riesgo cardiovascular: Obesidad, presión arterial alta, colesterol alto (especialmente LDL), aterosclerosis, diabetes y fumar. La diabetes puede aumentar el riesgo, sobre todo si el nivel de glucosa en la sangre no se controla bien.
  • Pérdida auditiva o de visión no tratada: La pérdida auditiva está relacionada con un riesgo más alto de demencia, y cuanto peor es la pérdida, mayor es el riesgo.
  • Medicamentos que pueden empeorar la memoria: Incluye medicamentos para dormir o para la alergia que contienen difenhidramina, y medicamentos para tratar la urgencia urinaria como la oxibutinina.

Complicaciones de la demencia

La demencia puede afectar muchos sistemas del cuerpo y, por lo tanto, la capacidad de funcionar, lo que acorta la esperanza de vida. Si bien en general se estima que el tiempo medio de supervivencia se sitúa alrededor de los 10 años, este varía de una persona a otra. Algunos estudios muestran que la media de supervivencia desde el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer es de 4,2 años para varones y 5,7 años para mujeres, mucho menor que la esperada para el grupo de la misma edad sin demencia.

  • Mala nutrición: Muchas personas con demencia eventualmente reducen la ingesta de alimentos o dejan de comer.
  • Neumonía: La dificultad para tragar aumenta el riesgo de atragantamiento y aspiración de alimentos o líquidos a los pulmones.
  • Incapacidad para realizar tareas de autocuidado: A medida que la demencia empeora, cuesta más bañarse, vestirse y cepillarse el pelo o los dientes.
  • Problemas de seguridad personal: Algunas situaciones cotidianas pueden presentar problemas de seguridad para las personas con demencia.
  • Muerte: En las fases avanzadas de la demencia, pueden producirse el estado de coma y la muerte.

Diagnóstico y evaluación de la demencia

Un cuadro de demencia se puede diagnosticar con una entrevista breve al paciente. Actualmente existen pruebas de medicina nuclear (SPECT y PET) y de estudio del líquido cefalorraquídeo (punción lumbar) que pueden detectar tanto la pérdida de actividad en diversas zonas del cerebro, como el depósito de algunas proteínas anormales en este.

La progresión de los cambios y de la capacidad funcional en la demencia se puede medir mediante diversas escalas globales de estadiaje. Una de las más utilizadas es la GDS (Global Deterioration Scale), que se complementa con la FAST (Functional Assessment Staging), ambas diseñadas especialmente para pacientes con enfermedad de Alzheimer. Otra escala de evaluación de la gravedad muy usada es la Clinical Dementia Rating y la Blessed Dementia Rating Scale.

Demencia en el adulto mayor

Etapas de la demencia (según la GDS)

Ninguna o poca demencia

  • Etapa 1: Comportamiento externo normal. Sin demencia. No se notan cambios en el ser querido.
  • Etapa 2: Cambios muy leves. Sin demencia. Puede notarse cierta dificultad para encontrar las palabras adecuadas, pero hay capacidad de compensación y funcionamiento normal.

Demencia en etapa temprana

  • Etapa 3: Cambios leves. Deterioro cognitivo leve. Se empiezan a apreciar dificultades para evocar palabras y nombres, recuerdan poco de lo que han leído y de las personas nuevas. Pueden perderse al dirigirse a un lugar no habitual. Hay problemas para poner atención y en el trabajo. La persona afectada suele negar o desconocer los síntomas de sus defectos.
  • Etapa 4: Cambios moderados/Demencia leve. Se aprecian dificultades evidentes para evocar palabras y nombres, recuerdan poco de lo que han leído y de las personas nuevas. Pueden perderse al dirigirse a un lugar no habitual. El ser querido recordará la mayor parte de su pasado y podrá reconocer a sus seres queridos.

Demencia en etapa media

  • Etapa 5: Deterioro mental moderadamente severo/Demencia moderada. El ser querido puede recordar algo de su pasado y aún reconocer a sus seres queridos, pero puede tener problemas para tomar decisiones de cuidados de salud. Presenta dificultades para recordar aspectos importantes, como direcciones o teléfonos, desorientación en el espacio y tiempo. No requiere asistencia para la higiene ni para comer, pero presenta grandes dificultades para elegir la ropa adecuada. Puede haber cambios de personalidad y estados de ánimo, y repite preguntas.
  • Etapa 6: Deterioro mental severo/Demencia moderadamente severa. El ser querido no recordará mucho o nada del pasado y es posible que no reconozca a familiares y amigos. Puede tener dificultades para tomar decisiones personales de cuidados de salud y necesitar cuidados médicos las 24 horas. Requiere asistencia para realizar muchas actividades cotidianas y puede presentar incontinencia. Pueden aparecer delirios, problemas de sueño, dificultad para hablar y cambios en los hábitos alimenticios.

Demencia en etapa avanzada

  • Etapa 7: Deterioro mental muy severo/Demencia severa (etapa final). El ser querido ya no recordará nada del pasado ni reconocerá a sus seres queridos. Habrá perdido la capacidad para tomar decisiones de cuidados médicos y necesitará cuidados las 24 horas. Pierde las habilidades psicomotoras básicas, como la capacidad de andar, requiere asistencia para su alimentación, y se llega a un punto en el que se pierde toda la capacidad verbal. Pierde el control de la vejiga y del intestino, y el control muscular.

Prevención y tratamiento

Prevención de la demencia

No hay una manera segura de prevenir la demencia, pero hay medidas que podrían ser útiles y reducir el riesgo de un deterioro cognitivo hasta en un 40%:

  • Mantener la mente activa: Las actividades mentalmente estimulantes podrían retrasar la aparición de la demencia y disminuir sus efectos. Desarrollar otras habilidades genera nuevas conexiones cerebrales que van ayudando, compensando la pérdida neuronal y la reducción del volumen cerebral con el envejecimiento.
  • Hacer actividad física y tener vida social: La actividad física y la interacción social pueden retrasar la aparición de la demencia y reducir sus síntomas.
  • Dejar de fumar: Fumar en la edad madura o en la vejez podría aumentar el riesgo para demencia y afecciones de los vasos sanguíneos.
  • Consumir la cantidad suficiente de vitaminas: Asegurarse de consumir una cantidad adecuada de vitamina D, y tomar a diario un complejo vitamínico B y vitamina C.
  • Controlar los factores de riesgo cardiovascular: Tratar la presión arterial alta, el colesterol alto (especialmente LDL) y la diabetes. Bajar de peso si se tiene sobrepeso.
  • Tener una alimentación saludable: Una dieta tipo mediterránea (rica en frutas, verduras, cereales, aceite de oliva, frutos secos y pescado) podría promover la salud y reducir el riesgo de desarrollar demencia.
  • Dormir bien: Mantener buenos hábitos de higiene del sueño.
  • Tratar la pérdida auditiva: Las personas con pérdida auditiva tienen mayor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo.
  • Exámenes oculares regulares y tratamiento de la pérdida de la visión.
  • Cuidar la salud mental: Tratar la depresión.

Tratamiento y atención de la demencia

No hay ningún tratamiento curativo para la demencia, pero es mucho lo que se puede hacer para apoyar tanto a las personas que viven con la enfermedad como a quienes las cuidan.

Para la persona con demencia

Las personas con demencia pueden mantener su calidad de vida y mejorar su bienestar:

  • Con actividad física.
  • Participando en actividades e interacciones sociales que estimulan el cerebro y mantienen su actividad diaria.
  • Realizar paseos regulares con un cuidador puede ayudar a mejorar las habilidades de comunicación y evitar que la persona deambule.
  • La música tranquilizante puede reducir la deambulación y la inquietud, aliviar la ansiedad y mejorar el sueño y el comportamiento.
  • Revisar regularmente los ojos y los oídos; usar audífonos, gafas o considerar cirugía de cataratas si es necesario.
  • Exámenes de manejo frecuentes: En algún punto, dejará de ser seguro conducir.
  • Comidas supervisadas pueden ayudar con la alimentación.
  • Incrementar la seguridad en casa y prevenir caídas.

Medicamentos para controlar los síntomas

  • Inhibidores de la colinesterasa (como el donepezilo) para el alzhéimer.
  • Antagonistas de los receptores del NMDA (como la memantina) para el alzhéimer grave y la demencia vascular.
  • Fármacos para controlar la tensión arterial y el colesterol pueden prevenir daños en el cerebro debidos a la demencia vascular.
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ayudar con los síntomas graves de depresión si los cambios sociales y en el estilo de vida no han servido.
  • Haloperidol y risperidona para el riesgo de autolesiones o lesiones a terceros, nunca como primera opción.

Cuidados a largo plazo y apoyo

Un ser querido con demencia necesitará apoyo en el hogar a medida que la enfermedad empeore. Se puede ayudar tratando de entender cómo la persona con demencia percibe su mundo, brindándole la posibilidad de hablar acerca de cualquier reto y participando en su cuidado diario. Los consejos para reducir la confusión incluyen tener personas y objetos familiares alrededor, mantener un programa regular de sueño y alimentación, mantener las luces encendidas por la noche, brindar recordatorios y ceñirse a un horario de actividades simple.

Las posibles opciones de cuidados a largo plazo incluyen guarderías para adultos, hogares familiares, albergues, residencias para adultos mayores y cuidado en el hogar. Organizaciones como Servicios de Protección de Adultos, recursos de la comunidad, departamentos geriátricos gubernamentales, enfermeras visitadoras y servicios de voluntarios pueden ofrecer ayuda. La asesoría familiar y los grupos de apoyo también son valiosos.

Es importante planificar con antelación las decisiones importantes. Las instrucciones previas, un poder notarial y otras acciones legales pueden facilitar la toma de decisiones con relación al cuidado de la persona con demencia. Buscar asesoría legal a tiempo, antes de que la persona sea incapaz de tomar tales decisiones, es crucial.

Apoyo a los cuidadores

Cuidar y apoyar a una persona que vive con demencia puede suponer un desafío con consecuencias para la salud y el bienestar de los cuidadores. Las personas que prestan apoyo deben ponerse en contacto con familiares, amigos y profesionales para obtener ayuda, descansar periódicamente, cuidarse, experimentar con técnicas de gestión del estrés y buscar ayuda y orientación profesional si es necesario.

Derechos humanos y respuesta global

Desafortunadamente, las personas que viven con demencia a menudo se ven privadas de los derechos y libertades básicos. En muchos países, el uso de medios de inmovilización tanto físicos como químicos es común en los hogares de atención. Es necesario un marco legislativo apropiado y favorable, basado en normas de derechos humanos, para garantizar la máxima calidad en la prestación de servicios a las personas con demencia y sus cuidadores.

La OMS reconoce la demencia como una prioridad de salud pública y ha creado el Plan de acción mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017-2025. Además, el Observatorio Mundial de la Demencia de la OMS recopila datos nacionales sobre indicadores clave de la demencia.

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